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lunes, marzo 26, 2007

El mensaje

Dejé mi mensaje en el contestador. En algún ordenador de alguna compañía y no en un dispositivo del que dispusiera libremente el destinatario. No es que esté convencido o seguro de que esta persona recibiera el mensaje y de que efectivamente lo escuchó. Lo sé, que es expresión de mayor contundencia que decir, por ejemplo, que lo sé a ciencia cierta, que también lo sé a ciencia cierta.
Sin embargo, el destinatario del mensaje no ha obrado de manera alguna que pudiera considerarse una consecuencia de la recepción de dicho mensaje, no ha realizado ningún comentario, no se le conoce reacción alguna. Tampoco disponemos de un acuse de recibo. Ni su teléfono está intervenido. No había testigos ni cámaras ocultas en su casa frente a su teléfono.
¿Cómo lo puedo saber? ¿Cómo lo puedo decir con verdad y seguridad? ¿Cómo puedo convencerle? Excluyo también comentarios y acciones que se derivasen de la no recepción ya fuera esperada o inesperada. ¿Qué queda?
Podemos pensar en alguien que oiga lo que nuestro destinatario oye, que alguien lo espíe, pero esa posibilidad ya la hemos excluido. No consideramos tampoco que apliquemos una lógica primitiva como esa que nos dicta que “Fulano escucha todos los mensajes, luego ha escuchado éste”. Y, sin embargo, lo sé. Debo decir también que no recuerdo haber hecho esa llamada -aquí introducida a efectos erísticos o tal vez dialécticos-, pero a ese destinatario le he enviado no pocos correos electrónicos. Hoy mismo.

domingo, marzo 25, 2007

Menos mal

Menos mal que no fuimos a tal sitio o menos mal que no hicimos tal cosa. Comprobar -esto es, convencerse a posteriori- del acierto de una omisión posee la dulzura de un arrepentimiento virtual, ubicado en el no tan raro mundo de lo que no es el caso.
Esa dulzura difiere de la que acompaña a la felicidad de la comisión ("¡Menos mal que sí hicimos tal cosa!"), porque el arrepentimiento de la comisión contiene siempre latente a la alegría de la acción.
Sin embargo, cuando nos levantamos nihilistas (valga el oxímoron), la comisión se torna violácea y un punto desagradecida. Como si no hubiera mayor alegría que la del melancólico aficionado.

sábado, marzo 24, 2007

Intenciones

La ocurrencia es tan fácil que ni vindicaremos nuestra originalidad ni documentaremos su ausencia. El asunto del canon muestra las mutaciones de las ideologías. No sabemos si ha aumentado el número de los partidarios de Dios; pero lo ha hecho, a la izquierda y a la derecha de las geometrías más irregulares, el de los biempensantes partidarios del "... conque ahorrando para comprar una navaja...".

Una traducción

Pou einai jorismós

Ya no escribiré más
No es que nos dediquemos a otra cosa
Es que damos la vida por cerrada,
Los planes siempre tan absurdos.

Ya no volveré a escribir
Dulzura de la nada, la dulzura
Nos envuelve con la gracia sufrida
Y paradoja del desastre.

Es la prórroga de una prórroga
Un tiempo para deslizarse
O dejarnos ir, que es sólo quedarse.
Ni el adiós definitivo nos importa.

Y si esto escribo me traiciono
Porque no admitiremos despedidas
No haría trampas a lo dicho
Que es algo que tampoco importaría.

Poema incluido en Jean-Pierre Tresmechant, Pou emeis, Pylon, Paris, 2003.
Trad. de Paulina Euzmendi, quien nos la ha cedido gentilmente.

viernes, marzo 23, 2007

Bebedores

Las metamorfosis son siempre la decadencia de algo, de la forma que desaparece en un suspiro prolongado, como la sostenida extinción de la llama de una vela, que ni resiste a la corriente suave, pero constante, que la visita.
Los bebedores tradicionales son testigos de que con su juventud se fue una manera de beber. Se fue su juventud y se fueron sus hazañas, dudosas como todo lo que sucede en un mundo pequeño e inmunizado. Han visto las ruinas de las tascas en que se les fueron los años con la dulzura del vinagre y el olvido. Se refugian en parques acotados y no levantan la voz más allá de algunas fórmulas para las que el buen tono exige cierta potencia.
La metamorfosis es de un animal colectivo que deja atrás a individuos (el metabolismo de ese animal proteico) que no pueden aspirar más que a convertirse en representantes protegidos de alguna rareza obsoleta, que ni pueden imaginar que a veces las metamorfosis son sólo fragmentos de un ciclo que devolverá sus ceremonias de vino tinto y ronda impertérrita al primer plano.
Ahora, animados de esa esperanza, suelen caer en la cuenta de que en la siguiente ocasión será ya sin ellos. Que tal vez sólo unos pocos de los suyos prorroguen improbablemente su borroso recuerdo. Apenas durante otro breve lapso, siempre cantidades despreciables. Que aquel animal desprecia.

jueves, marzo 22, 2007

Añadimos

Parece que el artículo de Sampedro ha llamado la atención.

El encuestador

Una pregunta es una fórmula siempre abierta, de modo que, aun cuando como respuesta sólo admita un “sí” o un “no”, ésta acaba siendo casi aleatoria porque no sabemos con qué presupuestos el interrogado ha enlazado la pregunta.
La lista de preguntas va estrechando las posibilidades, pero hay quien no se resiste a formular preguntas acerca de conductas en situaciones hipotéticas. Y quien las hace las tiene ya, las preguntas y las respuestas, conectadas a un aparataje de distinciones no demasiado sutiles.
Es cierto que juzgar por un resumen periodístico no es lo más recomendable, pero invitaríamos a la lectura atenta de este artículo. Más que nada por comprobar si de preguntas y respuestas se seguiría lo que se concluye o más bien otra cosa.

miércoles, marzo 21, 2007

Cremar

El empleado de la funeraria explica: “Primero se quema la caja y luego se … crema… el difunto". Que sepamos, ambos, caja y cuerpo, se incineran, pero el difunto no es una caja como la referida, merece un tratamiento verbal diferenciado, quizá ennoblecedor o que destaque su nobleza.
La operación, por otro lado, es perfectamente invisible y despierta en algunos suspicacias. Las cenizas duermen como el humo, en un duermevela dialogado y recurrente.

martes, marzo 20, 2007

El doctor declara su habilitación

El número de mis sexenios mide mi CV
Los servidores de Dialnet se disputan mis papers,
Los editores me buscan envidiosos de mis artículos
Las bases de datos referencian ya mi último abstract.
Mis instrumentos de trabajo son la nota a pie de página y Smith 2003c;
ojalá yo hubiera nacido vivo.

Del Diván de segundos ejercicios de la oposición a cátedra (paleolítico superior).

lunes, marzo 19, 2007

Razas caninas

Los perros. El perro. Todos los perros, el perro. Salvo algún caniche o similar que nos muestra el lado que algún demiurgo somnoliento aportó al arquetipo. Los perros y el ladrido, que es una gran dificultad para la teoría de la evolución en su versión adhocista. El ladrido como un arquetipo etológico que se recrea en nuestra especie como la más literal de las metáforas (o la menos metáfora de las metáforas) y es convecino del rebuzno y puede que del grajido.
El perro, ese lobo abducido que von Lorenz quería a medias chacal, y cómo nos ve el perro a sus abductores para él secretos. La pluralidad de los perros y los sentidos agudísimos de los criadores, sus agencias matrimoniales y sus libros de registro. Perros que burlan al dueño de la perrera en un vodevil perruno, perras con mucho carácter y perras coraje.

domingo, marzo 18, 2007

No news is more bad news

Un día sin casi periódicos ni libros. Se suele recomendar cuando es excepcional, lo cual no deja de exhibir un cierto aroma filisteo. Queremos decir, se diga lo que se diga, todo es filisteísmo. Sin embargo, deberemos vindicar orgullosos un filisteísmo sin nombre. Dárselo es ya caer en una trampa.

sábado, marzo 17, 2007

Dos notas

1. Tamaño crítico
Descontando las ficciones con que, al respecto de lo que aquí apuntaremos, nos entretienen estos días, es posible que la OPA en su modulación de derecho constitucional se convierta en una operación (o en una amenaza) habitual entre unidades políticas. El tamaño es la variable fundamental, lo que nos hace recordar antiguos mapas reivindicativos basados en la sangre de los padres y en la sangre que se está dispuesto a que otros derramen.
Lo pequeño está en peligro, se diría, y hay que pintar a los otros muy grandes para gobernar cómodamente.
2. Dualidad generacional
Los que aún quizá seamos jóvenes entre los mayores, gozamos de una envidiable posición en España y, por decirlo tontamente, de lo mejor de dos mundos. Porque aquí los mayores somos los privilegiados frente a los jóvenes, que trabajan más y cobran menos. (Manténgase el secreto.)

viernes, marzo 16, 2007

No tenemos otra cosa

No llueve por el momento, no llueve
y si llueve sólo ha de llover y si
no llueve, tampoco el sueño que no
soñamos vendrá cuando lo soñamos.

Porque lo queremos no llueve, porque
llueve, no llovemos. Y si no llueve
no soñamos más que lluvia y verano
pues éste no es el tiempo del después.

Es el del antes o el de un fue que si es
o será, ya sólo será cansado,
cansado, de los otros, inasible o

vivido en el pasado y así vivido
contra el fondo del recuerdo. No contra
el tiempo, porque está lluvioso el tiempo.

jueves, marzo 15, 2007

Más a mi favor

La retórica del más a mi favor tiene también sus virtuosos, que nos sorprenden con su desfachatez supina y ciertamente original. La retorsión no del argumento principal, antes la de un detalle menor, tal vez supuesto o inventado, su hinzhazón hasta ocupar todo el escenario, hasta ser el mismo horizonte, el terreno hasta él y el aire hasta la estratosfera.
Y si no es así, más a mi favor. Se trata de negar que exista otra tesis. Se trata de que la propia sea perversa, polimorfa y con su propia secta de ovejas. Hay que comprender que su aceptación generalizada sería su peor fracaso, lo único que no iría a su favor.

miércoles, marzo 14, 2007

El correo

El correo debía entregar un mensaje al general en jefe de aquel ejército. Conocedor de su oficio y del país, supo leer las señales de la emboscada y la evitó por una trocha que sólo él conocía. También conocedor en su humildad de los hombres, consideró la hipótesis de que la emboscada mortal había sido organizada por ese mismo gran general, destinatario de su mensaje cifrado y sellado, que ahora le interrogaba al tiempo que se esforzaba (con ese su otro oficio que le había llevado a mandar a muchos hombre) por disimular su contrariedad.
¿Cómo era posible que no hubiera caído en la emboscada? había de convertirse en un casual ¿Qué camino seguiste? o ¿alguna novedad extraordinaria?, pero el general le interrogó con el desapego que corresponde a un hombre de categoría superior.
No hay acuerdo acerca del origen del mensaje. O bien un superior le comunicaba una orden o bien un subordinado le transmitía una información crucial que debía motivar una acción ineludible y que -por tanto- era también una orden. El general quería conocer el mensaje, pero poder ignorar sus consecuencias. No le faltarían argumentos para justificar, de saberse o de sospecharse, su conducta y convertirse en un héroe que nunca fue traidor; ése era su oficio y por algo había llegado a tener su oficio.
El correo optó por un relato falso. Había seguido el camino real, que era el camino convenido. Transfería así cualquier responsabilidad a los sicarios. El general, aun extrañado, contuvo su furia (ahora dirigida contra sus hombres) e ideó una estratagema que le pareció digna de su inteligencia probada. Le mandó de vuelta con un mensaje al tiempo que secretamente le hacía seguir para tener así constancia del camino que tomaba.
No contó en ese momento el gran estratega con que las emboscadas como las que el había dispuesto son unidireccionales, con que sus hombres de confianza no detendrían a un viajero que transitase en el sentido que no esperaban. Pero el general era un hombre inteligente -no lo negaremos y no dejaremos de recordarlo- y no tardó en percatarse de este problema menor. Contaba con palomas convenientemente adiestradas que haría llegar a sus hombres el nuevo objeto de la emboscada.
Con tan mala suerte que la primera paloma llegó al jefe de la partida cuando el correo ya había pasado -esta vez o no vio las señales o muy astutamente averiguó que las emboscadas suelen ser como quedó dicho- por el desfiladero donde le esperaban. Sin embargo, los ya muy impacientes sicarios mataron a su compañero, el que seguía a distancia al correo, que llegó más tarde que la paloma y que no llevaba ningún mensaje que ellos pudieran descifrar.

