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martes, julio 08, 2008

Scaffolded Egg

Tristeza de la ausencia del huevo que fritos, con el plural que tanto le conviene a la sartén. Tristeza misma que decía el poeta del huevo sin aceite y de las bacaladillas para cenar. Aquellas cenas de la infancia en el idioma dual de los huevos de gallina.

Tomado (y retraducido (?)) de José Antonio Carod Thistle, On Lust Near the River: English Versions of Great Spanish Poets, Little Donkey Like You Books, Newcastle upon Tyne, 2008.

lunes, julio 07, 2008

No hemos vuelto

Como el gallo de oximorón, sin plumas y cacareando. Infinitos vascongados.

miércoles, junio 18, 2008

Ausencia

Mañana, no. El viernes, quizá.

Conversaciones al sol

Verán ustedes. Hemos llegado, entrado y bebido, después nos hemos marchado de un bar donde yo me figuré que sucedía parte de un cuento. Lo cierto es que ésta ha sido la primera vez que he estado allí y he estado pensando en otra cosa, en un argumento que nos resulta tan vago como molesto o molesto por lo vago. No había mujeres de aquí para allá y, de haberlas habido, sus conversaciones habrían resultado inaprensibles.
Antes y después, al sol del fin de la primavera también hemos hablado, con la fatiga de un día como todos, inaprensible como la conversación de las mujeres que no han comparecido y que jamás podremos identificar, vago y molesto con sus idas y venidas, sus trabajos mínimos y tan iguales a los trabajos de otros días que no pasará mucho tiempo antes de que seamos incapaces de distinguir este día de hoy de todos los otros días, que ya habitan en un tenue olvido.

martes, junio 17, 2008

El club de los teléfonos móviles abandonados

Reciben llamadas que nadie atiende o las recibirían si estuvieran conectados. Viven como números en las agendas ajenas y en las suyas viven otros números que aún se usan. No tienen la suerte de los móviles a los que se ha despojado de su tarjeta: ellos están completos, pero un teléfono nuevo, el de la empresa o un raro capricho les ha dejado en un cajón o vaya uno a saber dónde, desconectados o consumida su batería.
Los dueños de los teléfonos móviles abandonados sospechan que pierden algunas llamadas, llamadas de alguna amistad ya antigua pero digamos que provechosa. Sin embargo, son incapaces de retornar al compañero de teclado paciente que tan bien guardó sus secretos.
Tal vez los teléfonos móviles abandonados hayan establecido relaciones entre ellos, las relaciones melancólicas de los exiliados, o de los antiguos triunfadores que una vez perdieron. Una red clandestina en que se cruzan mensajes inauditos e incomprensibles a oídos humanos.

lunes, junio 16, 2008

Creencias

Imagino cómo el matemático cree en sus cosas, o el físico o el biólogo… pero no alcanzo a atisbar cómo cree el cosmólogo. Desearíamos cosmólogos cínicos, pero quizá sí que se lo crean; y si se lo creen, ¿por cuánto nos superan en eso que se llama suspensión of disbelief?. Un universo que surge para llegar al cosmólogo: El principio antrópico restringido a un gremio y sus ficciones.

viernes, junio 13, 2008

Sábado y domingo lejos

Volvemos el lunes 16.

Escenas

Días en que, después de la despedida o del breve encuentro, entendemos que se ha tratado de una escena que merece alguna trascendencia. Porque alguien ya le ha encontrado su significado, que sólo viene del resto de la historia, la que todavía no conocemos.
(Esto es, pensarse en una narración o en un modelo o género de narración, como si la historia fuera tan geométrica y universal como la poesía.)

jueves, junio 12, 2008

En el estado

La epifanía discursiva e ideológica del "estado español" es correlativa de varias ideas contradictorias entre sí. Por un lado, se supone que de éste surgirán en su día varios estados que serán recibidos entre aplausos en Nueva York, Bruselas y El Vaticano; por otro, se cifra la ventaja de estos nuevos y aún hipotéticos estados en que vendrán a coincidir con ciertas unidades naturales o incluso atemporales, unas supuestas naciones tan fantásticas como camelísticas.
Sin embargo, si concedemos a este entramado ideológico lo que ya tiene, esto es, su realidad, su efectividad social y política y su capacidad de mantener en la sombra su propias contradicciones, si nos enfrentamos al hecho de que estas ideas se han extendido en nuestro país quizá como en ningún otro y nos enfrentamos a la previsible situación de que no sean exclusivas de las izquierdas, habremos de formular explicaciones para el mismo.
Por un lado, tenemos el buenismo: la ignorancia lleva a pensar a millones de personas que los estados, que son artificiales, hacen la guerra por vicio mientras que las comunidades naturales se dedican a las más nobles artes y nutritivos trabajos. Por otro lado, tenemos el ideal de la irresponsabilidad, que es un ideal formulable para millones de individuos que viven en determinados estados en una época histórica determinada: nada va con ellos que no sea una perfecta solución nunca vista de los problemas del mundo.
Naturalmente, la falsa conciencia es capaz de combinar la irresponsabilidad de esta especie con el hecho de ser, por ejemplo, funcionario del estado. Esto significa que se puede ser un individuo astuto y racional y, al mismo tiempo, salvaguardar la belleza del alma propia como si los males del mundo sólo nos tocasen por nuestra forzada relación con ese inconveniente que es el estado español.

viernes, junio 06, 2008

Weekendopedia

Volvemos el 11 ó el 12.

Dioses de saldo

Este mes en su sección de Investigación y Ciencia, J.M. Parrondo da a conocer al lector "El problema de los tres dioses". Parrondo se remite a George Boolos, quien lo presentó como "el problema lógico más difícil de la historia", "The Hardest Logic Puzzle Ever".
Se trata, en la variante inicial que presenta el primero, de ante tres dioses, descubrir cuál es el que siempre dice la verdad, cuál el que siempre miente y cuál el que contesta aleatoriamente, se trata de hacerlo mediante preguntas que se contestarán sí o no. Estas preguntas, en número de tres, están sujetas a ciertas restricciones. Escribe Parrondo:

No valen preguntas del tipo "¿qué respondería tu compañero de la izquierda si le preguntara si es cierto que dos más dos son cuatro?!, ya que si el dios interrogado es el de la Verdad o el de la Mentira y el compañero de la izquierda el de la Confusión, entonces el interrogado tendría que responder "no sé" o morderse la lengua. Basta con que exista la posibilidad de contestar algo distinto a "sí" o "no" para que la pregunta no sea válida.

Y es que las contestaciones del dios de la confusión resultarían de algo así como del lanzamiento de una moneda más equilibrada que la deidad que la tiene en su cabeza. En fin, el asunto resulta del máximo interés y remitimos al lector interesado a las fuentes.
Aquí nos quedamos con algo mucho más terrible. Primero, ya hemos dicho que hay un dios con una monedilla en la cabeza y el azar de esta monedilla determina sus respuestas. Segundo, los otros dos dioses son omniscientes para dar siempre con cualquier verdad o falsedad (que en términos de omnisciencia lo mismo da) y, en cambio, no saben nada de su compañero de problema. Naturalmente, "dios" no significa "Dios", pero los dioses del problema sí son, como decimos, omniscientes. Y esa omnisciencia choca con un azar al parecer irreductible, como si los degradasen de dioses a físicos. Alternativamente, podríamos pensar en una habilidad divina para simular a la perfección el azar sin introducir ningún sesgo; quizá esta habilidad fuera tan tremenda como la omnisciencia, pero dejemos esto aquí (1).
En fin, que los dioses no son lo que era, que no es que Dios no sea bueno (o "great", según el título en ingés), que dice el pesado de Christopher Hitchens. Es que es infinitamente bueno, y eso no puede ser otra cosa más que echarlo todo a cara o cruz, hasta la cruz.

(1) Aquí hay alguna distinción importante como la que Parrondo cita de Rabern y Rabern.


jueves, junio 05, 2008

Carné de baile

Volver, y sin haberlo pensado, al supermercado del barrio, del que nos fuimos cuando los días fáciles del milenio anterior.
Para nosotros la misma cajera, alguna de las chicas de por entonces de pie en la sección de congelados, pensativa. Se han citado para mostrarnos con su ejemplo cómo hemos cambiado. Un papel que nos corresponde a nosotros también cuando se trata de subrayar con un lapiz acortado el paso del tiempo.
Pues aun así, hay un supermercado en que ya nunca entraremos, un bar para siempre negado, una cita que ya no repetiremos, o que nunca repetiremos con la mínima exactitud aconsejable.

miércoles, junio 04, 2008

Patrimonio de la humanidad

La humanidad no reclama. Por no ser, no es siquiera la guerra perpetua entre las que no son sus partes, entre estados, grupos, grupos definidos de otra manera, nuevos estados.
Así, la humanidad ha sido siempre una de las imposibles realidades del futuro: Un día no habrá fronteras; pero el futuro no está ni se le espera y sus realidades sólo nombran la irrealidad suma.
Es también la humanidad un hermoso recurso retórico con el que se ejercitan los jóvenes, con el que se ejercitan los cínicos, con el que nos aburrimos cuando más cínico incluso. O lo que encontramos cuando descubrimos aquello que nos iguala a todos (en la medida de nuestras posibilidades, que decía el poeta).

martes, junio 03, 2008

El exceso

No todos los excesos son iguales. Y apresurémonos a señalar que su catalogación es difícil, porque el exceso guarda extraña relación con los hábitos y las repeticiones periódicas. Porque unos pequeños excesos en días consecutivos, más allá de lo que tenemos por costumbre, pueden ser un exceso: pero si no nos detenemos mañana ni pasado, dejarán de ser un exceso, mimetizados en el burgués decorado de nuestros hábitos.
Por otro lado, un exceso de vez en cuando no es un exceso. Como el exceso se mide sobre un nivel dado de antemano, la aparición de un nuevo nivel nos obliga a revisar nuestras conmesurabilidades e inconmensurabilidades previas. Además, los niveles pueden ser excesivos o no, según sobre qué metanivel los definamos. Ahorramos al lector seguir por este camino de acabar mal. Como acaba mal quien no se excede nunca y, así, incurre en el exceso imperdonable de una regularidad pasmosa, de una moderación dionisíaca.

lunes, junio 02, 2008

Barbarie absoluta

Leemos:

El Gobierno de La Rioja ha organizado una serie de actividades complementarias a la celebración del Día de La Rioja que aspiran a reforzar las señas de identidad del pueblo riojano y a ampliar la oferta cultural y formativa.

Y leemos en el mismo lugar:

Folclore para escolares

Por otro lado, y con el objetivo de ahondar en el conocimiento de la esencia de las tradiciones riojanas de la forma más didáctica posible, el Ejecutivo riojano ha confeccionado un completo programa de actividades dirigido a los escolares de Primaria de La Rioja.
Se trata de acercarles el folclore riojano de una forma cercana, amena y formativa. Para ello, el programa elaborado ofrecerá exhibiciones y muestras de folclore a la carta, es decir, tanto los escolares de Logroño como de las cabeceras de comarca podrán conocer aquellas manifestaciones culturales que son propias del lugar en el que residen.
Para ello, el Gobierno riojano cuenta con la inestimable colaboración de un buen número de grupos de danzas de la comunidad autónoma que, con su buen hacer, contribuirán a que los niños y niñas riojanos se acerquen a una de sus principales señas de identidad: el folclore.

