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sábado, abril 12, 2008

A por helados

Salimos de casa a por un helado y acabamos tomándonos un chocolate con churros. Es la primavera de abril, mes gallego, que no se sabe si va o si viene, que decía el poeta de Saint Louis Blues. Y si repasamos el menú, diremos que nos hemos atiborrado de paella a las tres de la tarde y hemos completado con el chocolate de las siete o’clock.
Empachados como los niños de antaño, salimos de la chocolatería, el aire molesto que invita a la retracción, con la determinación inamovible de ir a por un helado.

viernes, abril 11, 2008

Clandestinos a tiempo parcial

Tras noviembre de 1975, las organizaciones de izquierda se hicieron más visibles en los centros de estudio, incluidos en particular los institutos de enseñanza media. De aquellos años y de los que eran adolescentes en aquellos años quedan muchos cuadros e incluso muchos políticos ya en retirada.
Pero la mayoría de los que palparon el paño que se ofrecía no fueron muy allá ni, es de pensar, tenían cualidades para pasarse la vida como liberados de un partido que al final fue, en tantos casos, el PSOE.
Y es que la ignorancia del mercado político que casi todos compartíamos por aquel entonces casi equivalía a una situación de entropía máxima: se podía pensar que la ORT, pongamos por caso, estaba en pie de igualdad con el citado PSOE o con el PCE. Y lo que es peor, podían pensar muchos que la revolución estaba a la vuelta de la esquina.
Lo que no podía engañar eran los modos y maneras de quienes ya estaban dentro de las organizaciones, que en los institutos antes aludidos no podían hacer pensar sino en una mezcla de meticulosos burócratas y enviados de alguna orden o secta religiosa en labores de captación.
En cualquier caso, la generación que se acercó a la actividad política en los años señalados ya no necesitó rigor ni valor comparables a los que debía ser probados sólo unos años antes.
Nótese, para concluir, que los más de los que se acercaron por entonces a las organizaciones políticas no llegaron a conocer directamente a quienes ya militaban en los años difíciles o en los muy difíciles. Las presentaciones, por así decir, las hacían gentes que se les habían adelantado por no mucho más de quince días.

jueves, abril 10, 2008

Retórica

Al vivir en la misma calle, como a doscientos metros su casa de la mía, era frecuente que nuestros encuentros se iniciaran con sus cien metros y mis cien metros de camino hasta que definíamos el lugar exacto de la conversación, bien es cierto que habitualmente pasajera.
Y el preludio andarín era otra conversación que siempre mereció al diligente escribano que no olvidase ni un gesto, ni una figura de dicción a la altura del colegio, ni la sonrisa a falta de veinticinco metros.
Después de una conversación y de la otra, reemprendíamos nuestro camino, yo más atento a la memoria que a los otros encuentros del día. Una tercera conversación que, sin duda, prefiguraba la definitiva, la que no necesitará que nadie hable de nosotros mientras la mantenemos.

miércoles, abril 09, 2008

Aigolopa

Nos informa el diario El País en titulares de que:

La Iglesia empleó a 6.000 judíos esclavos en el nazismo

Y en el texto del artículo firmado por Juan Gómez se detalla que:

El cardenal Karl Lehmann presentó ayer en Maguncia un estudio que ilustra el papel de la Iglesia de Roma en el sistema nazi de trabajos forzados durante la II Guerra Mundial. Entre seis y ocho mil esclavos judíos trabajaron para ella.

Los escasos lectores me corregirán, pero me temo que no hubo seis mil judíos que tuvieran esa suerte. Supone esto que el redactor ha completado un relato imaginado en que los trabajadores forzados, o como mejor deba denominárseles, han sido reemplazados por judíos. No nos pronunciamos sobre la verdad del asunto, pero sí sobre la verosimilitud de nuestra hipótesis sobre el redactor.

martes, abril 08, 2008

Silogismo

Como hemos asistido a un breve intercambio sobre los destinos del Atlético de Bilbao en que los contendientes se han batido gentiles filosofema mediante y con sirimiri de aporemas, nos ha venido al recuerdo un lema comercial que hizo época en la ciudad de Logroño y su emisora de radio decana. A saber:

Bar Bilbao, servicio restaurante
Bar Bilbao, servicio restaurante
Bar Bilbao, servicio restaurante

Por tres veces y por tres énfasis. Con todo, el aparente endecasílabo no era algo así como 4 + 7, sino más bien 3 + 0 + 7, con “Bar Bilbao” contando como tres golpes.
Sumaremos a las virtudes prosódicas y métricas del lema, sus fortalezas lógicas. Pues este lema sería modelo del trimembre silogismo. Tres premisas, tres endecasílabos, los tres iguales. Una concesión pudiera acaso permitirse al arte menor en la premisa menor, lo que nos aproximaría sílaba menos a sílaba menos al entimema. Ya podían ser todos los silogismos así, todos los términos, medios. Y ninguno, porque aparecen todos en la sorprendente conclusión.

lunes, abril 07, 2008

Dead, old camera

Enric González señala y afea un acto ruin bastante conocido. Yo recuerdo a Moisés acurrucado en una silla, asomado apenas al plano (aunque todo esto bien puede ser olvido que youtube negará) y a Michael Moore satisfecho con su entrevista saducea.
Charlton Heston dijo muchas tonterías en sus últimos años, siempre por la causa. Otra cuestión es que a uno le preparen una encerrona en su propia casa, una trampa para la que no sirve de nada tener armas cargadas en el retrete y en el mueble bar.

domingo, abril 06, 2008

Teatros

La niña en patines coge el patinete de su amigo y se pasea en una estampa levemente metapoética, esto es, virada al sepia por el observador. Luego, los niños proponen al adulto (que es el observador de antes) juegos diferentes. El adulto propone el juego de proponer juegos. Ahora es el turno de la pelota, pero el adulto comprueba que la pelota en el juego es otro objeto que no logra definir. Inquieto por las hipotéticas molestias que pudiera sufrir algún supuesto transeúnte atrabiliario, les pide calma y, al parecer, el referente pelota es ya otro objeto distinto. En cuanto al juego, ahora piensa que es un continuo de heterogeneidad sutil.
Por último, el adulto carga con los patines y con algún otro cachivache. El adulto piensa con orgullo que es el excedente que hace el juego socialmente posible.

sábado, abril 05, 2008

De dónde venimos

En El país de hoy, Joaquín Calomarde publica un artículo de título "El principio de esperanza", Hoffnung que alguno imaginará tal vez colérica porque los chistes malos y en clave barata son libres.
En dicho artículo, Joaquín Calomarde, profesor de filosofía, ex diputado por el PP, al que dejó para pasar al Grupo Mixto en la anterior legislatura y cuya política de oposición criticó duramente, expresa en pocas palabras una idea muy extendida en la España de nuestros días, idea que -tal como podemos entenderla- encierra un error y una confusión que nos parecen extremadamente graves. Como no discrepamos del señor Calomarde en sus preferencias etológicas, nos vemos obligados a señalar lo que nos parecen debilidades de su argumentación.
Cierto es que, una vez más, los ladillos simplifican. En uno que aparece tanto en la edición digital como en la impresa se extractan las siguientes palabras del texto:

Los españoles quieren a España, sí, pero a la real, la unida, mucho más que por vínculos históricos, por renovada voluntad y esperanza de seguir juntos bajo los principios democráticos que nos vinculan.

de la siguiente manera:

Los españoles quieren a la España real, la unida no por la historia sino por la voluntad

En fin, seguramente la síntesis no es especialmente dolosa en esta ocasión, pero el original incluye alguna matiz y gradación que desaparece luego. Lo que no entendemos es de dónde sale algo como, por ejemplo, la voluntad, parece que de muchos o de todos, si precisamente no es de la historia. En otras palabras, ¿qué es esa voluntad, renovada o no, de magníficas virtudes unitivas? -Pues sucede que esta retórica suele entenderse a favor de ciertos tropos que no nos parecen ni evidentes ni justificados. Así, la historia o los vínculos históricos serían sólo parte de la historia o de los vínculos históricos, su parte "antipática", por así decir. La presente democracia española o esa voluntad de que se habla, si no se niega que son producto de la historia, al menos no lo serían de esa "historia antipática" y probablemente centralista.
El círculo de esta retórica se completaría al reconocer que habría una historia de verdad a la que sí podríamos referirnos y cuyos contenidos y realidades serían los hechos "simpáticos", de la "realidad" y no de ninguna superestructura ferularia.
Ahora bien, aquí se entremezclarían error y confusión. Si por un lado, pretendemos haber escapado de nuestra propia historia y haber preservado una voluntad democrática, cuando se nos aprietan las tuercas podemos reconstruir la realidad histórica jerarquizando según una escala de apariencia democrática los hechos históricos y los contenidos de la historia. Al final, la distinción ideológica que está operando es la que contrapone comunidad a sociedad, o lazos naturales a lazos falsos, modernos y estatales. Cuando lo cierto es que los límites de nuestros Boletines Oficiales son los límites de nuestro mundo.

viernes, abril 04, 2008

Poema

En nuestra irredimible pereza, recuperamos hoy un poema cuya adjetivación denota esa misma pereza o algo aún peor.

