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lunes, diciembre 31, 2007

Soit dit en passant

Dentro de unas horas, 2008. Claude Lévi-Strauss nació el 28 de noviembre de 1908.
Anotamos que la Wikipedia francesa distingue cuatro etapas en su biografía:
Ya ven ustedes que la "jeunesse" aparece analógicamente oisive.

Contigüidad proporcional

EL espectáculo de largas colas antes algunas administraciones de loterías es, sin duda, un contexto determinante -o debiera serlo- de la psicología de la estimación de riesgos y probabilidades.
Partimos de que, al no tan larga, es más probable que resulten más "agraciadas" las administraciones que más venden, y que es un hecho que las reiteraciones de la fortuna son divulgadas por todos los medios. Pensamos entonces que hay individuos que se contentan con la percepción simple de la "buena suerte" del establecimiento y no entran en consideraciones tales como la citada.
Sin embargo, se da también el caso del individuo que compró en una ocasión un billete que físicamente debía de estar colgado no muy lejos de otro al que correspondió un premio significativo, pues a esa administración, como se dice tontamente, le sonrió la fortuna. El individuo transfiere esa proximidad de los billetes no ya a las de las bolas en el bombo, que es incalculable, sino a una cercanía en el mágico reino de los premios predeterminados.
De modo similar, pueden mencionarse argumentos que combinan contigüidades espaciales y temporales de diversas formas que luego son proyectadas a otra contigüidad o incluso indentidad en ese reino de golosina.
Conocidas son también las preferencias por analogía (y en el caso de los números, éstas son muchas veces proximidades o contigüidades entre ellos). Al final, los ejes de la superstición y la magia, que de Frazer y Jakobson aquí son los del lenguaje, se descubren como una poderosa manera de articular nuestra conducta y unas técnicas supuestamente efectivas.
La probabilidad, en cambio, clasifica los acontecimientos de una manera que, aunque simple en ocasiones, nos resulta dura de pelar por aquélla interferencia. O no nos divierte pelarla. (Esto es, que la reiteración de actos sea lo que nos constituya, que temamos que sin ella no quedaremos nosotros o que nosotros nos quedaremos sin nosotros.)

domingo, diciembre 30, 2007

Cuando éramos fuertes

¿Hacia dónde volaron los gerifaltes de antaño? ¿Al Norte volaron, o se fueron a la mierda? Yo recuerdo la ilustración de una página del libro de Lengua Española que se abría con un pasaje de la obra de Valle. Menudos pájaros para tener un mal encuentro, como tantos de ellos lo tuvieron también.
En cuanto a los mejores años de nuestras vidas -y permítaseme esta hermosa concordancia vizcaína- para la mayoría de quienes han vivido una juventud guerrera, son aquéllos en que mataron más y con mayor crueldad, emoción que el recuerdo metamorfiza a(1) alegría. El mundo y yo semos ansí, madame.
(1) Permítasenos igualmente un síesnoes prepositivo en homenaje subsiguiente a Baroja.

sábado, diciembre 29, 2007

Dialéctica

Negando se afirma. R. dice que tal individuo es un caso perdido, incapaz, paciente de los servicios sociales. Yo lo niego, pero su desánimo refractario lo achaco a otro determinación. Así, lo libro de la teoría determinista de R. pero lo sujeto a la mía.
R. y yo estamos cada uno en manos del otro. La dialéctica es de hierro y tantas veces de plomo. Nuestro individuo silba melodías a su albedrío libre, conocedor de sus causas.

viernes, diciembre 28, 2007

Complejidad del juguete, juguete de la complejidad

La complejidad del juguete se cifra en la complejidad sintáctica del juego que posibilita. Por tanto, cabe esperar que juguetes estructuralmente muy complejos determinen hasta la univocidad el juego al que dan paso y sean así simples o, más bien, indignos de media hora de atención. Y si llega.
El juguete también posee una complejidad semántica, pero curiosamente ésta se corresponde con las artes de la fantasía mecánica antes que con la imaginación verdadera.
Esto contradice lo habitual, porque la semántica es externa al juguete, pero siempre de una atajada contigüidad o de un demasiado tajante isomorfismo. Una caja de cartón es un camión; pero la gramática (el modo de articular varias cajas, que es más interesante que el mero significado de “tren”), habitualmente relegada a la composición previsible, nos descubre la esencia del juego y del juguete.
Si nos ponemos conversos y metafísicos, pese a todo lo que estamos comiendo estos días y por toda la bellota, podemos hasta sospechar que juego es aquello en que la sintaxis es más compleja que la semántica; un asunto trivial ésta y, en ocasiones, tenebroso.

jueves, diciembre 27, 2007

Aventura del índice analítico

Cuando el de un libro remite a las secciones, párrafos o epígrafes numerados, mis búsquedas acaban siempre, fallidas, recorriendo la numeración discrepante de las páginas. Hoy mismo, con el Tratado de Rítmica y Prosodia y de Métrica y Versificación de Agustín García Calvo.
Se trata de dos sistemas de unidades inconmensurables que, sin embargo, mantienen una natural correlación. Es la confusión entre nuestro énfasis, el tono, o una intensidad que aporta la negrita y contrarritma el margen inferior izquierda, derecha.

miércoles, diciembre 26, 2007

Seguimos ociosos

Éste que acaso pasa por soneto
y que sólo pretende dar el pego,
que aún no he escrito y del que ya reniego
es el fruto podrido, el esqueleto

de una tarde de muertos y de ausentes,
de ecos y de hojarascas de abolengo,
de lo que ya no es, que se fue y yo vengo
A negarle futuros y presentes.

Y digo que lo bueno ya pasó
aunque nunca decir quiera que lo hubo,
que cierto un día fuera y que pasó.

Sólo rauda pasó la cosa oscura:
la esperanza de vivir es lo que hubo.
Y ni eso. Sólo la derrota dura.

martes, diciembre 25, 2007

Los paseantes numerosos

De pronto se han percatado de la bonanza de este día de Navidad y están todos en la calle. Todos salvo las atareadas en la cocina. La salida ha sido súbita. De casi nadie a casi todos. En media hora asistiremos al fenómeno opuesto: De pronto, nadie. Pero es posible que la comida de Navidad de los otros sea una mera confabulación, pues nunca somos testigos y es posible que no haya otras mujeres en la cocina.

lunes, diciembre 24, 2007

El caballo de Santiago

Me propongo visitar a Santiago y a su caballo en su contrapicadero oval. A todos los visitantes les cuento el mismo cuento salpicado de wolframio. La atención de todos los curiosos sé desviarla con eficacia irreconocida de puro eficaz.
El caballo del general, a ése lo tenemos más visto y no estoy para reescribir un Baedeker monotemático de mañanas invernales aunque benignas. Prefiero descubrir yo mismo lo que no imaginaba a la vuelta de una sucia esquina e improvisar ante el amable turista alguna mentira y pues toda mentira corre el albur de ser una verdad, confiar en que permanezca, más perenne que el bronce o el celofán.

domingo, diciembre 23, 2007

La alegría en la casa del pobre

Enorgullécese el Gobierno de La Rioja de sus resultados diferenciales en el informe Pisa. Enorgullécense más los funcionarios que los examinados, cuyos alardes -de haberlos habido- no conocemos. Parejos funcionarios callan de momento acerca de las encuestas que sitúan a las mujeres de La Rioja entre las más insatisfechas -o menos satisfechas, el adverbio se da por sobreentendido- de España.
Cierto es que un examen se hace y una encuesta se contesta, pero ¿de qué sirve ganar una desviación típica a la derecha si se pierde una y media a la izquierda?

sábado, diciembre 22, 2007

A modo de reseña que no lo es

Miguel Serrano Larraz, La sección rítmica, Zaragoza, Aqua, 2007.

Un libro regido por un motivo que se supone motor de todos los poemas. Es el jazz y los poemas se titulan Chet Baker, Thelonius Monk, Bobo Stenson... Pero qué sucede si se retira el supuesto motor? -El libro puede seguir su marcha, lo que nos hace pensar en el motivo que se repite como se repiten ocho compases tal si escondiera otro motivo que acabara por coincidir con el aleteo básico de aquél. Sonny Rollins a la puerta de un banco, Sun Ra diciendo chorradas (aunque se cayó del burro, como es sabido. Apreciable epigrama y apuntemos que hay más de un epigrama escondido) y John Zorn obsesionado por el lema de su tío abuelo.
Por resumir, citamos a Serrano:

Era negra
en la siega.
En Nueva York:
corchea.

Y si corchea se nos antoja palabra más larga que blanca, que negra y que cuadrada, nos atrevemos a bromear con el autor y aplicarle los endecasílabos heroicos y famosos:

Tus síncopas de jazz y no de funky,

tu jazz es de cerveza y tú eres tranqui.

Queda el piano, la batería, el bajo,

en portada la jota y qué carajo.



viernes, diciembre 21, 2007

En defensa del cachete privado

Encapsular algo frente al código penal, algo venial naturalmente, y alumbrar un pobre sofisma. La defensa del cachete privado la esperábamos de los espectadores que ocupaban la tribuna del Congreso el pasado jueves, pero su afán no era ése. A fin y al cabo, con el cachete privado sólo se cobra por metáfora. Con la copia privada circulan utilidades y lucros que podrían precisarse.
Si los padres pagasen un canon a la Federación de Boxeo, podríamos haber esperado desenlaces similares para dos asuntos que los han tenido bien distintos. Es lo que pasa con lo de vivir en la era de las agencias de gestión.

jueves, diciembre 20, 2007

Entropía mutua

Sentían uno por el otro mutua más que antipatía y el odio edificaba armonías que unían aún más a uno y a otro. Eso, si uno y otro eran uno y otro. Pues los demás coincidían en que la persona que más podía parecerse al primero era el segundo, y viceversa. Conocida, por ejemplo, la reacción de uno ante un circunstancia dada, sabíamos ya cuál sería la del otro. Añadamos que de esta circularidad no deberemos apresurarnos en deducir que uno y otro se odiaban ya a sí mismos. De hecho, la necesidad del espejo en que se habían convertido uno al otro y el uno del otro no podía sino subrayar y reforzar ese trayecto doble, el que cubrían los afectos de uno y el que seguían, en sentido contrario, los del otro.
No evitaban zaherirse con los mismos desafortunados comentarios: "La muerte nos iguala a todos", "algún día todos seremos barro" o "eres como todo el mundo".

miércoles, diciembre 19, 2007

Ligerísimas angustias

Sueño que vivo en un lugar que es mi domicilio y es mi despacho profesional, que es al tiempo el portal de mis abuelos incluido el taller del zapatero, que era cojo. Sueño que está en otra ciudad y hasta en otro país y sueño lo contrario. Sueño que el lugar, que comparto con alguien más, casi supera en desorden a mi despacho diurno y a mi mesa de trabajo, que -por lo tanto- también están en mi sueño como embajada del otro sueño.
La angustia que sobrenada toda la secuencia se concreta en que, entre papeles y cachivaches, busco y no encuentro algo muy preciso: un ordenador portátil y un disco duro. Mientras que el lugar es muchos lugares y es variable (pues ahora recuerdo que es también, y entre otras cosas, uno de mis pisos de estudiante con su pasillo y sus habitaciones a uno y otro lado), sé que busco o el sueño me indica que sé que busco dos artilugios muy bien definidos y perseverantes a lo largo de todo el drama; aunque invisibles, nombrados, pero no figurados.
Curiosamente, o no, los muebles, la cocina, las cortinas que definen una alcoba, no son de estos años de ordenadores portátiles, de memorias y desmemorias. El estilo de la casa (visto, figurado, pero también nombrado) me despierta una secreta nostalgia (aunque esto lo puedo estar imaginado ahora) de la niñez o de algún día de la niñez.
Sin que los halle y sin que la historia parezca haber concluido (o no lo recuerdo) me despierto. Son las seis y media de la mañana. El duermevela consiguiente, dado que persiste la necesidad, repite una consigna tranquilizadora: "pues era sueño, no has perdido nada y nada tienes que buscar."
Sin embargo, durante todo el día me he estado preguntado qué contenía el disco duro, qué el ordenador. Qué obras portentosas, qué revelaciones, que sueños, qué rosas, qué obsesiones o qué vigilias. Qué he perdido.

