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martes, mayo 27, 2008

Gambito de borrico

Me han pedido que publique aquí la cita y la nota que abren mi libro La unión. Aquí lo tienen los interesados, los curiosos, los demás lectores y no sé si de los que no entran en estas categorías cabe decir que lo tienen o más bien que no lo tienen:


Su sino era el del elefante, que fue el rey del cíclope
Y lo era por su mala memoria que es mucha y a ratos pía
Porque el cíclope cuando hacía queso de su ojo lloraba,
Así tan fuertemente el suero caía cuando él apretaba
Y en el mimbre su otro ojo su único ojo reventar veía
"¡Coño, que me quemas!" comentaba con un viajante una porfía.

Salomón Lustinach
La Pregunta por el Ojo de la Cerradura, vol. XVII, p. 348, 2º
Colonia de Nueva Colonia, Chubut, Argentina, 1952.



Salomón Lustinach murió en un barracón de la colonia Nueva Colonia, después de permanecer secuestrado durante cuatro años por unos alemanes refugiados en la por entonces, y no sólo, mal llamada República Argentina. Su obra cumbre, La Pregunta por el Ojo de la Cerradura, la había compuesto en los años treinta y alcanza los veinticinco volúmenes. Los mismos nazis que le secuestraron y asesinaron publicaron, en tirada muy reducida, veinticuatro de ellos, unos dicen que como expiación y otros que como coartada. Lo cierto es que a resultas de ello murieron cuatro tipógrafos y un ayudante perdió un ojo. Sólo se conserva el manuscrito del vigésimo quinto volumen, subtitulado Hic Jujuy, Hic Salta!, en una mina de sal en Utah, a la que nadie sabe cómo ha llegado, y una copia impresa del volumen XVII, curiosamente titulado también Hic Jujuy, Hic Salta!, del que procede el fragmento citado. Todo ello puede llevar a pensar bien que todos los volúmenes o partes de la obra se subtitulan así, bien que el título real de la misma es La Pregunta por el Ojo de la Cerradura. Hic Jujuy, Hic Salta! A los filólogos, aquí los quiero ver.
En su monografía sobre el pop islandés El informe de Blondie, en el capítulo dedicado al popular calipso-chill de los sesenta "The same twenty-five for today" de Aarno Saaknussen, Borges se refiere –bien que crípticamente y regateando en corto cualquier elogio– a Lustinach. Algunos exegetas apuntan que quizá, recientemente, Andrés Calamaro dejase entrever su interés por la respuesta a La Pregunta por el Ojo de la Cerradura. Ha de ser, sin duda, una obra exigente y premiosa. Yo no la he leído.

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