MEMENTO TAL VEZ VERDAD

Ahora desde la ventana miro el pasado
Veo la tarde fría en el pueblo desolado
La pared de piedra, el vano
Tras el que alguna lámpara fría muere
Deja ver la pared nuda de verde pintada.
Un hombre que yo adivino rumia su pasado
De ese pasado que veo y es ahora presente
Porque hace frío
De ese pasado hablo y tal vez lo sueño
Y la niebla abraza las esquinas afiladas
Y al tiempo mochas, que decaen ya tan podridas,
Donde pobre luz cuelga hacia la nada
Al cemento que en su margen crecer deja un yerbín escaso.
Las esquinas que veo son del ocre del otoño infinito
Que sólo espera ya (el clásico dice) la tos desde la alcoba, seca
Ese hombre sonríe, si se le pide
Y su juventud era (cito) una sucesión de veranos
Y de días de verano
En que la luz del Sol era un ruido alegre
Como un arco iris de plazas y frontones
Las noches de calor que en el recuerdo
Ya no sueñan angustia o duda alguna:
Al fondo una orquesta templa, es un decir, lejanos, rústicos
[instrumentos
Y nada veo que no sea ya, derruida, esa ventana.
Y la ventana procura el eco a veces
De extrañas inesperadas compañías
En un pasado de esperanzas y lejanas tormentas
Como esta noche desde mi ventana la tormenta
La memoria es un injerto dulce inexplicable
De nunca conseguidas camaraderías
Ni antes ni después
Ajustadas como una fugaz eternidad
O una fuga eterna
Las recuerdo ahora,
Cuando las avenidas absurdas nos destierran
A un retorno de pasos y de días
Que desmiente los ecos de esa luz que fue ninguna.

jueves, abril 03, 2008

Conducta racional

Lo que hace a una conducta racional es un catálogo abierto de razones valoradas que el economista puede ampliar hasta la disolución del mismo concepto. Me da que algo parecido pasa con la idea de significado y con las reticencias de Bar-Hillel a la traducción automática: habría que ampliar las desambigüaciones hasta el infinito, para decirlo mal y pronto.
En cualquier caso, a propósito de la traducción lo que nos pasa a algunos es que lo que nos gusta de las lenguas que no conocemos es que no las entendemos. De pequeño aprendí "Hava Nagila" porque teníamos en casa el disco con la versión de Raphael:




Sin embargo, me ha costado años completar el razonamiento analógico que igualaría el hebreo de Raphael a su inglés famoso en "The Age of Aquarius":




Que por cierto es todavía inglés, pese a lo que se dice por ahí y pese a que sea ridículo. El "In the ghetto" del Príncipe Gitano es otra cosa:




En mi opinión si lo hace tan mal, es porque pretendió no sólo aprenderse la canción, sino también aprender algo de inglés del tirón. Craso error. Conducta no racional por más que ampliemos el catálogo

miércoles, abril 02, 2008

Comisiones

Volvemos a las arduas comisiones y a sus efectos terapéuticos, aunque no se sabe en beneficio de quién. Ya dijimos que la evolución es movida por un conjunto de comisiones no precisamente ad hoc.
De lo que se sigue que la comisión de hoy moverá algo que no sabemos lo que es, que sus efectos colaterales se extenderán y volverán a nosotros bajo alguna especie insospechada. O igual ya no somos nosotros.

martes, abril 01, 2008

Servilletas de papel

Las servilletas de papel y las cáscaras de las gambas. Las servilletas de papel y las cáscaras de las gambas y el serrín. Eso mismo, los días de lluvia. Naturalmente, en bares de un solo día, de una sola consumición, la barra metálica y el olor a zotal.
O las servilletas de papel sobre las que alguien ha escrito el bosquejo de la teoría definitiva. A las que también ha transparentado la grasa.
Aquella servilleta de papel que sí contenía la clave de todo y que acabó junto con las otras. En esas noches en que el mundo lo ha creado un dios borracho que, como es lógico y natural, lo ha concebido como un bar donde se acumulan más y más cáscaras de gamba, más y más servilletas de papel, más y más serrín, que alguien barre de un sitio para otro o que incluso distribuye a lo largo y ancho del local con ejemplar justicia.

lunes, marzo 31, 2008

Retirada

Lo significativo, al ir llegando a la edad del retiro, según se acercaba inexorable ese paso de dirección única que la administración siempre fue muy capaz de hacer irreversible, no era que se retrajera de ciertos lugares, que dejara de frecuentar ciertos parajes, ciertos barrios, ciertas reuniones sociales o ciertas amistades por otro lado intachables. Lo verdaderamente destacable era que pasó a, como se suele decir, hacer su vida en la cocina.
Y no es que su domicilio no le ofreciera mejores y más cómodas opciones, que además la asistenta mantenía notablemente limpias y ordenadas. Su desalojo del salón, del estudio, casi del dormitorio, respondía a otros imperativos, secretos pero no excepcionales.
Allí, en la vida silenciosa a la que se había acogido, en la vida que los demás podíamos juzgar silenciosa, sus conversaciones eran otra vez las de su niñez, la de los inviernos junto a la cocina económica, cuando la vida sucedía allí, en un juego eterno entre los afanes domésticos de su madre.

domingo, marzo 30, 2008

Mínimo de acción

Cuál es acción mínima que debe contener un relato. La literatura nos ofrece numerosos ejemplos de acción nula, de inexistente proceso (1). Así que la única acción del relato es la del lector, acción más bien callada desde hace unos cuantos siglos. Y, con todo, a tales escritos se les llama relatos o historias.
Entonces, si la única acción es la del lector, todo relato es un espejo a lo largo de un cámino.

(1) La alternancia entre "acción mínima" y "mínima acción", o mejor la permanencia a la izquierda del adjetivo en algunas expresiones en español nos parecen denominaciones de un concepto nuevo. Con lo que la traducción nos puede deparar, de vez en cuando, un bonito ejercicio de conceptografía ficción, valga la redundancia dirían algunos.

sábado, marzo 29, 2008

Error humano

La apelación al error humano (que se imagina ontológicamente limitado al caso particular) presupone que no hay error ni responsabilidad en el diseño y mantenimiento del sistema.
Pues cuando hay organización y sistema, el principal objetivo instrumental es el de hacer el sistema redundante para minimizar el coste del error humano y su probabilidad.
De hecho, cuando el sistema incluye agentes independientes compitiendo (donde por definición el error humano y la responsabilidad de esos agentes es irreductible), puede verse como irresponsable absoluto a quien no se oponga a disminuir la probabilidad del error humano o su coste: es el caso del tráfico rodado (1).
Cabe considerar, sin embargo, que ciertos sistemas funcionan porque incluyen constitutivamente (¡y hasta constitucionalmente!) al chivo expiatorio, una purga excelente. Y lo dejamos por evitar ponernos girardianos.

(1) Lo que paradójicamente se prueba en la eliminación de las ayudas electrónicas en la conducción de Fórmula I, que está obligada a dejar un lugar al error humano y a su contrasimétrico, la destreza continua.

viernes, marzo 28, 2008

Y si la dignidad fuese la honra

La dignidad es idea cara al progresismo. Por lo menos, es cara al progresismo porque es posible que su estructura como idea no sea más que un simulacro. Esta dignidad de la que hablamos no es la dignidad episcopal cuyo correlato pictórico a su destino es tan barroco como lo era Valdés Leal. O no debería serlo. Y como no debe serlo, ha de ser otra cosa que haya escapado del gusano póstumo y del agusanamiento de la gravedad o el decoro que uno sólo se puede permitir "en la medida de sus posibilidades", por decirlo al modo del clásico.
Porque la dignidad contempóranea estaría en la mirada de los circunstantes y, al mismo tiempo -políticas redistributivas obligan- , sería un regalo al pobre que le envían la administración y sus técnicos sociales.
Entonces, la dignidad ahora transmitida graciosamente por los funcionarios especializados no sería, por así decir, ganada por el individuo; pues sólo podría ser perdida. Y ello sobre todo si concurren en colusión otros funcionarios adversos o jefes de funcionarios no menos aviesos.
Curiosamente, ese individuo al que los primeros cuidan con esmero no sería digno de algo por sus acciones o méritos, ni siquiera por su condición humana o de ciudadano, pues la dignidad sería ahora una gracia que, como tal, procede de un ser infinito, la administración pública, y a lo infinito se le suele contraponer, porque es lo más sencillo, la nada.

jueves, marzo 27, 2008

La rueda, tronco

Proseguimos con nuestra refutación del cognitivismo, la que comenzamos en cuanto tuvimos ganas y de la que ya dejamos hace pocos días algunos resultados. La rueda es un cilindro y el tronco es un cilindro. Las primeras ruedas pudieron ser troncos. Y sin embargo, la altura del cilindro es el criterio porfiriano (1) nos atreveríamos a decir que trascendental, si uno se pone cognitivista cual kantiano de la flor de la California, lo que ya sería suficiente refutación.
De otro modo y manera, las categorías vienen de las manos que las herarmientas prolongan y surtidas por aquello de lo que natura provee. Que la mente humana es un juguete y además importa un pijo.

