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martes, febrero 20, 2007

Errábamos ayer

Errábamos ayer, como vamos a errar hoy. A propósito del pensamiento conspirativo, parecimos concluir que el pensamiento conspirativo es inestable en esencia en el sentido de que ha de crecer siempre, huir hacia adelante a perpetuidad. Esa huida, no obstante, es la situación de estabilidad que encuentra ese pensamiento.
Lo cual vendría a demostrar que la energía del pensamiento conspirativo se extrae siempre de las mismas fuentes. Muy vulgares, por otra parte.
Cabría pensar que mala es la suerte de la tesis a la que le vienen en su defensa argumentos conspirativos. Sin embargo, este pensamiento no se plasma en ninguna tesis positiva, que compita con sus análoga. Sus tesis son infinitas y, por tanto, lo suficientemente borrosas como para poder transformarse continuamente o para parecer que lo hacen, proteicas como aquello que suelen denunciar.

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