martes, marzo 13, 2007

El tiempo de los cencerros

No hay un tiempo de los cencerros. Hay tiempos y heterogéneos de los cencerros. En las noches o demasiado cercanos o tan lejanos, definidores de lo que es lejos. De pronto, en el paseo solitario, como desde detrás de los robles cercanos o quién sabe desde dónde. Las vacas o las tristes yeguas marcadas por la infamia destemplada, sordas ya a la música de su pescuezo.
¿Son estos animales un resultado etológico del cencerro? ¿La estoica o la de pronto impaciente vaca son hijas del cencerro, de su música inevitable y cuadrúpeda?
No estamos en condiciones de decidirnos por ésta o aquélla respuesta. Apuntaríamos con la debida precaución que en la ciudad los cencerros son perversos y polimorfos y acompañan a los bípedos con la obstinación de un parásito, desesperado y rabioso, harto del cencerro que le acompaña desde su nacimiento de parásito en busca de un huesped paciente, sordo, no superpoblado.

lunes, marzo 12, 2007

It's always been too late

La vida quedó atrás
O, por mejor decir, no queda
Pues dejamos escapar
Sin haberlos aun rozado
Los frutos que soñamos
Inconscientes, con torpeza,
Con la fuerza de los sueños,
Merecidos frutos, las hazañas,
Las bien llevadas dignidades.

Ya no seremos. Ni el lamentar queda
Ni la ironía queda queda.

Sin fuerza, dejo a la mano que escriba
Estas líneas que negarse
No se niegan, ni ahora que las lees.

domingo, marzo 11, 2007

Jardinería

Mientras las cotorras se diverten a sus anchas, de los cielos a las lomas cercanas, con el sano propósito de disputar las semillas a los tordos, dedica la mañana al trabajoso arte de la jardinería, que en estos primeros capítulos atañe a la tierra, con la que vamos adquiriendo una familiaridad más ínhuma que póstuma, que es lo mismo.
La mañana acaba con una leve ampolla, lo que no es mal balance. Y acaba con el pequeño lavabo hecho un asco. Remover la tierra supone alguna insospechada migración de algunos fragmentos. Seguirlos es un género literario que subraya la ficción poque seguirlos es imposible. Mezclamos y mezclamos con la tierra. Combinamos bien.

sábado, marzo 10, 2007

La ciudad que espera

Los jóvenes, que seguramente serán razonablemente eficaces en su objetivo de reconducción. Los jóvenes animados desde las ideas que otros abandonaron y desde un interés que quizá no sea propiamente el suyo.
Estos jóvenes preparan el terreno y lo mantienen ocupado, pero un examen más atento revela sus diferencias, el trayecto entre unos y otros, los diferentes registros de la pulcritud y del peinado.
Lo cual, a su vez, nos habla del acordeón de las ideas y las ideologías, de cómo las ideas se revisten y se despojan de añadidos, a merced de algún viento que todavía no se huele. Pero esos jóvenes se saben o se creen competentes y a favor de su entusiasmo, que diríamos que viene de fábrica.
Las gentes que van llegando amagan, pero si se les compara con los jóvenes madrugadores son advenedizos no admisibles en la casta de los suaves monjes y soldados. Además temen las prisas o la precocidad en su éxtasis político, como si el día tuviera sólo una gran ocasión a la que hay que llegar frescos y contenidos. Los jóvenes son inmunes a tal preocupación y saben o creen saber que son los imprescindibles; algún día no ignorarán que la representación comenzó hace días, o comenzó cuando comenzó, como si algo no lo fuera y teatro no fuera. Se afanan los técnicos con sus conexiones: "Este lugar que pisáis es el centro de las Españas; pero porque vos aquí habéis puesto el pie", se dirán los unos a los otros. El mundo nunca es suficiente. La mañana avanza como una promesa rectilínea hacia un cénit con amplificadores. Con verdades como botellines de agua mineral.

viernes, marzo 09, 2007

Tartarín en Somosierra

Todo empezó cuando permití que el coche tomase más velocidad de la debida. Cuesta abajo, con ganas de llegar, recorrí un par de kilómetros de modo imprudente. Afortunadamente, recuperé la sensatez o la atención debida a los posibles escenarios alternativos (porque a las curvas no les había retirado esta última) de mi trayectoria y proseguí el viaje con mayor compostura y corrección.
Debo decir que mi intención nunca fue la de acelerar bajando, pues siempre pensé que aquí correspondía acelerar subiendo como debió de acelerar la caballería polaca que puerto arriba mandó el Emperador, quien solía disponer de sus tropas de manera similar a como yo dispongo de mis libros de viaje o a como me gustaría hacerlo una vez que, vencidas las naturalísimas reluctancias, me pongo en viaje hacia el Sur o hacia las montañas, hacia Montélimar o hacia la cama.

jueves, marzo 08, 2007

Cornetín de órdenes

La música pop presta a incorporarlo junto con sus síncopas ejecutivas y levemente interrogantes, seguidas a veces del golpe al cargador, que suena como las maracas de todo el batallón.
Ahora bien, el cornetín de órdenes en un avatar impensado, raramente festivo, como la mismísima gallina, que reconcilia a unos cuantos millones con su juventud biempensante y reencontrada por gracia de unos genios salvadores y sus populares observaciones.
El tiempo reencontrado con la ventaja del convencimiento de haber tenido razón y haber sido los verdaderos demócratas. La buena conciencia como instrumento político que les justificará retroactivamente, en un mundo construido con el opio vulgar de las gentes de bien.

miércoles, marzo 07, 2007

Temporal

El hueso o el área del cráneo. Relativo al tiempo, a la temporalidad, que no dura para siempre. El astro agitado, pero se puede andar y navegar. El tercero lo es también en el segundo sentido. El primero, también. Pero el segundo sentido amenaza desde siempre con una marca condenatoria e imborrable. Lo que parece perdurable se revela pasajero y temporal. Lo temporal conquista dominios cuya perennidad se disuelve en un espectro sutil y se hace eterno. For the time being.
Si la conciencia es una corriente, si es un flujo, no debemos excluir remolinos y hasta regímenes en los que alteraciones inauditas nos alcancen. Y esas alteraciones serán temporales y huracanes, tifones que nos barren. O que nos hacen reaparecer, aparentemente idénticos, en su pesadilla estroboscópica. From time to time.

martes, marzo 06, 2007

Quintos postulados

Lo que se asume entre protestas como olas y que es un motor del innegable progreso para los idealistas, la inestabilidad de los sistemas que lleva a su superación o al intento. Debería ser obligatorio incluir siempre un quinto postulado, para que de la semilla de la desconfianza surja la novedad. Pero esto es física o geometría.
En las otras disciplinas, no hace falta llegar en general al número cinco para que madure la extraña fruta de la inconsecuencia. Vencidos los dogmas que han asegurado el crecimiento de una ciencia durante algún tiempo, el idealista celebrará ahora su estrepitoso derrumbe entre los macizos de flores de la academia.

lunes, marzo 05, 2007

Cincomarzada

Marzo estabiliza su velocidad de crucero respecto al viento, respecto al aire que nos viene en este mes con una constancia ejemplar de juventud de todos los años, al menos en nuestro hemisferio y en nuestras menguadas latitudes.
Los recuerdos de marzo poseen también la pluralidad del cambio de estación. Días de abrigo y días en mangas de camisa. Los lunes de marzo, que con un poco de mano izquierda ya no son amenazadores como los idus famosos. El Sol que se retrasa, o se adelanta según se mire, el perro que vuelve de la sombra de febrero.

domingo, marzo 04, 2007

Una vida en medio

Estuve viendo El hombre que pudo reinar hasta el momento de triunfo de los sargentos en su gran juego. Recordaba la caída anunciada y estaba muy cansado.
No la había visto desde su estreno en España y no recuerdo si, además de la de anoche, he despreciado durante estos treinta años otras ocasiones de hacerlo, sin contar la de todos los días en que el DVD se aburre en la estantería
Recordaba unas cosas, detalles tal vez nimios, y había olvidado otras fundamentales. Curiosa y erróneamente, creía recordar que en la película aparecía un escritor que hacía pensar en Kipling (lo cual era bastante estúpido, pero así durante muchos años y no creo que tal confusión provenga de mis lecturas: el periodista en el relato de Kipling no dice que se llame Kipling, pero esa misma historia es otra historia). Como se sabe, en la película Kipling es Kipling e incluso todos le llaman Kipling.
Esa fue mi madrugada vagamente alucinada, una mula cruzando el Hindu-Kush, el final del orden cerrado. Un dios hecho humano, demasiado humano. El sueño de los héroes y el sueño de los suboficiales.
El caso es que estas experiencias nos permiten también recordar algo que solemos olvidar. Me refiero a los inesperados caprichos de la memoria. Qué monstruos no engendrarán sus sueños.

sábado, marzo 03, 2007

La gallina

El retorno de la gallina nos sorprende siempre, aunque verdaderamentesu epifanía no es fenómeno que nos haga esperar más que unos pocos meses o unos pocos años de una ocasión a la siguiente. Más importancia se observará en que la gallina aparece ahora en un medio no estrictamente gallináceo. De ahí que pueda atribuírsele astucia de zorra.
Esta zorra juega con la doblez que combina una postura defendible desde, precisamente, los principios que niegan o negaron a la gallina con la baza de continuar siendo una gallina. O la gallina. Contra la que no tenemos sino todo lo que de momento calla y alguna de las cosas que ya está diciendo.

viernes, marzo 02, 2007

Dios analógico

Agustín Díaz Yanes conversa con Ray Loriga a propósito de la película de éste sobre Teresa (de Cepeda y Ahumada en el siglo). Loriga comenta:

-Desde luego, yo sin Bresson y Dreyer no salgo de casa. Hay secuencias enteras que sin mirar otra vez las películas de Dreyer están ahí. El milagro de la resurrección de Teresa está hecho con una óptica dreyeriana y bressoniana. Tenía claro que un milagro se rueda con la cámara quieta y sin ningún truco, porque si no, no es un milagro. Dios no es digital. En una película como Teresa, la cámara no puede, no debe, enmascarar una mentira. Lo que hicimos, Eiko, Alcaine y yo, fue estudiar la pintura religiosa de la época, la anterior y la posterior. No tanto para copiar, porque Teresa no es La Joven de la Perla donde se reproducen cuadros. De hecho, la única reproducción exacta que hay es el Mantegna. Alcaine se encargó de estudiar la luz de esos cuadros, las fuentes de luz, y yo me encargué de estudiar la composición. Gran parte de lo que impresiona de esa pintura está en las líneas de composición de los cuadros, en la posición de las manos, en las pequeñas anécdotas narrativas. En lo que Dios ve y en lo que Dios no ve.