(1) Como aquel divulgador de lo que se da en llamar pensamiento borroso y que afirmaba distinguir entre dos categorías de personas: aquéllas para las que la realidad está constituida por eso, por nítidas categorías de cosas y de casos; y aquéllas para las que las fronteras entre unas y otras categorías, cosas y casos eran permeables, fluidas, heraclíteas y, al final y lo que es el colmo de la contradicción, inexistentes, como en Parménides.

miércoles, marzo 26, 2008

Circunscripción

Como el templo a los fieles, la circunscripción encierra a los votantes. O de otro modo, segmenta con inevitable sesgo al pueblo soberano, valga la hipérbole.
No investigaremos aquí las paradojas electorales que la parcelación del territorio y de los radicados ciudadanos provoca, ni siquiera el modo en que la democracia misma está ya prescrita por sus formas (1). Nos contentamos con la etología, cara a los políticos profesionales, del encierro o acotación (Erkoreka dixit ratonero), una técnica que se apoya en las querencias de dos o tres especies animales implicadas en la operación (por caso, Homo sapiens sapiens, canis lupus familiaris y Ovis aries; por caso, Homo sapiens sapiens, Bos taurus tipo A y Bos taurus tipo B).
Cabe la posibilidad de que la vocación de aquellos profesionales sea justamente la de acotar a sus conciudadanos de otros gremios, pero sostenemos que la relevancia política de la etología no distingue entre gremios o estamentos. Y que es tan grande que se sobrepone a trivialidades como el contenido de las palabras pronunciadas o a los hechos mismos ejecutados por unos y por otros: porque lo que cuenta es una reacción íntima pero masiva que se evoca en los fieles, a favor de identificaciones probablemente falsas y nunca razonadas, asentadas en automatismos ideológicos de estructura elemental, plenas de confusiones, como la confusión entre cabestro y bravo.

(1) Del mismo modo en que el lenguaje de una teoría contiene de algún modo y se adecua a la teoría misma, porque los científicos hacen teorías y no lenguajes.

martes, marzo 25, 2008

Los muertos no se tocan

Vivir o decir que se ha vivido empujado por un viento virtuoso al que agradecer las muchas y buenas obras. Como si el viento no fueran los propios pasos, sus zancadas de gigante.

jueves, marzo 20, 2008

Y más

No volvemos antes del 1 de abril y puede que vaya en serio.

miércoles, marzo 19, 2008

martes, marzo 18, 2008

Descatalogar facturas

Varios acaban concluyendo que, al fin, es a uno a quien descatalogan. Lo curioso del caso es que las restricciones de selección saltan inmediatamente por los aires en una reunión de lingüistas. Así, por juego o por pendencia (que el poeta venía a decir), dinamitan éstos las categorías básicas de su trabajo. ¿Acaso un escepticismo o una enmienda a la totalidad inconscientes? ¿O un hecho tan objetivo como las piedras a las que no pegamos un puntapié? -La reunión avanza pese a su capacidad para segarse la hierba bajo las patas de las sillas.

lunes, marzo 17, 2008

Tirar periódicos

Descubrir en un armario o en un rincón periódicos viejos (de 1982, pongamos por caso) y, antes de tirarlos, comprobar lo que se mantiene y el modo en que ha cambiado lo que ha cambiado: en España cambia la tipografía, no el negro sobre blanco. Al menos, eso tenderemos a decir si la operación nos sorprende en una crisis fatalista, lo que seguramente será el caso.

domingo, marzo 16, 2008

El arte del siglo XXI

El gamberrismo será el arte del siglo XXI, como ya estamos viendo. Los ejemplos que nos sugiera la memoria en referencia al siglo XX serán correctamente considerados como precursores, prefiguraciones de un arte total que se construye sobre los materiales que todos los demás están en condiciones de aportar. Porque el artista gamberro será el artista que se separa del artista que él mismo finge ser. Añada el lector: finge tan completamente que finge ser el artista que es ciertamente.
Para que luego digan que se ha acabado el arte.

sábado, marzo 15, 2008

El cognitivismo topológico refutado de una vez y por todas

Cortamos el queso en, para entendernos, sectores, vulgo en quesitos. El chorizo en rodajas. Y es que no hay nada más distinto de un tambor que un cilindro. O piénsese en el contraste entre tambor y disco (1). Y, sin embargo, un queso y un chorizo no son lo mismo sólo topológicamente. Son más iguales si cabe: Transformar uno en otro conserva los ángulos y el colesterol, como no podía ser menos.
De ahí que nos sintamos legitimados para dar por rebatidos todos los intentos cognitivistas de explicar el modo en que creemos que cortamos los alimentos con la navaja de Ockham.

(1) Además, en un coche ambos frenan y los cilindros hacen avanzar.

viernes, marzo 14, 2008

La calle

La calle en las mañanas tibias es un agradable intermedio si la ciudad no se ha vuelto loca. Pero como las ciudades, más allá del 20% de los humanos españoles a las que la fiera estadística les augura algún desarreglo psíquico, acaban todas locas, cada vez desprecian más la pausa de la hora indefinida entre las siete y las ocho o entre las ocho y las nueve, a favor siempre de la luz del Sol recuperada este mes.
Aun sin considerar otras variables, la calle varía tanto de uno de sus avatares a otros, de oler a los servicios de jardinería del ayuntamiento a oler a sangre, que definirla se nos hace tarea demasiada para nuestras fuerzas. Le asignamos, en consecuencia, el comodín de no decir nada de ella, esto es, de callarnos.
Lo que hemos dicho -o lo que hemos callado por no saber- corresponde más bien al metabolismo de la calle: porque su metamorfosis y su crecimiento se asientan en un trazado que no es el resultado de la tensión entre intereses particulares y públicos; más bien sobre la que se da entre la mínima lucidez de lo mejor y la estulticia de los sujetos a los que toca representar el papel sencillo de quien elige la peor de las soluciones en nombre de algún valor de apariencia sublime y tan hueco como ellos mismos. Así, que acabamos viviendo en un campo de batalla de lento despertar, pero de límites implacables.

jueves, marzo 13, 2008

El verano de la edad media

Demetrio Guinea publica una novela de casi 600 páginas: El escriba y el Rey. Alta Edad Media y no hay magos ni templarios ni extraterrestres ni vascos que se llamen Gorka, lo que ya es mucho y muy bueno. Edita El Tragaluz, de la calle con más editores y no malos del mundo conocido.
Anotemos sólo que Guinea con elaborado lenguaje nos sugiere la habitual oscilación entre lo diríamos emic y lo digamos etic del lenguaje del escriba. O de otra manera, la novela está escrita en un ¿lo diremos? estilo libre indirecto diacrónico, con los siglos respaldando a veces, infiltrándose a veces, en nuestro castellano, aunque por la vía de complicarnos la sintaxis y las gafas.

miércoles, marzo 12, 2008

Otras dos notas para el mismo ensayo de ayer o para otro

1. Las polémicas sobre educación desvelan en unos y en otros la creencia muy arraigada de que los primeros años determinan una impronta perdurable (por ejemplo, y de manera destacada, sucedería con el aprendizaje del temor al infierno). Y también la creencia de que en educación lo que no es impronta se explica con modelos prácticamente paulovianos.
2. En las pugnas entre el Gobierno Español y la Iglesia Católica, lo que hay es sobre todo pugna entre aquél y los obispos. Alguno diría que el conflicto es entre episcopalismo -que los que manden en la Iglesia y tanto fuera de ella sean los obispos, todos los obispos del rey, nada nuevo- y otra cosa, cosa que no se sabe muy bien qué es y que seguramente el gobierno no está en condiciones de aclarar porque no lo sabe. Ahora bien, si esto es así, lo que sea un obispo en España no será algo muy distinto de lo que es un director de periódico o un opinador puntero, y similares serán sus poderes.

martes, marzo 11, 2008

Dos notas para un ensayo siempre futuro e inasumible

1. La ironía y el concebir el discurso irónico como cita de un discurso ajeno ofrece un esquema que se ensancha por analogía a situaciones que piden el juicio estético. Éste debería estar atento a si el sujeto mantiene alguna distancia con respecto a su obra, distancia que le conferiría a ésta su valor estético esencial.
2. Pero esa distancia es una coartada que facilita cierta presunta superioridad al sujeto, al artista por decirlo rápido. De ahí que el asunto sea ético y moral además de estético. Y es muy posible que la distancia sea siempre ilusoria, lo que equivale a sostener que lo ilusorio es el sujeto, que lo que vale es la obra y que las intenciones son vaguedades y tonterías para empedrar infiernos y actividades culturales.

lunes, marzo 10, 2008

Flâneries

El tema cortazariano de las trayectorias que ignotas tal vez se aproximen para poco después haberse alejado ya casi irremisiblemente: porque los humanos tenemos mala suerte y, contra la certeza que da el infinito, no vuelve lo que buscamos ni lo que una vez rozamos. Eso es ser mortal, haber perdido lo que casi aquella vez tuvimos. Sale de su casa una vez más y vuelve e imagina que alguna vez casi se ha tropezado con quien pensaba o quería. A la inversa, puede estimar todas las tangencias inadvertidas y seguir de su estimación que casi se ha tropezado con alguien con quien no pude imaginarse cuánto vale la pena tropezarse. Sabrá también, por lo que decíamos antes, que es muy improbable que vuelva a coincidir con tan enigmático personaje.