P.S.: Esto sucede dentro de la noche del 18 al 19 de diciembre de 2007. El día 18 por la mañana nos habían visitado unos auditores que querían comprobar que los ordenadores portátiles que se nos habían adjudicado estaban donde debían estar. El "alguien más" con quien comparto mi domicilio onírico era otra de las personas auditadas. Todo esto en el otro sueño.

martes, diciembre 18, 2007

El género de terror

Mientras el horror se conforma con el vaciamiento de vísceras, incluidas las propias, el terror nos invitaría a una afiliación criminal, afiliación que concluye en nuestro vaciamiento moral y ético.
Sin embargo, el del horror incluye una variante en la que la primera persona se descubre como sujeto activo de las crueldades sangrientas y sanguinolentas. Ésa es su intersección con el género de terror.
Ahora bien, en esto como en todo hay tolerancias y habituaciones, dosis que han de ser crecientes y paradojas innúmeras. Y es que, como se sabe, el horror tiene cara. O la tuvo hasta la Primera Guerra Mundial, conflicto al que tanto debe la cirugía plástica.

lunes, diciembre 17, 2007

Aceleraciones

Es habitual que en muchas narraciones largas, los hechos se aceleren según progresamos o regresamos al final. Incluso, que los capítulos sean cada vez más breves, aunque esto habría que comprobarlo y es sencillo medirlo. ¿Esto lo procura el autor de por sí o es el autor que piensa en el lector, o es que el desenlace de la trama es lo que no importa?
Sucede como con la demostración, que nos importa más que el teorema: cuando vayas a emprender el viaje rumbo al teorema de Lusin (1), etc. etc. Notemos también que las demostraciones incluyen flash-backs y dii ex machina varios: “Ahora bien, como se demostró en ...” “Se supone ahora que...”
Las aceleraciones a las que nos referimos poseen su propio valor expresivo y son muy eficaces cuando uno está acabando de leer la novela a las tres de la mañana en un tour de force horizontal y de dudosa vigilia y obsesiva. Sin embargo, como quizá señale la analogía matemática -o el hecho de que la hayamos planteado: véase nota 1- el destino de los vagos no es otro que la economía final, el llegar vivos a la deadline, sombría.


(1) O Luzin. Tomamos este ejemplo para que el lector piense en el nabokoviano Luzhin cuando lea esta nota a pie de página.

domingo, diciembre 16, 2007

Síntomas

En las mismas calles y en los mismos lugares se acumulan los coches en doble fila. En algunos, siempre los mismos, lo hacen de tal manera que obligan a un curioso slalom al conductor visitante o pasajero. Esa constancia nos habla de causalidades múltiples cuyos resultados son más bien simples. Inversamente, cualquier fenómeno simple es síntoma o consecuencia de algún laberinto que no podemos extricar y, menos, al volante.
Quizá los fenómenos sean siempre simples. Las descripciones, simples y las explicaciones, complejas. Valga el oxímoron idiográfico y la navaja envainada.

sábado, diciembre 15, 2007

El testigo silencioso

Él conocía el detalle de los hechos y nadie imaginaba que los conocía. Pudo mantener aquéllos en secreto y pudo mantener oculto el secreto de que él los conocía.
Esa discreción es una forma de indulgencia o una complicidad escéptica y que no pide nada a cambio. Esa generosidad nos alcanza a todos en algún momento. Por tanto, cada uno de nosotros se va con algunos secretos que sólo conoce él y un responsable, un autor, que le ignora.
Pero éste, tras recorrer este razonamiento y recordarse testigo mudo de algunos hechos quizá triviales o acaso trascendentes, sospechará que a cada una de sus culpas, así veniales, así terribles, le aguarda la deposición de un testigo, hasta ese momento mudo o ignorado.
Los culpables comenzamos a calcular las posibles negociaciones que podemos entablar para mantener la situación y el status quo.

viernes, diciembre 14, 2007

El último caso del inspector Z.

Al inspector Z. le llegó el retiro sin haber cerrado, sin ni siquiera haber ofrecido a sus superiores una idea razonable de los hechos que se escondían tras los resultados conocidos, y que eran fácilmente resumibles: Se trataba del robo de unos pagarés y lo decimos así para confundir al lector por un momento. Porque el valor de esos pagarés era que se trataba de documentos históricos –los dos, pues eran dos, venían fechados en 1711 y habían vencido hacía mucho, mucho tiempo– y ese valor no era otro precisamente que el que podía tener para algunos coleccionistas o para algunas instituciones o museos. Y tampoco era mucho el dinero que por aquellos dos papeles se podía pagar. Una tasación de la que Z. pudo disponer resultó más bien desalentadora en este sentido.
Naturalmente, Z. no ignoraba que determinados, y escasos, coleccionistas especializados –que no llegaban a constituir un mercado y que, por ello, lo que pagaban por el objeto de su interés no era, estrictamente hablando, un precio– eran muy capaces de llegar al delito más atroz por una ganancia íntima e inconfesable. Nunca convertible, por otro lado, en una cantidad razonable de dinero.
El propietario de los documentos, un notario por más señas, había denunciado su desaparición de la vitrina donde los conservaba. Dada su profesión, y si se nos permite la ligereza, pudo dar fe de que allí habían estado los documentos, pudo probar que eran de su propiedad, pudo mostrar unas reproducciones fotostáticas (así se refirió a las fotocopias) de los mismos e, incluso, que allí habían estado hasta el día anterior al de su visita a la Comisaría. No pudo aportar sospechosos, quizá para desgracia o quizá para la fortuna de Z, pues así éste –al menos tal era su broma profesional favorita– debería “pensar” más.
Z. era profesional y concienzudo. Examinó el lugar de los hechos –la vitrina estaba en un pasillo del domicilio del notario y, dicho sea de paso, la noche de la desaparición sólo él, viudo al que los hijos habían dejado para siempre y el servicio durante unas horas, estaba en la casa–, examinó la vitrina (casi la destroza) y los muebles más cercanos. Ante el notario, expuso Z. y rechazó hipótesis diversas sin olvidar las relacionadas con La carta robada de Poe; calló en cambio las que podrían derivarse de algún rasgo excéntrico del ciudadano al que servía. Ante sus compañeros sí que se entretuvo en considerar la posibilidad de alguna rareza, de una broma incluso en la que el notario hubiera negligido por aburrimiento o por esa variedad del aburrimiento que se llama apuesta.
El caso, que se fue extinguiendo a medida que llegaban otros y se alejaba una solución probada o al menos verosímil, sirvió para que Z. se interesase por algunos temas históricos y para que leyese, aunque sin rozar en momento alguno la obsesión, algunos libros que solía interpretar en términos del policía profesional: “sospecha, siempre sospecha”. A los dos años, a Z. le llegó la jubilación y un reloj que, como es el caso en estas circunstancias, sumaba a la crueldad estética, la del recuerdo sombrío de algún emblema moral.
Y es el caso también que Z. había llegado, calcule el lector el tiempo transcurrido, a los ochenta años. En sus ocios, había frecuentado esos emblemas a que nos acabamos de referir y, en cumplimiento de un trámite diario inexcusable, esa mañana había leído una esquela de cuya relación de dramatis personae sobresalía el nombre de aquel notario de hace tanto tiempo, nombre sonoro e incapaz de vencer la memoria de un policía, nombre acompañado además de la palabra “notario”.
Comió tranquilamente en el bar en que solía hacerlo. Subió a su casa para descansar y con la suficiente antelación salió para llegar a tiempo al funeral. La tarde amenazaba lluvia y decidió recurrir a su gabardina, la de los tiempos mejores que decía él, y no pudo prescindir de un paraguas, coetáneo estricto de la gabardina.
A la iglesia le pareció adecuado acudir con una carpeta plastificada –por si llovía, no se olvide–. No es que pensara devolver a su legítimo propietario los dos pagarés que había encontrado a los dos minutos de llegar a la casa rigurosa y severa del notario, los dos pagarés que se habían deslizado en vertical hasta la estantería más baja y que, por juego o por broma (el finado tan solemne y tan trivial entonces como ahora: “reproducciones fotostáticas”, “bienes de de quien más que propietario, que lo soy, soy custodio”) le había sisado delante de sus narices. Por juego o por broma que habían durado más de veinte años y que ahora no podía resolver. Que tampoco importaba. A fin de cuentas, sobre los documentos no podía haber queja. Los había protegido muy bien de la lluvia y de las miradas indiscretas.

jueves, diciembre 13, 2007

Deutsches Requiem

Hablábamos de Las benévolas y sin decir su nombre y sin mentir nos acechan sus hermanas Parcas, no –para nuestra fortuna y sin especial mérito- por las zanjas de los cadáveres o los hornos crematorios. Nos mueven para inquietarnos las comisiones, que pueblan el Tercer Reich con una constancia indesmayable, y con ellas la envolvente razón burocrática, que alcanza por igual como es bien sabido a organizaciones públicas y privadas.
Se trata de una razón envolvente que no excluye el sobreeentendido de que los asuntos pueden evacuarse a espaldas de los procedimientos recibidos, y de hecho tal posibilidad refuerza el carácter dramático de las comisiones.
En el régimen nazi, no faltaban quienes concebían su trabajo como una hermenéutica de la voluntad del Führer, que se antojaría incluso como un recurso inaplicable por lejano, por asintótico, pero siempre pendiente como centinela perpetuo y siempre pendiente como espada de Damocles. Con hermenéutica o sin ella, queda el aforismo famoso: "A camel is a horse created by a committee."
Lo cual –si dejamos aparte que el camello conoce su trabajo- es el mejor argumento contra el diseño inteligente, el cual no pude ser suficientemente inteligente. Aunque las comisiones sean imprescindibles para dar apariencia de método a una decisión que no es la mejor de las posibles, porque no hay principio de razón suficiente, ni en ellas ni en la evolución, las matanzas y los memorandos. Que en cristiano quiere decir que los productos de la evolución no pueden medirse y los de las comisiones los mide otra comisión o la barra del bar, condenada al olvido.

miércoles, diciembre 12, 2007

Olor de resucitado

El arduo estudio nos da a conocer las diferentes tesis sobre cuándo se le va el olor al resucitado, que -antes de serlo y para mayor mérito- suele ya oler, según se precisa.
Están también las teorías sobre el olor propio del resucitado, el que sustituye al de podredumbre. Luego tenemos las noticias sobre las segundas muertes, o sobre las segundas vidas y las segundas muertes, de los resucitados.
No consta que alguno de entre ellos haya señalado que vuelve a empezar, que se trata de una segunda oportunidad, salvo en alguna narración pía que complementa a las que nos hablan de condenados que no la tuvieron. Sí constan, en cambio, las quejas de algunos, satisfechos con su nuevo estado, tanto carnal como espiritualmente hablando, y que no querían volver a probar ni las amarguras ni los dulces de este mundo.

martes, diciembre 11, 2007

Mis desayunos con gente importante

Aunque en alguna época he leído a Churchill y sobre Churchill, reparo -a la altura de la página 800 de Las benévolas- en que sumo muchas más páginas sobre los personajes del Tercer Reich y su fondo de armario que sobre De Gaulle, Churchill y Roosevelt, o sobre Patton -que se nos antoja escasamente apolíneo: de endomingadillo militar en la película de Schaffner a Darth Vader moribundo en la secuela de Mann -, sobre Eisenhower o sobre los mariscales contrachapados de Stalin. De éste me temo que seguiría en la prelación y la cantidad de páginas leídas. Como se ve, se concluye que las democracias son aburridas.
Me temo que lo mío es el caso general y democrático. Nos atraen los perdedores, los asesinos y, como ahora se dice, los freakies, que de las tres categorías tenían los caballeros de la Wermacht, del NSDAP y de las otras siglas que reunían a la flor y la grana de la universidad y de la canalla alemanas. Si nos ponemos biologicistas, como tales caballeros solían a su manera, habremos de recordar con paradójica nostalgia la unidad de la especie humana, lo que no deja de acercarnos a la otra paradoja, la que une por siempre a vencedores y vencidos.

lunes, diciembre 10, 2007

Tránsito

Al morir, toda una vida pasa por delante de sus ojos, pero comprueba que ésa no es su vida. No que la vea como lejana o ajena, desde una otredad de prestigios intelectuales que parecería rimar con la situación. Es que es la vida de otro y punto. Le da tiempo a pensar en peligrosos descuadres el día del juicio. A que uno se lleve un premio o un castigo inmerecido. Un follón contable en el día de cierre del ejercicio. Pero se está muriendo y toda una vida pasa por delante de sus ojos. Descubre -ahora es el último suspiro- que la narración es acertada y que, por algún azar indescifrable, se ha pasado toda su vida cargando con los días y las olvidables noches de otro.

martes, diciembre 04, 2007

Paramos

Volvemos el día 10.