Educación para la vesania se llama esto. That's all folks.

Fiesta

El próximo 16 de junio se celebra por primera vez el día de internet sin buscadores. Éstas para algunos indispensables herramientas, que dan sentido a la madre de todas las redes, se mantedrán inactivas durante 24 horas desde las 09:00 UTC (esto garantiza un máximo de desconexión dada la densidad de peticiones según los husos y meridianos terrestres).
Cabe recordar que una parte no despreciable de la comunidad de internautas, a través de sus órganos consultivos y reguladores, había manifestado que tal vez fuera preferible que los buscadores no se desactivaran, sino que dieran respuestas aleatorias o incluso imaginativas, en algún sentido de esto último.

viernes, mayo 30, 2008

Fin de semana

Volvemos el lunes 2 de junio.

Las bellas intenciones

La obra se anuncia con avisos hermosos acerca de, por ejemplo, la tolerancia, la compasión o la libertad. Y el caso es que en la obra, estas ideas sublimes no las vemos. Y si la obra nos parece sublime -si imaginamos, por ejemplo, que se nos cae encima-, su sublimidad es, como debe, cualquier cosa menos compasiva o tolerante.
Y, sin embargo, la ceremonia del autor y sus buenas intenciones se ha de referir a una ilación que no vemos. Porque es posible que nos gusten las palabras y que nos guste la obra y que después nos gusten un poco menos, por vacías y tautológicas aquéllas, por enmarcada en discursos y juegos florales ésta. Es posible que se vayan las obras o se vayan las palabras y que entonces aparezca el nexo que ahora no vemos. Es posible que sea un objeto surrealista y gratuito, un nuevo espejismo, tan irreducible como su incongruencia perpetua.

jueves, mayo 29, 2008

Insultos, lógica, buenas causas

Supongamos que el insulto puede justificarse políticamente. Mejor, que sea un mero y formal corolario añadido a una realidad de orden político que la propia posición o la ajena están llamadas a subrayar o fabular. Es decir, que puestos a buscar causas, razones o tal vez excusas, la argumentación haya de descansar sobre el asiento de una militancia política u otra.
Pero la consecuencia del corolario no vendría de los juicios previos, de su contenido y de su engarce. Más bien, ese corolario sería la conclusión material de una posición política contra la que se dibujan los desviacionismos varios. Y, sin embargo y por si hacía falta, esta constatación desactiva totalmente la posible verdad de los insultos y acentúa su valencia etológica, la de congregar al propio rebaño. O muta, si lo que muerde no es hierba.

miércoles, mayo 28, 2008

Mujer con gazuza

Está a dieta. Nos lo anunció cuando llegó a trabajar hace tres horas y ya se ha saltado la pausa del café y las otras ingestas habituales. Serán luego las doce, la una de la tarde y se dilatará el tiempo prolongado de la jornada de trabajo al tempo largo de los desiertos entre comidas que son tenues, secos oasis.
Como está a dieta, le ponemos lírica y alguien le ofrece tabaco. Manifestamos lo que se manifiesta a la menor ocasión en la España de nuestros días, a saber, solidaridad; pero no le acompañamos en su empresa de Tántalo voluntario.
Esta dieta parece provocar pocas imitaciones. No han dado las tres y mañana, dice, deberé traer una manzana: en un intermedio se teoriza acerca de que no comer exige comer. Hay quien se pregunta si al ayuno le convienen aditivos u otras químicas. Alguien apunta que los emulsificantes, pero nadie parece tener claro de qué se trata, ni de si coinciden con los emulsionantes. ¿Con qué se mezcla el ayuno? ¿Y qué color adquiere a nuestros ojos?
Está a dieta y se va a su casa. No aguantará. Sigue una dieta gratuita, cuando es el dinero el que da sustancia al mundo, la garantía de nuestras mortificaciones.

martes, mayo 27, 2008

Gambito de borrico

Me han pedido que publique aquí la cita y la nota que abren mi libro La unión. Aquí lo tienen los interesados, los curiosos, los demás lectores y no sé si de los que no entran en estas categorías cabe decir que lo tienen o más bien que no lo tienen:


Su sino era el del elefante, que fue el rey del cíclope
Y lo era por su mala memoria que es mucha y a ratos pía
Porque el cíclope cuando hacía queso de su ojo lloraba,
Así tan fuertemente el suero caía cuando él apretaba
Y en el mimbre su otro ojo su único ojo reventar veía
"¡Coño, que me quemas!" comentaba con un viajante una porfía.

Salomón Lustinach
La Pregunta por el Ojo de la Cerradura, vol. XVII, p. 348, 2º
Colonia de Nueva Colonia, Chubut, Argentina, 1952.



Salomón Lustinach murió en un barracón de la colonia Nueva Colonia, después de permanecer secuestrado durante cuatro años por unos alemanes refugiados en la por entonces, y no sólo, mal llamada República Argentina. Su obra cumbre, La Pregunta por el Ojo de la Cerradura, la había compuesto en los años treinta y alcanza los veinticinco volúmenes. Los mismos nazis que le secuestraron y asesinaron publicaron, en tirada muy reducida, veinticuatro de ellos, unos dicen que como expiación y otros que como coartada. Lo cierto es que a resultas de ello murieron cuatro tipógrafos y un ayudante perdió un ojo. Sólo se conserva el manuscrito del vigésimo quinto volumen, subtitulado Hic Jujuy, Hic Salta!, en una mina de sal en Utah, a la que nadie sabe cómo ha llegado, y una copia impresa del volumen XVII, curiosamente titulado también Hic Jujuy, Hic Salta!, del que procede el fragmento citado. Todo ello puede llevar a pensar bien que todos los volúmenes o partes de la obra se subtitulan así, bien que el título real de la misma es La Pregunta por el Ojo de la Cerradura. Hic Jujuy, Hic Salta! A los filólogos, aquí los quiero ver.
En su monografía sobre el pop islandés El informe de Blondie, en el capítulo dedicado al popular calipso-chill de los sesenta "The same twenty-five for today" de Aarno Saaknussen, Borges se refiere –bien que crípticamente y regateando en corto cualquier elogio– a Lustinach. Algunos exegetas apuntan que quizá, recientemente, Andrés Calamaro dejase entrever su interés por la respuesta a La Pregunta por el Ojo de la Cerradura. Ha de ser, sin duda, una obra exigente y premiosa. Yo no la he leído.

lunes, mayo 26, 2008

El mostrador

El mostrador y su ubicación, que tanto nos ayudaba a comprender que un lugar era un comercio y que en un comercio hay lugar y un lugar para el mínimo cliente y hay lugar y un lugar para el tendero. El mostrador era una frontera con todos sus agobios en la librería, en la juguetería, en el estanco de tabacos.
Era un tiempo en que los mostradores genuinos defendían todas las paredes con estanterías abiertas o defendían todas como una muralla interior infranqueable Que los mostradores sirvieran para mostrar el género suponía ya acepción de clientes y en muy raras ocasiones eran mesa de intercambio o negociación para el cliente niño. De hecho, si se nos permite, podemos ahora decir que el mostrador ponía en evidencia el género, porque hombres y mujeres se relacionaban de modos muy diferentes con esa mesa para personas erectas que es -y es también el caso de algunas otras mesas cuya relación dejamos al lector- un mostrador.
Las tabernas, como es sabido, no llaman mostrador a sus mostradores, salvo por contingente semilapsus del bebedor o del padre del niño que quiere fanta o quería sanitex. Porque en tales comercios el mostrador era todo el establecimiento y de lo que se trataba, de ahí la mayor altura del dispositivo, era de proteger las botellas de unos parroquianos, habitualmente celosos y enfebrecidos en su romería y asalto diarios a su templo de no siempre pías libaciones. Y nótese que si los mostradores han sido eliminados de casi todos los comercios, no ha sucedido lo mismo con los bares. En lo que se dan discusiones, y no se vea en este comentario impiedad o libación excesiva, es en sí el presbiterio de los bares es el lugar tras la barra o es el ocupado por los bebedores más contumaces, los que suelen traspasarse con el negocio cuando todos los camareros se han jubilado.

viernes, mayo 23, 2008

Les campagnes de Gênes

Si fueron asediados por otros hace algún tiempo, parece que ahora se asedian ellos mismos. ¿Usted lo entiende? Pues yo tampoco, que más o menos venía a decir el Gran Jan. Y es que, por completar el mal chiste, es para quedarse un poco mosca.

Por cierto, volvemos el lunes 26.

jueves, mayo 22, 2008

Embocadura

Al orador le fallaba la embocadura, que es el especial cuidado que aquél debe observar para una correcta circulación de las palabras. Porque esta circulación consiste en un flujo que sale de la boca, se bifurca y se bifurca y en parte regresa por el oído facilitando el correcto control del ejercicio. Y, en cambio, una errónea circulación, resultado de incorrecta o defectuosa embocadura, es la que se produce en el caso de que todas las palabras vuelvan a entrar sin mayor retardo a la boca por la que acaban de salir, lo que provoca primero engolamiento y, después, constipado
Pues bien, tras este preámbulo, volvamos a muestro orador, el de la mala embocadura, no sin antes añadir que estos problemas disminuyen la calidad del arte y de la ejecución, pero no lo impiden absolutamente y, así, durante una buena media hora, nuestro hombre sostuvo su discurso de modo mediocre, pero quizá suficiente.
Y habían pasado treinta y pocos minutos cuando pudimos ser testigos de un fenómeno, extraordinario y sorprendente pero registrado en las publicaciones científicas, que hoy traigo aquí, no sólo para general ilustración, sino también por el afán de compartir experiencias similares. El caso fue que de pronto pudimos apreciar que las palabras que entraban no seguían a las que salían y que, al contrario, los períodos entrantes precedían a lo que algo más alto y claro podíamos oír que salían de la boca del orador. La sensación era singular, incomparable, al menos para los que nos sentábamos en las primeras filas. Quizá pudiera apuntar, aunque esto bien puede ser ilusión, una leve pero constante vibración en las mejillas.
A los pocos minutos, nuestro hombre, apesadumbrado y visiblemente fatigado, se retiró. Yo diría que sus mocasines negros, excesivamente lustrados, marcaban el camino de la retirada a sus avergonzados pies.