Cobrando

Si un ciudadano de Barcelona vota a Zapatero, vota a Zapatero. Acabamos de oír a unos periodistas catalanes que Zapatero debe atender especialmente (alguno dice “ser leal” o algo así) a los “territorios que le han dado la victoria”, en referencia a Cataluña: Esto es, el ciudadano de Barcelona debe saber que su elección está mediada por eso que estos sujetos llaman “territorio” y que significará por ejemplo CiU, a quienes nuestro ciudadano de Barcelona no ha votado. El ciudadano de Barcelona debe saber también que los periodistas de El Periódico y de La Vanguardia le consideran un free rider, un gorrón, vocacional y modélico, que mira sobre todo por la asimetría en el trato que el estado da a unos y otros ciudadanos según su procedencia.

domingo, marzo 09, 2008

Vivan Acebes y Pizarro

No hablo de Soraya Sáenz de Santamaría ni de Pío García Escudero, que me parecen buena gente. si lo que a mí me parezcan importa algo. Ni de la mujer de Rajoy ni de Rajoy. Los dos del título son los otros dos de los pocos y descompuestos del balcón. A estas horas algo se me escapa, porque el repunte del PP hacía comentar a todos que su derrota era hasta dulce. Algo ha pasado de puertas adentro, alguien ha montado la bronca y hemos visto los rostros que hemos visto. Por eso, por un día hay algo que reconocerle a Acebes y a ese OVNI llamado Pizarro.

Del día la noticia

O la noticia del día. Algunas noticias definirían a sus días, incluso de antemano, porque tales noticias vendrían ya anunciadas. Ahora bien, no serían ya noticias genuinas si esperadas, con lo que la realidad parecería articulada de acuerdo con alguna agenda pública. Pero los acontecimientos también tienen sus agendas ocultas. Habrá acontecimientos secretos que serán terriblemente influyentes. En cuanto al día de hoy, conocemos las noticias de las banderas y conoceremos tal vez las de los movimientos de fondo.

viernes, marzo 07, 2008

Aviso

Mañana tal vez faltemos.

La vida

Una casa humilde. Un bloque de viviendas obreras junto a otros similares en una hondonada, un edificio de hace años aunque probablemente repintado no hace tanto. Contra la idea habitual y torpe, se llega a la política y no se sale rico. Y quizá se comprende todo al final y quizá se muere con la idea de que uno se ha batido por el rey de Prusia, por nada, como aclara Casavella en su novela. Pero la muerte no nos reserva ninguna lucidez. Los precedentes no auguran tampoco lucidez alguna cuando se trata de la muerte de otro. Más allá del gesto pasajero, de la honestidad fugaz como las fugaces palabras.

jueves, marzo 06, 2008

A propósito de un artículo

(El de Pablo Ordaz en El País de hoy sobre el 11 de marzo de 2004, también jueves anterior a un domingo de elecciones generales)
Todos los días compro uno o dos periódicos y leo dos o tres más. No he fallado más que cuando me encontraba en lugares donde no había prensa. He comprado periódicos en alfabetos ante los que soy lector más que rudimentario por querer leer la prensa. Pues bien, no recuerdo (o mejor, no me recuerdo) ni comprando ni leyendo los periódicos el 11 de marzo de 2004. Ordaz alude a la pérdida, súbita y brutal, de relevancia de los diarios de esa mañana y esa pérdida es un signo del peso de un acontecimiento.
Reparo en que creo recordar conversaciones de ese día y creo que no me equivoco demasiado, pero no me recuerdo, concibo o imagino ese día ante los periódicos, ya inevitablemente transnochados, mientras el café o en un intermedio de los que suelen ser tan gratos.

Lo que Rajoy sabía

Dice Rajoy en entrevista publicada hoy en El país: “Todo el mundo conoce cuáles son mis posiciones, pero todo el mundo desconoce las del señor Rodríguez Zapatero”.
Lo que, por lo que hace a la primera de sus afirmaciones, extraña porque el candidato popular es experto en no contestar a lo que el autor de la entrevista, Javier Moreno, le pregunta. Algunos dirán que Zapatero también ha manifestado cierta maestría en estas artes aunque no sea gallego. Ignoro si el Presidente se ha manifestado en términos contrasimétricos a los citados y menos dentro de una entrevista en que deje sin contestar muchas preguntas. Señalemos, por ser exactos, que la forma de no contestar de Rajoy no es la de quedarse callado: más bien dice bien alto que no sabe o que no recuerda.
Mi reacción primera y primaria fue negativa ante tal proceder, pero hoy tocan alabanzas y diría que el desorientado está proponiendo una fórmula revolucionaria: Sólo sé que mi oponente no sabe nada. A lo que el mismo Mariano parecería querer añadir una coda interpretativa: lo que en su caso es grave y en el mío virtud.
De todas maneras, no es mi intención ser irónico y debo darle la razón al candidato de la derecha pues en política uno se define perfectamente por las preguntas que deja sin contestar y es también cierto que hay muchas maneras de no contestar a lo que se está preguntando.
Cierro: el estilo de no contestar de Rajoy contribuye a dejar fuera de la agenda política aquellos asuntos que desdeña con su “no lo conozco”. El problema que tiene –o que tenemos los demás– es que fue él quien puso en la agenda muchos de esos asuntos de los que esta semana se desentiende.

miércoles, marzo 05, 2008

Futbola futbola da

Mauro Entrialgo desarrolla la siguiente analogía en tres viñetas:

Primera viñeta: “Con los nacionalistas pasa lo mismo que con los seguidores de cualquier equipo de fútbol.”
Segunda viñeta: “Si te cabrea en exceso su mera existencia…”
Tercera viñeta: “…suele ser porque tú también eres uno de ellos, sólo que de otro equipo.”

Notemos el gusto por la moderación: estamos hablando de cabreos excesivos, no de cabreos simples o temperados. Quizá lo dicho sólo se aplica a esa especie o grado de cabreo, no a cualquier cabreo provocado por los nacionalistas. Pero dejemos también el moderado "suele" y vayamos a lo importante: lo que se dice del fútbol es falso. A los seguidores -fanáticos o no- de un equipo no les molesta la existencia de seguidores -fanáticos o no- de otro equipo; más bien al contrario.
Y lo que se dice de los nacionalismos hace falsa la analogía. En un contexto español, a un nacionalista vasco, la existencia de un nacionalista catalán no le molesta lo más mínimo. Antes bien, se siente vindicado y corroborado en la verdad de sus afectos y en él encontrarán un esforzado conmilitón. Así, que en ese contexto que apuntamos, lo que sucedería (dejamos para otro momento la fenomenología ideológica y política del llamado “café para todos”) es que casi todos los nacionalismos serían aliados naturales frente a lo que se denuncia y etiqueta como nacionalismo español.
Lo que se sigue es que este último supuesto nacionalismo se opone a todos, como no podía ser menos. Y lo curioso del caso es que en lo justificado de esa asimetría coincidirán todos, porque dirán que España pertenecerá a un género distinto que Cataluña o el País Vasco o Galicia, y ello salvo que a España se le restasen esas partes. Para algunos nacionalistas vascos, catalanes, España sería una “cárcel de naciones” y no una nación; para otros, la España residual quizá fuera una nación a la que aún otros nacionalistas de otras partes (sea Asturias, Castilla,…) le habrían de sustraer alguna nueva porción.
Los españoles que algunos califican como nacionalistas españolas dirán que España es una nación o una nación política y que los nacionalistas catalanes, vascos, etc. lo son justamente porque ni Cataluña, el País Vasco, etc. son naciones.
Pero si las referencias de los nacionalismos son de géneros diferentes (y eso tanto para el nacionalista catalán o vasco como para el supuesto nacionalista español), los nacionalismos, verdaderos o supuestos, también serán de diferente género y será plenamente sofística su asimilación.
Recalquemos, finalmente, que analogías como las de Entrialgo están condenadas a la particular especie de falsedad en que caen las analogías falsas, precisamente porque se establecen en el plano subjetivo: lo que piensan o sienten unos sujetos. Como si a la "psicología de la abuela", que decía Searle, le debiéramos las categorías pertinentes y esenciales de la teoría política.