Extrema derecha

De compadritos muertos o comadres y comadrejas, la extrema derecha ha revivido con su exitoso equilibrio entre el reconocimiento y la renuncia: "no somos racistas, pero...; no gaseamos a los judíos, pero qué bien que hicimos..."
No sabría decir si hay una novedad en este avatar que está rebrotando entre nosotros como una espuma de hongos tóxicos arcaicos y -para algunos gustos- dulzones. Si la hay, quizá habría que buscarla en las dificultades que la extrema derecha contemporánea encuentra en España -y la manera un tanto ingenua como las vence- para solidificar un discurso sólido de exclusión.
Y ese discurso, por lo que hace a nuestro país, contradice lo que algunos supondrían contenidos y adornos de la ideología de marras: por ejemplo, no son infrecuentes las palabras y los hechos contra los inmigrantes de origen hispanoamericano. A ello contribuye, sin duda, que los modelos históricos que proporciona el siglo XX no tenían nada que ver, salvo en los conocidos casos marginales de nuestra península, con las ideologías vinculadas a la Hispanidad, que alguien podría erróneamente suponer vinculada de modo necesario con tales posiciones
Por otro lado, encontramos el habitual discurso partitivo: no nos mezclamos, ellos a su casa y nosotros a la nuestra, planteamiento tan caro a ese orate jubilado que se llama Arzallus. Como se sabe, la partición perfecta acaba siendo la de ellos muertos y nosotros vivos.
Llegados a este punto, optamos por las metáforas ciclistas: lo que no deben hacer los otros partidos políticos, los de derechas aunque no sólo, con los de extrema derecha es esa figura de geometría variable que se llama la goma, y que es lo que siempre han hecho, en la demostradamente insensata creencia de que siempre podrán dominar a los cimarrones.

lunes, diciembre 03, 2007

El sueño del gobierno que pasa elecciones

Es el de estar en misa y repicando, como los padres de la patria catalana el sábado. Es el sueño de la irresponsabilidad, que se hace real cuando todos participan de una idea sublime, esto es, ni idea ni sublime.
El otro sueño es el de la torpeza del contrincante. Y éste puede dar lugar a multitud de paradojas, particularmente a las que se derivan de minusvalorar las propias torpezas. De la combinación de ambas sale, a veces, la retórica y el tono de algunos diputados nacionales de CiU, quienes gustan de explicar a los demás cómo hay que hacer las cosas. Como si quisieran hacer las mismas cosas que los otros.

domingo, diciembre 02, 2007

Curiosidad

No sé si me equivoco en mi apreciación de telespectador escaso, pero llama la atención que mientras Supernanny con su fe inquebrantable en las técnicas de modificación de la conducta invade los hogares con un suave aroma a conductismo middlebrow, la televisión es sentimental y católica (sector San Antón o sector San Francisco) con los animales de Pelo Pico Pata, archivo de toda empatía transespecífica y academia de ponte en mi lugar ultralinneano.
Creo que dada la naturaleza de unos y otros clientes, en ambos casos se acierta.

sábado, diciembre 01, 2007

Turing

¿Conoce usted a alguien que haya superado el test de Turing? Como a los humanos se nos supone, o sea, que se nos lo da por superado, en cierto modo somos incapaces de pasarlo, salvo de modo contingente y sujeto a revisión, porque siempre podríamos defraudar al juez que, avisado y siempre avisado en exceso, quisiera evitar el ser engañado por un programa de ordenador. No obstante, piénsese en el test standard, pero con dos humanos enfrentados. Podríamos asegurar que uno de ellos lo pasará, pero por cada uno que lo pase, el ahora inadvertido juez suspenderá y condenará a otro.
El antropocentrismo del test se basa en una antropología digamos que optimista: el hombre no es mera sintaxis y la semántica, que no se reduce a sintaxis, puede ser semántica de cualquier cosa. La habitación china de Searle se basa en la misma idea. Lo peor es que quizá Derrida, pongamos por caso o pongamos por Christopher, no vendría a decir una cosa muy distinta. Y es que si la semántica alcanza y ancla un significado deja de ser semántica y se convierte en un álgebra propensa a su debido cierre (1). Como bien dice Buzz Lightyear, "to infinity and beyond."

(1) Nótese que un ordenador puede saber que, por ejemplo, no todos los teoremas de un sistema pueden ser demostrables, o puede saber que no puede enunciarlos todos, pero el cierre del que hablamos no afecta a cuestiones de este tipo. Es posible también que pensemos mecánicamente que nosotros no hacemos las cosas mecánicamente. Es posible que todo lo que no sea mecánica sea azar un poco a lo tonto, pero a veces con suerte.

viernes, noviembre 30, 2007

Historia de España y narcisismo

De todas las historias de la historia, la de España es la más idiográfica porque así es el narcisismo, señora, que es la necesidad de hablar como si se poseyera el más importante y único tema de conversación. También es cierto que el narcisismo vestirse suele de su contrario y es que ayer vi unos treinta y cinco minutos de la cinta que lleva por título Alatriste, una película que no abre el plano así el Imperio español se extendiera por todas las latitudes, o casi, y por todas las longitudes.
Cierto es que esos treinta y cinco minutos son escasa latitud y a según qué latitud despreciable longitud, pero me temo que no hay más consecuencias que sacar de las subyacentes tontosofías de la historia, aunque expliquen los más acuciantes de nuestros males o incluso la tiranía de los atención por teléfono y las llamadas intempestivas,

jueves, noviembre 29, 2007

Menú colonial

Pues se trata de un sedicente restaurante vietnamita imaginamos a un sonriente y sedicente cooperante extranjero saltando por los aires o tiroteado.
Véase que con Greene y más con Noyce que con Mankiewicz nos vamos a un pasado anterior a la guerra de los americanos. Se trata de un imaginario colonial de suave supremacía de ociosos y alcohólicos corresponsales que se quieren lejos del mundanal sinsentido de la metrópoli. Bagatelas para entretener la tonta imaginación y ver de qué pasta estamos hechos: de spaghetti transparentes, de mantou descabezado, de wantan o de baozi. Comemos con el esfuerzo de un aprendiz de flautista. Ha desaparecido el menú colonial y hemos olvidado las otras opciones, que dan a la carta catadura de general Tapioca.

miércoles, noviembre 28, 2007

Terapias

A las dolencias tenues les corresponden terapias insustanciales. Ahora bien, esa misma insustancialidad hace que la terapia triunfante sea azarosa y gratuita, esto es, que la eventual terapia del azar supere a las muy costosas que son de pago. Concluiremos que nulas son las pretensiones de los terapeutas.
Así, como los objetos del verbo "curar" se han dilatado hasta abarcar sutiles variedades de no se sabe qué, las técnicas del sanador se han multiplicado en la conocida suerte de las muy barrocas supersticiones que reunen simulacro de método y locura. Te puede matar una guitarra y te puedes hacer un hombre en un programa de televisión. Mientras tanto y por si acaso, alegrémonos de vivir en los achaques.

martes, noviembre 27, 2007

Mon souci, mon besoin

Con esta entrega estoy dispuesto a enemistarme con algunos conocidos que no me leen, víctimas de la debilidad del peluquín desde años juveniles y bisoños, como mi amigo P. cuyo bisoñé sobrevuela su cabeza de tal modo que al verlo hoy tan afanado, si besogneux, me ha parecido que llevaba boina: el pelo parietal es temporal, pero el bisoñé permanece.
Aunque éstas son cadenas de las que es difícil librarse. Y bien peculiares porque a ningún prójimo se le oculta la comedia durable de tantos años: se trata de confesar un secreto a voces y ésa parece ser la confesión más dura. Los sesos andan desnudos.

lunes, noviembre 26, 2007

Petición de principio

En un artículo de opinión publicado en El País de hoy Enrique Gil Calvo ofrece consideraciones del siguiente tenor:

Todo depende [lo que suceda en las próximas elecciones generales] del humor de los catalanes, que en este momento no es optimista ni entusiasta, precisamente. El president Montilla ha bautizado ese humor hace poco con la etiqueta de "desapego", pero podrían ponerse otras: desafecto, desencaje, renuencia, reticencia..., todo ello con respecto a España, naturalmente, a la que se culpa como única responsable del actual malestar catalán. Y razones para ello no faltan, desde luego. Ya he repasado antes el rosario de quejas victimistas, hoy agudizadas por la debacle ferroviaria personificada en la figura de la ministra de Fomento contra la que el Parlament catalán acaba de aprobar su reprobación formal. Pero en la lista de agravios comparativos hay más pruebas de cargo: catalanofobia, déficit de inversiones en infraestructuras, ocultación de las balanzas tributarias, el llamado expolio fiscal... Pues bien, es verdad, reconozcámoslo: el malestar catalán se debe al maltrato o la desatención de los españoles.