Destacamos que, para Loriga, Dios no es digital y que el escritor y cineasta distingue entre lo que Dios ve y lo que Dios no ve. Pero no hay nada que no vea Dios, salvo por licencia retórica. En cuanto a que Dios no sea digital, no estamos seguros. Otra vez, habrá que subrayar el buen juicio estético (o sensible) de Loriga que le lleva a excluir la imagen digital para la representación del milagro. Sin embargo, no debemos suponer que un cadáver se anime en un estudio. Con lo que el buen juicio es estético ( o fotográfico).
En cuanto a que Dios no sea digital, o que no sea algo, es tesis muy problemática. No podemos pensar que sea analógico. Más bien todo lo demás y todos los demás somos los analógicos o análogos, y eso en el mejor de los casos.

jueves, marzo 01, 2007

Determinismo dudoso

Ofrecemos aquí una píldora de filosofía degenerada para gamberros que hemos tomado casi palabra por palabra de una intervención tabernaria de nuestro amigo José Paulino Páez. En una próxima entrega facilitaremos al lector las que nos parecen fuentes, y serias fuentes, filosóficas de Páez:
Quizá sea mucho decir que de alguna manera son las cosas en algún sitio en algún momento. Seguro es que tales cosas no determinan nuestra percepción y que nuestras lo que sean percepciones de un momento no determinan nuestros pensamientos ni nuestras subsiguientes percepciones. Pero cómo podrá afirmarse que todo esto sea correcto si levantamos también la determinación de la consecuencia lógica.
Por otro lado, ante el sindiós a que tal planteamiento nos conduce (o no, de seguir -¿cómo?- tal planteamiento) recordamos que el determinismo es la materia de que esta hecha la razón y, de paso, hemos suturado algún corte apresurado entre la lógica y las determinaciones que operan en las categorías físicas o psicológicas.

miércoles, febrero 28, 2007

Primavera india

Dos días de calles como amenos huertos. Se fueron las camelias y se acabaron los polvorones, que son una maldición repostera de hoy para todo el año. Adiós, invierno de nuestro desconcierto. Entramos en la breve temporada de la ilusión y las cigüeñas cruzan la ciudad hacendosas.
Hasta aquí la prosa liricoide. Ahora toca el documento antropológico. No nos referimos a que las buenas gentes ocupan la calle hasta horas más tardías. Ni a que se beba más cerveza y menos vino, que vaya uno a saber. Tales señalamientos tal vez no sean objeto de la antropología.
Y es que pensamos mantenernos dentro de los límites de tan augusto recinto. Y estamos razonablemente seguros porque nos balanceamos sobre el filo de la navaja que corta el salchichón entre lo universal y lo particular. Lo nomotético y lo idiográfico o lo macro y lo micro, y así lo decimos como un clown en plenas facultades. Lo que no deja de ser un prolegómeno para ese otro paralipómeno de todo intercambio lingüístico, que es a lo que íbamos: Ya verás como la semana que viene nos helamos, que aquí las primaveras son como si no lo fueran. Que hasta junio con abrigo.

martes, febrero 27, 2007

Ejercicio sobre un motivo o chiste de Kierkegaard

En su discreta página web personal incluyó algún material gráfico bajo copyright. Fue advertido por los propietarios y retiró dicho material. O lo sustituyó por un aviso en que se señalaba la razón por la cual el pie de foto no tenía foto. Ese aviso lo tomó también de Internet. Se trataba de un diseño no demasiado atractivo, bilingüe (español e inglés) y a dos colores (rojo y azul). Su propietario actuó muy seriamente contra él y su insignificante página web personal fue clausurada por la autoridad.

lunes, febrero 26, 2007

Preguntas del público

En el público de las conferencias funciona una particular especie de la vergüenza ajena, una que se incrementa por la proximidad. En general, y salvo casos de grupo militante, los que ocupan asientos cercanos al de quien o bien hace una pregunta en el correspondiente turno o bien se lanza a una interminable disquisición previa a la pregunta, se recluyen en un sólido hieratismo de póker del Valle de los Reyes: "no conozco yo a éste".
El razonamiento subyacente tiene que ver con lo que se le presupone a la proximidad: "si está cerca, es que tiene que ver. Su ridículo es el mío. Al no pensar yo eso o no atreverme a pensarlo, no quiero que nadie piense que lo pienso o se atreva a pensar que no me atrevo."
La sospecha metonímica es una notable arma del bagaje policial y también del arsenal de la paranoia. O eso creemos. Y actuamos en consecuencia en un intento no solicitado de borrar inexistentes vínculos y, también, de crearlos cuando nos parece oportuno.
En el teatro político y en el parlamentario, la metonimia funciona a todo trapo. Si un grupo aplaude o silba, lo hace para señalarle apoyo o desaprobación a su interlocutor. Sin embargo, puede ser también cierto que cada parlamentario individual lo haga por mostrarse cerca de unos y lejos de otros, que lo que que haga sea simplemente eso que se conoce como sumarse al coro.

P.S.: Nos ponemos a pensar en un modelo que explique esta conducta de las individuos. Uno muy simple. Los individuos, que se distribuyen al azar en una cuadrícula, tienen a su disposición dos conductas. Éstas se producen en instantes discretos de tiempo al unísono y una y otra con una probabilidad del 0.5 en una primera ocasión. Éste valor se modifica para cada individuo dependiendo de las conductas de los individuos más cercanos. Esperaríamos, si la cercanía de una condcta incrementase su probabilidad, que las fluctuaciones se reforzasen.
Note el lector que en este modelo han aparecido el espacio y la distancia, como en nuestra metonimia vulgar de la sala de conferencias. Y, de hecho, nos aparecería siempre, ya fueran el de la cuadrícula un espacio y una distancia altamente abstractos, metafóricos o fuera de lugar.
Cabe señalar también que los individuos socialmente más exitosos sean aquéllos que identifiquen mejor el espacio relevante para cada ostentación de afinidades.

domingo, febrero 25, 2007

Domingo sub rosa

El día había comenzado con agua. Con bastante agua y molesta, por el viento, para los transeúntes dominicales, una raza con el feo hábito de dar por acabado el invierno antes de tiempo. Él había salido a la calle, vuelto a casa, y al poco otra vez a la calle.
Avanzada la mañana, un Sol dubitativo sucedió a la lluvia. Más tarde se nubló nuevamente para que luego, en un segundo intento, el cielo mostrará un azul notablemente luminoso. Para entonces ya se había encerrado en casa y desatendido las peripecias meteorológicas que se representaban sobre su cabeza, sobre el tejado de su casa y sobre todo aquel suelo.
¿Existía ese día? ¿Existía él ese día? -Se trata de dos preguntas más o menos absurdas que llegó a formular en su teatrillo sesteante, tumbado sobre la cama sin abrir a una hora indefinida, aunque ya oscura, de la tarde. Desdeñó sus propias preguntas absurdas y su formulación aun más absurda: "Eso me lo debería haber preguntado el día de San Matías".
Pero era cierto que el tiempo de ese domingo se había convertido en un tramo mediocre y poco doloroso que había de pasar para ingresar en el lunes y sus incómodos afanes, en sus engorros que le revoloteaban por la cabeza como si fuera el personaje de un grabado prerromántico.
En el siguiente grabado de la serie, si había serie y si había grabados, tal vez se hablara de lo que le aguardaba después del vacío de esas horas. Sin embargo, sospechó que los grabados de los lunes serían obra de otro grabador, que no recrearían la vaga melancolía prerromántica de la impotencia social y que quizá le llegasen a aturdir con su sátira erigida sobre innumerables personajes que se movían en un remolino que no acababa por llegar a ningún sitio y que avisaba a gritos de lo ilusorio de los planes y cuidados de aquéllos.

sábado, febrero 24, 2007

Desolación de la encimera

Estar casado tiene pluma, se dijo al ver la desierta cocina y las migas viejas junto a la sartén, el aceite -o la mancha del aceite- sobre la piedra artificial.
Salió a la terraza. Allí, en los vastos jardines, la tumbona y la toalla ("Malibu Beach") abandonadas. Los claveles chinos arruinados como corresponde. Recordó un viejo apunte de Alfonso ("Luis II de Viguera escucha a la Orquesta Amanecer") y otro de su inseguro servidor de ustedes ("Así la tendrás de pasa cuando me vaya yo").
Volvió dentro y recorrió, sin leer los lomos, la estantería. Estaba empeñado en un apunte propio, algo como "Nerds in the Night", pero nada se le ocurría. Era el momento crucial para un romance estepario y que añorase una primavera que nunca llegaba, pero no podía pasar de algo así como "Cuando se esperan los marzos para ir a coger las marzas me remango bien los bajos aunque me rasquen las zarzas..."
De hecho, el motivo le venía de Pepe y sus intermedios micológicos. Nada. Ni sentarse. Entonces se saltó el interruptor diferencial. Bajó a conectarlo mientras comenzaban a abrumarle las horas de espera que hasta hacía media le parecían tan felices.
Se acercaba la hora oscura de la cena y se acercaba el hambre. Llevaba rato en un rincón del salón. Sabía lo que debía hacer, pero necesitaba atesorar voluntad como el que atesora achaques o cicatrices. Finalmente, tras un rigodón absurdo por el pasillo, llegó a la cocina. Aún lo dudo durante un tiempo pasmosamente congelado como la pescadilla de un menú atroz. Pensó que nunca sería capaz. Pero la curiosidad pudo más que el miedo, y abrió el frigorifico.

viernes, febrero 23, 2007

Ikea

Estos lugares, aunque nazcan de una vocación específica (o genérica, mejor dicho, y de un amplio género), son los lugares de la totalización. El mundo en una colección con voluntad de recubrir el mundo y los alrededores de cada uno de nosotros. La totalización que afirma que todo ente es mobiliario y que aquí está todo y la totalización comercial que va agregando géneros diversos procedentes del país donde el Capitán Trueno perdió el mechero.
Los abedules y las patatas fritas escandinavas. Los libros en sueco, los libros de Christopher Fry traducidos al sueco. He llenado la furgoneta. No he podido hacerme el sueco. El lector ya conoce el resto de la historia.

jueves, febrero 22, 2007

Negacionismo

Los negacionistas sufren mucho. La propia represión y todas sus malas consecuencias. En efecto, se les nota que piensan que las víctimas lo tenían bien merecido, pero defienden la tesis de que no hay, de que no hubo víctimas.
En algunos casos, se observan las correspondientes declaraciones contradictorias potentemente vociferadas, que tal vez se concilien si se entienden como el aplauso a una acción de asesinato masivo virtual, que nunca tuvo lugar salvo en un mundo ideal que no pertenece al terreno de la responsabilidad común.
Los negacionistas también se prodigan en considerandos inabarcables acerca de las dificultades que opone la realidad para dejarse encerrar en un relato sin fisuras, las dificultades que su propio relato vence inmune a las inverosimilitudes.

miércoles, febrero 21, 2007

Un soneto bifásico

Trash Wednesday

Poeta de la Sota en un soneto
sueña veto que brota de la teta
o que rebrota inquieto de la seta
si cometa veloz acota prieto,

Que presu Sota seto que secreta
corre neto hacia la meta y devota
sangre discreta y escueto vaga mota
de polvo azota y quieto ya receta,

Como el que de bar en bar va impecune
y sale por el ojo de la aguja
cargado, ciego, solo, tinto a tiento,

Tondonia trasegado habiendo y CVNE
invitado por Maite y por Maruja
este miércoles calmo y ceniciento.