martes, marzo 04, 2008

El cuento semanal

Al promediar la tarde de aquel día, leyó en el volumen y se dio cuenta de que llevaba una semana sin pronunciar la conjunción adversativa "pero", lo que nos plantea dos problemas: Uno, que cómo lo sabía; dos, qué relación había entre el endecasílabo de Lugones y su personal y curiosa percatación.
Sobre el segundo problema, llegó a la conclusión de que los laberintos del pensamiento son tales que otras confluencias más extrañas le había sido dado experimentar, así que no valía la pena molestarse en darle otra solución.
Infirió, por tanto, que el primero merecía con toda probabilidad más atención porque el hecho constatado era notable y notable la claridad de su memoria y de ésta su percepción. Ahora bien, se dijo, qué sentido tiene que yo me haya percatado de tal cosa -asunto que doy por resuelto- si me estoy engañando, si es el caso que sí haya pronunciado la fatal conjunción. Por otro lado, añadía también para su cacumen, qué sentido tiene dar por resuelto el segundo problema si aceptar el explanandum, si dar por explicado aquello que el problema ha de explicar (y no en otra cosa consiste este problema), significa aceptar que el primero deja de ser un problema.
Decidió, en consecuencia, dedicarse a la resolución plena y esforzada del segundo de los que ya le parecían enigmas. Ahora bien, concentrado en éste, nada le parecía mejor respuesta que la ya dicha, la que hablaba de los azares del pensamiento y la asociación de ideas (o de hechos). Con ello, volvía inmediatamente a la resolución del otro problema, el que dijimos primero, pero sólo para advertir una vez más que debía resolver previamente el segundo.
Nuestro hombre entró en un ciclo cerrado y ahí sigue. Las confluencias de su discurso se acogen ahora al emblema del círculo.

lunes, marzo 03, 2008

La bolsa

Entre otras cosas, la bolsa ha sido fuente inagotable de misterios y presciencias prestigiosas; y también de desprecios notorios. Naturalmente, los citados prestigios tienen mucho en común con el que adorna a los zahoríes y a los agoreros, y eso nos ilustra acerca de la calidad del saber ajeno, tan relacionada con las preferencias de nuestro olvido.
Hemos de suponer que el experto en bolsa lo es por insistencia y por llevar mucho tiempo allí. Ahora bien, su intuición cultivada no requiere tanta dedicación como para no poder añadir a su práctica los sortilegios de mil y una teorías.
Cabe también la posibilidad de que el experto nos engañe no solo en lo que se refiere a su conocimiento, sino también en cuanto a la fuente de sus ingresos, fundamental, técnicamente relacionados con el primero de los engaños citados.
Además, si la bolsa es emblema y resumen de todos los templos del saber más o menos arcanos, de algunos de los expertos que la orlan cabría decir que obtienen más recompensa de su gesto que nos recuerda que están en el secreto que de las plusvalías tal vez obtenidas; lo que -desde luego- no nos indica qué piensa quien actúa fingiendo estar en un secreto que no existe.

domingo, marzo 02, 2008

Baloncesto

En la mañana del domingo de marzo y con calor -a mediodía- jugamos a baloncesto hasta que nos engordan las manos y nos huelen a polvo. En el frontón, las canastas se elevan como guardianes de algún imperio desaparecido y expoliado para burla imperecedera de éstos: "Si así son mis siervos, imaginaos cómo seré yo, el poderoso". Los contrapesos de cemento son los brazos caídos de los soldados. Ajenos a la ruina de las obras humanas, tiramos a canasta con desigual fortuna y alcanzamos una euforia que presagia un lunes dolorido.
Esto era un gancho y ahora entro por la izquierda. Contemplad y temblad, defensores, pues no podréis pararme. Al rato, el frontón queda solo, se ha levantado un aire que juega con el polvo. Se eleva hasta que al final cae, arremolinado con algunas hojas al fondo, en el rincón de la historia.

sábado, marzo 01, 2008

Piano

El piano y su propensión a reinar en el vértice de la sala, localizable por su misma presencia y a despecho de la geometría extrínseca del recinto. La armonía y su llamado siempre atendido a la metáfora de la verticalidad frente al eje horizontal de la melodía. Sin embargo, ambos ejes no son ortogonales salvo que la música admita todo, una tarea iniciada hace tiempo.
Si nos dejamos de teorías y volvemos al piano, sus pedales y sus martillos, a los profanos nos admira su voluntad de sistema, escala tras escala, semitono tras otro. No sigamos, porque pueden aparecer por aquí Paul McCartney y Stevie Wonder. Una cosa es que nos pongamos líricos y otra que acabemos tiernos. Inevitablemente.

viernes, febrero 29, 2008

De la superstición y la ironía romántica

Varias formas de la superstición: Comprendemos los reveses que sufrimos en referencia a nuestras expectativas. En ocasiones, la predicción nos ahorra la desgracia. En otros, es su seguro heraldo. Los reveses imprevistos se entenderán destacados sobre el fondo de las predicciones realizadas al modo de un tropo inesperado. Ser supersticiosos nos hará propender al barroquismo de las palomas supersticiosas y barrocas.
Naturalmente, la predicción racional sólo se entiende como abstención o como una asignación favorable de probabilidades a, precisamente, los resultados de su cálculo: por otro lado, tal escenario no es el más frecuente en nuestras actuaciones. Más bien imaginamos o tememos consecuencias que nos llaman la atención por la incomodidad o dolor que producirían de darse y no por valoración de ese coste en conjunción con su probabilidad.
Se abre aquí la cuestión de cómo nuestras expectativas –como si fueran causas- se conjugan con los efectos. La probabilidad del efecto si lo esperamos (y, como decimos, lo esperamos por azar de nuestro temor y no tras cálculo reposado y espinoso) sería la probabilidad de haberse dado la expectativa si se ha producido el efecto por la de éste y partido por la de la expectativa. Como se puede razonar, la probabilidad de la expectativa para las almas temerosas puede ser más alta cuanto más grave sea la consecuencia. Con lo cuál si uno teme mucho, es posible que el gran denominador haga pequeña aquella probabilidad y que no sufra demasiados males precisamente por haberlos imaginado.
Es muy verosímil, sin embargo, que el alma débil alterne entre el temor por las contingentes desgracias y la esperanza irreflexiva de grandes bienes; con ello lo razonado se va al traste, porque el temeroso es el que piensa en todo y se equivoca mil veces por cada error.

jueves, febrero 28, 2008

Vaciado

Al edificio a medias derruido y expoliado le han quitado también el gran reloj. Queda un ojo vacío, o sea que no hay ojo y sólo queda la redonda cuenca y por extensión una huesa que nos recuerda fugacidades a más velocidad que la propia de ese reloj, que era –por cierto– fugaz como reloj que era de recreos y otros intermedios.
Si Borges anota en algún lugar de su geografía la complejidad del laberinto del presente y nos advierte de la callada pero segura sorpresa de que ya no repetiremos algún trayecto o algún encuentro de hoy mismo(1), la memoria –ese otro Borges– nos invita a estancias que son ya imposibles, para las que nuestra voluntad ya no vale y que dejaron un hueco que ahora ocupan otros objetos u otros afanes. Me vienen a la cabeza algunos establecimientos públicos y las casas de los abuelos. Quiero decir: porque me han venido a la cabeza, acometo un listado improbable de parajes y alcobas que son otros de los signos indispensables del paso del tiempo.
En cuanto a Borges, podríamos pensar que formula su aporía cotidiana sobre la analogía de los límites del pasado. Yo sospecho más bien que la analogía de Borges va de la épica a lo doméstico, de los imperios derrumbados a los límites invisibles que nos han vedado ya cosas tan modestas como un cajón o una carpeta. Aunque quizá la diferencia entre el pasado y nosotros sea justamente la que va de lo grande a lo pequeño, la que media entre el reloj inexorable y su desaparición, como si el tiempo estuviera también sujeto al paso del tiempo.

