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jueves, julio 19, 2007

Metablógicas

El blog, en una variación del lema que indica que el medio es el mensaje, tiñe cualquier comunicación de la sudorosa prosodia de lo confesional. Así, incurrimos en la paradoja de la confesión: Confesarse es purgarse y deshacerse, hacerse ajenos a los deméritos que fueron propios en una ceremonia pautada y que no peque (¡faltaría más!) ni por exceso ni por defecto. Pero para ello, debemos justamente reconocerlos y hacerlos propios.
Otra paradoja, menor, de la confesión es que la confesión pública y a distancia convierte al confeso en anónimo. A otra escala, lo privado en literatura se disuelve o quizá lo que sucede es que se muestra su inconsistencia. Decir mucho es decir poco. Decirlo todo es no decir nada. Hacer que la información desaparezca en la enorme dimensión o en la enorme publicidad del mensaje.

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