martes, febrero 20, 2007

Errábamos ayer

Errábamos ayer, como vamos a errar hoy. A propósito del pensamiento conspirativo, parecimos concluir que el pensamiento conspirativo es inestable en esencia en el sentido de que ha de crecer siempre, huir hacia adelante a perpetuidad. Esa huida, no obstante, es la situación de estabilidad que encuentra ese pensamiento.
Lo cual vendría a demostrar que la energía del pensamiento conspirativo se extrae siempre de las mismas fuentes. Muy vulgares, por otra parte.
Cabría pensar que mala es la suerte de la tesis a la que le vienen en su defensa argumentos conspirativos. Sin embargo, este pensamiento no se plasma en ninguna tesis positiva, que compita con sus análoga. Sus tesis son infinitas y, por tanto, lo suficientemente borrosas como para poder transformarse continuamente o para parecer que lo hacen, proteicas como aquello que suelen denunciar.

lunes, febrero 19, 2007

Dilapidación de febrero

Su brevedad y su sombreado (busca la sombra el perro, sombra canicular), su inmiscuirse, hacen que febrero más que transcurrir, haya siempre y ya siempre transcurrido. No nos apetecerá demasiado reformar la flexión verbal para adecuarla a los meses, de tan frumentaria casuística, del año solar.
En el caso del español y sus conjugaciones, las opciones hemisféricas nos conducirían a pasmosas decisiones. Decisiones que no condicen con según qué meses y no serían soportadas ni por el febrero del Sur ni por el del Norte.
El de febrero es también el mes variable del día veintinueve, que es un Jano que aparece y desaparece, especialmente para los nacidos ese día que retorna con la contumacia periódica de los múltiplos de cuatro, de cien o de cuatrocientos. Febrero, estrechado entre enero y marzo, se completa con recuerdos notables que algún día dejan de retornar, ni siquiera ya disueltos en la bruma de unos u otros días.

domingo, febrero 18, 2007

Objetos perdidos

Es una contradicción. Si es objeto es que está ahí, delante, tridimensional, tangible. Y es que los objetos perdidos han sido encontrados por alguien que no sabe quién los perdió o a quién pertenecen. Nosotros podemos perder las llaves o un candado. El mechero, la agenda o el paraguas. Pero no podemos perder objetos.
En su sabiduría burocrática, el lenguaje reserva el negociado de objetos perdidos a los que ya han sido encontrados. Quien recupera allí su posesión hace que el objeto vuelva a ser las llaves o el maletín y pierda esa genericidad callada y obsecuente del objeto mudo que, en ese lugar rapsódico, admite ser clasificado junto a otro objeto igualmente mudo.
Los objetos encontrados son el destino por analogía de una aventura tan desprestigiada como es la del llamado arte moderno. El arte clasifica por origen; el artista les ha contaminado de arte. Cuando la época del artista se evapora, nos fijamos en la contundencia de la llamada obra. Está ahí delante, soberbia pero anhelando que continuen las preces de los adoradores postrados. Tan capaz de establecerse en los anaqueles polvorientos del negociado del arte, tan genérica, tan vacía de todo lo demás.

sábado, febrero 17, 2007

Periódico

Entre los roblecillos, que compiten con algunos pinos jóvenes, la senda es irregular, propensa a la disolución, a la pérdida, suya y del caminante. En los tramos llanos, el piso está cubierto de las hojas de aquéllos, muy amarillo claro. En las cuestas o en las hondonadas, la humedad ha creado un mosaico en que las hojas sugieren motivos más complejos al tiempo que se distribuyen tonalidades oscuras: algunas grises, otras del catálogo de los ocres. Las maderas. Escher está en este pavimento resbaladizo que, cuando el bosquecillo quede atrás, será sustituido por una hierba que las vacas se empeñan en convertir en barro, yendo y revolviendo.
Las vacas han bajado al barranco -más tarde han de volver a esta praderita de menta y chocolate- y componen también una composición de periodicidad móvil. Móvil a favor de sus miradas alineadas como una escuadra o de la otra periodicidad, vagamente lírica, de los cencerros.

viernes, febrero 16, 2007

Parque

Esta tarde de febrero es una tarde de otoño. El tenue invierno retrocede a luminosidades y actitudes que nos parecen del último octubre o propias de alguna tregua de noviembre. Tal cosa se debe con seguridad a nuestra inexperiencia del frío riguroso y a algún desasosiego consiguiente que no escapa a la ensoñación vagamente apocalíptica de los noticiarios.
Las conversaciones en el parque ya no son sobre el tiempo. Son sobre el clima. Sobre los pavorosos destinos globales o sobre una nueva primavera (como es de sobra conocido, algunos esperan su venida multimodal, cabalgando sobre los elementos). Los nietos de los abuelos que conversan tanto vuelven como siempre al tobogán y a los columpios. Thanks God it's Friday, la película de pronto hará treinta años y que encierra casi tanta sabiduría semanal como el "C'était un très-au vent d'octobre paysage,/ que découpe, aujourd'hui dimanche, la fenêtre..." de Jules Laforgue.
Yo me temo que estos ciclos semanales pronto se verán afectados del spleen planetario que convierte el milenio en un torbellino. Este parque se llenará de ancianos en inverosímiles madrugadas, desorientados como ancianos o como brújulas en tiempos de desolación. Tal vez mueran los castaños de indias o vuelvan los cisnes de su exilio epidemiológico, pero como si los hubiera pintado Frank Miller y otras mutaciones. Los lunes serán una fabulosa semana inglesa, la de los mitológicos años en que nuestros padres trabajaban a sabiendas de que el ocio dolía como el hambre.
Los miércoles seguiré con la monodia tontamente profética de estos futuros y sus futuros desperfectos. O, por fin, me levantaré del banco despintado, dejaré el parque y las canciones de Nino Bravo y me iré con la música a otra parte.

jueves, febrero 15, 2007

Los obligados

El hombre no es tanto el animal que necesita lo que desea (en lugar de desear lo que necesita, luego la microeconomía es sobre animales no humanos), como el animal que se crea obligaciones a las que nada ni nadie le obliga. Así, si nos obligamos al que será un hábito que nos agrade, nada encontraremos más lógico. Nos obligamos también, sin embargo, a hábitos que nos resultan odiosos y desagradables. Nos obligamos nosotros; nadie nos obliga.
Postulamos ahora que tal cosa es imposible. Que sí hay algo que nos obliga o bien que el desagrado es agrado, gusto el disgusto, o el displacer, placer. Esto es la filosofía de la sospecha. Empezamos con Marx y seguimos con Freud. Corren malos tiempos para estos personajes otrora ilustres como ellos solos en el cielo y nos conducimos todos tan racionales como los triángulos isósceles.
Lo preocupante (y en esa preocupación andaría lo humano) es que si sólo deseamos lo que necesitamos y sólo nos obligan de fuera, seremos animales, demasiado animales.

miércoles, febrero 14, 2007

Satélite

Los artificiales y su casuística zoológica. Sus antiguas dinastías, de cuando el I, el II, el III eran fundamentales en su épica bip-bip. La Luna es otra cosa. Y además nos proporciona una curiosa demostración de cátedra campestre o suburbana cuando, sobre el horizonte, nos parece tan grande como una tierra de promisión hecha de algún queso dubitable.
La Luna, que nos concede la primera demostración de cómo caer puede darse sin caerse, es grave y. al decir de algunos, grávida. O ligera, como el que danza bajo la luna. O qué sé yo, como el que llora bajo la Luna, la cual siempre está ahí cuando de se trata de iluminar cementerios pálidos o trochas que no llegan a senderos.
Aunque nunca bailaremos en los marciales bailes de Marte, alunizaremos algún día en un sereno mar de la Luna. Cuando se pueda ir en hidroavión.

martes, febrero 13, 2007

Conspiración global

Ya se sabe que una conspiración universal es una ley de la naturaleza. Sabido es también que el delirio conspirativo está condenado a hincharse. No puede mantenerse en un dominio bien determinado porque se convertiría en otra cosa o se evaporaría. Es decir y por paradoja, toma la energía que precisa de la expansión.
Lo primero se compadece con lo segundo merced a un arreglo epistemológico. Los conspiradores son muchos y poderosos y, lógicamente, se mantienen ocultos. Son más porque, aunque nosotros seamos la mayoría, sólo unos pocos somos conscientes de la realidad tras los decorados. Los demás no cuentan salvo para ser salvados.
Pues resulta que la ley universal de marras versa sobre sujetos que conocen o desconocen y tales leyes es lo que tienen, que parecen afectadas de seísmos impredecibles. Pretender explicar la totalidad más asombrosa y metafísica mediante una historia es salirse de esa totalidad. Luego la ley trataría de sujetos y fuera de la totalidad de los sujetos habría otro sujeto análogo moviendo los hilos. Como la ley padece de esta inestabilidad, sólo quedará seguir huyendo hacia adelante, hinchándose, que es Fray Gerundio de Campazas.

lunes, febrero 12, 2007

Charade by Northwest

Incluso en notables películas, los trampantojos para los ojos del entendimiento del guión no pasan de perdonables. Son una arquitectura pintada que es imposible y además no se puede erigir. Son verosímiles sólo por la suspension of disbelief que es producto de la mera acumulación de inverosimilitudes.
Inverosimilitudes, las hay también globales. En Charada, de 1963, unos militares ful esperan pongamos que dieciocho años tras el suicido en el famoso búnker para ajustar cuentas por unos misérrimos 250000 dolares, los que no han necesitado para vivir mal que bien entre tanto. En Con la muerte en los talones, no sabemos si denunciar la estrategia de los unos o la de los otros. Es notable que las dos compartan un motivo con El golpe, a saber, la suplantación de personalidad, domicilio o despacho mediante. En los tres casos, parece que la circunstancia es el elemento fundamental para que el yo sea el que se busca.
En la realidad, la inverosimilitud es una suerte de error categorial. Si lo verdadero es inverosímil es que nos hemos equivocado, lo que vale para las anécdotas o los irrelevantes sucedidos. Si en la realidad se da también un trampantojo global, éste debe de incluir muchos espejos y a saber por dónde nos andamos.

domingo, febrero 11, 2007

Abulia

La abulia se recarga con las naftas más inesperadas y la peor abulia es la invernal, porque las primeras horas de las noches de invierno nos retrotraen a escenas muy anteriores y que anunciaban justamente estas acedías.
El verano, al menos, es el verano y eso salimos ganando. La abulia invernal más que ausencia de voluntad podría ser (debido sin duda a las más bajas temperaturas medias) una voluntad al ralentí e incapaz de revolucionarse convenientemente.
Invierno y verano comparten, no obstante su carácter programático y con su periodificación facilitan al abúlico futuras épicas de la voluntad. Épica por no decir triunfo, lo que nos resultaría problemático, y traslación que nos contenta, en cuanto abúlicos, porque nos pone delante de los peligros de la voluntad acelerada. Eso o permanecer en la higuera, dreaming little dreams o lo que sea menester.

sábado, febrero 10, 2007

Febrero de los leñadores

La leña es materia variable como cualquier otra. Más materia., más madera, que es lo mismo. La leña y los fornidos troncos que se resisten al hacha y al brazo inexperto que cree guiarla. La menuda leña que arde como un suspiro luminoso y fugaz. La materia de la que estamos hechos nosotros y el fuego fatuo.
La madera se consolida con el barro de las cunetas y los ribazos. Las herramientas se mellan y buscan un rayo de sol para brillar. La tarde cae veloz como la hoguera de los míseros palitos, mortecinos mientras esperan el tronco de manzano que venga a vengarlos.

viernes, febrero 09, 2007

The incredible shrinking man

Hay muchas maneras de empequeñecer. Y muchas de desaparecer. En un punto. De lo que se sigue que cada pequeña región -que es lo que podemos saber de un punto- es un universo. O todo el espacio, para decirlo distinto, pero igualmente aturullados.
Sirven de consuelo las paradojas de la infinita pequeñez. Pero yo me temo que son todas falsas y que la pequeñez es cuando a uno no le hacen caso. Con lo que la pequeñez pertenece a la familia de las invisibilidades timoratas. Ser o no ser. Aunque también está la peor forma de ser pequeño y es que uno no sea capaz de nada. Es lo de "bounded in a nutshell and..." and todo lo que sigue, pero al revés. Pues bien, lo peor es una cáscara de nuez con un cerebrito vacío.