miércoles, mayo 21, 2008

Apólogo para después de la lluvia

Salimos y ya no llovía. Nos apresuramos hasta haber cruzado el descampado entre el instituto y las primeras casas. Estábamos protegidos bajo una cornisa cuando la lluvia recomenzó con fuerza. Fue en ese momento, y fue como una marioneta movida por las gotas que nos salpicaban, cuando Ignacio comenzó también a gritar y gesticular. No tenía el billetero y en el billetero llevaba el carnet de identidad, la tarjeta plastificada que desde hacía un par de meses era -digámoslo todo- su posesión más preciada:
- Al salir lo llevaba. Estoy seguro. Me fijé, me fijo siempre. Se me ha tenido que caer en algún sitio.
De los cinco, todos menos Alberto, que se negó, pero aceptó esperarnos, volvimos sobre nuestros pasos y nos pusimos a buscar y a calarnos bajo la luz cada vez más exigua de la tarde. A los diez minutos dejó de llover. Estábamos calados y aburridos y a punto de abandonar. Vimos como Alberto se acercaba indiferente a nuestros insultos, se desviaba, se movía a un lado y otro, para agacharse con no poca circunstancia y anunciar finalmente:
- Aquí está. No sabéis buscar.
Todos juramos que habíamos mirado allí mismo. Teorizamos sobre el contraste entre el marrón oscuro del billetero y el casi más oscuro de la tierra mojada. Hablamos de la conveniencia de no obsesionarse en tarea alguna, corolario por cierto muy satisfactorio en su aplicación a nuestras tareas escolares, y nos dispusimos a olvidar el asunto. Ignacio muy solemne manifestó su agradecimiento a Alberto. Alberto se permitió un gesto de burla y sólo le dejó recuperar su DNI tras regatearle la devolución un par de veces con habilidad de malabarista.
Alberto no buscaba. Alberto encontraba. Alberto sabía también trabajar su propio prestigio. Tenía gracia Alberto.
El día que enterramos a Alberto llovía con la lluvia constante e implacable de los cementerios. Al regresar a la ciudad, los cuatro en mi coche, fue inevitable que acabáramos en un bar. Era ya tarde y la conversación había revisado bastantes años, algunos vividos en común y otros en lugares y con suertes muy distintas. Ahora estábamos en silencio. En televisión, se veía lo que parecía un grupo de médicos en un hospital:
- Mira, el orate hijodeputa, dijo Félix.
Nadie siguió. Ignacio hizo un movimiento repentino y algo violento, pero sólo estaba sacando el billetero. Lo dejó a un lado, sobre la barra, y al alcance del camarero algunos billetes. Afuera llovía con fuerza.
El camarero no había traído aún el cambio. El silencio parecía definitivo, lo que significaba sin duda que nos habíamos despedido de Alberto con los debidos honores y que debíamos dar por concluida la ceremonia. Fue entonces cuando Juan Pablo, a la vista de todos, cogió el billetero y fingió teatralmente que se lo guardaba en un bolsillo interior de su chaqueta. Luego, con un pequeño malabarismo lo volvió a dejar en la barra al alcance de su dueño.
En ese momento, todos comprendimos.

martes, mayo 20, 2008

Ancho de banda

La banda sigue tocando desplegada sobre nosotros. Se nos antojan demasiado extendidos en un abánico al que el director domina, e insiste en dejarlo claro, sin ojos y sin manos, como una bicicleta.
La música se sobrepone a griterío residual del ocioso público. Irremediablemente, atendiendo a dos o tres conversaciones y un pasodoble. Debe de ser la música que me ha excitado hasta la hiperestesia, la gimnasia y la magnesia y, si no don de lenguas, he adquirido un famoso don de orejas que me impide olvidarme del matrimonio de la izquierda y de las dos señoras de la derecha, a las que imagino fidelísimas al espectáculo y sujeto de los consiguientes derechos al cotorreo y a las sillas de tijera.
Mañana lloverá y no se atreverá la banda. Esperemos no oír todas y cada una de las gotas.

lunes, mayo 19, 2008

Amiguetes

El barrio, ser de barrio, con el prestigio de la comunidad frente a la sociedad. En realidad, a los del barrio les cuesta reconocer las relaciones que unen entre sí a los que no son de un barrio, sino del frío centro burgués. Alguien negará que a la comunidad puedan amalgamarla los intereses, pero tal posición equivale a reconocer algún tipo de santidad a, digámoslo, los pobres, una que contribuye a que lo sigan siendo.
Además queda bastante lugar para esos espejos que constituyen una comunidad, que suele definirse y reconocerse por lo que excluye.

domingo, mayo 18, 2008

Aventuras en las viejas calles

Las viejas calles nos proporcionan recuerdos de verano y recuerdos de invierno o indefinidos. Los antiguos días de verano nos hacen pensar en tascas frescas y en su olor a cemento y vino. Pero, sobre todo, nos hacen pensar muy paradójicamente en la novedad que para cada cuál es su propia juventud: la libertad de esos años era la que nos había llevado por barrios antes poco frecuentados o incluso rehuidos. Literariamente, podría parecernos que esa nueva edad nos devolvía a un tiempo muy anterior, a las primeras décadas del siglo XX, y que en ese tiempo hallábamos una rara sabiduría y una mejor experiencia.
Pero esta constatación la hemos introducido con el adverbio "literariamente" y este adverbio no debe hacernos olvidar-ni siquiera en esa posición en que ejerce de gran chambelán de todo el período- que hay literatura muy mala, la que emana inevitable de estos recuerdos, falsos y en el fondo apesadumbrados. La que nos hace volver a unas calles que quizá sólo sean una conversación casual con una muchacha de la que no sabemos nada, en una noche de verano cerca del río, una muchacha a la que estamos poniendo otro rostro y otra voz, una muchacha amable a la que no podemos responsabilizar por toda esta retórica y cuyas palabras eran exactas, una muchacha que tal vez creía que estaba hablando con otro.

sábado, mayo 17, 2008

Mercado

Acudimos al mercado de buena mañana. Si es cierto que a la tarde los precios bajan, resultará que estamos dando un valor preciso a los costes de la transacción, las colas sobre todo.
Sin embargo, ese tipo de costes se difumina en un punto contra punto de amenos encuentros mañaneros y ansiedades por acabar cuanto antes con los trámites y exigencias del comercio. En otras palabras, estamos deseando acudir a otros mercados, del sector de la hostelería líquida en particular. Y lo que nos ofrece este mercado es un paréntesis en el tiempo. Es decir, lo que compramos es perder el tiempo allí, y de manera especialmente boba. Tal es la conducta pseudoracional del dilapidador: disolver sus deseos en sus necesidades adquiridas, más o menos dramáticas, más o menos admisibles en las estampas que ilustran la pequeña zoología urbana..

viernes, mayo 16, 2008

Cementerio de Málaga

Las horas que pasamos en el cementerio de Málaga aquel día del verano de 1999, De ellas quedan los detalles absurdos y, por tanto, cargados de sentido. Palabras habituales en entierros y, por lo visto, también en incineraciones. Observaciones laterales, raramente referidas -más bien al contrario- al asunto que nos había llevado allí. Notemos de paso que la incineración supone que uno se va de allí con algo en una bolsa, que le entregan ese mismo día o al otro. A nosotros, ese mismo día de verano y de los detalles, elijo el de una breve discusión acerca de en qué maletero.
Veo ese cementerio por televisión, o creo verlo, con las instalaciones anejas a lo que debe representar un lugar de tránsito: tránsito para parte de cada expedición que allí llega, y para toda la expedición y comitiva: recuérdalo tú y recuérdalo a otros.
El muerto no es el que rellena los papeles, el que se toma un café con un bollo en la cafetería o el que compra flores. El muerto no es el que llora ni el que necesita consuelo. Pero esa puerta de una ciudad que llamamos ciudad por aliviar las realidades es también un lugar de olvido y de trámites precisos. Un paradójico paréntesis del duelo.
Al final, aquello que dijo McArthur.

jueves, mayo 15, 2008

Paracaídas para las ideas

Hay ideas que aterrizan sin metáfora y para que no se rompan resulta imprescindible el uso del paracaídas. Lo que en ocasiones poco importa, porque los habitantes de la pista de aterrizaje luego las destrozan.
Cumpliéndose una bien conocida ley física, cuanto mayor es el tamaño de la idea, más fácil es que se rompa. De todas maneras, cuesta mucho trabajo hacer volar una idea grande, que siempre nace en la tierra. Por eso –cuando paseamos por el campo, ya sea este propicio a las tomas de tierras– es muy raro encontrar los miembros esparcidos de una gran idea, y menos en la conversación que nos pueda dar algún pastor que pase el día meditando sobre los indomeñables fenómenos atmosféricos.

miércoles, mayo 14, 2008

La cena

Acudían muy pocos a la cena y la nave, en penumbra y capaz para cientos de reclutas, acogía en las mesas más cercana a las cocinas a no más de treinta individuos que pertenecían a alguna de las siguientes categorías:
1. Cabos o soldados con alguna obligación.
2. Reclutas sin dinero.
3. Reclutas sin viandas.
4. Reclutas sin amigos con viandas o bebidas.
5. Reclutas sin amigos.
6. Animales de costumbres.
Hay que incluir, naturalmente, a algunos recién llegados que se apuntaban pare ver de qué iba aquello y que al cabo de un día o dos pasaban a engrosar la amplísima categoría de quienes no querían formar entre paseo y retreta. No era el menú, por cierto, sino la atmósfera mortecina alrededor de los comensales lo que desanimaba a éstos últimos.
Como quiera que las categorías dos, tres, cuatro y cinco eran más bien reducidas e incluso tendían a desaparecer con el tiempo, los amos de la cena eran, en fin, los que hemos llamado animales de costumbres, pues sólo éstas les empujaban al comedor cada noche.
Yo estoy seguro de que los tales sostenían un discurso bien articulado sobre su opción vespertina, discurso que, sin duda, no olvidaría la descalificación de todos sus otros compañeros de instrucción, por frívolos y derrochadores.
Sin embargo, lo cierto es que se trataba en general de personas que no tenían mucho trato con el lenguaje hablado y que gustaban de las cenas en silencio. Lo que no eximía a los cabos, a algún alférez incluso, de realizar el impagable servicio de atender a los filosofemas mudos de los que no perdonaban una cena.

martes, mayo 13, 2008

El expulsado

Cuando uno ve las caras largas todas al compás y al desdén de no nombrarle, lo mejor es no amedrentarse, que dicen los jurisperitos y los ripios en su guaflex con acetato. El club, y de siempre lo hace, suele sacar a las señoras para corroborar a las mujeres, como si a éstas les hicieran falta aquéllas, las cuales, sin embargo y por si hiciera falta decirlo, son temibles.
Pero si uno se siente expulsado es entonces cuando uno tiene que recordar que no se trata de un club y que el único poder de los socios es que nosotros queramos descender a su nivel.