Gil Calvo señala en este momento preciso de su escrito que de tal malestar la indicada "no es su única causa, pues aún hay otra, que me [a EGC] parece más significativa."
Sin perjuicio de lo atinado de los diagnósticos del sociólogo -y al artículo debe recurrir el lector interesado para saber de la otra causa y alguna cosa más- lo esencial de todo el asunto es que las causas que señala, aquéllas en que se despliega "el maltrato o la desatención de los españoles", presuponen todas que Cataluña es entidad del mismo género que España, y que por ello pueden legítimamente definirse balanzas fiscales y similares constructos ideológicos o contables. Así, la tesis esencial está dada de antemano, ya se avise de desapego o se celebre amor incontinente: los papeles están repartidos o, mejor, los actores ya están nombrados.
Aunque podría entenderse también que una parte quizá mayor que la proporcional o alícuota del "maltrato o la desatención de los españoles" hacia Cataluña y los catalanes sea propinada, infligida o percutida precisamente por los catalanes mismos, por sus mandatarios y sus instituciones, que, a estos efectos, quedarían incluidos bajo la siempre molesta rúbrica de "españoles".

domingo, noviembre 25, 2007

Batalla

La discriminación de las batallas es tarea que viene facilitada o dificultada por el tipo de guerra y por el tipo de ejércitos de que se trate. Y no es asunto baladí. Fácil es en época o en guerra de ejércitos reducidos que marchan por países que las tropas no ocupan de manera extensiva: Coronando el siglo XVIII y abriendo el XIX, Napoleón nos ofrece notables ejemplos para uso de los canteros del Arco del Triunfo parisino. Las guerras insidiosas -póngase los Balcanes- nos ofrecen las mayores dificultades. Incluso, el hecho de que su escala sea reducida en cuanto a las cifras de la movilización impide que ni siquiera la concentración de tropas en un tiempo y un lugar nos pueda dar una pista.
No es asunto baladí, decíamos. Y, en efecto, sin precisa delimitación de la batalla, ésta se queda sin prólogo ni preparación, se queda sin vencedores ni derrotados, sin los cadáveres que pueblan un campo delimitado como en un pic-nic macabro, sin los saqueos o las violaciones consiguientes. Aunque, pensándolo bien, todas estas circunstancias bien puede beneficiarse de tal falta de definición y extenderse a todos los lugares que la guerra visita y a todas las horas asoladas por ella. Y quizá, simplemente, a todas las horas en general.

sábado, noviembre 24, 2007

Villancicos

Nos hemos levantado musicales –parodiamos al poeta– y dispuestos, es un decir, a desempolvar [sic] la zambomba y otros instrumentos percusivos, abusivos y atorrantes. Así que berreamos villancicos a voz en grito, and we keep the cuchufleta flying, a veces con el entusiasmo congelado de un actor de teletienda.
Después, pasamos a otros éxitos que, para desgracia de la humanidad en general, no hemos olvidado y escalamos así los peldaños de la intoxicación alcohólica, scala naturae ésta que tanto ha inspirado a pensadores que piensan que viajan a hombros de un ascensor.
Y pues la tarde se presta a seguir canturreando y batiendo palmas, no pasamos a otra cosa, no vaya a ser que nos dé por leer a Richard Dawkins, Christopher Hitchens o al mismo Martin Amis, autores que, y no sólo por descreídos y cansos, son lo que se dice unos creídos. Y sus villancicos ni riman ni razonan ni nada.

viernes, noviembre 23, 2007

Writes of passage

En las tardes de invierno, los pasajes agotados nos recuerdan la historia de las calles y de la ciudad, los míseros y falsamente prometedores pasajes de provincias que acababan condenados a desaparecer de nuestros atajos y de nuestros recorridos más pausados.
Y los pasajes que se quebraban para felicidad del niño que anhelaba algún laberinto y un cambio de perspectiva. Y los pasajes que se repetían a sí mismos desde sus luces mortecinas -un fluorescente que zumba- sus negocios cerrados y su verdad, más verdad que la de las calles y avenidas, al sol o a la lluvia, apolíneas y neoclásicas o, más bien, superficiales.

jueves, noviembre 22, 2007

Sobre las tablas (y 2)

Un hombre que no reconoce como suya su vida representada en los documentos que, aparentemente, tanto la ilustran e impiden que se deje al olvido. Ese hombre es ahora un extraño y luego es también un extraño. Y todos los extraños son el mismo extraño. ¿Y cómo ese hombre puede ser ese hombre, el que se ha quitado todas las máscaras, la máscara, y encuentra la máscara aquella del teatrillo de la infancia? Y quizá esa máscara no le facilita más sosiego que cualquier otra que, azarosa, aparece entre la ropa descolorida y ajada de una maleta vieja.

miércoles, noviembre 21, 2007

Sobre las tablas

Por lo que se refiere a los blogs, señor mío, nadie ha puesto en ellos la Ilíada, ni la Odisea. Ni la Biblia.

martes, noviembre 20, 2007

id, ergo, superergo

Cristina dice algo así como: "Las tres neuronas que yo tenía se fueron de vacaciones y aquí estoy yo sin ninguna". La réplica medio sabihondilla se decide por cuestionar ese yo aparte de las neuronas, qué es ese ghost in the machine, esto es, en el flipper, como si yo pudiera estar en algún sitio y menos pudiera ser algo aparte de mi cuerpo. Sin embargo, en aquéllas palabras se encierra la única gran verdad de las neurociencias: Car je est un autre o, si se prefiere, (car '(je est un autre)).

lunes, noviembre 19, 2007

Los dos cuerpos del historiador

A las familias y a las dinastías familiares se les supone el esfuerzo de la transmisión genética (el algoritmo no encierra especial dificultad salvo en algunos casos remarcados en la bibliografía) y el hábito de la crianza también con sus herencias anejas, reforzadas y recauchutadas.
O eso suponen los historiadores. De ahí, que haya sólo un paso desde tal supuesto hasta la interpretación de una acción, actuación o actitud como síntoma de la determinación que aquellas mecanismos promueven a lo largo de los siglos.
En último término, se llegaría a la interpretación supersticiosa de cualquier hecho en esa clave. La ventaja para el historiador que contara con un púlpito de prestigio es que él se arrogaría la capacidad y la autoridad de distinguir cuándo el hecho se ha de interpretar en esa clave o bien puede dejarse a la olvidable intemperie de lo insignificante.

martes, noviembre 13, 2007

lunes, noviembre 12, 2007

Comisión

Las comisiones son el homenaje que el trabajo administrativo hace al arduo arte de la representación dramática, con la salvedad de que, cuando sus actuaciones no son públicas o simplemente no tienen público, unos actores actúan sólo para otros en una geometría variable.
Se añade además el componente pautado de la ceremonia, el prestigio retórico de la pausa y otras añagazas, la principal de las cuales es decir primero lo contrario de lo que se piensa, salvo si se está entre amigos, con los cuales, por cierto, no tienen por qué ir mejor las cosas.

domingo, noviembre 11, 2007

Incontinente

El viernes tomamos una cerveza en un establecimiento que abrieron hace poco. Un decir, porque el local ha estado ocupado por bares durante décadas, que es ya también buena unidad de medida para nuestra edad. Pagamos y nos fuimos.
No sé por qué el sábado por la noche, tras las noticias y tras las conversaciones, recordé el pasillo en ele que llevaba a los servicios de una de la hipóstasis alcohólicas más famosas de la bajera en cuestión y que el viernes nos puso un tanto nostálgicos, hipóstasis que nos recibía allá a comienzos de los 1980s. Supongo que seguirán igual como una invariante ajena, intocada por los arreglos de chapa y pintura.
Nos enterrarán los urinarios, reservado secreto y alivio, donde a veces la música se oía y se oye con una especial nitidez que los arquitectos y los técnicos de sonido intentan explicar, tal como los neurofisiólogos y los urólogos intentan explicar la lucidez indudable de que gozamos durante la micción y tras la defecación.
Aunque reconozco que habré de volver y comprobar si es cierto que los urinarios permanecen en su sitio. Igualmente, me molestaré en calcular cuánto tiempo nos pasamos en los urinarios de los bares, sumados año tras año, en recordar a la concurrencia la pausa y el decoro debidos. En afear al piseur interrupto:
- ¿Por qué no te cierras la bragueta?

sábado, noviembre 10, 2007

Brothels in arms

A la perpendicular hora del café, una discusión sobre la guerra nos permite recuperar una hipótesis bien conocida. No nos permite, en cambio, concluir que debemos cuidarnos de que otros tengan que cuidarse de nosotros, lo que oblícuamente nos descubre que el consejo de Polonio se pronunciaba en un contexto opaco, pero vamos a la cuestión.
Y ella es que entre los arduos partidarios de la guerra los hay verdaderamente aguerridos y capaces de dejarse matar democráticamente y los hay compensatorios, que a su vez de dividen en hipócritas y cínicos, los cuales se caracterizan por ser poco de fiar en cuanto las cosas se ponen o se pongan mal y con los que yo no iría ni a Oyón ni a la vuelta de la esquina.
Nótese que estamos hablando de partidarios de la guerra y precísese que ser partidario de la guerra no significa necesariamente reconocer la inevitabilidad de la guerra, contar con ella, saber que la paz no es una suma de las imaginarias buenas voluntades de las almas y las almitas bellas. Ahora bien, entre lo positivo y lo normativo se establecen curiosas relaciones que propician una retórica que conviene desenmascarar. La mejor regla al respecto es bien conocida: el buen estratega es el que sabe que su oficio es el último argumento de los presidentes de gobierno y otros mambrúes. También hay que saber cuándo no queda otra.

viernes, noviembre 09, 2007

La dulce boca

Al mismo tiempo que el aire no llega,
La luz no alcanza o llega el aviso,
Nos parece que antes que todo algo ha construido la historia
Que nos referimos sin pausa
Para ese ruido es chispa o ese aire o lo que sea que
A veces es rayo, alarma o viento.

Me pregunto quién cuenta la historia si a su lado
Algo no funciona.
Me pregunto si esa máquina es la misma que cuenta las historias del largo plazo
(así algún poeta, el lector lo sabe)
La gran excusa digamos de toda nuestra biografía
Para negar la realidad o tal vez no
La que con otro sentido de “dulce” y de “boca”
Es también la dulce boca.

jueves, noviembre 08, 2007

Versión

Esa mañana se despertó y le era novedad esa variabilidad discreta en sus estados de vigilia. Cuando abrió los párpados pudo registrar que tenía párpados, párpados sobre sus ahora ojos simples. Por no hablar de su nuevo tamaño. O del nuevo tamaño de todo lo demás y lo que eso significaba. Dejemos aparte el número de extremidades y otros detalles. No había aprendido todavía la definición de Umwelt. Moriría igualmente. De un escobazo.

miércoles, noviembre 07, 2007

Abducidos

Hay personajes abductores. De ellos se diría que eclipsan la inteligencia de sus seguidores o partidarios. Entiéndase, más allá de todo grado razonable en la ociosa laudatio y por mera gratuidad o mal que bien escondida ausencia de tal. Es el caso de muchos jefes políticos, que son los butragueños de la política: se llevan los mayores elogios por cualquier cosa que nada ha tenido que ver con el gol que se acaba de anotar. Es el caso de Zapatero para los suyos y más el caso de Aznar para no pocos. A algunos nos sorprende más el segundo caso, no por las prendas de uno y otro, sino por la casuística narrativa que nutre una y otra hagiografía.
Sarkozy ha encontrado en nuestro país imprudentes admiradores. Escribe en su blog Santiago González, como de pasada y tras la excursión chadiana de aquél: “Y qué pedazo de presidente se han dado a sí mismos los franceses.” Nótese que el morceau no es el del queso famoso y nótese que decir tal cosa es retórica schusteriana, como si dijera sin decir: “nosotros en cambio...”
Yo, personalmente, aunque todo puede puede cambiar, soy más pesimista y espero más males que bienes de Sarkozy y los seguiría esperando si fuera francés. O si fuera Repsol o si fuera europeo, y en cualquier caso. Eso sí, no me abduzcas todavía, no me abduzcas, por favor..., vaina.

martes, noviembre 06, 2007

El túnel del tiempo

Los viajes por el tiempo nos llevan a muchos más lugares que los viajes por el espacio. A mí, la serie televisiva de los sesenta (a la que me ha devuelto por sus tuneles hiperenlazados de wikipedia) me hizo viajar una noche a la calle. Puedo estar recordando mal, pero lo que recuerdo es que estábamos no sé ni dónde ni cuándo -y no sé si sobre todo dónde o sobre todo cuándo-y la tierra empezó a temblar bajo nuestros culos, que estábamos todos sentados, precedida de las agitadas lámparas, heraldos sobre nuestras cabezas. Así que de la caída del Imperio romano o del final de Pompeya bajamos a la calle de Cuéntame cómo pasó, eso si no la recuerdo muy mal.
El túnel del tiempo y su llamada a la aventura absoluta y sin sujeciones: todos sabemos que a efectos narrativos es imposible la inconsistencia en un mundo absolutamente inconsistente. Además quién sabe a qué universo paralelo o antiparalelo nos llevaba el túnel franjado de los doctores Newman y Philips. Nótese -y hasta aquí queríamos llegar- que afirmamos que la inconsistencia es imposible, que no es lo mismo a efecto sentimentales que afirmar que es de probabilidad cero.
De probabilidad cero era que los citados apareciesen siempre en lugares y momentos estelares -que decía el otro- de la historia de la humanidad o más bien un poquito antes, que eso si que, más que de probabilidad cero, es algo perfectamente imaginario.