NOTA: Triana no hablaba de Hamleto cuando le daba por cantar al "Señor de los espacios infinitos" etc. etc. O quizá sí.

jueves, febrero 08, 2007

El mundo en sus manos

La de mundo es noción sujeta a metonimia eterna. También a sinécdoque, lo cual es más fácilmente comprensible, pues no será raro que en las manos o bajo su control uno tenga una parte y no el difícil todo.
Tener en las manos algo relacionado con el todo por alguna contigüidad de las múltiples y contingentes contigüidades de las que estamos hechos es maniobra que desvela la ilusión del todo mundo, que en salmantino, se completaría diciendo "de todo el mundo".
El lector recordará sin duda, ante el título de arriba, la película de Raoul Walsh y de 1952, que tanto nos recuerda a un juego de palabras de Groucho Marx en Horse Feathers (lost in translation). El "his" se referiría al protagonista masculino de la misma. En cuanto a la sinécdoque desde "the world", mantendremos una imprudente discreción. El cine es como las palabras. Sirven para tener el mundo en las manos. Las que, a su vez, nos parecen palabras de doble dirección y sentido.

NOTA: El título original era, si Internet mal no recuerda, The World in His Arms.

miércoles, febrero 07, 2007

Quodlibet

El País se determina a ilustrarnos acerca de esa ilusión del libre albedrío. Los experimentos de Libet, tan citados, y donde correlación y causa concelebran con semifusas como en una misa mayor de las neuronas.
El libre albedrío, como cuestión que es de escala, se desplaza siempre y raramente desaparece. Así, ¿cómo explicar las determinaciones a escala de laboratorio para que al sujeto cada tanto le dé por apretar un botón y con mucha mayor frecuencia que en el resto del día o si no se le hubiera dicho que lo hiciere (1)? Una vez dadas aquéllas, que se traducirían en un modelo aparentemente aleatorio de la activación y que desembocarían supuestamente en el hecho de apretar el botón y darnos cuenta de ello, el libre albedrío reaparecería en los casos en que el sujeto (tal vez movido por otras determinaciones) se negase a colaborar.
Negarse es importante, como salirse del guión, porque la interpretación de la actividad neuronal vendrá siempre dictada por el guión previo. Supongamos que el sujeto elabora una teoría novedosa y compleja. El determinismo aquí no se dibuja igual que en el experimento del botoncito. Más bien, sucede que aquél no distingue entre los patrones de actividad y los potenciales correspondientes y que distinguirían imposiblemente una colección indefinida de botones. Por lo cual el argumento de la precedencia de la actividad neuronal inconsciente, no volitiva, sirve para otra cosa. No para la apología, en el fondo tan dulce, del determinismo, ni -y no es lo mismo- para disolver la voluntad libre, valga no sé si la contradicción o la redundancia.

(1) Probablemente el primer futuro imperfecto de subjuntivo de este blog. Estaba escrito.

martes, febrero 06, 2007

Jornada continua

Vista de lejos, continua por el carácter impasible de la ocupación. Sobre todo, por el lugar donde se está o por el lugar donde no se puede estar: el hogar, que se dice.
Así, lo continuo se acaba definiendo por una ausencia o una falta. Sin embargo, no es el caso que podamos vivir -por no decir trabajar en este valle de lágrimas- sin el paso, pautado, ritmado, una, dos y tres, una, dos y tres. Sin el batido discreto, ya sea irregular, de nuestras operaciones. Como decimos, se trata de ver las cosas a la suficiente distancia, para que la serpiente o el gusano se desplacen sin las pertinentes contracciones. Para que la vida siga igual, con sus ritmos disueltos y dulcemente insignificantes.

lunes, febrero 05, 2007

Hallada mente humana

Alguno pensará que hablamos de algún Averroes borgiano de dentro de algún tiempo. Esta entrega va a ser un manifiesto antimentalista y se acoge a un futuro donde la mente, la mente de Descartes y sus secuaces sea noción perfectamente opaca e incomprensible.
Ese Averroes se retuerce en sus esfuerzos por entender algo de lo que puede ser esa sustancia rígida y flexible, inextensa y sujeta a tiempos y lugares, esa maravilla de la que los antiguos libros hablan sin descanso. Algún lector espera que ese Averroes se traicione en este relato y que simplemente ignore el uso del vocablo. O tal vez piense que, por Averroes, se quiera disuelto en un entendimiento agente universal, que no agente comercial, pues no hay comercio de uno con uno.
Este Averroes puede tener de Mahoma y de Aristóteles lo que el Coloso de Rodas, quien con un pie en cada promontorio no era monumento de gálibo decente. Este mismo Averroes puede ser cualquiera de los filósofos que conocemos y sus hipóstasis. Sucede que han seguido sin desnudar al emperadorcito, lo que, por cierto, nos recuerda al famoso título de Penrose, que halló la mente en los microtúbulos. ¿Qué hubiera dicho el Coloso de Rodas?
Nuestro Averroes no se entusiasma con los engranajes y poleas que vemos y que sólo son engranajes y poleas. Anota en algún lugar, sin embargo, que, mientras el mecanismo no se mueva, no sabemos que ni qué es un mecanismo.

domingo, febrero 04, 2007

Cheek to cheek

En noche de helada y de tormenta, si no junto al Monte de las Ánimas, desmontado el animo, tropiezo con un etíope televisivo que dice, más o menos: "En nuestros país se hablan entre sesenta y cien lenguas; eso quiere decir, por tanto, que hay entre sesenta y cien culturas". Ethnologue con su acostumbrada exactitud mistificadora, to say the least, dice que 89.
Contar y biyectar. Nos quedamos con el experto de la televisión en cuanto a lo de contar. Lenguas que son un continuo y que se le hacen difícil de contar. Reconocemos que a veces hay que dar una cifra y se da. O un intervalo o un número. No nos vamos a meter demasiado con los apocalistos de Etnologue. En cuanto al experto etíope -que cuenta con todas nuestras simpatías ( entre 60 y 100 simpatías)-, refutamos sus biyecciones. Biyectar es contar una cosa habiendo contado otra. Biyecte usted "entre 60 y 100" y diga que ha contado realidades tan separadas y tangibles como las culturas. Y es que hablar cuesta, ya sea uno pentecostalero. "Heaven, I'm in heaven, and my heart beats so that I can hardly speak", re do, si, re do, la, sol, tarararí... que no sé si las notas deberían ir entre comillas.

sábado, febrero 03, 2007

Porvenir de la nieve

De la nevada quedan manchas cuanto más cercanas más raramente traslúcidas. Ahí, justo a nuestros pies. Debajo, la hierba es muy verde y brilla por los boquetes del azúcar, brilla con el agua que era la nieve. Esperemos una nevada sobre la nevada. Un refuerzo que vuelva a blanquear los montes. A reflejar la luz del Sol con la generosidad que es propia de las situaciones elementales.
El porvenir se rebasa conceptualmente cuando nos disolvemos en alguna de las divulgadas metafísicas cosmológicas. ¿Qué quedará? La nieve o el agua o los principios comunes que, después de los eones, resultará que eran otra cosa. Pero sobre esos principios se edifican también estos pequeños cristales de la nieve helada, mal trabados. Para que esos u otros principios hagan que los eruditos a la edelweiss o a la violeta hablen de nieve polvo o nieve primavera. De una sopa, cósmica a estas alturas. Para que algún cenutrio hable de las portentosas virtudes léxicas de alguna lengua ignota. Para que la mirada se nos pierda y no encuentre ni la última flor del prado. The fifth pine tree. En este mundo de desmontes.

viernes, febrero 02, 2007

El secreto de la vida

La realidad es el sistema de representación último en llegar y capaz de hacer a los anteriores no viejos, sino desaparecidos y, lo que es peor, a tal punto desaparecidos que cuando nos encontramos con ellos -tanto tiempo después- o son arte o son una cutrez. Los capítulos del manual de Historia del Arte nos facilitan ejemplos de lo primero. Imágenes cinematográficas o televisivas, y de no hace tanto, de lo segundo.
Triste sino el de nuestra especie, pues a la postre no otra cosa es el progreso y las ciencias, que hoy como ayer retroceden una civilización. Nuestro mundo ambiente es la última moda o casi, pues nada muy distinto es el modo en que encuadramos, montamos. O iluminamos. O ponemos las comas. O las tildes sobre las íes.

jueves, febrero 01, 2007

Simmónadas

Insistamos en las simetrías que funda el relato, la relación y el relato. La captatio benevolentiae se alimenta de una simetría halagüeña. No es infrecuente la asimetría menor, la de la humildad cariñosa: "Atiéndeme, quiero decirte algo", la macrocefalia retórica: "Oigo, patria, tu aflicción y escucho...," como si la patria fuéramos los impávidos lectores. O bien el realismo despectivo: "y dende que todos cantan yo también quiero cantar."
Pero la simetría de cantor y público puede bifurcarse hacia la simetría entre ellos dos y protagonista o hacia la correspondiente asimetría. Aristóteles de Estagira dijo la misma cosa.
Pero yo me digo que tal multiplicidad sólo puede ser apariencia y que todo se resuelve hacia la simetría. Somos el del escenario: burro o gran profesor, términos de parecidísimas extensiones, por lo visto. O por Cristo, que corregía algún personaje de Echegaray, a quien le debemos también un verso de notable actualidad: " ¿Qué es lo que repite el mundo?" Por cierto, o por incierto, queda excluido el teatro de Echegaray de las consideraciones aquí ofrecidas.

miércoles, enero 31, 2007

Experiencia tal vez de varón

Pepe recuerda una noche (para decirlo en japonés, I'm sorry for this: ara que fa vint anys que fa vint anys que tinc vint anys) en que otra vez una chica, desde cerca, acercándose, le hablaba de -now in Chamorro or perhaps in Zamboanganese- "su mozo". Pasamos a la conclusión, en papiamento como era de esperar: Autocar je suis un autre. O en japonés, otra vez: car je sushi un autre.
Romanceado, que no sabemos si somos o no somos. Si somos de quien nos está hablando o si ella se acerca al otro cuya existencia se adorna con un suave reproche (estuvieras tú aquí) o con reproche no tan suave (wish I were here, música en la que usted puede pensar y no alejada de aquella noche de mariachis).
Esta revivencia (Erlebnis en morónico) nos parece, nos reaparece, a los varones como una simetría rota entre los sexos. Pero podemos estar perfectamente equivocados. Lo cierto es que hay una asimetría entre el papel de un individuo y otro en la situación planteada. De esta asimetría puede aparecer la otra aparente asimetría, pero eso es lo de menos.
Lo que no es lo de menos son las simetrías por translación de individuo a individuo y temporal (ven, memoria, tan escondida que no te recuerde venir porque la amnesia del Leteo no me vuelva a la cabeza) de relatos que nos resuenan from within, como la Torre de Baalbek de la parte del Líbano o como las terrazas de Babel, con gentes de todas las partes.

martes, enero 30, 2007

The quiet man

Para algunos la vida es cerrar etapas, capítulos quizá necesarios pero engorrosos o incómodos, por decir lo menos. Se trataba de conseguir una vida tal que ninguna preocupación, salvo la elegida por un yo que se hubiera al fin elevado y depurado, rompiese el apolíneo discurrir de un día eterno.
Más tarde se podría descubrir que una vida sin lucha no es vida, pues de eso se trataba, de no luchar batallas engorrosas con enemigos pequeños como si uno estuviera por encima por la gracia especial de la primera persona del singular. Cuando, en realidad, lo que no se tenía era ni la altura ni la capacidad para las batallas grandes.