R. van Persie, Memorias de un conservador a ratos, Leiden, Fles, 2001.

lunes, mayo 12, 2008

Las cuatro geografías

Las metrópolis alejadas, solas casi en las inmensidades de su hemisferio, provocan nostalgias que se traducen en geofrafías que aparentan significados inauditos (Borges), que son atravesadas por túneles y atajos (Bioy), que hallan su contrapunto en otras metrópolis antiguas o en las geografías cerradas de una casa o una red subterránea (Cortázar), o que -en fin- penden de un tiempo y un apocalipsis inextricable (Oesterheld).
Pero lo cierto es que cada hombre es una isla, en su casa o en su ciudad. Así que sólo depende de él que la geografía que premedite encaje en alguna de las que la taxonomía nos ofrece. Que pueble su ciudad provinciana de pasadizos y prestigios, que la figure espejo de otro laberinto, que finja que sus pasos trazan una elíptica geometría sobre las engañosas calles o que, de pronto, seamos sólo supervivientes.

domingo, mayo 11, 2008

Sabado noche como domingo mañana

Independence day: en una cadena emiten esta película. En otra, Soldado Universal, del mismo director, no sabemos si independiente o universal -el caso es que alemán- Roland Emmerich.
Independence day contradice varias leyes de la física, de la informática y de varias disciplinas más, pero en cambio no contradice ninguna ley de la narrativa popular. Así que ninguna televisión puede dejar de programarla al menos una vez cada dos años y yo la veo a trozos a falta de fútbol, que no contradice ninguna ley de ninguna disciplina conocida.
El hace pococitado en este blog Terry Eagleton, al final de su El portero, se entretiene hablando de las frases que pueblan idénticas los diálogos cinematográficos. Quien ha ido al cine lo sabe y el que no también: Yo que tú no lo haría forastero. En Independence day tenemos buenos ejemplos de diálogos repetidos en situaciones repetidas: Ante el plan propuesto por uno de los protagonistas para salir de la apurada situación en que se encuentra la humanidad entera, hay un personaje de cierta edad y responsabilidad que dice: No lo escuche Señor Presidente. Es una locura. Ante lo que otro personaje de equivalente edad y mando declara: Espere un momento. Existe una posibilidad.
Y tenemos buenos ejemplos, por no hablar de tipos e historias, hasta de los planos: el militar de graduación intermedia que apremia a los últimos civiles a entrar al refugio y que cierra la puerta de éste en el último segundo, encuadrado desde fuera del refugio mientras los más tardíos y pasivos refugiados entran en nuestro campo de visión.
No sé si los responsables de la película se la plantearon tal y como yo la vi ayer: como el producto de un grupo de profesionales pasados de rosca que compiten por ver quién incurre en el tópico más seboso o en el petardo más visto, quizá con la coartada de hacer arte del siempre nuevo material de derribo del cine popular. Seguramente, no.
Cabría la posibilidad también de que la obra la hubieran producido los extraterrestres, siempre tan humanoides y linneanos. A fin de cuentas, cuando echemos las cuentas de la historia de este planeta resultará sorprendente que se hayan escritos más fabulaciones en que éste es invadido (comenzando con la panspermia) que al contrario.

sábado, mayo 10, 2008

Seguimos con los adjetivos

Y seguimos con la divulgación científica. Claudi Alsina, en su Vitaminas matemáticas. Cien claves para sorprendentes para introducirse en el fascinante mundo de los números (Ariel, 2008) menciona al francés André Antibi y a lo que éste llama la "constante macabra", adjetivo de intención más simpática que el "fúnebre"de ayer y de Carlyle. Antibi sospecha de la onmnipresencia de la ley normal en las calificaciones escolares. Antibi sospecha que los profesores puntúan de manera que no se alejen las notas que otorgan de la famosa campana sin badajo. Yo sospecho que no anda errado.
A favor de la sospecha, quizá esté el hecho de que casi cualquier clase de veinticinco alumnos en uno y otro hemisferio da siempre resultados campaniformes, aunque el examen no sea de protohistoria.
Es sabido que en los estudios estadísticos hubo una época de ubicuidad de la distribución normal y que las leyes de la estadística parecen ser de lo mucho, o sea que parecen democráticas y, en el caso que nos ocupa, de los inspectores de educación.
Quede aquí el asunto y contentémonos con citar una estupenda y dulcemente irónica alusión o cita apenas oculta. Alsina, en uno de los capítulos vitaminados y mineralizados de su libro y tras instruirle para ello, anima al lector a fabricar (construir, descubrir, imaginar, ...) su propio número irracional:

¿Se anima a fabricar ahora uno nuevo? Permita que me fabrique yo uno al que bautizaré, por motivos obvios, como a:

a=0,1230,12300123000123000012300000... (1)

Se trata de un desarrollo infinito donde la presencia de secuencias crecientes de cero asegura que no habrá nunca un período que se repita. ¡Ya lo tengo! ¿Y usted?Aproveche un margen de esta página para definir el suyo...¡Felicidades!

(1) Al copiar el número, he vacilado por un momento entre copiar todas las cifras que escribe Alsina y así citar literalmente y dejarlo antes, una vez que quedaba claro como seguía el número. Ser infiel a la literalidad confirmaría paradójicamente la identidad del número sobre la buena fe de que su descripción es suficiente, que no va a saltar la sorpresa de un 125 solitario entre los 123 inacabables. ¿O deben ir entre comillas estos grupitos de tres cifras?

viernes, mayo 09, 2008

No para el lector picajoso

Alfredo Pastor escribe una introducción popular a la economía a la que titula La ciencia humilde. Economía para ciudadanos (Crítica, 2008). Nos anuncia, pues, que no es la ciencia lúgubre de Carlyle, quien no ahorró otros adjetivos aún peores que 'dismal' para la misma. Es curioso, sin embargo, leer las palabras con las que Pastor inicia su obra:

Este libro empezó por llamarse "El buen vasallo", por aquel verso del Poema de Mío Cid:

¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor!

enténdiendose que el vasallo es la economía, y el señor, el ciudadano; pero se eligió otro título, con buen criterio, por no correr el riesgo de que el lector creyera que el vasallo era él; el cambio, no obstante, no altera el enfoque original del libro, que es mostrar cómo la economía está al sevicio del ciudadano, y no al revés.

Pastor no parece completar la analogía que propone al picajoso lector: la economía es buena, pero la bondad del ciudadano se expresa en el modo Subjuntivo. En cualquier caso, mejor aprovechar la ocasión para corregir, desde el mismo título, a Carlyle, quien, tal vez, hubiese preferido el siglo XI (y ello pese a las añagazas prestatarias del infanzón burgalés) al suyo.

jueves, mayo 08, 2008

Memorias de un joven católico

En un capítulo de Terror Santo (Debate, 2007), casi al final del libro, Terry Eagleton nos cuenta Mujeres enamoradas. Eagleton busca ilustrar, por decirlo pronto y mal, las metamorfosis o las mil caras del nihilismo y de la voluntad como potencia abstracta y los personajes de Lawrence, con sus hechos y sus palabras, le posibilitan llenar de materia y dar forma a sus razonamientos.
Al pronto, me da por pensar que, digamos lo que digamos y casi hagamos lo que hagamos, en estos tiempos ya no se nos puede interpretar, que podemos decir cualquier burrada y no significará sino que podemos decir cualquier burrada.
Es verdad también que el intérprete tiene que interpretar y puede además decir que no pretende descubrir el sentido de las cosas o el de la vida, pero que nosotros algo seremos y que en alguna categoría se nos podrá encuadrar.
El portero es un libro autobiográfico de Terry Eagleton de interés y no exento de chistes bien traducidos en la versión española. El sentido de la vida (Paidós, creo que también 2008) es otra traducción reciente al español. Las ideas se mueven entre los numerosos escritos de este autor con un sentido dramático no demasiado lejano al del vodevil. Por cada una de las puertas de cada capítulo, puede aparecer la idea loca de la familia o la del barrio. O no aparecer. Pero la propensión de Eagleton, el atractor más potente de su prosa y su pensamiento, es el de la tragedia.
Y no sólo me temo que nuestra tragedia es que podemos mostrar cualquier síntoma y parecer cualquier cosa y, con todo, ser cualquier otra, para desesperación y desaparición del intérprete: lo que me temo es que la tragedia es saber que, en medio de leyes férreas y determinados por fuerzas que nos superan, verdaderamente podemos todos -críticos literarios incluidos- ser cualquier cosa. No hay ninguna libertad en ello, pues ser cualquier cosa es lo mismo que no ser nada.

miércoles, mayo 07, 2008

Noncoding prose

Como sucede con el ADN, es posible que buena parte de la prosa no codifique información significativa o productiva. Ahora bien, si es factible discriminar entre los dos tipos de ADN, no ocurre lo mismo con la prosa, que suele disfrazar su verdadera condición.
Sin embargo, debe recordarse que el significado del ADN bien puede ser un mono, un perro o un mero hombre, con lo que su significado sería tan baladí como lo es el de la noncoding prose.

N.B.: Recuérdese la non-code prose de la que pueden hablar los informáticos lectores.

martes, mayo 06, 2008

Ajena y propia

Si el poeta pudo advertir al lector de lo extemporáneo de sus protestas de vergüenza ajena a cuenta de las confesiones impúdicas de aquél y si podía argumentar su advertencia en que en su caso y en su día la vergüenza sentida fue propia, corresponde ahora volver sobre la vergüenza ajena y sus relaciones con la propia. En efecto, la vergüenza ajena es fenómeno no sólo de naturaleza metonímica: afirma también que el que la siente es diferente de quien la provoca, y que no hay parecido o analogía posible entre los rasgos pertinentes de uno y otro, pero al mismo tiempo niega tal distancia y más bien la afirma.
Pues lo cierto es que para sentirla, alguna cercanía en la esencia y no sólo en el espacio y en el tiempo debe darse. No nos puede producir vergüenza ajena la conducta de una bestia, ni siquiera la de un oso o un perro. En general, podemos definir instrumentalmente al extraño como quien no puede causarnos el sentimiento del que hablamos.
Pero aún más, el problema ético (véase) de la vergüenza ajena es paralelo a su ambigüedad entre la empatía de quien la siente a quien la provoca y su objetivo de marcar distancias. Se obtiene así una oscilación por la cual pasa quien la siente de hacer un bien a hacer mal a su, al fin y a la postre, semejante. Por eso, cabe la posibilidad de que bajo el rótulo de vergüenza ajena se escondan cosas muy distintas y contradictorias. O que, al menos, que a un sentimiento único y bien especificado le sigan actitudes y conductas muy diferentes, de la caridad al puritanismo.

lunes, mayo 05, 2008

Dificultades de aprendizaje I

La edad, gran enemiga de la capacidad de aprender, nos regala con una multitud de discursos que sirven para dar cuenta de los escasos éxitos. Es cierto que algunos pedagogos intentan consolar al gran público haciéndose lenguas de la polimorfa capacidad de aprender de los talludos varones y hembras.
No hay que lamentarse demasiado. Ni por una cosa ni por la otra. El niño que no aprende responde seguramente de otra manera y los psicólogos habrán clasificado las conductas que siguen a una frustración y habrán dictaminado si no aprender es para él una frustración y cuándo lo es, en su caso.
No obstante, si con la edad no aprender se convierte en una gran frustración, cabe deducir que lo que la edad sabe o cree saber es que hay prisa. Naturalmente, no hay prisa porque lo que se pretende aprender es el disfraz de una enmienda a la totalidad, dramáticamente retrospectiva. Imagino que, llegados a este punto, los libros de autoayuda recomendarán tomárselo con calma, disfrutar del momento y cosas por el estilo. Pero es mentira.

domingo, mayo 04, 2008

Lecturas, generaciones

A propósito de Leopoldo Calvo Sotelo escribe Miguel Ángel Aguilar:

El presidente que llegaba a La Moncloa en febrero de 1981 sabía cálculo infinitesimal y física cuántica, además de resistencia de materiales, había leído a Heisenberg, a Heidegger, a Teilhard de Chardin, a Jacques Maritain y a Zubiri y estaba familiarizado con los clásicos de la literatura europea y americana, tocaba el piano y abominaba de las cajetillas de Ducados y de los juegos de naipes, en especial de los de envite.