lunes, noviembre 05, 2007

Autobús noche

Tomo un autobús urbano a las nueve de la noche. Somos al principio sólo tres y el conductor. Se trata de una película cuyo montaje final es responsabilidad del cansancio que arrastro a esa hora y de que me he sentado al fondo. La ciudad, que se prepara para el invierno, nos facilita los decorados adecuados para la secuencia, pautada por las paradas previstas y por la fuerza centrífuga de las rotondas.
Parada solicitada, solicitación de una parada. Cambiamos del cine al noticiero o noticiario, señal de que se ha acabado esta película y, dadas las horas que son, en lugar de otra sesión otoñal en este cine de provincias, es posible que aparezca la señora del menforsán para la la adecuada sedimentación de los olores que prosiguen su viaje eterno y circular en el autobús. No lo sabré porque era mi parada y me toca apearme. Para el otro viaje, no menos circular, no menos eterno.

domingo, noviembre 04, 2007

Signos

En el jardín se suceden las poblaciones de setas, con ventaja para las mortales. Nos diagnostican que se trata del Paxilus involutus, que predomina sobre las negrillas, unos boletus de baja calidad y ambiguos avisos (Tal vez luteocupreus? -No lo sabemos) y unas setas que no nos saben nombrar (si nomina nescis...).
Los nogales, ya casi totalmente desnudos, están quietos salvo por dos o tres hojas especialmente temblonas en cada árbol. No es el mismo fenómeno que observamos en el chopo: donde todavía son abundantes las hojas no se percibe la brisa como allá donde ralean.
Por lo demás, debajo de los nogales, entre las hojas, se ven algunas cáscaras que podrían dar lugar a alguna mancia otoñal y húmeda. Una urraca grazna oculta y sobre las cumbres alomadas se sobrepone una niebla lineal y disciplinada. El peor de los signos es que es domingo y en los pueblos también pasa lo de Dehors, dimanche, rien à faire.... / Et rien à fair' non plus dedans.... / Oh! rien à faire sur la Terre!.... Así que recurrimos a internet.

sábado, noviembre 03, 2007

Delicatessen

Me desaparecía la comida del plato y no conseguía nunca comenzar a comer ni conseguía comer. Al fin -pues no adelgazaba- deduje que yo mismo, enajenado, ingería la comida antes de ser consciente de que me acababa de sentar a la mesa. Pero esta hábil deducción me ha producido una ulcera de la que no consigo responsabilizar a ninguna de las recetas picantes en las que siempre hinco un diente ajeno.
(Afortunadamente, he recordado la historia del lector que, porque ya conocía todos los libros, concluyó que los había leído en una encarnación anterior. El corolario es que, si has leído todos los libros, ha sido en una encarnación triste.)

viernes, noviembre 02, 2007

Levedad

El hombre salió despacio de su casa. Caminaba con la leve cojera de las mañanas mal dormidas y no podía negarse que su ritmo no era el del común de los viandantes, apresurados a sus asuntos o fugitivos. Él ni quería ni hubiera podido fingir un afán cotidiano y aceptable, porque de todos los hastíos el de las horas tempranas es el más acogedor en su jaula hecha de todas las inercias y alguna pereza íntima y, por decirlo todo, diesel.
Por lo que se refiere al caminar de su intelecto, aseguraremos que esa mañana era igualmente despacioso y suficiente, lejos de sí el esfuerzo en el raciocinio, la memoria o la atención.
La única cuestión que sí hubiera debido plantearse era la de si aquélla era una mañana malamente repetida y -como se dijo- peor dormida o si era, más bien, una imagen comprimida y singularmente acertada de toda su vida.

jueves, noviembre 01, 2007

Desaprendizaje

Fama de excéntrico, sus reacciones salieran de donde fuera invitaban a diversas hipótesis o modelos sobre su lógica. Coincidían en que su conducta intencional se explicaba desde sus peculiares y subjetivas concepciones, a las que no debía de faltarles atractivo y que no tenían por qué ser menos racionales, antes bien al contrario, que las del común de las gentes.
Sin embargo, y sucedió sin escarbar demasiado, alguien pudo sabiamente concluir que le movían los mismos motores que a los demás. Quizá un departamento ocioso de su alma, y esa era su peculiaridad, organizaba los fuegos de artifico con que a algunos de los otros y a sí mismo ocultaba el irrelevante hecho de su normalidad. En el sentido estadístico.

miércoles, octubre 31, 2007

El escéptico deíctico

Asistimos a menudo al encanecido espectáculo del falso escepticismo (como pretendido disfraz intelectual) de los paranormalistas y otros conspirativos. Se trata de birlar en la letra una tesis que al interlocutor y al público ganado para la causa no se le oculta en el espíritu. Para ello se pone en solfa a los adversarios y en cuestión a los siempre imperfectos y arduos saberes que no convienen. Así, en lugar de la afirmación de una tesis que es ridícula y dado que quien puede difundirla es también consciente de esa ridiculez, el traje que éste se reviste es el del escéptico pretendidamente elegante y aliñado con un punto (bien es cierto que anticuado) de misterio.
Pero todos estamos seguros de que están señalando algo bien concreto y no se nos escapa qué es. Ni por qué lo hace.

martes, octubre 30, 2007

Inevitabilidad material

En El país de hoy, el escritor Manuel Rico habla de “La derecha y la memoria del franqusimo”, de la reacción del Partido Popular ante la Ley de Memoria Histórica. El autor ofrece distintas hipótesis no excluyentes acerca de tal reacción, pero no es tal asunto lo que nos interesa aquí, ni tampoco lo es -pues no faltará quien lo discuta- si la descripción de los hechos, de la reacción como tal reacción, es ajustada. Lo que sí nos interesa es el final del primer párrafo del artículo de Rico:

Los dirigentes del PP, ante la Ley de Memoria Histórica, que mañana se debate en el Congreso, preconizan el olvido afirmando que en la Guerra Civil hubo excesos en ambos bandos. Con ello, ocultan la raíz del drama: un golpe de Estado contra un gobierno legítimo. Pero siendo inadmisible ese argumento, que justifica y "comprende" la dictadura, lo es aún más cuando la ley se evalúa a la luz de la persistencia del régimen de Franco durante cuarenta años.

Pues lo que nos llamó la atención en nuestra lectura es que, para Rico, la inadmisibilidad del argumento formulado se incrementa porque el franquismo duró lo que duró. Y es sensato que así lo considere por lo que hace al argumento, a su “legitimidad formal”, que no nos importa aquí y que -en cualquier caso- se escuda en una retórica oportunista y curiosamente irenista. Lo que sí nos importa es posiblemente la clave de todo este asunto y tal clave y lo que queremos destacar es que el régimen franquista no fue un régimen pasajero. En otros términos, un argumento no es una serie de enunciados en el vacío: si hay quien utiliza el argumento que Rico menciona, será por la misma pervivencia del régimen franquista y tanto por su acomodo a la sociedad española como por la impregnación que dejó en la misma.
Y no nos referimos a lo que haya dejado en las ideas y en los hechos de -sobre todo- unos, sino al hecho mismo de que un régimen como el franquista fue indudablemente exitoso, por así decir, para él mismo, porque se mantuvo durante muchos años y, también por así decir, sólo acabó como acabó.
Es voluntarismo negarlo y podría igualmente decirse que lo olvidado -como lo reprimido- acaba por regresar y salir a la superficie, lo que para bastantes señalará la debilidad del argumento popular, su debilidad, otra vez ¡ay!, formal.
Así pues, una cosa es que una ley sea un instrumento -y muchos dudan de la eficacia y la necesidad de éste- y otra que el sujeto que haya de usar ese instrumento sea el que suponemos que es tras nunca haber supuestamente sido otra cosa. En cualquier caso, lo más probable es que la ley, este instrumento sin mano que lo maneje tras la engorrosa forja legislativa, se transmute en una serie de engorros administrativos y en algún consuelo, y que la derecha olvide sus ardores, lo que nos revelaría que aquella impregnación y aquel acomodo se han diluido. Mientras tanto, esperemos que no se compare sesgadamente a la democracia coronada con los dos regímenes que la precedieron, y a los que ha mejorado. Al menos, hasta ahora.

lunes, octubre 29, 2007

El denunciador

Denunciar al débil ante el poderoso es lo lógico porque si no, no funciona. Si juzgamos por nuestros tiempos y nuestras sociedades, el escritor que denuncia en sus escritos suele saber bien elegir al débil para cumplir con tan lógica lógica. Y si escoge bien a sus poderosos y a sus débiles podrá hacerlo desde la libertad del poderoso y contra la libertad del débil, podrá fingir que débil denuncia al poderoso y nunca denunciará a éste, porque para los escritores se inventó aquello de a moro muerto, gran lanzada. Por eso, hay quien sigue denunciando a los fantasmas, que nunca se van del todo, y es especialista en llegar tarde al campo de batalla.

domingo, octubre 28, 2007

Las gorras inclinadas

Los rasgos que se extienden como la pólvora y son fuente de reconocimiento y de auto-reconocimiento. Recordamos las gorras de plato inclinadas, quizá una señal adolescente y boba de rebeldía dentro de las obligadas estructuras jerárquicas y contra un sistema de signos que la fantasía pretendía abolir. La autonomía como rasgo de la inclinación se prueba cuando el tocado es otro:



Frente a esos rasgos tangibles, otros rasgos. De un lado y de otro, resistencias invencibles que el trabajo lejano de la épica agrandará y engrandecerá.
También está la resistencia frente al rasgo mismo, una suerte de revelación de la impostura fundante, pero tal vez inocente. del ser humano y de sus reuniones, recordatorio de un fenómeno demasiado humano, la común alegría ante las empresas sangrientas que una justicia abstracta vendrá a justificar (por si acaso la ambición o el desenfreno asesino son visitados por un transitorio momento de debilidad, and so he goes to heaven).

sábado, octubre 27, 2007

Amanecer

El amanecer crea pequeños reductos en el horizonte, tal vez luces tenues e inexplicadas, y somete a nuestra vista a esfuerzos que suelen ser recompensados. Nuestra imaginación también trabaja aunque presidida por algún temor innominado o por un temblor propio de la hora y sus destemplados exploradores. La Tierra da vueltas y nos proporciona los mundos dioscuros de la noche y el día, los feroces del atardecer, el escalofrío del alba.

viernes, octubre 26, 2007

La parábola de los talentos

El criado que había recibido un talento lo desenterró para enseñárselo, como es sabido con fingida torpeza y torpemente ufano a su amo, regresado al fin de sus viajes interestelares. No le dijo que entre tanto ese talento había viajado también lo suyo, que se había multiplicado, que si su progenie metálica había decrecido ligeramente de vez en cuando, más bien podía y debía decirse que sus intereses habían henchido el mundo y la propia bolsa del siervo.
¿O alguien había comprobado regularmente que allí, en un secreto aposento, ese talento tan promisorio había dormido ininterrumpidamente, como los siete santos de la cueva?