(1) Porque un todo lo suficientemente complejo nos reservará siempre la configuración que buscamos, pero también nos negará alguna que –de haber sido señalada– sería, lo sabemos, muy fácilmente accesible (Ramsey).

miércoles, febrero 27, 2008

Bajo la lluvia

Llega a casa mojado por la rara lluvia. Vuelve a salir. Llueve y sin paraguas: le parece mal el adminículo si la lluvia es una visita tan ocasional como últimamente parece, como si los demás viandantes le fueran a echar en cara su escudo, su desprecio.
(Es posible, empero, que la lluvia piense que no es bienvenida, pero podemos decir que la lluvia es la visita, no el visitante. Es también posible que a nuestro hombre simplemente le afecte la superstición según la cual el remedio impide la herida y tema que el paraguas detenga la lluvia, que las nubes se levanten, que chaparrón sea un diminutivo.)

martes, febrero 26, 2008

Apólogo

Cuando volvía a su sueño, lo hacía siempre no con la esperanza de que una noche dejaría de soñar. Más bien lo hacía con la de que, al menos, ese teatro inconstante (que decía el clásico) estaría regularmente jalonado por los intermedios de la vigilia.
No podía decir que volviera a su sueño voluntariamente, pero el planteamiento de este último asunto siempre le había parecido francamente impertinente. Su sueño, además, incluía variaciones bien conocidas como las de soñar que se sueña o soñar que el sueño era la vigilia y viceversa.
En sus sueños solía escribir y dejaba sus escritos a los habitantes de ese mundo de los sueños, en el que –por cierto- no adivinaba mayor coherencia que en el otro, pero esto era una protesta ociosa que se permitía para dar fe de su escepticismo hasta en la vigilia. Siempre que acababa un escrito se lo confiaba a un lector. Casi nunca volvía a ver a sus lectores, y si en un nuevo sueño y por azar se topaba con alguno y le preguntaba por su parecer, éste se hacía el despistado o el olvidadizo.
En la vigilia también escribía, pero procuraba no hablar de sus sueños ni adentrarse en mayores paradojas. Tenía miedo de mezclar las palabras y, por tanto, acabar mezclando las cosas. Con lo bien que estaba con su clara separación de sueño y vigilia, esos dos reinos que tan nítidamente separaba a la luz del Sol. O eso creía él.

lunes, febrero 25, 2008

Democracia

No ha comenzado el debate, el que no precisa de más precisiones. Los convencidos de uno y otro lado seguirán convencidos de lo que están convencidos. Los llamados indecisos harán mal en basar su decisión en un tartamudeo, una expresión desafortunada, una ligerísima salida de tono, o una retórica banal pero agradable o de torpe heroicidad. Pero la fórmula del debate no admite debate y no hay otras razones que las minucias. Lo cual, una de dos: o es un golpe de estado contra la democracia o la esencia verdadera de la democracia.

domingo, febrero 24, 2008

Peritos en almas

Cumplirán una bien conocida regularidad histórica y no pocos de los radicales de izquierda que se creen la punta de lanza de no sabemos qué revolución, los reyes de sus facultades -las que no deben mancillar los políticos se diría que de derechas, aunque no sólo por eso-, esos estudiantes, serán los intelectuales orgánicos de eso refugio último, del nido de águilas del leninismo, los think tanks de la derecha y su espejismo de estar tan por encima de la desorientada multitud.

sábado, febrero 23, 2008

Abducción

Trata el portátil con el cuidado y hasta la sacralidad debidos. No se agite antes de usar. Ni durante. En cambio, una vez en su bolsa, el portátil ha egresado del universo que, modestamente, habitamos. La bolsa, su asa y su bandolera y las fuerzas centrífugas. Sin cuidado. Keine Sorge. Los mimos y las prevenciones estarán más allá de la línea del horizonte.
Existen situaciones abductivas que nos separan de algún objeto. Que lo apantallan de los accidentes del mundo. Concomitantemente, adverbio que nunca había escrito a este lado del horizonte, devolver al portátil a este mundo supone vencer una resistencia, un umbral que nos sobrepasa.
En este caso: no es portátil. Es que desaparece. Transmolecularizado o algo así.

viernes, febrero 22, 2008

Inquietud

El establecimiento, junto a la Nacional I, ha separado completamente la carta de la barra de la carta del restaurante. Como se ha sentado en el restaurante y a la mesa la cubre un mantel blanco, recién puesto, se decide por lo que no le apetece.
Comer solo en según qué clase de restaurante es, como bien se sabe, un ejercicio no exento de cieras dificultades, pero él es capaz de llevar a feliz término su empresa. Eso piensa al menos hasta que se fija en otro comensal solitario, unas mesas más allá. Hay personas que no concemos, pero que responden a un arquetipo que hemos frecuentado. O que nos ha frecuentado a nosotros desde su reino de geometrías cristalinas: el cristal del pelo sucio, el cristal de la basura, los poliedros más frágiles y desdentados; pero esto es otra historia.
La mirada del otro se cruza con la suya varias veces. Sabe retirarla inmediatamente, pero no tarda en producirse otro encuentro. También sabe percibir los gestos, no por sutiles y educados menos visibles, de la incomodidad.
Por otro lado, imaginación y memoria no se han cansado -del primer postre al café- de elaborar hipótesis acerca de cuándo, dónde y cómo, si ése fue el caso, se pudo encontrar hace muchos años con el otro comensal, zurdo por cierto, y diría que algo más viejo que él mismo, un comensal que también se ha decidido por la oferta del restaurante, pese a viajar solo y algo desaliñado.
Al ir a pagar, hace una señal al camarero para que aligere porque ha visto que el otro se está apresurando también. Al poco, ve que alguien se le acerca con la cuenta y decide olvidarse de su compañero. Por eso, por evitar un encuentro o reencuentro, un reconocimiento súbito y quizá poco grato, cuando ha satisfecho la cuenta, se levanta y sale sin mirar a nadie.
Al mismo tiempo, exactamente, que aquel extraño que ha decidido olvidar.

jueves, febrero 21, 2008

Zen y cero

La acción es un espejismo peculiar cuando se habla de ella. Y lo es en el espejismo del futuro o en los laberintos del pasado. Si el cobarde muere mil veces es porque suma a su acción (o a su pasión) las otras mil de temerosos resultados y todas son muerte, probablemente más que la milésima.
Del mismo modo, es sabido que las historias de aventuras o de acción son otro teatro en el viento. Que en ellas no abunda la acción ni se da apenas eso que se llama aventura. Que el tiempo se va en el caminar animoso con que se sale de casa mientras se pregona la propia disposición o la ingenua esperanza.
Con lo que se deduce que la acción equivale a su falta, que no la percibimos, que la contabilizamos cuando no debemos, que la contamos como si hubiera sido y así deja de serlo. El séptimo, pereza.

miércoles, febrero 20, 2008

Menos da una piedra

Pescábamos justo en el límite del coto. Pescábamos carpas con cierta regularidad y había veces que no sabían a barro.
Una vez, en otro lugar (en otro río, claro) picó una trucha cuya cola estaba dentro de una culebra de agua. Esta segunda pieza la devolvimos al río obligándole a un triple, en su caso dicen que verdadero, mortal: Instinto constante casi a las puertas de la muerte.
Comer, además, parece razonablemente transitivo. No recuerdo si era mosca, cucharilla o qué era lo que comía la trucha, la cual, por cierto, no daba la talla. Como se ve, creo recordar casi todo lo demás.
La creencia en el propio recuerdo es lo que engaña al pez, cuya memoria es tan escasa, según nos cuentan. Saber que hemos olvidado es confiar en la pertinencia de la pregunta que alguien nos hace. El pez no atiende a requerimientos de ese estilo. Por eso, la carpa no recuerda que vive en aguas tranquilas y la trucha olvida que sus aguas son frías. Y eso equivale a pensar que todo el río es orégano. ¿O estoy olvidando el lugar común?

martes, febrero 19, 2008

La imagen social de la ciencia y sus dorados reflejos

Es un espectáculo lamentable en nuestro país ver como la actividad científica busca justificarse en público con tesis de tres tipos:
Tipo A: Este descubrimiento sirve para curar el cáncer.
Tipo B: La ciencia es también cultura.
Tipo C: La ciencia puede inspirar (aportar ideas, materiales, etc.) al arte.
En cuanto a la primera, es propia de la concepción según la cual los beneficios más tangibles de la investigación (tangibilidad que es muchas veces cuestión de publicidad o de azar comunicativo) se producirían sin el concurso de muchos otros "descubrimientos", como si la actividad científica hallase su valor en unos polos singulares sin que lo demás fuese relevante o necesario, algo que cabría denominar como "resultadismo ingenuo".
En cuanto a la segunda y la tercera, observemos que ciencia –pese a todo– es abstracción metafísica de carácter menos monstruoso que cualquiera de las otras dos citadas. Y sin embargo, o por ello mismo, parece que, como una moneda de cambio milagrosa, como un talismán, legitiman a la primera. Cabría inferir de ello, que el arte, que la cultura –o el Arte, la Cultura– son, a los efectos, oro: que –el psicoanálisis enseña– no es otra cosa que mierda.