Lo del piano, los ducados y el mus son del hombre; como casi lo es La Moncloa, y hasta Heidegger y Heisenberg. Las otras lecturas son una generación, la definen con sus preferencias, sus limitaciones, sus sesgos, los extraños atavismos que asoman en las conversaciones de nuestros mayores, que asoman con mayor mérito -por decirlo de algún modo- que nuestros propios atavismos y nuestros ciegos límites cuando hablamos con los más jóvenes o cuando nos quedamos callados.

sábado, mayo 03, 2008

Vencidos

Como Fernando Rodríguez, que nos sacaba una cabeza por aquel entonces -aunque es posible que a los pocos años esto hubiera dejado de ser así- era un niño, pudo apuntar al elemento fundamental que muestra el cuadro que el Sr. Álvarez había incluido en uno de sus libros:



- Estos de aquí se podían echar encima de los soldados, que están apuntando todos al mismo sitio. Y el de blanco, si baja los brazos, también les podía quitar los fusiles.

Lo que nos sorprendía a todos los que asentimos, que éramos todos los presentes, es algo que años después -cuando la estatura de Fernando Rodríguez le hubiera situado en un percentil más discreto- aprendimos: Los muchos hombres hacen un animal muy raro que, en poco tiempo, pasa del impulso organizado a la negra sumisión. Si se quiere, es la dialéctica de los pocos amos y los muchos esclavos.
Ese animal ciclotímico tiene poca capacidad para negociar con los desesperanzados animalillos que componen su cuerpo de aparentes mil cabezas. Pero como no muere aunque mueran todos éstos, sigue confiado en su propio regreso y en futuras victorias. Como cuando con todas sus cabezas pensaba en que siempre era posible vencer a los verdugos armados en un salto al unísono de todos los niños, Fernando Rodríguez incluído, aunque a éstos en concreto la vida les ha enseñado que el otro animal, el que forman los verdugos es de una capacidad y una fiereza nada despreciables.

viernes, mayo 02, 2008

Telemadrid

Telemadrid cierra su programa sobre el 2 de Mayo con la intervención de la conocida historiadora Esperanza Aguirre. Desde hace un par de décadas parece que existe un curioso equívoco entre el rompeolas de todas las Españas (plural que algunos utilizan como si significara algo) y el Estado con asiento en la ONU del que es capital, y valga la perífrasis. Del mismo modo que se dice -se trata de una metáfora historiográfica que ha hecho fortuna-que el PNV oscila pendular entre una mayor radicalidad independentista y un acomodo constitucional con sus nueces y avellanas, se diría que Madrid y sus políticos del PP hablan en ocasiones como políticos madrileños y otras, no como políticos y representantes de los españoles -que si tal fuera el diagnóstico sólo habría de imputarse a la dejación de otros-, sino como representantes de los primeros o mejores españoles. A más de uno, tal cosa les parecerá evidentemente vizcaína y, lo que es peor y más verdadero, prueba inequívoca de la realidad histórica de España, una unidad que precedió y posibilitó su constitución como nación política, y que lamentablemente no aplastó las vindicaciones de asimetría -dígase en griego o dígase en vizcaíno-, la cual no es sino la diferencia en lo que hace al estado.
Pero lo anterior es el accidente y hemos de ir a la sustancia televisiva. Habiéndose despedido Esperanza Aguirre no con los fusilamientos de Murat sino con la portentosa noticia de que San José es el 19 de marzo también en 1812, Telemadrid emitió Blackhawk derribado -Blackhawk Down en el siglo- y allí vemos como parte del pueblo de la ciudad o lo que sea antes conocido por Mogadiscio y ahora por Mogadishu se levantaba contra unas tropas de ocupación bastante payas, dicho sea con la mejor de las intenciones.
En 1993, no debió de haber ninguna localidad cercana cuyo alcalde representase fractal la soberanía nacional de Somalia o, al menos, no hemos sabido de él. Parece que sí han podido saber en algunos respetados bufetes de abogados de eso que se llama la City. Aún graznan los cisnes. Crotoran, quizá, los marabúes.

jueves, mayo 01, 2008

Primero de Mayo en Madrid

Tanta gente que decidimos seguir los acontecimientos desde casa, retirados en la paz imposible de los adosados de la sierra. Es lacht der Mai, nos comentan felices los telediarios y procedemos a recopilar las flores del día y las hojas de los calendarios. En el Congreso de los Diputados, el Policía Nacional de guardia se esconde ante los turistas que casi deciden cabalgar los leones para su foto, nada nuevo. Más abajo un joven explica en inglés a un visitante también juvenil algún episodio asombroso, fantástico y absurdo (y pese a ello totalmente falso, un fruto de la ignorancia pretenciosa) de la historia de España, algo sobre árabes y no sabemos muy bien quiénes más.
Más arriba, los líderes sindicales han comenzado a entretener al público asistente (ya dijimos que luego les oiríamos en televisión), cada uno en su estilo, en sabio contrapunto y en chanza que los oyentes reconocen y agradecen, como reconocen y tal vez agradezcan el vino de las tabernas.
Esperan los bocadillos de calamares, los animosos socios del Ateneu de no sé qué localidad catalana marchan de museo en museo, las colas serpentean como serpientes sin cabeza. Una muchacha oriental canta boleros para desconcierto de los visitantes del Jardín Botánico. Han dado el Premio Nacional de Literatura a Ángel Palomino. Eso escribía en un poema Roberto Iglesias un año que también le dieron el Premino Nacional de Literatura a Ángel Palomino. El ministro Moyano, don Claudio, advierte que la instrucción pública se derrama como una babel y cinco marcelinos de los rebosantes quioscos de prensa.

miércoles, abril 30, 2008

Autoépico

Así como existen autodidactas, abundan los autoépicos, que son miles y son gloriosos, si se nos aguanta el fácil chiste. Si el autodidacta no ha precisado de intérprete para los textos a que se ha enfrentado solo, el autoépico se lee en la Ilíada, sus vacaciones en la Odisea y su operación de fimosis no sabemos bien si en el Ramayana o en el Mahabharata. Orlando Furioso es su carnet de baile y la Araucana, su militancia en una ONG.
El final de todo autoépico es ejemplar, en la ciudad sitiada de su domicilio asediado, en la nimia resurección de su esquela, escandida en hexadecasílabos altamente irregulares.

martes, abril 29, 2008

La caverna

Pues si, como hemos visto del modo en que nosotros vemos, la peor de la caverna está a nuestro alcance, éste en el que vivimos –salimos a la calle o entramos en casa, nos ponemos al sol o buscamos la sombra–es el mundo real por si hacía falta decirlo y no hay otra salvación ni otro conocimiento. Eso sí, podemos construir cavernas.
En cuanto a quién puede conocer desde qué situación, Platón nos invitó a trasladar su esquema, a elevarlo, para que esto fuera la cueva, pero tuvo que decirnos que había una cueva cuyos habitantes algo sabían del exterior luminoso.
Nótese que los de fuera ignoran siempre, según dicen más tarde, que hay un recinto oscuro donde viven o mueren unos condenados que, pese a todo, dejan huellas y señales para quien quiera interpretarlas.

Nadie sabe lo que puede la apariencia de una idea

La política en la que andamos nos ha instalado en el laberinto insalubre de las buenas intenciones. Con el diálogo todo es posible. Salvo lo que es imposible, por ejemplo. Entiéndase, nuestros principios son para cuando estamos de acuerdo. Si las cosas se ponen difíciles, ya buscaremos cómo se arreglan.
La declaración y la declamación de principios vacíos, y uno no se puede fiar ni siquiera de los “todos” o los “siempres” que aparecen en sus simpáticas formulaciones, se topa más temprano que tarde con límites que sólo son salvados por la realidad del poder, al menos mientras se tenga poder.
La interpretación del optimista es sencilla: se trata de un modo de evacuar las dificultades, que Dios o el progreso proveerán. Una terapia o un entretenimiento que nos oculta con su astucia la que es propia del gobernante prudente. Si uno está bien informado, temerá o sabrá que las peores ideas son las vacías, que son aún más determinantes que las bien formadas, significativas, duras.

lunes, abril 28, 2008

Los informados

En el restaurante, un hombre y dos mujeres jóvenes se relatan sus viajes como si les atendiera una concurrencia inaudita y, por cierto, inaudible. Tomadas al dictado, sus palabras servirían para una guía de viajes de hace veinte años.
Y hace esos veinte años no sonarían anticuados. pero ahora están, más que fuera de tono, fuera de fase si Fourier mediante tal cosa no es lo mismo. Y yo, que soy espía involuntario y placentero, con toda probabilidad he llegado también tarde a alguna fiesta o a algún código; así que la única solución elegante para rendir mi informe es añadir esta reflexión acerca de cómo el destino de todo hombre es retrasarse en algo y sin saberlo.

viernes, abril 25, 2008

Nota

Hasta el lunes 28.

San Prudencio

Recuerdo la excursión con mi hermana y mis primos al monasterio, a lo que quedaba y quedará de él, al abrigo del Monte Laturce. Recuerdo cómo reptamos sin mayor escrúpulo por un pasadizo y recuerdo alguna que otra hipótesis de niños apenas inquietos por los sedimentos en los que la construcción había crecido.
Recuerdo que fuimos de Ribafrecha a Clavijo y volvimos. Recuerdo que aquel día nublado, el Sur del monte me parecía el Norte. Recuerdo que la vista del valle del Ebro, las sierras de Álava, las de Navarra y todas las previas llanuras me parecían un Sur, tan extenso a la espera del verde de los trigos y aunque la palabra glacis siempre me ha hecho pensar en otras geografías. Años después, un domingo de atardecida, recuerdo las luces del Campo de Fútbol, que nos parecían un espectáculo tan absurdo, legendario e imposible como la Gran Muralla vista desde la boquiabierta Luna.

jueves, abril 24, 2008

Oído

El de la vista es un sentido social a condición de que la configuración geométrica sea la adecuada: así el teatro o un estadio deportivo. El oído, por su lado -que es todos- vive en un campo en el que la información de procedencia cercana nos permite la sincronía con otros.
Es el sentido social y la conversación ayuda. Podemos negar haber visto lo que nuestro compañero acaba de ver, pero es más difícil negar que hemos oído lo que ha sonado.
Quizá entonces la vista sea lo propio de la soledad, porque la vista nos señala, con la vista apuntamos y de oído, sólo tocamos de oído.

miércoles, abril 23, 2008

Pervivencias del antiguo régimen de la infancia

En la reunión de trabajo, los argumentos y las propuestas se catapultan y se defienden desde pasiones que no hay por qué explicitar de puro simples. Pero los modos que las incorporan a la reunión son reconocibles si uno se esfuerza y alcanza el, por otra parte fácil, satori autobiográfico. Son los de la infancia, los que nos constituyen.
O fuera de la reunión. LM me dice algo que, por lo que luego me cuentan, es una ofensa. Yo no lo he percibido así, pero he reaccionado con cierta violencia verbal. La máquina, que mueve los puños y mueve las palabras.

martes, abril 22, 2008

Tiempo

El tiempo, se dice, no se concibe sin la repetición que postulamos regular de un fenómeno, que se supondrá que no dura. Sin embargo, la duración, que es como el continuo del lápiz que no se levanta del papel, también nos aturde.
Por otro lado, el mismo fenómeno rítmico y regular que no dura puede sustituirse por otro de más rápida frecuencia y su naturaleza se difumina como si calibrásemos el paisaje tras hibridar un metrónomo con un microscopio.
Así las cosas, lo discreto se nos dibuja sobre un continuo en el que no podemos fijar la vista ni el oído, salvo cuando soñamos con ascensores.
Porque el ascensor es un invento que combina las intuiciones de lo continuo y de lo discreto en un mundo cerrado no exento de rigores, un baúl que sirve para ilustrar teorías físicas y leyendas urbanas verticales y veraniegas. Un interior con figuras a las que se añaden las misteriosas del espejo, tan habitual y tan conseguido.

lunes, abril 21, 2008

El murciélago

Varios crepúsculos me he encontrado ya, al salir del trabajo y en la misma revuelta, con un murciélago que revolotea con los quiebros poligonales que le son propios. ¿Es el mismo murciélago?
Nótese que nos cuesta trabajo indivizualizar a un murciélago de un día para otro. Y esa imposibilidad hace al murciélago eterno e inmortal, reducción literaria del arquetipo.
En su sinestesia, ¿qué dirá el murciélago del eco que tal vez le llegue del lento y terrestre semoviente de una y otra tarde? ¿O la cuestión de la individualidad sólo se la plantea el murciélago y nunca el arquetipo del murciélago?
Más tarde, hoy, me encuentro con B. y bromeo como siempre acerca de cuánto se parece a J. Pero si B. y J. son uno, esto quiere decir que se confunden en un individuo, no en una especie. Porque lo del párrafo anterior era un problema, no una confusión.

viernes, abril 18, 2008

Aviso

Volvemos el lunes 21.