El pack

Mientras las coaliciones son siempre móviles y parciales, las ideologías se han aglutinado en unos pocos packs que hay que tomar o dejar. El menú es rígido y uno no puede saltarse platos. Una coincidencia parcial nos supone varias ruedas de molino y así nos van quedando los esófagos.
Encontrar un aliado en el patinillo de la confrontación ideológica es firmar un albarán de querencias y execraciones digno de las tertulias más ignorantes, si se permite que a la redundancia la module el adverbio “más”.
Será éste un tiempo de filas prietas y banderines de enganche compactos, lo cual -según quiero recordar- es propio de cacúmenes cerrados y acotados.

jueves, octubre 25, 2007

Operaciones no conmutables

Lo que hacemos suele descomponerse en secuencias de operaciones simples que a veces conmutan con resultados parejos y a veces no, que a veces se pueden permutar con sentido y otras no: introducimos la llave en la cerradura y luego la giramos; no la giramos y luego la introducimos.
Algunas operaciones tienen inversa y la inversión de una operación compleja es la esperable:
Lo inverso de meter - girar - sacar es meter (= lo contrario de sacar) - girar al contrario - sacar (= lo contrario de meter)
Hay, sin embargo, operaciones que no tiene inversa por una cuestión entrópica, podíamos decir: le ponemos la sal al huevo, pero quitársela es complicado. Y si se la quitamos no es a través de la secuencia inversa de operaciones inversas.
Estaríamos tentados de postular que estas operaciones sin inversa son la esencia del relato. Sin embargo, tal vez los relatos se basen más bien en errores, que serían permutaciones sin sentido de operaciones, por lo demás, perfectamente insulsas: el aficionado verá, pongo por caso, que el crimen perfecto suele estropearse en alguna permutación que lo imperfecciona.
Lo que nos lleva a sintetizar y concluir que los relatos surgen de la facilidad con que una secuencia ordenada de operaciones se pierde en alguna de sus numerosas permutaciones erróneas, insensatas o inimaginables. La vida misma.

miércoles, octubre 24, 2007

I've got rhythm

En la plaza, una mujer impulsa una y otra vez el columpio en que uno de sus hijos se balancea. Bosteza. Yo bostezo. Me digo que es el primer bostezo por simpatía que experimento que haya sido iniciado por una mujer negra.
Un bostezo y otro se superponen y abarcan casi tres oscilaciones del columpio. Algún pelmazo prehistórico diría que la fisiología es ecuménica y de rara transcendencia empática. A su modo, llevará razón, pero su tesis es cierta sólo si nos limitamos a bostezos, catarros y cosas por el estilo.
Mi compañera de bostezos, por su lado, habla español en su modulación subsahariana, que si no se dice todavía, no se preocupe, que el mismo pelmazo de antes ya lo dirá.
A algunos se nos contagian también los acentos que oímos durante algún tiempo, siempre sobre el bajo continuo de este blog, escrito con las prisas que dan el contrapunto tembloroso a los bostezos de más arriba.

martes, octubre 23, 2007

Desconversión

Agradezcamos a los que, sin duda advertidos –pues de algún modo están en el secreto genéricamente a voces, esto es, en la estafa– se descuelgan discretos de la pirámide.
No suele ser ése el caso con los que han abandonado otras empresas. Lo pregonan con entusiasmo pentecostal y renacido. Así, por caso, los revolucionarios sedicentes de antaño, que gustan de poblar sus comedias del arte con los ridículos preciosos que aún siguen dando la tabarra y, lo que es más significativo, desaguando en el tablado y en la sentina lo que debiéramos haber recuperado de la bañera.

lunes, octubre 22, 2007

Migraña

La migraña introduce una serie de asimetrías de las que las más notables son la que separa una mitad del cráneo de la otra mitad y la que separa nuestro interior inescapable del resto del mundo, de otro lugar o de otro tiempo donde no duele la cabeza.
Y la migraña desaparece con la vaga amenaza de lo que no ha sido explicado y que nos hace pensar en una voluntad y un antojo para los que no tenemos modelo que valga. Volverá cuando quiera y distinguirá un ojo con una sombra suave o la amenaza de un estallido. Mientras, podemos teorizar sobre los logros innegables de estos dolores íntimos, que hacen que creamos conocernos a nosotros mismos, como si su fidelidad fuera prueba de buena voluntad.

domingo, octubre 21, 2007

Domingo. Dos

Quienes se dedican a la enseñanza como funcionarios deben realizar numerosos cursos y cursillos, lo que tiene lugar bajo coartadas de lo más convencional y que se erigen como simulacro ante la inexorable contabilidad de los escalafones.
Existe, sin embargo, una poderosa razón para obligar a tales funcionarios -y a todos los docentes- a seguir estudios, no cursitos y cursillitos de materias más o menos convencionales, sino estudios que les obliguen a recordar algo que deben recordar todos los días.
Han de ser estudios serios-difíciles, exigentes, aquellos que uno evitó en cuanto tuvo edad para hacerlo- y elegidos por ello para cada caso particular.
Y han de mostrar a cada cuál lo torpe que se puede ser y que uno se puede sentir, porque de lo que se trata es de no olvidar que el alumno torpe que sufre ahí delante es cualquiera en una situación bien escogida, un alumno torpe que puede no superar su torpeza particular o que probablemente podrá hacerlo, un mentecato que puede ser sólo un espejo de quien tiene delante o que se halla a un paso de superar su desventaja en los extraños laberintos de nuestras capacidades y nuestros miedos.

Domingo. Uno

Recordemos que en este 2007 Félix de Azúa ha publicado en Bruguera Última sangre (Poesía 1968-2007). De los últimos casi veinticinco años hay más bien poco y ese poco, inesperado.
En efecto, durante este tiempo Azúa ha presumido de haber dejado la poesía, de que la poesía le dejó a él y puede que de algunas cosas más.
Movimientos tácticos que se encuadran en una una empresa notable: Convencernos de que no era (como suele decirse en expresión más valorativa que métrica) el mejor poeta español de su generación.

sábado, octubre 20, 2007

In fossa ossa

Mucho tiempo atrás, fueron gladiolos sobre el pecho del dormido, pero en una zanja encharcada no hay dormidos que formen un montón junto a otros dormidos.
La mandíbula separada, sumisa a un dentista póstumo, pues ése es el destino del cráneo humano, allí bajo el foco y aunque la sien haya estallado o sólo un limpio agujero corrobore este habitual recordatorio de nuestro breve lapso temporal o haya fijado por siempre el forzadamente breve de quien animaba o de quien era el blanco cráneo que ya han cepillado para el fotógrafo y que destaca de la tierra, de los otros huesos aún pardos, en lo que ahora es un mapa en relieve. De dudosa eficacia didáctica.

viernes, octubre 19, 2007

Continuo, salchichones, gelatinas

En su día presentamos el libro de harina, que es la versión en formato pdf del borgiano libro de arena: la infinitud, incontable e inordenable se compadece mejor en la ficción de un libro manejable con las manos que en la de un archivo que se pierda en una malla infinita de ordenadores. En último término, la malla infinita de ordenadores seguiría dando resultados contables porque las mallas, el común de los mortales sólo podemos imaginarlas recorribles.
Y es que de la realidad física corpórea (y lo que se va a decir puede aplicarse con seguridad a la incorpórea) sabemos que es discreta, pero nos la imaginamos más capaz asiento del continuo que el ordenador cuyos efectos se basan sobre la discreta sucesión de símbolos. El ordenador se marida con el infinito bajo la metáfora del mar: la malla como tela de araña cuya infinitud está jalonada: puede haber un incredible shrinking man, pero nos cuesta con unos incredible shrinking knots.
Puede apuntarse que las ficciones que apuntan si quiera por aproximación a la fractalidad son milenarias, pero por ellas no se las ingenia el mitógrafo para llegar al continuo, o si se las ingenia, pitagóricamente, no lo dice.

jueves, octubre 18, 2007

Geneces y memeces

El Premio Nobel James D. Watson dice que los negros no tienen la inteligencia de los blancos. Se entiende que tienen menos. En las réplicas se comenta el poco sentido científico que tiene hablar de los negros en bloque, de la inteligencia en bloque, del forzado carácter genético de este supuesto atributo. Se discute también la habitual asunción de que un científico prestigioso está autorizado para hablar de cualquier cosa. También de que desde una ciencia dada se pueda hablar de cualquier aspecto de la realidad. O incluso que pueda hacerse desde una fracción de esa misma ciencia. Se critica, en fin, desde la ciencia biológica misma, el mecanicismo watsonita o watsoniano.
Lo interesante es que esta menor inteligencia africana de carácter genético la toma Watson como un hecho y este hecho vendría a explicar el también supuesto fracaso político de los países africanos, el intrínseco y el de las ayudas que los países más ricos otorgan a aquéllos.
Pues lo que supone Watson es que el éxito de una sociedad política depende de la inteligencia de los individuos que la integran. Más bien, en cambio, habría de suponerse que tal cosa fuese a la inversa (y no sólo en el sentido de que los demasiado listos, los demasiado pícaros, estuviesen sujetos a peores resultados colectivos, según la tesis –que nunca fue famosa- de Madariaga). Y este es un supuesto muy fuerte. Así, aceptando todos los supuestos que pueblan las posiciones de Watson, o que las sostienen, la evidencia histórica, social, económica, más bien nos llevaría a concluir lo contrario de lo que el científico cree corrobado, es decir, señalaríamos como tesis poderosa que el éxito relativo de una sociedad política probaría la menor inteligencia de los sujetos individuales que la incorporan.
Señalemos que podría, tal vez, argumentarse que una sociedad perdedora comprendería individuos triunfadores entre una mayoría de individuos de más escasas facultades. La superioridad de unos pocos daría lugar a que los mismos se aprovechasen en detrimento del conjunto. Por el contrario, una menor dispersión de las dotes individuales en la población daría lugar a sociedades mejores. Ahora bien, a la inteligencia –sea ésta lo que sea o no sea nada- no le pasaría como a los récords deportivos en deportes colectivos (en los cuales un récord supone una baja capacidad por parte de muchos antagonistas), en los que -a mayor nivel medio de los intervinientes- menos destacados son aquéllos.
De ahí que no pueda pensarse en el caso que nos ocupa que una media más alta lleve a una mayor o a una menor varianza. Lo interesante es, de todas maneras, que el mantenimiento de unos pocos privilegiados entre el común de la población, el que esos pocos sigan siendo pocos, indicaría una paradójicamente escasa capacidad reproductiva, lo que negaría el valor del atributo del que hemos partido y contradice además los datos de que disponemos.
Por todo lo cual, desde supuestos no más erráticos que los del Dr. Watson, hemos de suponer que un rasgo como la inteligencia no podría difundirse nunca en una población. Incluso, que si hay una "mutación capitalista", un Calvino de los genes, ésta daría lugar a fenotipos adaptados al medio que ellos mismos irían construyendo y que serían justamente menos inteligentes, por decirlo de este modo tan poco certero.

NOTA: Si la sociedad política se establece sobre el conflicto, los individuos dotados de un atributo con un valor adaptativo cuyo valor se debiera a su propia escasez evitarían su difusión, pues esto llevaría a la pérdida de su valor. En otras palabras, de existir tales atributos adaptativos globales, absolutos, todo se habría solucionado (neutralizado) hace mucho tiempo. O no habría sucedido.

miércoles, octubre 17, 2007

Coronita de espinas

Hacer preguntas a un irresponsable es, cuando menos, una perdida de tiempo. Y el último refugio de un irresponsable es lo sublime. Lo sublime nazi, aquí y en China.
O de manera conversa, si se ha dado con la clave de lo sublime, uno se ha capacitado ya para la irresponsabilidad absoluta, para camuflar de respuestas y honores heridos las viejas mitologías oligofrénicas y los sofismas que no admitiríamos ni al clown, ni al augusto, ni al vendedor de refrescos.
El diálogo es un trampantojo y los diálogos asimétricos, ese catecismo colectivo, una inquisición más bien tonta y puesta del revés. Nótese que Zapatero, Rajoy, Llamazares, en mayor o menor grado, sabían que contestaban a sus electores y hacían como que obraban en consecuencia. Adviértase que Carod quería lucirse delante de los suyos y para ello había aceptado enfrentarse a unas fieras extranjeras, torpes, ignorantes y que podía despreciar para mayor gloria de su imaginada patria. O sea, para mayor gloria suya.

martes, octubre 16, 2007

Gone with the Wine

Publica Bernardo Sánchez Salas su El cine del vino (Fundación Dinastía Vivanco). Aventuremos que Bernardo Sánchez Salas suele escribir -entre otras cosas que también son sus escritos y como escriben todos- su propia autobiografía, de lector o de espectador. Al escribirla, ésta se hace y se rehace. Una vida bien leída es buen material y buena prensa para sacar el mejor partido de sí misma. Por otro lado, nuestras vidas son laberintos que a veces nos devuelven al mismo encuadre y siempre acaban en la misma casilla, que no es la de salida aunque pasemos por la cárcel.
El vino es sangre, concluye el autor. Es posible también que la sangre sea vino (1), con lo que obtendríamos un verdadero cinema de terroir, que es el terror del terruño transilvano y del ruritano equívoco.
Pero lejos de esas geografías y sus correspondientes cinematografías y líneas de ferrocarril, felicitémonos de la otoñal publicación de este, repito, El cine del vino, que éstos son días de tierra y granos de uva en el cielo del paladar.
Son días de vino y rosas bajo la lluvia púrpura, un color que siempre se traduce mal. Volvemos a Johnny Mercer y a Ernest Dowson. El título que puse arriba es también suyo, pero lo cierto es que no pensaba en el autor de Vitae Summa Brevis y sí en Margaret Mitchell y en Victor O. Selznick (¿o era Victoria?).