lunes, febrero 18, 2008

Electorados

Estando repartidos y fijados en su mayor parte, los partidos se afanan por los votantes que cabría llamar –en el sentido económico– marginales. Esto es doctrina admitida y no conviene insistir. Ni siquiera en los efectos colaterales de la situación, ni siquiera en los directos, ni siquiera vale la pena describir lo racional o no del comportamiento de los partidos en sus pugnas.
Podría ser más interesante investigar las causas, sobre todo la llamada fidelidad de los llamados votantes al partido de sus preferencias. Aquí habrá que escuchar con la atención debida a sociólogos, politólogos e historiadores. Ignoramos casi todo de la literatura al respecto, pero nos tememos que los electores fieles lo son sobre todo al partido que no votan. Por decirlo rápidamente, no es tanto una fidelidad en el amor como una en el odio. Lo que se probaría por la oscilación entre la opción de votar a un partido determinado y la abstención como la principal oscilación observada, al menos si no se comparan contiendas electorales de distinto género.
Es posible que todo esto carezca de mayor fundamento, pero la pintura de la situación no queda completa si no se recalca el escaso número de opciones accesible al votante, algo que en otros mercados no se produce. En nuestra ignorancia, suponemos que los economistas y los psicólogos habrán estudiado con atención qué hacen los individuos cuando se enfrentan a una elección entre dos opciones mutuamente incompatibles, que no difieren en su coste, y que se acompañan de la posibilidad de abstenerse. Sin embargo, es difícil establecer una analogía precisa con la situación que plantean unas elecciones políticas. Seguramente, éstas remueven los supuestos mismos de la psicoeconomía. Por ejemplo, las opciones se acompañan con una serie de ofertas anejas –en las que podemos confiar o no– que suelen ser de un carácter más concreto y específico que las líneas definitorias de los partidos. De hecho, cada votante debería efectuar cálculos complejísimos para saber qué es lo que le conviene más. Por otro lado, es notable que las adhesiones y rechazos se producen a las más diversas escalas: un votante es alguien siempre incluido en determinados círculos y redes que rara vez han sido elegidos por aquél.
De ello, pude seguirse que la conducta de los electores no es exactamente una cuestión derivada de los programas de los partidos ni de la experiencia de su ejecutoria ni de sus ofertas anejas. En cuanto a la racionalidad de la conducta de los partidos, que dábamos por supuesta, hay que relacionarla con círculos y con redes que se dibujan en ámbitos que no coinciden plenamente con aquéllos a los se aludía a propósito del votante.
Y lo que seguramente no es tan racional es la identificación de los depósitos de votos con grupos que se definen mediante un solo rasgo: ser mujer o ser homosexual, pongamos por caso. Salvo cuando se trata de hacer caer al contrario en una trampa.
Por último, sería cuestión de investigar la hipótesis según la cuál cuanto mayor fuera el valor del voto marginal, más barrocas y, en cierto modo, amorfas serían las ofertas anejas de los partidos, las que –a su vez– deberían mantener un equilibrio peligroso con sus ejes ideológicos y con sus principales motores de cohesión, etc. etc.

domingo, febrero 17, 2008

Cunctator

Vemos los campos despejados entre las lomas y los montes más lejanos. Imaginemos que dos ejércitos se dan cita aquí, con espacio para lidiar. Si un concierto es un combate, todo combate exige un concierto notabilísimo. Ninguno de los dos pensó que era mejor dejarlo para más tarde, que ése no era el momento conveniente. Vencieron la impaciencia o la necesidad de esos animales de muchas cabezas. O tal vez los generales no sabían cómo gobernar un ejército diluido entre bosques y roquedos, bajo el sol o bajo la ventisca, y la puntualidad en tamaña cita era sólo un miedo mayor.
Retrasar decisiones se considera también como vicio aunque aquí se hable de animales de sólo dos brazos y sólo una cabeza. Puede pensarse incluso que el destino inapelable de la movilización, la batalla y la muerte, puede facilitarnos analogías para toda nuestra vida. Obsérvese que es la batalla, decimos, la que define a los ejércitos. Dudamos, en cambio, que sean el triunfo o el fracaso los que permitan hablar de vida. Obsérvese también que “vida” es una de esas palabras cuyo significado se mueve de la neutralidad a la valoración positiva, y esas modulaciones son incompatibles en cada predicación. Quizá, toda biografía está destinada a no ser, de puro vacía e indiferente, que sea la casualidad improbable o precisamente el huir de las citas que se dan como inevitables, lo que hace que una vida lo sea.

Tomado de Pierre Valpierre, Esquisse d’une ontologie stupéfiante, grotesque et cavernaire, Briançon, Éditions Hexagone, 2007

sábado, febrero 16, 2008

Wilsoniana

Durante toda mi vida adulta y parte del extranjero he visto que la libertad política más estimada se cifra en palabras como autodeterminación o independencia aplicadas a sujetos mitológicos o que se toman del libro de folklore o de otros libros aún peores.
Lo que acaba por pasar no es lo inquietante; ni siquiera lo es dar sustancia política o tomar eso que llaman legitimidad de categorías ajenas e impertinentes. Lo peor es pensar que gracias a la liberación de las inauditas naciones habrá un día en que todos al levantar la vista … y todas esas tonterías.

viernes, febrero 15, 2008

Mándeme con un propio las instrucciones

La ideología es el algoritmo que se utiliza para interpretar un texto: éste le llega al lector, que entiende lo que puede y que es lector porque es poco más que ese algoritmo. Esto es trivial, pero ¿qué clase algoritmo será éste de la ideología? ¿Y hasta qué punto un texto es un vector confiable de operandos?
La analogía puede extenderse y ello nos situaría en pleno paradigma informacional. Sin mayores disquisiciones -y por la debida brevedad y por rebasar dicho paradigma- podemos decir que la ideología es también el algoritmo que hace actuar al individuo de una manera u otra según qué situaciones. Se adivinan los ecos de ciertas teorías sobre todo psicológicas en este asunto.
Sin embargo, si no podemos escaparnos del algoritmo de entender y del de obrar, si siempre tendremos uno, como podemos leer cualquier cosa y nos puede pasar cualquier cosa, ese mismo algoritmo universal se disuelve, porque no podremos describirlo, porque no será finito, porque será una ilusión, que las ilusiones sí que son complejas.


Tomado de Pierre Valpierre, Esquisse d’une ontologie stupéfiante, grotesque et cavernaire, Briançon, Éditions Hexagone, 2007

jueves, febrero 14, 2008

Darwin platónico

Los creacionistas vienen a ocupar un lugar que la misma aparición del darwinismo produce. Las ideas son, así, alimento de sus contrarias, subcontrarias y primas lejanas.
Tal cosa lleva a muchos a considerar que las ideas tapan otra cosa, otra cosa que se remite incluso a oposiciones de apariencia pueril como amigo/enemigo o par/impar. Más modesta, pero también más radicalmente, afirmaríamos que el ser de las ideas es precisamente el de un dibujo que se va haciendo más complejo e incluye necesariamente otras ideas. Si somos seres intencionales, la intención de las ideas es siempre otras ideas.

Tomado de Pierre Valpierre, Esquisse d’une ontologie stupéfiante, grotesque et cavernaire, Briançon, Éditions Hexagone, 2007

miércoles, febrero 13, 2008

Examen

Un examen se asemeja a una leva o a un reclutamiento, con el cabo o el sargento que se afanan en ordenar a los recién llegados o –en cierto modo– a los recién extraídos. Pues todo examen incluye una fase preliminar que podría denominarse “a formar”.
El examinador parte de la idea, probablemente correcta, de que la mayor distancia visual de uno a otro es congruente con alineaciones o tresbolillos muy regulares. Ello contribuye, sin dudarlo, a que el examen sea técnica didáctica de orden cerrado, que no del más relajado (y, como se sabe, no de menor atrición) orden abierto.
Una fase final y muy deficiente, en cambio, en esta ceremonia es la de “rompan filas”, pues es prácticamente imposible que los examinandos obedezcan la consigna, la instrucción un tanto sobreactuada, de “quiero veros desaparecer de ahí en un momento, que no haya formación, que no estéis”.

martes, febrero 12, 2008

Las costuras de los expedientes

De las guerras y de los genocidios queda huella administrativa que, de algún modo, se redime porque pasa a ser significativa a los ojos del lector. La banalidad del expediente se contrae y el documento mecanografiado pasa a ser hipóstasis precisa de actos irremediables.
A la inversa, la administración parecería procurar apariencias aceptables a cualquier página del catálogo de lo inhumano, lo que posee un valor psicológico notable para la tranquilidad o paripé de las conciencias.
En tiempos de paz o de tibieza, en los que no hay grandes resoluciones que tomar ni se nos pone a prueba, en que la obediencia debida nunca es de asesinos a asesinos declarados, y puesto que conviene ser aristótelicos en lo que se refiere a la teoría de la potencia y el acto, a la pulcritud administrativa debe acompañarle el recordatorio de que nunca será sustancia, y que puede afinarse hasta el virtuosismo incluso ante las más atroces empresas.