Sinestesia

Ocioso, me entretengo con Tiddliwiki, una wiki en un solo archivo web en que se despliegan o cierran los llamados tiddlers, los edito, hago como que los edito, recorro los enlaces y las pestañas, los menús y los menúes.
Ocioso, o aún más ocioso, abro el solitario de Windows y empiezo a voltear naipes. Pero los naipes son tiddlers que, pese a formar las columnas y montones habituales (digamos que mi mano va sola), veo como si fueran los tiddlers que hace un momento abría y cerraba a ritmo de zapping.
Que el ocioso haga la prueba, a ver cómo le prueba.

jueves, abril 17, 2008

Menos es más

Nos referíamos ayer al curioso asunto de la física y lo hacíamos con el libro deJ. Aguilar y F. Senent, Cuestiones de Física sobre la mesa.
Veamos la cuestión 33.52, del capítulo 33 como puede colegirse y que lleva por título "Propiedades magnéticas de la materia":

¿Existe algún lugar de la Tierra donde una brújula marque el Norte con sus dos extremos?

Esta pregunta va precedida de varias otras sobre la brújula y sobre el campo magnético terrestre. Sin embargo, su contestación es la misma a la de la pregunta:

¿Existe algún lugar de la Tierra donde una flecha horizontal señale el Norte y por más que gire no pueda señalar otra cosa, y eso con sus dos extremos?

Es decir, sobra contexto para la fácil respuesta. Hay que eliminar los detalles y la información que hay que discriminar como no relevante. Esa información está en la misma pregunta y fuera de ella. Quedarse con lo esencial, que dicen algunos detectives de la vieja escuela.
El contexto, las cuestiones que ya conoce el lector que ha llegado al punto decamétrico 33.52, y el hecho de que le pueden distraer de una cabal respuesta directa recuerdan a situaciones en otras disciplinas en que la información previa determina -puede que para mal- al sujeto: piénsese en los espectáculos de magia y en la solicitación de juicios de gramaticalidad, unidas ahora ambas situaciones por lo que se acaba de contar.

miércoles, abril 16, 2008

Cuestiones de física

Las cuestiones de física (que se distinguen de los problemas en la terminología al uso porque no buscan una solución tras más o menos complicados cálculos, sino más bien enfatizar lo polimorfa que es la disciplina) aportan no sé si al estudiante o sólo al curioso lector un contrapeso a las presentaciones sistemáticas, y ello por más que las mismas cuestiones se organicen u ordenen racionalmente.
En efecto, las cuestiones -que se leen más rápido que los problemas- nos llevan a situaciones familiares (el rocío y la escarcha, los enchufes de una casa, las interferencias en el televisor,...) sin el peaje académico de los números y esas situaciones adquieren entonces el aliento de lo fantástico. Cierto es que los problemas son más individuales muchas veces ("un convoy de mercancías compuesto de locomotora, ténder y diecisiete vagones..."), pero esa individualización lo es a costa de un cierto formulismo administrativo. En cambio, el enunciado de las cuestiones acostumbra a abrirse a géneros literarios de perspectivas inesperadas y ello paradójicamente a través de cierto laconismo.
Del sistema se pasa a la historia, disciplina ésta, por cierto, que siempre ha tenido nostalgia del sistema.

martes, abril 15, 2008

If they tell you that I fell

Hojeo por descuido el libro con partituras supongo que elementales que acompañaba al teclado. Y me pongo a hacer como que toco. Aunque ya tenía noticia de la coincidencia, no la recuerdo cuando llego a la página de "I've Been Working on the Railroad". Dos compases más allá me da la risa.
Incluimos un vídeo donde John "Lew Dite" (trenes sin máquinas, supongo) Parsons la canta en un día de lluvia, esto es, sin Sol.

lunes, abril 14, 2008

Antibacteriano

Las conductas egoístas con tolerancia en el nivel de satisfacción para el usuario y para el que no lo es nos sitúan ante un problema económico y ante un problema ético, pero no ante un problema moral, porque en lo que se refiere a la sociedad en su conjunto las cosas están claras.
Ante un problema ético, porque, si bien el egoísmo perjudica a los otros, no está claro que no perjudica más al propio egoísta y estos erá materia a dilucidar.
En cuanto al asunto económico y a su tratamiento científico, remítase el lector a la literatura relevante. Por nuestra parte, postularemos que lo mejor sería plantearlo al revés como si pudiera hablarse de una decisión colectiva: Se planea sortear entre algunos individuos un bien como los que aquí tratamos. El sorteo significa un castigo en el futuro para todos. El sorteo se llevará a cabo si, según, votación universal, se decide así. Puede apostarse con seguridad a que el resultado será que sí, seguramente porque el bien que se sortea parece tangible y la universalidad del castigo futuro, una suposición gratuita y fantástica.
Pero la realidad social no da cabida a tales sorteos ni a planteamientos tan transparentes. Y esa falta de transparencia quiere simplemente decir que a unos argumentos razonablemente buenos, aunque probabilísticos, siempre se les puede combatir con una dosis de mala fe.

domingo, abril 13, 2008

A matter of fact

De la prosa de Antonio Burgos se sigue que para éste el PSOE y los movimientos de su Secretario General son una cuestión personal. Se muestra, en consecuencia., como un penúltimo mohicano de los que nunca se asomaron a los frentes más arriesgados. Véase. De tal manera parece que se toma el nombramiento de Chacón para el Ministerio de Defensa, etc. y así piensa, tal vez con razón, que se lo toman los más de sus lectores.
Y tomarse la materia política de tal manera es, como acostumbraban a decir los empleados de cuello blanco de hace dos generaciones, contraproducente Una conducta inapropiada, dicen en otros lugares. Como Burgos ha probado repetidamente que no es su trabajo ni está dotado para el análisis político, no podemos ni debemos afearle que incurra en ese error de perspectiva. Algo que no quita que su posición sea diagnosticable y acaso significativa.
Porque incluso si se tratara objetivamente de una cuestión personal -suya y de los más de sus lectores-, los nombramientos de mujeres que tanto le disgustan se habrían hecho para registrar su esperada y pavloviana reacción. Como efecto quizá no tan colateral, como coartada y como virtud que se sitúan en el centro de la política y desalojan otras cuestiones. Y si esto fuera así, júzguese cuán inapropiada resulta la reacción de Burgos, su falta de puntería y los juegos florales de todos sus prejuicios.

sábado, abril 12, 2008

A por helados

Salimos de casa a por un helado y acabamos tomándonos un chocolate con churros. Es la primavera de abril, mes gallego, que no se sabe si va o si viene, que decía el poeta de Saint Louis Blues. Y si repasamos el menú, diremos que nos hemos atiborrado de paella a las tres de la tarde y hemos completado con el chocolate de las siete o’clock.
Empachados como los niños de antaño, salimos de la chocolatería, el aire molesto que invita a la retracción, con la determinación inamovible de ir a por un helado.

viernes, abril 11, 2008

Clandestinos a tiempo parcial

Tras noviembre de 1975, las organizaciones de izquierda se hicieron más visibles en los centros de estudio, incluidos en particular los institutos de enseñanza media. De aquellos años y de los que eran adolescentes en aquellos años quedan muchos cuadros e incluso muchos políticos ya en retirada.
Pero la mayoría de los palparon el paño que se ofrecía no fueron muy allá ni, es de pensar, tenían cualidades para pasarse la vida como liberados de un partido que al final fue, en tantos casos, el PSOE.
Y es que la ignorancia del mercado político que casi todos compartíamos por aquel entonces casi equivalía a una situación de entropía máxima: se podía pensar que la ORT, pongamos por caso, estaba en pie de igualdad con el citado PSOE o con el PCE. Y lo que es peor, podían pensar muchos que la revolución estaba a la vuelta de la esquina.
Lo que no podía engañar eran los modos y maneras de quienes ya estaban dentro de las organizaciones, que en los institutos antes aludidos no podían hacer pensar sino en una mezcla de meticulosos burócratas y enviados de alguna orden o secta religiosa en labores de captación.
En cualquier caso, la generación que se acercó a la actividad política en los años señalados ya no necesitó rigor ni valor comparables a los que debía ser probados sólo unos años antes.
Nótese, para concluir, que los más de los que se acercaron por entonces a las organizaciones políticas no llegaron a conocer directamente a quienes ya militaban en los años difíciles o en los muy difíciles. Las presentaciones, por así decir, las hacían gentes que se les habían adelantado por no mucho más de quince días.

jueves, abril 10, 2008

Retórica

Al vivir en la misma calle, como a doscientos metros su casa de la mía, era frecuente que nuestros encuentros se iniciaran con sus cien metros y mis cien metros de camino hasta que definíamos el lugar exacto de la conversación, bien es cierto que habitualmente pasajera.
Y el preludio andarín era otra conversación que siempre mereció al diligente escribano que no olvidase ni un gesto, ni una figura de dicción a la altura del colegio, ni la sonrisa a falta de veinticinco metros.
Después de una conversación y de la otra, reemprendíamos nuestro camino, yo más atento a la memoria que a los otros encuentros del día. Una tercera conversación que, sin duda, prefiguraba la definitiva, la que no necesitará que nadie hable de nosotros mientras la mantenemos.

miércoles, abril 09, 2008

Aigolopa

Nos informa el diario El País en titulares de que:

La Iglesia empleó a 6.000 judíos esclavos en el nazismo

Y en el texto del artículo firmado por Juan Gómez se detalla que:

El cardenal Karl Lehmann presentó ayer en Maguncia un estudio que ilustra el papel de la Iglesia de Roma en el sistema nazi de trabajos forzados durante la II Guerra Mundial. Entre seis y ocho mil esclavos judíos trabajaron para ella.