(1) P.S.: Vienesa o no vienesa. No le va a la zaga, recuérdese, Un vampiro para dos.

lunes, octubre 15, 2007

Riqueza

Habla Ignacio Suárez-Zuloaga del partido UPyD y sus dirigentes, a los que moteja de jacobinos. Cuenta quiénes eran los jacobinos (que no eran de la O.P.) y en el balance señala que:

En su demérito está la reducción a su mínima expresión de la rica variedad lingüística, jurídica e institucional; en muchos casos, en contra de la voluntad de la población y a costa de ríos de sangre.

No diré nada de la riqueza lingüística e institucional, que no apetece. Me quedo, en esta noche teresiana, con la "rica variedad jurídica": moi et mon droit y nos preguntamos qué se esconderá tras esas palabras tan suaves como la leche hidratante.
Debe de ser que yo hago los balances con las dos columnas cambiadas. Da ut dem.

domingo, octubre 14, 2007

El vino y yo

El vino y sus perturbadoras paradojas (entre ellas la del podemos con un poco más de vino, el infinitésimo que lo cambia todo) y el vino y todas sus metonimias. Y sin contar el vino lenguaraz o deslenguado.
También están las fotos en que aparecemos con pinta de vinateros o de algo parecido y que nos cuesta datar y que han perdido la facultad de reconciliarnos con nuestra juventud ociosa.
En el vino no está la verdad. Están más bien –y como también en otras sustancias- el derecho constitucional y la teología política. El vino facilita un discurso legitimador que, como todos los discursos legitimadores, convoca a sus interesados actores a una comedia al tiempo galante y pueblerina.
Y el sonido del vino y el sonido del vidrio. Jalones para la memoria, donde habita, como en el vino, el olvido.

sábado, octubre 13, 2007

El perro

El perro es un compañero paradójico, como rectilíneas o parabólicas son -salvo la del estadio- las paradojas eléatas y las paradojas polacas. Un perro es un compañero si nos acompaña, pero ahora viene la paradoja: ¿Cómo podemos encontrar compañía en un animal al que no llamamos hombre y, en cambio, llamamos perro? –Nótese que el asunto no es otro que el de la contradictoria esencia de la compañía: No la queremos ininterrumpida y perenne, porque la compañía del compañero ha de ser cualquier cosa menos una presencia obligada.
Podemos concluir, entonces -y descolgándonos de nuestras primeras y supuestas precisiones-, que la buena compañía del perro procede de su otredad, como dicen o decían unos y otros. Por más que nos empeñemos, no somos un perro y podemos coincidir usted y yo en que, por más que lo intente, el perro no es un hombre. De ahí su valor: no hay miedo de que nos confundan, o de que nos confundamos nosotros, ya vayamos por el mundo como un perro. Además, a ése, al que iba por el mundo como un perro, el suyo, y eso que andaba mal de la vista, no lo confundió con el resto de los pretendientes.

viernes, octubre 12, 2007

Caro Diario

Anotemos minucias para contrastarlas con la deslumbrante y sangrienta épica, o con los trabajos de un Papiersoldat o de algún otro funcionario menos sombrío. La tercera vía entre la Stoa y el huerto de Epicuro. Los autores fijan en las páginas nada secretas la cerca de su reducto, enclave mínimo en el imperio al que dedican los días como probos funcionarios, como filósofos de lógica directa y apolínea.
La sociedad política y su contraparte nocturna , tierna u oxenstierna..

jueves, octubre 11, 2007

Operetas

El más torpe de la opereta toca a llamada. ¿Qué lucirá en la bocamanga, qué prestigios balcánicos, qué plumas, a qué especie linneana tendrá a bien compararle Irenäus? Una tropa para no ir más allá de la esquina – así les luzcan los dormanes y así modulen los pitidos-, el tambor del Bruch a golpes de pecho.

miércoles, octubre 10, 2007

Memoria

Recuerda o se dice que recuerda. Tal vez está llamando memoria a sus trabajosas fantasías. Tal vez sólo esté imprimiendo la pátina del pasado a una mecánica obsesión. Algo que le puede pasar a cualquiera. Si por un momento intenta ser crítico, sólo consigue mostrar un anhelo -agudo como un dolor- por un gran relato, sostenido a hombros de la verdad cósmica.
Pero la memoria sólo está para rectificar uno y otro relato. La memoria ha de trabajar sobre un relato dado, o sobre la incesante continuidad de nuestro stream of forgotten times.

martes, octubre 09, 2007

Che nel buio

Jorge Castañeda escribe en El país a propósito de Ernesto Guevara de la Serna y señala o tal vez repite:

La historia avanza enmascarada, pero no siempre del buen lado.

En la quintacolumnesca edición impresa, la palabra enmascarada (el verbo que camina) queda partida en dos: “…en- / mascarada…”. Y así nos puede danzar ante los ojos el calambur de una historia nocturna que marcha en mascarada, agitados y solanescos o multiculturales sus fantoches de carnaval postatómico, como farsa brumaria que mucho y bien condice con los que se quedaron o con los que están en la higuera.

lunes, octubre 08, 2007

Conexionismo

La ilusión de la autoconciencia y la idea de Dios como consecuencias prácticamente necesarias de la complejidad de un sistema cuya eficacia proviene de la simplicidad de sus componentes atómicos.
No diremos nada de la autoconciencia, pero la ilusión de Dios puede no excluir que exista un Dios indiferente que no tiene nada que ver con todo lo demás, que nos desconoce y que no es ni acto puro, por ponernos aristotélicos y seguir medianamente estupendos. Y no olvidemos aquí que la argucia de hacernos creer en una inexistencia ha de venir precedida de la argucia objetiva de que lleguemos a creer en la correspondiente existencia.
Incluso la necesaria conclusión (y pensemos que las conclusiones y su necesidad lógica son mero espejismo del alocado y ciego trabajo de las neuronas) de que nos engañamos, que somos ilusión, no deja de ser otro trampantojo y nos convierte así en una sospecha dilapidada, difuminado penúltimo tal vez de aquella autoconciencia.
El paradójico individuo que edifica otras sobre su propia ilusión está condenado a algo peor que a no saber nada. Pongamos que a acertar a veces y sin saber nunca cuándo. Y ello tras construir necesariamente la idea de necesidad, que casualmente se precede a sí misma porque se postula que el sistema ha de llegar a ella, en el raro azar del solipsismo de la pluralidad.

lunes, julio 30, 2007

Some lines written in tuition

Unplugged for a time longer than expected,
Lost all connection to the outer world,
He, as nobody seemed to be affected,
Began to whirl what was already whirled.

From “ Poem to me, poet to you”, included in P. Ménard Valderrama, If an unknown drunkard, the other night, Glasgow upon Leaf, White Fart Editions, 1986.

(Tardaremos en volver. No antes de San Bartolomé. Tal vez para San Rocky, tal vez para Santa Rosa de Lima)

domingo, julio 22, 2007

Descanso

Volvemos el día 28. O el 29.

sábado, julio 21, 2007

El futuro de nuestra estirpe

La extinción del linaje de un individuo no es la de una especie, ni la de una familia. Ni es necesariamente una mala noticia para el genoma de tal individuo. Tomo una familia por el azar de la contigüidad y de ella un segmento generacional que es, grosso modo, el de los que ya han sido ampliamente abuelos. Cuento un total de 12 individuos; de ellos, hay 3 sin descendencia. Uno con un descendiente sin descendencia. De esos doce individuos, una tercera parte ya no tendrán sucesores directos tras dos generaciones.
El cálculo lleva a una probabilidad meláncolica o a otra probabilidad paradójicamente melancólica. Al parecer, con el paso de unos cuantos siglos, de mil años, o la estirpe del individuo se ha extinguido –lo que ha de suceder más bien pronto- o abarca a millones.
Un sociobiólogo se siente apoyado por este resultado pues sostiene que el individuo maximiza idealmente la transmisión de sus genes, que no los lleva sólo él. Es mala estrategia la de poner todos los huevos en la cesta de los sucesores directos, al menos cuando éstos son más bien pocos.
En cuanto a los animales domésticos, su estirpe queda signada por la voluntad del mamporrero. O por la del hijo del mamporrero.

viernes, julio 20, 2007

Kitsch incongruencia

La redención del kistch que pretenden algunos tiene como recurso principal el guiño de alguna incongruencia patente e indubitable, al menos para quienes están en el bobo y fácil secreto. Así, en este tipo de contextos, o no se trata de una cita o la cita es siempre irónica.
Incongruencias como la referida proveen a su sujeto de lo que cree un salvoconducto estético que le permitirá disfrutar de todo mal gusto sin mayor cuidado. Hasta que se olvide de que pretendía una fatua ironía, una distancia, una galería ajena entre cuyos corales y litografías submarinas ha muerto ahogado.

jueves, julio 19, 2007

Metablógicas

El blog, en una variación del lema que indica que el medio es el mensaje, tiñe cualquier comunicación de la sudorosa prosodia de lo confesional. Así, incurrimos en la paradoja de la confesión: Confesarse es purgarse y deshacerse, hacerse ajenos a los deméritos que fueron propios en una ceremonia pautada y que no peque (¡faltaría más!) ni por exceso ni por defecto. Pero para ello, debemos justamente reconocerlos y hacerlos propios.
Otra paradoja, menor, de la confesión es que la confesión pública y a distancia convierte al confeso en anónimo. A otra escala, lo privado en literatura se disuelve o quizá lo que sucede es que se muestra su inconsistencia. Decir mucho es decir poco. Decirlo todo es no decir nada. Hacer que la información desaparezca en la enorme dimensión o en la enorme publicidad del mensaje.

miércoles, julio 18, 2007

Meditación del corte

El corte crea la unidad, lo que es una constatación estética: así percibimos y concebimos. Como no estamos para filosofías, nos referimos a una experiencia que nadie tiene: la muerte concluye y une la vida de cada cuál. Un ejemplo extremo y ya habrá advertido el lector que una experiencia que nadie tiene no es una experiencia. No obstante, sí que lo apuntado es algo que apreciamos al valorar la vida ya "enmarcada" de quienes ya han fallecido. No cuesta mucho (o sí cuesta) pensar que el cuento se nos aplicará.
En la vida, en el eje temporal, el corte son dos rayas sobre una recta. Cuando se trata de una imagen, tenemos los cuatro segmentos unidos por sus extremos de dos en dos o la curva cerrada del marco. Ya dijo un filósofo que al cuadro lo hace el marco. Cabe añadir que el marco también hace a la pared, porque lo que falta a casi todas las meditaciones sobre el corte es la que atiende a lo que el corte deja fuera. Fuera lo que fuera.