De Jorge Luis Pérez Montón, Memorias de un solitario frustrado, Vitoria-Gasteiz, Beri Beri Ediciones, 2003.

lunes, enero 29, 2007

Solitario

Cuando me visitan memorias agradables del pasado, siempre estoy solo. No creo que yo -yo ahora- haga lo más mínimo para que éstas sean las imágenes que me provocan el extraño sosiego que transfiero a algún momento tal vez indeterminado de mi vida, de cuando tená treinta años, o cinco, o diecisiete. De hecho, llegan a menudo recuerdos desagradables. Y si no trágicos o dolorosos, al menos sí indeseados, creo yo, o indeseables.
Así, concluyo que anhelo un estado de soledad o de anonimato. Pero ser desconocido no calma lo suficiente. Desconocido, serlo a uno mismo, que no es lo mismo quizá que desconocerse. Me temo que cualquier cosa que diga al respecto sonará estúpida o mística, si hay diferencia, pero la insatisfacción con mis palabras, que pese a todo escribo para que otros lean, me hace pensar en una memoria vacía, sin imágenes: la idea abstracta de una circunstancia en el pasado en que estoy solo y tranquilo. En que tampoco yo me molesto.

De Jorge Luis Pérez Montón, Memorias de un solitario frustrado, Vitoria-Gasteiz, Beri Beri Ediciones, 2003.

domingo, enero 28, 2007

Analemático

Los transeúntes buscan el sol y protegerse del viento. Unos y otros comentan las ventajas de unas y otras estrategias: la sabia elección de un paseo, una esquina peligrosa o una rinconera tibia. Los transeúntes se han instalado en el entretiempo perpetuo. Las estaciones y, sobre todo, la meteorología solsticial se hacen tan sutiles como el inasible presente que, al parecer de tantos, era un futuro que será y ahora ya es pasado. Viven pendientes de las promesas climáticas que entrega el paso acelerado del calendario con su ciclo, tal vez su espiral, atroz.
Unánimes, los transeúntes han aparecido a hora fija y desertarán con igual exactitud y unanimidad. Las calles quedarán para las almas muertas del invierno. Para un no saber qué hacer o qué acera goza del beneficio del mediocre sol de enero.
Hay un momento en que la ciudad es un desierto de raro silencio que nos alcanza como un heraldo de un desastre contundente aunque callado. Un coche pasa muy despacito por la avenida... En lenguaje técnico, la única música viene del pasado aunque salga de alguna ventana. En la calle nadie está para bailes. Las familias siguen sentadas a la mesa. De eso también hace años, numerosos y atroces.

sábado, enero 27, 2007

Vacas

Las vacas rumian sus cavilaciones. Son los animales del libro. Las vacas, imperiales por estoicas y estoicas porque no tienen otro remedio evolutivo, emprenden su ciega marcha hacia el matadero con la leve sombra de la sospecha. Si no les visita un heraldo frigorífico, sentirán lo que siente usted mismo, que tampoco sospecha.
Los humanos nos hurtamos de los pisos altos de la pirámide alimenticia en beneficio de los más pequeños carroñeros. No todos, claro. El buitre es un destino canónico para algunos. El destino, que está en los genes, en los genes que se han perdido y se postulan como se postula el planeta Vulcano. No sé si el inframercurial o el de Mr. Spock. Note el lector que podemos cifrar la trasmisión de una conducta que se nos antoja saliente en un gen y observar cómo ese gen se multiplica siguiendo el mandato divino. Aunque sospechamos que la conducta de algunos individuos simplemente viene a llenar un vacío en el espacio de las conductas. Así que no hay nada que se transmita. Negamos, por consiguiente, que el gen que hace que uno sea sociobiólogo de mayor se transmita por el notable éxito sexual de este gremio, ya se trate de gametos colegiados o sin colegiar. Que haya más sociobiólogos que hace quinientos años no se debe al éxito demográfico de un gen. O no al de ese gen.
Esto, las vacas lo han resuelto hace mucho tiempo. En particular, los toros enamorados de la Luna. Que los sigue habiendo aunque no se les conozca mujer, como hemofílicos de la manada.

viernes, enero 26, 2007

Lecturas piadosas

LOS GINTÓNICOS DE LA VOLUNTAD

El mundo ahí delante
Y la vastedad empequeñecida de mañana
O de esta misma tarde
Nuestros granos de arena que minutos son

Un atardecer polvoriento
O un lugar sin nadie
De nadie es esta tierra
Ni el río crecido por la presa abierta

De nadie que viniera
como viene un batallón en la tarde
de julio polvorienta
ruidoso y sucio, torpe, inevitable

jueves, enero 25, 2007

Profecías autoincumplidas

Entre ellas –porque incurren tantas veces en la calificación y la valoración hiperbólicas- las amenazas meteorológicas. Es decir, la realidad no puede ponerse a su altura. La historia de Pedro y el lobo ha de entenderse a esta luz. No es que Pedro mienta hasta incluida la penúltima ocasión. Es que Pedro expresa una sobrevalorada probabilidad de la visita inminente del lobo.
O el lobo de la fábula, por descomunal, hará que el triste, famélico lobo, omega o más bien omicrón de los lobos, deje apesadumbrado al pastor de épica vocación que le aguarda. Puede también darse el caso de que la profecía quede tan corta que la realidad, cuando llegue, no se reconozca, dejando en falsa o, más bien, en el olvido la prudente profecía del azaroso prospector.

miércoles, enero 24, 2007

4 Sisters

Pues ninguna le complacía se permitía fantasear sobre una hipotética elección. Las cuatro hermanas compartían una vocación secreta –sobre todo para ellas- seobre su presente y su futuro. Serían longevas pero siempre mostrarían los signos –sutiles, no evidentes, no primarios- de un cierto retraso, seamos grandilocuentes, histórico. Parecerían pertenecer a alguna década anterior y sus esfuerzos sólo servirían para acentuar ese tiempo de nadie entre ellas y el mundo. Cuatro hermanas que reproducirían algún esquema añejo con el encanto cierto y también con el reparo propio de esa salvedad cronológica: todo en ellas hablaba para quien quisiera escuchar de otra época, de una ciudad borrada por gentes y por avenidas que se habían transformado. O, mejor, todo lo intangible en ellas hablaba a gritos inaudibles de un pasado que no se había ido. Inaudibles o inauditos porque quizá era sólo para él para quien los inasibles signos proclamaban esa distancia insalvable, esa tentación –sexual, pero incómoda- de un mundo anterior, o posiblemente de una prosa anterior, de unas antiguas lecturas, de alguna identificación que le quedaba por asegurar.

martes, enero 23, 2007

Gregarios, gruppetti, démarrages

Arcadi Espada incluye hoy en su blog(1) un enlace al video prospectivo, o lo que sea o como haya de llamarse una Flash movie, Epic 2015. Éste es una puesta al día de Epic 2014. Se habla de una utopía o distopía informativa -la plétora entrópica e informativa cuyos heraldos nos atosigan- que ya está en marcha y que acabará con la prensa conocida. Sus autores son Robin Sloan y Matt Thompson. Dice Espada:

Hay demasiada insistencia en la información, más que digital, dactilar. Quiero decir en la información personalizada como una huella dactilar. El éxito del periódico es también su componente gregario. Su capacidad de organizar rebaño o manada.

Tiene razón y más en una tierra de etiquetados lectores de El mundo frente a etiquetados lectores de El país, etc. Sin embargo, no parece del todo acertado pensar que el gregarismo lo produce el pastor o lo produce el perro. El gregarismo es cualidad intrínseca. Ahora de este gregrarismo por analogía del que hablamos ha de dar cuanta la propensión de las bestezuelas de que se trate. Y desde luego ha de desconectarse, en principio, de cualquier adscripción nacional. Y por análogo u oblicuo no deberá asignársele a la especie sino, también por discreción metodológica a los mecanismos implicados. Es la hipótesis nula recomendable (1 aussi), bien sabiendo que la preeminecia de la hipótesis nula es lo más razonablemente bayesiano que hay en la estadística ortodoxa, pero esto es otra distribución.
Y sobre aquéllos, sobre los mecanismos implicados, cabría observar que la información personalizada más ha de personar que encontrarse las personas ya formadas y con sus preferencias. Es posible que el mecanismo del que se habla en Epic sea más efectivo en cuanto al agrupamiento de los individuos. Que sea mayor “su capacidad de organizar rebaño o manada”.
Otro asunto interesante es el de las metamorfosis de la privacidad en Internet. Cuando uno se exhibe ante el mundo no está en público. Está en la intimidad sin parametrizar, en la seguridad absoluta de la compañía simétrica. Podría suceder entonces que las agrupaciones de la información tuvieran una cara pública y otra interna, privada, pero privada para el grupo de referencia. El grupo dispondría de sus signo para uso interno (reconocimiento, cohesión, etc.), sus signos privados, y sus signos de ostensión grupales frente a otros grupos. Lo que cambiaría sería la consecución del liderazgo. Si los líderes tradicionales surgían en regímenes de poco flujo de información, de transformación de la información, de escasos intercambios, en regímenes de bajas revoluciones, ahora liderarán (esa apariencia) los individuos que mejor capturen el más que turbulento flujo de estos tiempos. Y en los momentos de remanso aparecerán comunidades que habrán encontrado un equilibrio con apariencia de eternidad, francamente asquerosas claro.

(1) Espasa también comenta hoy que:
La relación con el cuerpo informativo de la frase que encabeza todas las ediciones de El Mundo tiene casi siempre interés. Hoy incluye una elegante frase de Carl Sagan: "La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia" que está claramente vinculada con las hipótesis conspirativas del 11 de marzo.
Ante lo que habría de recordarse que la hipótesis nula no es una nulidad de hipótesis; o que no es prueba de ausencia ni de A, ni de B, ni de C, así hasta el infinito numerable, and beyond.
Ejercicio: Búsquense alusiones a Kipling en esta entrada.

lunes, enero 22, 2007

Poema con polonio

REPOSTERO TRAMPANTOJO

strange horses came

Los dulces de Solana son pesados
Sarcófagos de gusanos que vacilan,
Decaída materia que vigilan
Cadáveres dormidos y cansados.

Sabores que enumeran el convite
De burgos podridos encielados
De un cielo de lémures y penados
Que anuncian de la muerte el gran envite.