Los escasos lectores me corregirán, pero me temo que no hubo seis mil judíos que tuvieran esa suerte. Supone esto que el redactor ha completado un relato imaginado en que los trabajadores forzados, o como mejor deba denominárseles, han sido reemplazados por judíos. No nos pronunciamos sobre la verdad del asunto, pero sí sobre la verosimilitud de nuestra hipótesis sobre el redactor.

martes, abril 08, 2008

Silogismo

Como hemos asistido a un breve intercambio sobre los destinos del Atlético de Bilbao en que los contendientes se han batido gentiles filosofema mediante y con sirimiri de aporemas, nos ha venido al recuerdo un lema comercial que hizo época en la ciudad de Logroño y su emisora de radio decana. A saber:

Bar Bilbao, servicio restaurante
Bar Bilbao, servicio restaurante
Bar Bilbao, servicio restaurante

Por tres veces y por tres énfasis. Con todo, el aparente endecasílabo no era algo así como 4 + 7, sino más bien 3 + 0 + 7, con “Bar Bilbao” contando como tres golpes.
Sumaremos a las virtudes prosódicas y métricas del lema, sus fortalezas lógicas. Pues este lema sería modelo del trimembre silogismo. Tres premisas, tres endecasílabos, los tres iguales. Una concesión pudiera acaso permitirse al arte menor en la premisa menor, lo que nos aproximaría sílaba menos a sílaba menos al entimema. Ya podían ser todos los silogismos así, todos los términos, medios. Y ninguno, porque aparecen todos en la sorprendente conclusión.

lunes, abril 07, 2008

Dead, old camera

Enric González señala y afea un acto ruin bastante conocido. Yo recuerdo a Moisés acurrucado en una silla, asomado apenas al plano (aunque todo esto bien puede ser olvido que youtube negará) y a Michael Moore satisfecho con su entrevista saducea.
Charlton Heston dijo muchas tonterías en sus últimos años, siempre por la causa. Otra cuestión es que a uno le preparen una encerrona en su propia casa, una trampa para la que no sirve de nada tener armas cargadas en el retrete y en el mueble bar.

domingo, abril 06, 2008

Teatros

La niña en patines coge el patinete de su amigo y se pasea en una estampa levemente metapoética, esto es, virada al sepia por el observador. Luego, los niños proponen al adulto (que es el observador de antes) juegos diferentes. El adulto propone el juego de proponer juegos. Ahora es el turno de la pelota, pero el adulto comprueba que la pelota en el juego es otro objeto que no logra definir. Inquieto por las hipotéticas molestias que pudiera sufrir algún supuesto transeúnte atrabiliario, les pide calma y, al parecer, el referente pelota es ya otro objeto distinto. En cuanto al juego, ahora piensa que es un continuo de heterogeneidad sutil.
Por último, el adulto carga con los patines y con algún otro cachivache. El adulto piensa con orgullo que es el excedente que hace el juego socialmente posible.

sábado, abril 05, 2008

De dónde venimos

En El país de hoy, Joaquín Calomarde publica un artículo de título "El principio de esperanza", Hoffnung que alguno imaginará tal vez colérica porque los chistes malos y en clave barata son libres.
En dicho artículo, Joaquín Calomarde, profesor de filosofía, ex diputado por el PP, al que dejó para pasar al Grupo Mixto en la anterior legislatura y cuya política de oposición criticó duramente, expresa en pocas palabras una idea muy extendida en la España de nuestros días, idea que -tal como podemos entenderla- encierra un error y una confusión que nos parecen extremadamente graves. Como no discrepamos del señor Calomarde en sus preferencias etológicas, nos vemos obligados a señalar lo que nos parecen debilidades de su argumentación.
Cierto es que, una vez más, los ladillos simplifican. En uno que aparece tanto en la edición digital como en la impresa se extractan las siguientes palabras del texto:

Los españoles quieren a España, sí, pero a la real, la unida, mucho más que por vínculos históricos, por renovada voluntad y esperanza de seguir juntos bajo los principios democráticos que nos vinculan.

de la siguiente manera:

Los españoles quieren a la España real, la unida no por la historia sino por la voluntad

En fin, seguramente la síntesis no es especialmente dolosa en esta ocasión, pero el original incluye alguna matiz y gradación que desaparece luego. Lo que no entendemos es de dónde sale algo como, por ejemplo, la voluntad, parece que de muchos o de todos, si precisamente no es de la historia. En otras palabras, ¿qué es esa voluntad, renovada o no, de magníficas virtudes unitivas? -Pues sucede que esta retórica suele entenderse a favor de ciertos tropos que no nos parecen ni evidentes ni justificados. Así, la historia o los vínculos históricos serían sólo parte de la historia o de los vínculos históricos, su parte "antipática", por así decir. La presente democracia española o esa voluntad de que se habla, si no se niega que son producto de la historia, al menos no lo serían de esa "historia antipática" y probablemente centralista.
El círculo de esta retórica se completaría al reconocer que habría una historia de verdad a la que sí podríamos referirnos y cuyos contenidos y realidades serían los hechos "simpáticos", de la "realidad" y no de ninguna superestructura ferularia.
Ahora bien, aquí se entremezclarían error y confusión. Si por un lado, pretendemos haber escapado de nuestra propia historia y haber preservado una voluntad democrática, cuando se nos aprietan las tuercas podemos reconstruir la realidad histórica jerarquizando según una escala de apariencia democrática los hechos históricos y los contenidos de la historia. Al final, la distinción ideológica que está operando es la que contrapone comunidad a sociedad, o lazos naturales a lazos falsos, modernos y estatales. Cuando lo cierto es que los límites de nuestros Boletines Oficiales son los límites de nuestro mundo.

viernes, abril 04, 2008

Poema

En nuestra irredimible pereza, recuperamos hoy un poema cuya adjetivación denota esa misma pereza o algo aún peor.

MEMENTO TAL VEZ VERDAD

Ahora desde la ventana miro el pasado
Veo la tarde fría en el pueblo desolado
La pared de piedra, el vano
Tras el que alguna lámpara fría muere
Deja ver la pared nuda de verde pintada.
Un hombre que yo adivino rumia su pasado
De ese pasado que veo y es ahora presente
Porque hace frío
De ese pasado hablo y tal vez lo sueño
Y la niebla abraza las esquinas afiladas
Y al tiempo mochas, que decaen ya tan podridas,
Donde pobre luz cuelga hacia la nada
Al cemento que en su margen crecer deja un yerbín escaso.
Las esquinas que veo son del ocre del otoño infinito
Que sólo espera ya (el clásico dice) la tos desde la alcoba, seca
Ese hombre sonríe, si se le pide
Y su juventud era (cito) una sucesión de veranos
Y de días de verano
En que la luz del Sol era un ruido alegre
Como un arco iris de plazas y frontones
Las noches de calor que en el recuerdo
Ya no sueñan angustia o duda alguna:
Al fondo una orquesta templa, es un decir, lejanos, rústicos
[instrumentos
Y nada veo que no sea ya, derruida, esa ventana.
Y la ventana procura el eco a veces
De extrañas inesperadas compañías
En un pasado de esperanzas y lejanas tormentas
Como esta noche desde mi ventana la tormenta
La memoria es un injerto dulce inexplicable
De nunca conseguidas camaraderías
Ni antes ni después
Ajustadas como una fugaz eternidad
O una fuga eterna
Las recuerdo ahora,
Cuando las avenidas absurdas nos destierran
A un retorno de pasos y de días
Que desmiente los ecos de esa luz que fue ninguna.

jueves, abril 03, 2008

Conducta racional

Lo que hace a una conducta racional es un catálogo abierto de razones valoradas que el economista puede ampliar hasta la disolución del mismo concepto. Me da que algo parecido pasa con la idea de significado y con las reticencias de Bar-Hillel a la traducción automática: habría que ampliar las desambigüaciones hasta el infinito, para decirlo mal y pronto.
En cualquier caso, a propósito de la traducción lo que nos pasa a algunos es que lo que nos gusta de las lenguas que no conocemos es que no las entendemos. De pequeño aprendí "Hava Nagila" porque teníamos en casa el disco con la versión de Raphael:




Sin embargo, me ha costado años completar el razonamiento analógico que igualaría el hebreo de Raphael a su inglés famoso en "The Age of Aquarius":




Que por cierto es todavía inglés, pese a lo que se dice por ahí y pese a que sea ridículo. El "In the ghetto" del Príncipe Gitano es otra cosa:




En mi opinión si lo hace tan mal, es porque pretendió no sólo aprenderse la canción, sino también aprender algo de inglés del tirón. Craso error. Conducta no racional por más que ampliemos el catálogo

miércoles, abril 02, 2008

Comisiones

Volvemos a las arduas comisiones y a sus efectos terapéuticos, aunque no se sabe en beneficio de quién. Ya dijimos que la evolución es movida por un conjunto de comisiones no precisamente ad hoc.
De lo que se sigue que la comisión de hoy moverá algo que no sabemos lo que es, que sus efectos colaterales se extenderán y volverán a nosotros bajo alguna especie insospechada. O igual ya no somos nosotros.

martes, abril 01, 2008

Servilletas de papel

Las servilletas de papel y las cáscaras de las gambas. Las servilletas de papel y las cáscaras de las gambas y el serrín. Eso mismo, los días de lluvia. Naturalmente, en bares de un solo día, de una sola consumición, la barra metálica y el olor a zotal.
O las servilletas de papel sobre las que alguien ha escrito el bosquejo de la teoría definitiva. A las que también ha transparentado la grasa.
Aquella servilleta de papel que sí contenía la clave de todo y que acabó junto con las otras. En esas noches en que el mundo lo ha creado un dios borracho que, como es lógico y natural, lo ha concebido como un bar donde se acumulan más y más cáscaras de gamba, más y más servilletas de papel, más y más serrín, que alguien barre de un sitio para otro o que incluso distribuye a lo largo y ancho del local con ejemplar justicia.

lunes, marzo 31, 2008

Retirada

Lo significativo, al ir llegando a la edad del retiro, según se acercaba inexorable ese paso de dirección única que la administración siempre fue muy capaz de hacer irreversible, no era que se retrajera de ciertos lugares, que dejara de frecuentar ciertos parajes, ciertos barrios, ciertas reuniones sociales o ciertas amistades por otro lado intachables. Lo verdaderamente destacable era que pasó a, como se suele decir, hacer su vida en la cocina.
Y no es que su domicilio no le ofreciera mejores y más cómodas opciones, que además la asistenta mantenía notablemente limpias y ordenadas. Su desalojo del salón, del estudio, casi del dormitorio, respondía a otros imperativos, secretos pero no excepcionales.
Allí, en la vida silenciosa a la que se había acogido, en la vida que los demás podíamos juzgar silenciosa, sus conversaciones eran otra vez las de su niñez, la de los inviernos junto a la cocina económica, cuando la vida sucedía allí, en un juego eterno entre los afanes domésticos de su madre.

domingo, marzo 30, 2008

Mínimo de acción

Cuál es acción mínima que debe contener un relato. La literatura nos ofrece numerosos ejemplos de acción nula, de inexistente proceso (1). Así que la única acción del relato es la del lector, acción más bien callada desde hace unos cuantos siglos. Y, con todo, a tales escritos se les llama relatos o historias.
Entonces, si la única acción es la del lector, todo relato es un espejo a lo largo de un cámino.