De R.van Nistelrooijj, Memorias de un retórico calórico, Leiden, 1999.

martes, julio 17, 2007

ADN en verso y ADN en prosa

Que casi cualquier cosa es un lenguaje es uno de los tópicos pandémicos de los últimos digamos que cincuenta años. Ahora bien, como buen lenguaje con su forma y su sustancia debería desplegarse en verso y, si no en verso, en prosa.
Lo curioso del asunto es que una definición abstracta de verso nos lleva a la repetición cíclica y constante de clases de fenómenos que pueden registrar una razonable variación. Ahora bien, que algo se reconozca como un lenguaje depende de un razonable número de regularidades que, a la escala adecuada, no se alejarían demasiado de la definición formal y abstracta de verso. La aprte abstracta se nos iguala con el todo abstracto.
Deducimos, en buena consecuencia, que una definición formal de verso propende hacia el vacío y que el verso nunca puede desligarse del verso concreto y material, lo que es bastante intuitivo, al menos si se considera que el verso se basa en lo más corpóreo o en lo más físico del lenguaje.
Si estamos ante una realidad ante la que la abstracción formal conduce a resultados inadmisibles, deberemos tener cuidado con cualquier analogía, pues éstas abstraen y es posible que una definición de lenguaje (la que un estructuralista de los tiempos del heroic couplet nos podía dar) que fuera borrando rasgos materiales se encontrase con que el definiendum se le había ido por el desagüe. Porque la abstracción es como una bañera, o como un colador.


De R.van Nistelrooijj, Memorias de un retórico calórico, Leiden, 1999.

lunes, julio 16, 2007

Lunes de nadie

Un lunes como una rara espera o como todo lo contrario. Un día que no es de vacaciones, pero sí de poco trabajo, lo que no quiere decir cuidados.
Además, va y llueve. La Virgen del Carmen con todas sus procesiones y alguna galerna: Calor en el Cantábrico. Uno de los pivotes del verano, el día 16. La melancolía crece vigorosa y alcanza a estaciones hasta ahora libres de toda duda.
Mejor no detenerse a pensar. Sobre todo, vista la incompetencia de los auténticos amos del mundo, personajes que descubro en un libro de la sección de historia de una librería como la estación, libre de toda duda. Sobre todo, digo, vista la incompetencia de estos gobernantes secretos y tan publicitados, que nos quitan el fútbol (o lo llevan al Hemisferio Occidental) cuando más falta nos hace.
Una cerveza nos sienta medio mal, esto es, nos deja sin ganas de tomar otra. Las calles son ajenas y se diría que descoloridas. El césped se ha secado. Salen eccemas y unas manchitas. Nada tememos más que los veranos, como decía Góngora en un soneto sobre las consecuencias del cambio climático.
En vista de todo lo cual, aprovechamos para meter en la lavadora los bañadores y las toallas, que ya casi andaban solas, comme il faut.

domingo, julio 15, 2007

Hombreras

Con una puntualidad que envidia el meridiano menos cuarto, cada vez que vemos en televisión unas imagenes de los años ochenta del siglo pasado (¿de cuál si no?), alguien llama la atención sobre las hombreras que convertían a las mujeres de esos años en remedos vestimentarios y paradójicamente inabordables de jugadores de fútbol americano.
El torso de las mujeres era un trapecio en equilibrio inestable que, hemos de suponer, cifraba alguna clave erótica que hemos perdido hasta nueva orden. Yo, por más que intento hacer memoria, no consigo diré que actualizar los qués y los porqués de la atracción eficaz de aquellos años. Debía de ser algo que no conseguimos separar del todo femenino, puesto que las hombreras sí las separamos y "no es esto, no es esto," evidentemente.
Probablemente, la atracción erótica goza de alguna suerte de supersumatividad, lo que corroboraría la existencia de objetos de deseo metonímicos (¡hay que ver cómo vamos hoy!) y fetiços varios. O que el erotismo es cosa de totalidades que no pueden analizarse ni diseccionarse. Just in other words, que "sección femenina" es una contradicción en los términos.

sábado, julio 14, 2007

La libertad del reino de la necesidad

Un hombre bebe más de la cuenta. Llega más tarde de la cuenta a su casa y se acuesta. Sueña y se desvela. Se duerme. Sueña que le duele la cabeza o le duele la cabeza.
Sueña que los sueños son un mecanismo preciso donde contigüidades y analogías constituyen leyes férreas. Sueña que recuerda que eso es un lugar común.
Sueña luego que las severas contigüidades diurnas, la causa y el efecto, los silogismos, son sólo la apariencia de las verdaderas leyes, las que entreve en un sueño alcohólico y migrañoso. Sueña que debe abandonar la contigüidad supersticiosa de su conciencia. Se despierta y ha olvidado todas sus conclusiones. Tiene las manos vacías.

viernes, julio 13, 2007

Aspirina adultos

Un estómago fuerte y el amor por la aspirina. Algo así como suaves resacas y riesgo de padecer alcoholismo. La misma paralógica nos espera por otros rincones, mas con resultados cómicos. Capacidad psicológica para resistir las situaciones a que se ve expuesto una nuevo rico y, entonces, ganar mucho dinero. O no perderlo si ganado.
Otra máquina de Atwood lógica se la debemos famosamente al estadístico Fischer: la correlación entre tabaco fumado y cáncer de pulmón se debe a que los propensos a semejante enfermedad encuentran de siempre especial alivio a sus irritaciones traqueales en el humo del tabaco. En este caso, cambiar el sentido de la causalidad supone introducir un tercer término: la irritabilidad diferencial.
En los ejemplos de arriba, en cambio, el tercer término permanecía en la sombra, nos las habíamos con un suerte de entimema. El ingenio de Fischer es el de aportarnos el tercer término, que no es evidente, para cerrar su historia. El del entimema es el encontrar una situación donde lo callado es evidente para todos. ¿O no?

jueves, julio 12, 2007

La vida (o más bien esto) sigue igual

El Correo publica un suplemento hoy, a los diez años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. En él, se contrapone lo declarado allá por 1997 por destacadas personalidades de la sociedad vasca (que es tanto como decir que son muy conocidos y celebrados en su casa) con unas expresiones se supone que recién solicitadas a esas mismas personalidades. La masa es la lista aquí también: Lo que dice cada cuál es más menos feliz o infeliz, tópico o peor. Sin embargo, el conjunto es un buen informe de lo que se ofrece en el mercado, si exceptuamos las posiciones más abyectas, las cuales ciertamente se filtran en las palabras de los autodenominados demócratas y no violentos. Un síntoma más de la enfermedad, nada imaginaria, que habita en la mayoría de las conciencias.

miércoles, julio 11, 2007

Fuegos fatuos

La química de los pantanos y de los asesinatos ocultos, la química de los rumores y de los paseos a la luna de verano o a la luna azul de alguna prórroga extraña. La vegetación con su atracción suave y deletérea. La fauna, que es palabra para designar las posibilidades más variadas de encuentros en la tercera fase.
Yo recuerdo también las noches de verano río arriba y río abajo, inspeccionando los reteles y las piedras. Años de cangrejos y de nutrias que podían ofrecer su numerito si uno era paciente. Al menos, mientras el numerito no se hiciera obsesivo y el cuerpo de la nutria una banda de Moebius en su teatro de variedades.
Esas noches y la teoría de la más favorable luna para el cangrejo y su gusto por el tocino rancio. El impenetrable río, sus arbustos trabados y el secarral a uno y otro lado, porque el verano no tiene memoria. Nosotros somos los que poblamos el secarral de higueras, de amenas sombras, de amenazas sombrías. Tal vez cumplidas.

martes, julio 10, 2007

Los días del perro

De la ciudad de 1976, puesto que ayer nos referíamos a ella, de las distancias que existen entre ella y la de este 2007 observaremos que se trazan en un espacio definido por fantasmas, presencias vagas o inquietantes, según el caso, o por fantasmas que lo habrán de ser según el sentencioso tiempo.
La ciudad del verano de 1976 se refrescaba en otros lugares que ésta del 2007, en baños y en bebidas; en historias y sucedidos extraños, en los lugares que marcaban en el monte huidas detenidas entre algunos zumbidos de insectos, de ésos que algunos cuentistas utilizan para detener la acción, para pautar una ceremonia tan formal como lo pueda ser un fusilamiento.
Aquel verano, por cierto, pudo hablarse de las mismas batallas, pero quizá fue testigo de algún nuevo narrador. No fue ya el verano –bien es cierto que no en la ciudad, que lo fue en el pueblo, en el chamizo que llamábamos bar– donde se hablaba, por ejemplo, del transporte de tropas más rápido de la guerra, algo evidentemente relacionado con las metáforas del taponamiento o de la sutura, metáforas globales y ciertamente distributivas, cuerpo a cuerpo:
-Aquél fue el transporte de tropas más rápido de la guerra.
No fue ese verano porque a las alturas de 1976, aquel teniente se había aburrido ya de su historia carente de detalles, de una historia en que descender a la ejecutoria o a los simples estadillos de su sección habría tal vez dado a conocer una notable incompetencia o una falta de diligencia dolosa.
Quizá a algún narrador le dio por hablar de inseguros avances o contraataques por donde no había frente. O quizá ese verano todavía no habló de ese otro agosto donde su juventud dio un vuelco extraño.
Era la ciudad de 1976. Recordamos los relatos, la cerveza con gaseosa, las reuniones al fresco de la noche. Los jóvenes escuchábamos a los viejos, habitábamos entre las ruinas de una melancolía inconsecuente, entre los fuegos de una juventud que, fingidos, habían regresado a las médulas de nuestros mayores, acostumbradas –se diría– a los paréntesis prolongados.

lunes, julio 09, 2007

El hombre sin cantidades

Aquel verano, su precaria situación le miró con su rostro más desnudo, aunque no del todo terrible. Estaba sin blanca, pero no tenía otra obligación que la de comer y dejar pasar un verano en la ciudad que olía a asfalto y a cubos de basura depositados a deshoras.
Era el memorable año de 1976 y él tenía treinta y siete. Durante buena parte de ellos, cada una de sus jornadas había concluido con un consuelo probablemente flaco: "Ya ha pasado lo peor," se decía al quitarse los calcetines o al dejárselos puestos si era el caso.
Él era consciente de que aquella fórmula la había oído en algún sitio y de que, por más que la hubiera hecho suya, se la debía a alguien y que ese alguien o su representante le acabaría pasando factura.
Pero aquel mes de julio de 1976, tan alcohólico como todos los otros, de vino barato sobre el cinc, de arenques secos y de guindillas, de vinagre y zotal, se veía obligado -por la razón antes dicha- a peculiares maniobras evasivas, a "disimulos a conciencia", que era otra expresión que también reconocía deber a algún desconocido, quizá más lírico y menos épico. Gorrón profesional, aprendió a diversificar a sus clientes y socios, a no repetirse demasiado y a no desaparecer tampoco demasiado. Mezclaba deudas con dispendios ostentosos que le reclasificasen públicamente como fiabilísimo pagador. Se hizo maestro en forzar amigos comunes con el desconocido de al lado de la barra. Fue agotando la ciudad y se fue agotando el buen tiempo.
Parece ser que al final un pariente facilitó un muy deseado alivio a una situación monetaria ya absolutamente agujereada, pero que tal cosa significase un final feliz para la historia de nuestro hombre está por ver. Sobre todo porque -y esta vez las comillas designan unas palabras que son propiedad únicamente suya: "Nunca me supo tan bien el vino, nunca disfruté tanto de las anchoas y las olivas como ese verano que me iba sin pagar o endosaba el pago a un medio desconocido que, más bebido aún que yo, pensaba que no invitaba a un parroquiano cualquiera, sino a su arquetipo eterno e inevitable, a un funcionario público, al borracho de servicio".