Luces apagadas antes que el mundo
Hecho de un Dios olvidadizo fuera,
Del Dios que al poco nos dejó jocundo,

Mientras las máscaras de carne y cera
Esperan, que cuchillos ya afilan,
Espectros mudos que los lazos ya hilan.

domingo, enero 21, 2007

Episodios atómicos

Si damos significado a pequeños olvidos o a descolgadas paramnesias, imperceptibles como un terremoto dedicado a las bestias más sutiles, todos los días se nos llenan de potenciales relatos de fantasmas. Mínimos o atómicos.
Individuos hay que corroboran su teoría espectral a cada pequeña ilusión, a cada objeto desplazado entre su memoria y su posterior percepción o a cada coincidencia. Es de notar que esa corroboración no es ni carnapiana ni popperiana. Ni es una pequeña corroboración. Porque para ellos los pequeños detalles simbolizan el cosmos con todos sus desórdenes. No son pequeñas historias, ni insignificantes y dudosos lapsus. Son historias completas por las que asoman todos los bestiarios aéreos y algún que otro imposible sin dilucidar.
Lo cual -y quizá estemos haciendo lo mismo- nos indica que en materia de relatos no hay átomos ni moléculas, salvo por convención sintáctica. Cada mínima historia contiene el mundo entero y parte del otro. Si uno se empeña, claro.

sábado, enero 20, 2007

Verano en Orión

Mil cien metros de altitud el día de San Sebastián. Dieciséis grados centígrados a mediodía. Los gorriones urbanos se concentran en las oquedades que ofrecen escasa agua y refresco. En la sierra, los pájaros deben de andarse entreteniendo con otros afanes. Las moscas se conducen veraniegas. Comentan nuestra perplejidad en sus vuelos sabios por azarosos. Las arañas caen en las trampas habituales. Fregaderos, tulipas, la edad de la piedra pulimentada. Los jabalíes no se abstienen y visitan los barrancos que desembocan cerca, así todo el monte sea para ellos este invierno. Las vacas bordean la carretera para que los automovilistas crean que las vacas bordean la carretera. Por amor a las cunetas, la vaca preñada entretiene al pasajero ocioso. Arriba, caballos con cencerro. No es música noble. Las yeguas son carnívoras por el frío y por el calor. O por su concierto. El cortafuegos me recuerda mis experiencias en la peluquería amateur. Los prados y el pinar se adornan de su tan querida bisutería de bolsas de plástico y botellas. La luz del Sol es de polvo, como en agosto.

viernes, enero 19, 2007

Iluso

No el de la inteligencia frente o contra humanos, sino el iluso que cree haber solucionado un más o menos difícil (difícil para él) problema matemático y no lo ha hecho. Él nos permite el análisis de un contexto más sencillo o que no depende, en principio de las acciones de otros sujetos. Acuda el lector a una experiencia de instituto, recuerde esa ocasión en que creyó haber contestado bien en un examen o en el que un compañero ilusionado le contó como y cómo lo había hecho bien y él prefirió no sacarle de su engaño. Lo dijo un famoso historiador de las matemáticas; y hablaba de personas de notabílisimo talento ("même les savants se trompent"): "Pues siempre surgirá un Liouville/ y los errores brotarán del encerado".
Puede pensarse en que la inteligencia o su aplicación o la suerte han sido insuficientes, pero la calidad de iluso es casi ortogonal a la inteligencia. El iluso vive en un cuento de la lechera no orientado a lo crematístico. Sí quizá a un mundo o a una biografía futura suave como la crema de la leche y sonrosada. El iluso vive su modulación del egoísmo tranquilo, del egocentrismo preptolemaico y también prearistárquico. Al iluso le ha correspondido una providencia que cura las escrófulas sin la molesta sombra de la ambición. Esa es la principal ilusión. La bondad. El iluso es el que cree estar ahí cuando en realidad está ahí.

jueves, enero 18, 2007

Futuro olvido

Borges nos hizo recorrer una línea que de Gosse pasaba a Russell -neglijamos el desvío a Dunne- y sobre la que aquél establecía variaciones. Recuerdo la síntesis que asimilaba todo nuestro pasado y toda nuestra memoria a una falsa memoria y eso hasta hace cinco minutos en que habíamos, inadvertidamente comenzado a existir. Gosse no se situaba en nuestra conciencia. Era objetivista. Los fósiles eran un falso pasado creado. No recuerdo, en cambio, una variación según la cuál todavía no habríamos comenzado a existir (pongamos que faltan cinco minutos para ello; o que -lo que si se piensa no es especialmente interesante- faltarían eternamente cinco minutos para que empezasemos a existir), que estaríamos falsamente viviendo en un falso todavía de esa memoria que también falsamente todavía no es memoria de nadie.
Así, como mi memoria guarda la convención de la fecha de hoy, recuerdo que pronostico que Borges publicará Otras Inquisiciones en 1952, aunque no me acuerdo de seguro. Guardaré memoria de que leeré esa obra en 1975. Esa obra que Borges nunca habrá escrito, sino que será un fósil graciosamente cedido por el Creador. Una condición de la que yo, así pasen cinco minutos, nunca me recuperaré.

miércoles, enero 17, 2007

Genotipo

De mi madre, no sé qué; de mi padre heredé su falta de ambición, lo cual -si se piensa- es algo difícil de heredar en términos darwinianos. Por así decirlo, yo soy uno de los componentes del pequeño residuo de ambición que podía guardar. Y ello es también demasiado decir porque si a algo se opone la ambición, es a la inercia que lleva al varón a una cosa lo mismo que a la otra, según el cansino compás que le impone el vecindario, que es la parte del mundo que le importa.
Si pienso que la escasa ambición es un rasgo de carácter perfectamente aleatorio que a mí me tocó y con el que resultó también e independientemente agraciado mi padre, no puedo sino alegrarme, pues otras combinaciones pueden ser bastantes más tóxicas. Me cuesta ponerme en el pellejo de un ambicioso, pero sí imagino un padre ambicioso; tan ambicioso como para serlo para sí y para su hijo, aun en los escasos ratos que sus afanes le permitieran dedicar a un futuro tan luminoso para el progenitor como tenebroso para el primogénito.
He de aclarar, sin embargo de lo anterior, que la vida me ha empujado por sendas de cierto esfuerzo al que, generalmente, no me he podido negar. La consecuencia ha sido que paso por un hombre de éxito, capaz y no poco ambicioso. Me libré de los proyectos de un padre de los que lo quieren todo, pero no de los laberintos del entorno, al que he debido plegarme, secundado por esa mi falta de ambición y mi correlativa falta de carácter. Tal vez hubiera preferido un súbito y único golpe de fortuna que me convirtiera en lo que he llegado a ser. Tal vez debiera haber jugado alguna vez a la lotería. Quién sabe, pero nunca lo hice porque a mi falta de ambición y mi falta de carácter siempre se ha unido un doloroso escepticismo. Yo soy el primer sorprendido, pero explico mi éxito pensado justamente en la bolita de la lotería. Soy esa bolita y me ha tocado el poder y la gloria (A escala reducida, pero que no está mal. Qué caramba!)

Tomado de William Roth, Paths of Gore, 1994.

martes, enero 16, 2007

Google Story

Como es sabido, las cuentas de correo de Google incluían la posibilidad de invitar a hasta cien personas a que abrieran sus propias cuentas de Google. La conducta de los usuarios de primera generación ha sido, al parecer, notablemente variada. Muchos no han hecho uso de esta posibilidad. Otros apenas han invitado u ofrecido una cuenta de Google a unas pocas personas próximas. No pocos, según se ha observado, se han autoinvitado para disponer de dos o tres cuentas y, finalmente -y esto es lo más notable- hay un número nada despreciable de usuarios de todo el mundo que se han creado cien cuentas para su uso personal, o como se dirá en el dialecto de nuestra época, para crearse varias decenas de identidades.
La fuente que hemos consultado no indica si las cuentas invitadas pueden, a su vez, invitar a otros cien (esto es, sólo uno) usuarios. En cualquier caso, cien cuentas para un particular son ya un raro esfuerzo. Un raro esfuerzo para dividirse, tener a alguien que le escriba a uno, o a otro.

lunes, enero 15, 2007

Varios haikus anfibios y uno morónico

Complacemos hoy una petición que se nos ha hecho llegar y nos permite ofrecer algunas de las raras ocurrencias de un personaje no tan conocido como mereciera. Nos referimos a Arnaldo Salta Viñas, cuyos papeles literarios nos confió algo antes de su fallecimiento en julio de 2004. Cumplimos con esta breve muestra su voluntad explícita de publicar algún adelanto de sus inéditos antes de que a una edición de sus obras completas -en la que el lector imaginará que estamos trabajando al compás del tipográfico adagio: festina lente- no le espere sino el rigor de la imprenta. Lo que sigue son cinco haikus o algo parecido.

Ranas lloverán
lloviznan renacuajos
fall on my head

Tritón tritón
llamado gallipato
cheap are the names

Ser salamandra
suele ser su contrario
the salamandrake

North by Northwest
marcha de polo a polo
Mind the tadpole

Volverán sola
obscurae sub nocte
hirundines

domingo, enero 14, 2007

La mariconera

¿Qué fue de la mariconera? ¿Qué fue de los hombres que doblaban su muñeca para sostener mariconera entra mano y antebrazo, como un libro típicamente middlebrow y que combinase las guerras médicas, pongamos por caso, y la parapsicología. Pues es claro que la mariconera no podía llevarse colgando ni por hacer antediluviano honor a su nombre, sancionado como ahora lo está por la RAE. Ni podía esconderse. La mariconera fue un acto afirmativo de una subraza de varones que se ha escondido entre la población y entre los usos polimorfos de nuestros días.
La mariconera fue una apuesta fallida por descubrir o inventar varones con una capacidad diogénica -de síndrome de Diógenes ambulante-, a saber, la de llenar y necesitar el contenido de ese saquito que venía a sustituir al bolsillo sin ser un bolso ni una cartera de trabajo.
Ahora es mucho más fácil. Sólo tenemos que llenar de mierdas el disco duro. Y para eso, para hacerlo con el mínimo esfuerzo de la necesidad sobrevenida, se inventó Internet. Al día de hoy, una búsqueda en google sólo da 668 resultados para "mariconera". Extinción. Y, además, la mariconera ya no es lo que una vez fue y que se llevaba en la mano.

sábado, enero 13, 2007

Memoria espeleológica

Recordaba aquellas horas en la cueva. Aquel tiempo del que tenía memoria, esa memoria, reunía cueva y Sol porque fuera -aire, luz, cielo, pájaros- podía recordar y ver como esos pájaros en el cielo o la luz sobre los troncos del Sol de la tarde estaban hechos de lo mismo que las incertidumbres ahora de la cueva. O que los veía porque había estado en la cueva y sabía que la vista se alimenta de luz y de variadas sombras. O porque todo, cueva, las laderas soleadas, la pared blanca y algo rojiza, era necesario para que pudiera saber algo, o recordar algo. O recortar algo.

viernes, enero 12, 2007

Inversión I

No puedo decir que mi padre fuera un gran lector, un gran lector de literatura o sistemático de alguna disciplina bien asentada; pero sí era un gran lector diario de Wikipedia, la antigua wikipedia de la que proceden otras i-pedias que en nuestros días, y para decirlo de un modo que no quiere ser del todo paródico, fatigan los servidores.
De hecho, mi padre era un hombre de la generación de los conflictos con lel Islam; las que ahora nos sumían en la incertidumbre y el desasosiego -y en no pocas ocasiones en la pasión melancólica de estrategas de tertulia virtual- ya no eran batallas que a él le pudieran redimir de un desengaño antiguo o algo que él no creyera poder explicar con las analogías que siempre encontraba en su relato -cada vez más fosilizado y, volviendo al párrafo anterior, autoparódico sin quererlo- de aquellas lejanas guerras por el petróleo y por todo lo demás.

Josep Maria Casavelles, De pronto la paz, Barcelona, 2051.

jueves, enero 11, 2007

Microepopeya

La historia de un héroe y de su pueblo. Su pueblo es una abigarrada caravana, una columna obviamente no motorizada. El héroe no ha tanto de protagonizar singulares combates en batallas que de lejos parecen como apocalipsis como de participar en experiencias iniciáticas o simbólicas. Condenada esa raza que atraviesa los continentes sin ver nunca un mar que no sean brumas, condenada a perderse y condenada al olvido que apenas estas líneas sospechan, el héroe cambia de pueblo como de caballo de corta alzada en medio de la estepa, moteada en aquellas vastedades de montículos que son monumentos mortuorios de inmortales pasados, pero el héroe no desespera. Ese es el truco. Que el héroe cambie de pueblo o que el pueblo cambie de héroe. Mejor aún y más democrático, que el pueblo cambie de pueblo.