(1) La alternancia entre "acción mínima" y "mínima acción", o mejor la permanencia a la izquierda del adjetivo en algunas expresiones en español nos parecen denominaciones de un concepto nuevo. Con lo que la traducción nos puede deparar, de vez en cuando, un bonito ejercicio de conceptografía ficción, valga la redundancia dirían algunos.

sábado, marzo 29, 2008

Error humano

La apelación al error humano (que se imagina ontológicamente limitado al caso particular) presupone que no hay error ni responsabilidad en el diseño y mantenimiento del sistema.
Pues cuando hay organización y sistema, el principal objetivo instrumental es el de hacer el sistema redundante para minimizar el coste del error humano y su probabilidad.
De hecho, cuando el sistema incluye agentes independientes compitiendo (donde por definición el error humano y la responsabilidad de esos agentes es irreductible), puede verse como irresponsable absoluto a quien no se oponga a disminuir la probabilidad del error humano o su coste: es el caso del tráfico rodado (1).
Cabe considerar, sin embargo, que ciertos sistemas funcionan porque incluyen constitutivamente (¡y hasta constitucionalmente!) al chivo expiatorio, una purga excelente. Y lo dejamos por evitar ponernos girardianos.

(1) Lo que paradójicamente se prueba en la eliminación de las ayudas electrónicas en la conducción de Fórmula I, que está obligada a dejar un lugar al error humano y a su contrasimétrico, la destreza continua.

viernes, marzo 28, 2008

Y si la dignidad fuese la honra

La dignidad es idea cara al progresismo. Por lo menos, es cara al progresismo porque es posible que su estructura como idea no sea más que un simulacro. Esta dignidad de la que hablamos no es la dignidad episcopal cuyo correlato pictórico a su destino es tan barroco como lo era Valdés Leal. O no debería serlo. Y como no debe serlo, ha de ser otra cosa que haya escapado del gusano póstumo y del agusanamiento de la gravedad o el decoro que uno sólo se puede permitir "en la medida de sus posibilidades", por decirlo al modo del clásico.
Porque la dignidad contempóranea estaría en la mirada de los circunstantes y, al mismo tiempo -políticas redistributivas obligan- , sería un regalo al pobre que le envían la administración y sus técnicos sociales.
Entonces, la dignidad ahora transmitida graciosamente por los funcionarios especializados no sería, por así decir, ganada por el individuo; pues sólo podría ser perdida. Y ello sobre todo si concurren en colusión otros funcionarios adversos o jefes de funcionarios no menos aviesos.
Curiosamente, ese individuo al que los primeros cuidan con esmero no sería digno de algo por sus acciones o méritos, ni siquiera por su condición humana o de ciudadano, pues la dignidad sería ahora una gracia que, como tal, procede de un ser infinito, la administración pública, y a lo infinito se le suele contraponer, porque es lo más sencillo, la nada.

jueves, marzo 27, 2008

La rueda, tronco

Proseguimos con nuestra refutación del cognitivismo, la que comenzamos en cuanto tuvimos ganas y de la que ya dejamos hace pocos días algunos resultados. La rueda es un cilindro y el tronco es un cilindro. Las primeras ruedas pudieron ser troncos. Y sin embargo, la altura del cilindro es el criterio porfiriano (1) nos atreveríamos a decir que trascendental, si uno se pone cognitivista cual kantiano de la flor de la California, lo que ya sería suficiente refutación.
De otro modo y manera, las categorías vienen de las manos que las herarmientas prolongan y surtidas por aquello de lo que natura provee. Que la mente humana es un juguete y además importa un pijo.

(1) Como aquel divulgador de lo que se da en llamar pensamiento borroso y que afirmaba distinguir entre dos categorías de personas: aquéllas para las que la realidad está constituida por eso, por nítidas categorías de cosas y de casos; y aquéllas para las que las fronteras entre unas y otras categorías, cosas y casos eran permeables, fluidas, heraclíteas y, al final y lo que es el colmo de la contradicción, inexistentes, como en Parménides.

miércoles, marzo 26, 2008

Circunscripción

Como el templo a los fieles, la circunscripción encierra a los votantes. O de otro modo, segmenta con inevitable sesgo al pueblo soberano, valga la hipérbole.
No investigaremos aquí las paradojas electorales que la parcelación del territorio y de los radicados ciudadanos provoca, ni siquiera el modo en que la democracia misma está ya prescrita por sus formas (1). Nos contentamos con la etología, cara a los políticos profesionales, del encierro o acotación (Erkoreka dixit ratonero), una técnica que se apoya en las querencias de dos o tres especies animales implicadas en la operación (por caso, Homo sapiens sapiens, canis lupus familiaris y Ovis aries; por caso, Homo sapiens sapiens, Bos taurus tipo A y Bos taurus tipo B).
Cabe la posibilidad de que la vocación de aquellos profesionales sea justamente la de acotar a sus conciudadanos de otros gremios, pero sostenemos que la relevancia política de la etología no distingue entre gremios o estamentos. Y que es tan grande que se sobrepone a trivialidades como el contenido de las palabras pronunciadas o a los hechos mismos ejecutados por unos y por otros: porque lo que cuenta es una reacción íntima pero masiva que se evoca en los fieles, a favor de identificaciones probablemente falsas y nunca razonadas, asentadas en automatismos ideológicos de estructura elemental, plenas de confusiones, como la confusión entre cabestro y bravo.

(1) Del mismo modo en que el lenguaje de una teoría contiene de algún modo y se adecua a la teoría misma, porque los científicos hacen teorías y no lenguajes.

martes, marzo 25, 2008

Los muertos no se tocan

Vivir o decir que se ha vivido empujado por un viento virtuoso al que agradecer las muchas y buenas obras. Como si el viento no fueran los propios pasos, sus zancadas de gigante.

jueves, marzo 20, 2008

Y más

No volvemos antes del 1 de abril y puede que vaya en serio.

miércoles, marzo 19, 2008

martes, marzo 18, 2008

Descatalogar facturas

Varios acaban concluyendo que, al fin, es a uno a quien descatalogan. Lo curioso del caso es que las restricciones de selección saltan inmediatamente por los aires en una reunión de lingüistas. Así, por juego o por pendencia (que el poeta venía a decir), dinamitan éstos las categorías básicas de su trabajo. ¿Acaso un escepticismo o una enmienda a la totalidad inconscientes? ¿O un hecho tan objetivo como las piedras a las que no pegamos un puntapié? -La reunión avanza pese a su capacidad para segarse la hierba bajo las patas de las sillas.

lunes, marzo 17, 2008

Tirar periódicos

Descubrir en un armario o en un rincón periódicos viejos (de 1982, pongamos por caso) y, antes de tirarlos, comprobar lo que se mantiene y el modo en que ha cambiado lo que ha cambiado: en España cambia la tipografía, no el negro sobre blanco. Al menos, eso tenderemos a decir si la operación nos sorprende en una crisis fatalista, lo que seguramente será el caso.

domingo, marzo 16, 2008

El arte del siglo XXI

El gamberrismo será el arte del siglo XXI, como ya estamos viendo. Los ejemplos que nos sugiera la memoria en referencia al siglo XX serán correctamente considerados como precursores, prefiguraciones de un arte total que se construye sobre los materiales que todos los demás están en condiciones de aportar. Porque el artista gamberro será el artista que se separa del artista que él mismo finge ser. Añada el lector: finge tan completamente que finge ser el artista que es ciertamente.
Para que luego digan que se ha acabado el arte.

sábado, marzo 15, 2008

El cognitivismo topológico refutado de una vez y por todas

Cortamos el queso en, para entendernos, sectores, vulgo en quesitos. El chorizo en rodajas. Y es que no hay nada más distinto de un tambor que un cilindro. O piénsese en el contraste entre tambor y disco (1). Y, sin embargo, un queso y un chorizo no son lo mismo sólo topológicamente. Son más iguales si cabe: Transformar uno en otro conserva los ángulos y el colesterol, como no podía ser menos.
De ahí que nos sintamos legitimados para dar por rebatidos todos los intentos cognitivistas de explicar el modo en que creemos que cortamos los alimentos con la navaja de Ockham.

(1) Además, en un coche ambos frenan y los cilindros hacen avanzar.

viernes, marzo 14, 2008

La calle

La calle en las mañanas tibias es un agradable intermedio si la ciudad no se ha vuelto loca. Pero como las ciudades, más allá del 20% de los humanos españoles a las que la fiera estadística les augura algún desarreglo psíquico, acaban todas locas, cada vez desprecian más la pausa de la hora indefinida entre las siete y las ocho o entre las ocho y las nueve, a favor siempre de la luz del Sol recuperada este mes.
Aun sin considerar otras variables, la calle varía tanto de uno de sus avatares a otros, de oler a los servicios de jardinería del ayuntamiento a oler a sangre, que definirla se nos hace tarea demasiada para nuestras fuerzas. Le asignamos, en consecuencia, el comodín de no decir nada de ella, esto es, de callarnos.
Lo que hemos dicho -o lo que hemos callado por no saber- corresponde más bien al metabolismo de la calle: porque su metamorfosis y su crecimiento se asientan en un trazado que no es el resultado de la tensión entre intereses particulares y públicos; más bien sobre la que se da entre la mínima lucidez de lo mejor y la estulticia de los sujetos a los que toca representar el papel sencillo de quien elige la peor de las soluciones en nombre de algún valor de apariencia sublime y tan hueco como ellos mismos. Así, que acabamos viviendo en un campo de batalla de lento despertar, pero de límites implacables.

jueves, marzo 13, 2008

El verano de la edad media

Demetrio Guinea publica una novela de casi 600 páginas: El escriba y el Rey. Alta Edad Media y no hay magos ni templarios ni extraterrestres ni vascos que se llamen Gorka, lo que ya es mucho y muy bueno. Edita El Tragaluz, de la calle con más editores y no malos del mundo conocido.
Anotemos sólo que Guinea con elaborado lenguaje nos sugiere la habitual oscilación entre lo diríamos emic y lo digamos etic del lenguaje del escriba. O de otra manera, la novela está escrita en un ¿lo diremos? estilo libre indirecto diacrónico, con los siglos respaldando a veces, infiltrándose a veces, en nuestro castellano, aunque por la vía de complicarnos la sintaxis y las gafas.

miércoles, marzo 12, 2008

Otras dos notas para el mismo ensayo de ayer o para otro

1. Las polémicas sobre educación desvelan en unos y en otros la creencia muy arraigada de que los primeros años determinan una impronta perdurable (por ejemplo, y de manera destacada, sucedería con el aprendizaje del temor al infierno). Y también la creencia de que en educación lo que no es impronta se explica con modelos prácticamente paulovianos.
2. En las pugnas entre el Gobierno Español y la Iglesia Católica, lo que hay es sobre todo pugna entre aquél y los obispos. Alguno diría que el conflicto es entre episcopalismo -que los que manden en la Iglesia y tanto fuera de ella sean los obispos, todos los obispos del rey, nada nuevo- y otra cosa, cosa que no se sabe muy bien qué es y que seguramente el gobierno no está en condiciones de aclarar porque no lo sabe. Ahora bien, si esto es así, lo que sea un obispo en España no será algo muy distinto de lo que es un director de periódico o un opinador puntero, y similares serán sus poderes.