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lunes, noviembre 19, 2007

Los dos cuerpos del historiador

A las familias y a las dinastías familiares se les supone el esfuerzo de la transmisión genética (el algoritmo no encierra especial dificultad salvo en algunos casos remarcados en la bibliografía) y el hábito de la crianza también con sus herencias anejas, reforzadas y recauchutadas.
O eso suponen los historiadores. De ahí, que haya sólo un paso desde tal supuesto hasta la interpretación de una acción, actuación o actitud como síntoma de la determinación que aquellas mecanismos promueven a lo largo de los siglos.
En último término, se llegaría a la interpretación supersticiosa de cualquier hecho en esa clave. La ventaja para el historiador que contara con un púlpito de prestigio es que él se arrogaría la capacidad y la autoridad de distinguir cuándo el hecho se ha de interpretar en esa clave o bien puede dejarse a la olvidable intemperie de lo insignificante.

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