P.S.: Quedaría el héroe que cambia de héroe, pero como decía el poeta , el héroe lo es hasta que "the age discovers he is not the true one". Esto es, sólo hay un héroe.

miércoles, enero 10, 2007

De la Psychologie chez nous

Por la calle, estoy a punto de llegar a un cruce. Durante una fracción de segundo veo a una Gloria que se acerca de frente a mí y que inmediatamente desecho pues es más joven que Gloria y el pelo largo y suelto está teñido de un rojo menos armónico que pantónico. Me paro a quince metros de ella, separados por el semáforo no tan rojo como el pelo. Entonces, en una segunda fila de transeúntes detenidos veo a Gloria detenida, el pelo recogido, con dos de sus hijos de la mano y que me ha visto. Etcétera, etcétera.
La interpretación es que poco antes he visto a Gloria, pero no he llegado a reconocerla conscientemente. O mejor, he asignado el nombre y las propiedades de Gloria a un individuo no demasiado alejado en sus características y que ha aparecido en el lugar y momento propicio. La identificación no ha tardado en fallar, pero esa identificación no ha sido consecuencia de los parecidos por los que virtualmente se podría abogar. Ha sido disparada por la identificación previa de Gloria entre una masa de individuos, una masa que no permitía una individuación eficaz. De otro modo, algo en mí andaba buscando un cuerpo para Gloria porque ya había visto a Gloria.
En fin, a ver si inconscientemente me viene a la cabeza alguna teoría para explicar estas trivialidades. Entonces, podré tomar de la estantería un libro de filatelia, que me parecerá el de una disciplina prometedora y patentemente aggiornata.

martes, enero 09, 2007

Paradojas de la procrastinación

En sus diversas variedades y en sus diversas terapias caseras, la procrastinación nos surte puntual de paradojas. Así, las pequeñas tareas que han de iniciar una disciplina y que son una excusa bienvenida para dejar lo importante para mañana. O, cuando la procrastinación vive del déficit de la constancia, de la atención desordenada, y se busca obligaciones polimorfas. Así, un blog. Mañana no ha llegado, se dice el procrastinador. Quevedo le avisa de que ya no es ayer. La procrastinación ama el número cuatro, como es bien sabido, y el número cuatro se deja querer, pero reserva cualquier compromiso para un futuro vago y ordenado en la utópica isla de, por ejemplo, Microsoft Project, con violines que anuncian que el esqueleto de la moral y de la ética es un cronograma. El procrastinador levanta acta de sus futuras agendas, que la imperfección no ha de rozar.

lunes, enero 08, 2007

Lunes de avellanado y fresa

Compárese

YA NO SERÉ INFELIZ

I

Ya no es mágico González. Najado,
ya no compartirás la chirigota
ni el bienmesabe, el chipirón, la pota
(Vinagre de todo lo trasegado).

Ciscarte en soledad, a Domecq gusto.
El fiero amanecer casi se estrella
en la acera, en tu culo, en la botella
En la pija de busto par y adusto.

Suma cero (pedante dices mente)
salvo casos de escasa o nula suma
que no se borran nunca de repente

y no tienen piedad ni olvido tienen
unas llaves, el casco, la vespino
y te puede matar un quitamiedos.


II

Ya no seré infeliz. Qué coño importa.
Al mundo ya más cosas no le quepan,
una calada pego más profunda,
trago el resto del café. El arte es corto,

y aunque las películas son tan largas,
no nos acecha Menforsan ni NODO.
En el ambigú, ese otro bar, del trailer
Los bocatas nos libran y cervezas

Y pop corn. La picha te hiciste un lío
y pediste entradas de esa otra sala;
lo que era western fue mariconada.

Sólo me queda el roce de tu manga,
que es un endecasílabo sensato.
Luego al Sur, rumbo al callejón del gato.



domingo, enero 07, 2007

Realidad

La realidad es un asunto de escribir o borrar paréntesis. Alguno dirá que, en nuestro Siglo de Oro, un asunto de escribir corchetes. En cualquier caso, el sentimiento de realidad -esa peculiar ilusión vertiginosa- se nos representa como la evaporación de un par de paréntesis, fenómeno que se nos antoja mejor definido por esos grabados de Escher donde fuera está dentro que sale (¿qué sale?) fuera. Una botella de las llamadas de Klein no necesariamente medio llena ni medio vacía. Una imposibilidad, en suma. Una botella tras una botella como paréntesis que se abren en la estantería del bar y esperan al borracho que sepa cerrarlos uno tras otro con método y desengañada locura. La realidad no es agregable. Ni esas partes de la realidad que son nuestros miedos son agregables. Yo es otro. Y siempre lo será. Aunque quién sabe, porque debería hacer mudanza en su costumbre.

sábado, enero 06, 2007

Restos

Un día de papeles. El papel de envolver regalos que ya no se conserva y que acompaña a los cartones y a los molestos plásticos. El día simple de la infancia que ha pasado del volumen cumplido del paquete a un pequeño adminículo que ya no contiene el futuro sublime (1), sino un enojo acompañado de otros plurales enojos.

(1) Y aún así visible, o capaz de representar al niño jugando. El placer de comprar no es inseparable de esa representación, que se derrumba, según decimos, como los más acreditados castillos de naipes.

viernes, enero 05, 2007

El derecho de vivir en paz

Víctor Jara cantaba canción de tal título. Entre nosotros, Luar na Lubre publicó una versión no ha mucho. También entre nosotros, el Presidente ha dicho -lo dijo ayer- que "nada ni nadie va a detener el derecho de todos los españoles para vivir sin bombas y sin violencia". También que su "energía y determinación para ver el fin de la violencia y alcanzar la paz es hoy, aún si cabe, mucho mayor". Según las fuentes o quizá según las repeticiones que él mismo pudo pronunciar hay variantes de estas palabras que pueden considerarse menores.
No dudamos de que el Presidente sea consciente del alcance real y no ilusorio de sus palabras, esto es, de cómo se logran los objetivos a los que apunta. Pero esa consciencia que le suponemos no parece implicar en su caso la necesidad de llamar a las cosas por su nombre: en realidad, estamos interpretando en beneficio del orador. Y al decir esto lo hacemos desde la mayor generosidad que se nos alcanza para con los terroristas: la de hacerles saber que la paz sólo puede ser su derrota absoluta. Porque la paz es una victoria del más fuerte.
Como también somos generosos con el lenguaje del presidente, sus palabras sólo nos pueden hacer pensar en la triste decadencia del raciocinio en nuestros días. Dado que el Presidente sólo puede referirse al aplastamiento del terrorismo -que no incluiría necesariamente el aplastamiento de todos los individuos terroristas-, no nos explicamos lo absurdo y melifluo -bien que raramente sincopado- de su verbo. ¿Ha sido su política razonable en los hechos y, en cambio, considera que la demanda política prefiere el léxico y el discurso incoherentes? Él y nosotros estamos seguramente presos de la palabrería absurda y del pensamiento que se adivina tras ellas. Pero dejemos tan ardua materia, pues nada es más desgradable a la postre que la generosidad desmedida. Sólo añadamos que si un derecho no tenemos es el de vivir en paz. Por lo menos hasta que no vivamos o lo que sea en ese patio donde la paz es perpetua.

jueves, enero 04, 2007

Los Magos

Supongo que exisitirá la leyenda con todas sus variantes de los Tres Magos condenados por el niño borde -como en alguno de los apócrifos- al que no le gustan los regalos que le traen, probablemente por su indiferenciabilidad extensional. Así, orientales errantes deben multiplicarse para la epifanía en su propia epifanía tan crecida y multiplicada. Su "milagro anual" (Gustavo Bueno) es una condena redoblada por las pasiones de las grandes superficies y otras aglomeraciones, sin contar con los caprichos de los camellos.
Pero no debemos ser impíos porque la tarea de los magos puede ser emprendida con gusto. De hecho, los santos no paran. Algunos en la gloria son más trabajadores que en su vida previa y mortal. En otras palabras, la gloria de algunos santos es hacendosa y sin un minuto de reposo. Aunque eso debe de ser el espíritu: un trabajar aéreo, valga el oxímoron.

miércoles, enero 03, 2007

Música campesina

El sintagma del título propende a los Balcanes desde hace ya bastante. No es un asunto demasiado misterioso, pero, desde luego, es así. Indudablemente.
Imágenes de un mundo sin discotecas donde los trinos y melismas de las voces que dejan la criba o el arado y compiten con el Bora por que las nubes se vayan con sus pentagramas a otra parte. Caminos de tierra y un automovil negro, brillantes cromados, apareciendo por una revuelta.
Por otro lado, las singulares polifonías concuerdan con una suerte de alegres litografías en color que pueblan nuestra memoria con el vigor de, más al Norte, esas viejas ciudades de Centroeuropa con aire pontevedrés.
Todos los súbditos rurales con el mismo traje. El decrecido ejercito alegrado por ciento cincuenta mil uniformes, como de edecanes de antaño, valga la redundancia.
En algún lugar de los Balcanes, sospechan los intelectuales, aún cantan los naturales inesperadamente refitoleras versiones del Aria de las Joyas, desazogado espejo.

martes, enero 02, 2007

Questa verità mi fa male

Extrañamente, la verdad conserva un prestigio inexplicable y cada vez más inexplicable. Veo por las calles individuos que lucen adhesivos con la leyenda "Queremos saber la verdad"; no "quiero saber la verdad". Alabamos ese plural. Pero no alabamos en la misma medida la enunciación o exhibición gráfica de semejante deseo o propósito, al que conviene mejor ese tipo de discreción que, por amor a cierta ironía y por amor cierto a la paradoja, gustaría de confundirse con el escepticismo.
Sin embargo, quien quiere saber la verdad debe estar dispuesto a reconocer o que no la sabe o que no la acepta. Si no la sabe (si, por ejemplo, no sabe que lo que sabe es verdad y es la verdad, esto último respecto a algo), debe asegurarse, bien sea progresivamente, de los requisitos que pediría a la verdad: su situación es la de aquel que busca novia. No puede despreciar (suponiendo que no le desprecien a él) eternamente. Su mejor estrategia ha de incluir el criterio de que en algún momento estará cerca de su ideal o lo suficientemente cerca de la verdad y punto, como una asíntota, que gasta cada vez más papel y más tinta algo así como para nada.
Si no acepta la verdad, es que conoce la verdad y quiere otra. Toca aquí volver a admirar la redacción del lema: la verdad es la verdad y no hay otra. No aceptar sería, pues, negar que la verdad sea verdad, cosa muy posible. El problema es que nos vemos aquí en una situación que no se emblematizaría tan bien con la asíntota como con el cuño y la medalla: hay quien quiere saber una verdad que ya sabe, esto es, quiere saber aquello que se representa y está dispuesto a aceptar, como se sabe la verdad y no se sabe lo que no es verdad. Tienen ya la verdad; quizá no tengan nunca el verbo saber, pero lo quieren utilizado justo delante de los contenidos, suficientemente explícitos por cierto, de la verdad de la que hablan.
Porque la verdad que quieren saber ya está escrita y la pobre verdad desnuda, o la pobre verdad independiente de sus adhesivos y legendarios, hará muy bien en parecerse, como la moneda o la medalla al cuño que la selló, a la verdad que quieren saber.

lunes, enero 01, 2007

No man's land

El día 1 de enero pertenece al año anterior. Puede dudarse de la ubicación del 31 de diciembre. Puede éste ser un día proyectado hacia adelante, hacia el siguiente período contable, queremos decir; pero es todavía su año. La resaca y otras variedades de la inexistencia, en cambio, convierten a la quirúrgica festividad de hoy en una bruma austrohúngara y nordalpina.
Corrijamos. El año anterior era un signo para un limbo cronológico inexplicable, uno de los días fuera de todo calendario. O el instante eterno antes del salto al vacío, por no hablar de las buenas intenciones, de los píos deseos, de la vida nueva o de todos los círculos del infierno.