lunes, febrero 11, 2008

Don Juan

En la tapia de una fábrica, la que daba a un campo donde año a año se alternaba la alfalfa con algún otro cultivo, se leía un “Viva don Juan” tachado –sin mayores problemas se leía la proclama debajo y al lado de las tachaduras– y un amigo me dijo que era una pintada de los carlistas. Sería más o menos en 1969 y mi amigo se equivocaba de preferencia dinástica.
Lo que yo no comprendí entonces es que las tachaduras corrían a cargo de la policía o de algún funcionario municipal. Imaginé que el nocturno carlista –que se había ido además bien lejos para manifestar su preferencia-, después de delinear a brochazos su mensaje, lo había tachado. Eso era para mí la señal de que se trataba de un aviso valioso, para iniciados.
El funcionario emborronador, como he apuntado, no había conseguido otra cosa que subrayar el mensaje, aportarle un aura insuperable, y creo que eso abre otra línea explicativa para mi hipótesis de un único autor.
Por extrapolación, cabría considerar que todo mensaje mistérico u oculto se aprovecha de alguna censura inhábil o de un gesto mal interpretado; que lo que rodea todo prestigio no es algo muy distinto de, por ejemplo, una lista de la compra o un programa de fiestas.

domingo, febrero 10, 2008

Las solapas

El lector sabe que en otro tiempo los aventureros, distribuidos en diferentes gremios y pagados por diferentes compañías comerciales, recorrían el incompleto mundo con sus chaquetas con solapas.
La solapa era una evidente avanzada, si no del progreso, sí desde luego del casino del pueblo o incluso, si no hacemos acepción de los orígenes de la mayoría de nuestros héroes, del exclusivo club o de la parroquia.
La pérdida o desaparición de la solapa, sobre todo por encima de los cinco mil metros de altitud y de los 70 grado de latitud, es un abandono en el relativismo cultural y térmico, lo cual de por sí no es ni bueno ni malo, aunque sí presagia su desaparición también en aquellos clubes y en aquellas parroquias, incluso en aquellos casinos. Algo propio de un planeta de abandonados.

sábado, febrero 09, 2008

Denigratorio

Denigrar a los inmigrantes incluye por añadidura y por el mismo precio la adulación demagógica del nacional, de –al parecer- su competencia y honradez, extremos que no resisten el más leve contraste con la realidad.
Para conseguir los efectos buscados es también bastante conveniente la confusión categorial: la prescripción que afectaría al creyente o practicante de una religión se dirige a los extranjeros de tales o cuáles países, confusión interesada que, si al contrario se prueba verdadero acierto y no confusión, nos descubre muchas cosas sobre lo que es el estado, la religión y el individuo.
Lo más curioso del asunto es que las apelaciones sentimentales se parecen demasiado a algunas de las cosas que se conocen bajo el término de ‘memoria histórica’: no hay más que oír a Cañete y sus peculiares memorias de los buenos ratos en establecimientos hosteleros, de los no tan buenos en algunos servicios hospitalarios. O a Pizarro, para quien a los españoles los dedos nunca se nos hacen huéspedes.

viernes, febrero 08, 2008

La microtienda

Surgen, al amparo de residuos arquitectónicos ocupados en su día sobre todo por zapateros, pequeños comercios de heterogénea mercancía y oferentes de dispares e inusitados servicios. La ecología del mercado propicia florecimientos inesperados y tal vez efímeros, locales haikus con breves sinestesias en su inventario.
Son establecimientos verticales, cabinas de ascensor donde convergen quizá ilusiones o penitencias. Extrañas como la más extraña de las promesas, eficaces tal vez, porque no necesitan almacenar lo que venden en una trastienda a la que se le va poniendo cara de pasado imperfecto. Mientras, su rostro público alude a un tiempo alabado en las horas de ceniceros sucios, conversaciones extinguidas y otras tristezas un poco bobas.

jueves, febrero 07, 2008

Yo haría lo imposible o consecuencias de una errata

500,000.000 /((365 x 4) + 1) = 342.231, 39 (árboles por día, si se acepta la engañosa precisión)

...better not to behold...

Se levanta y deja el televisor encendido (la pared encendida como en una película famosa del siglo pasado. Por otro lado, los sensores de apagado automático no funcionan). El asunto es interesante porque esta vez uno de los dos nominados será expulsado sin escafandra. No tiene una idea muy clara de qué desperfectos sufrirá el pequeño satélite antropomórfico. Esto último le tiene mucho más intrigado que saber quién saldrá de la estación espacial. Así que, por una vez, desprecia la urgencia y la “rabiosa actualidad”: una actitud no del todo homologable en un mundo contento.

miércoles, febrero 06, 2008

Kuhn y sus agüeros

Las revoluciones científicas deben ser singulares y ser singular contradice a las muchas revoluciones, sobre todo a las revoluciones. Que no hayan florecido a orillas del río azul de la Big Science mil paradigmas. O un paradigma y su contrario.
Pero vivimos justamente en estos tiempos de plétora y su gran inflación. La única revolución es la destrucción y sus deshabitados olvidos.

Tomado de J. Pashtun, The Exhaustion of Scientific Revolutions, Guitarra University Press, Tulsa, 2006.

martes, febrero 05, 2008

Las manos sucias

La imaginación vestida y la memoria desnuda: O mejor, la memoria mueve y la imaginación desnuda. Son dos variedades de la ficción que se distinguen según la cercanía y el gremio del referente (o del objeto, que también puede decirse).
Por lo que se respecta a las facultades humanas -Aristóteles decía esto de la inteligencia-, seguramente tenemos imaginación y memoria porque tenemos manos y algún juguete.

Encuentros

Establecer una lista de convecinos que hemos encontrado (por casualidad, se entiende) en nuestros viajes, en particular al extranjero. Elaborar cuidadosamente la lista de lugares y confundir las horas del día. Una segunda lista para el extranjero: la de quienes en un comercio o en un tren nos han sorprendido hablando en nuestro idioma.
Después, la lista de todos los que no hemos encontrado porque nunca estuvieron allí (alibi-ados, que se dice), pero que debiéramos haber encontrado. Pensar en los personajes famosos a los que nos hemos cruzado en lugares públicos. No vale, claro, un actor famoso en el teatro, un escritor en la presentación de su libro... Despreciar esta lista.
Por último, la mejor de las listas, que es imposible y es la de los encuentros fallidos y apenas detectables. Las trayectorias que no fueron tangentes por poco, aquéllas con la que ofrecimos un bonito argumento para un narrador omnisciente, o eso se cree él.

lunes, febrero 04, 2008

A quién se le cuentan las cosas

El poder, es sabido, lo es porque dispone y maneja más y mejor información. ¿Hasta qué punto esto es así o no es también el caso que el poderoso (o el que dispone de buena información y sabe manejarla) atrae más y mejor información y no sólo porque sabe atraerla –porque organizar un buen servicio de información es una tarea indispensable–, sino porque simplemente así son las cosas ?
En otras palabras, ¿tendemos a facilitar al que percibimos como poderoso más y mejor información? ¿Es ésta una estrategia racional del subordinado? –Éste da y arriesga lo que piensa que es menos que lo que piensa que puede ganar. ¿Es un rasgo innato de valor adaptativo?
Volviendo ahora al comienzo, ¿será el poder una asimetría que crece sobre la base de una primera estimación de la asimetría? Un partícipe decide aportar una información al otro porque de esa manera intenta conseguir, por ejemplo, otra información u otras ventajas: por ejemplo que, temiendo la muerte y dispuesto a ser esclavo, lograr que el otro no lo mate
Sin embargo, en política nunca hay partidas sin comenzar a jugar y todos entramos con algunos dados ya echados. Por eso, seguramente, no tiene sentido hablar de conductas racionales ni de individuos cuando es muy difícil cambiar de papel, esto es, lo que uno sabe hacer.

domingo, febrero 03, 2008

Aporía del puente

O comprar río o vender puente, sonríen vizcaínos en este invierno seco cuando el camino cruza el cauce. La réplica apela a una circunstancia acaso paradójica, pero exacta: el puente ha de corresponder al camino y no podemos disminuir la escala. Es hasta más caro.
En cuanto a comprar río, lo cierto es que la compra de los ríos los convierte en una sucesión de lagos, o en un río mayor sólo cuando se desembalsa, o en un sueño por donde fluyen las representaciones de Heráclito en su teatrillo de vientos y de sombras. Para decirlo poéticamente, que los ríos se convierten en pasillos de agua, como un helado flujo, la urna desmemoriada de un bañista (dos versos de Gabriel Unceta, por cierto).

sábado, febrero 02, 2008

Paseo por la nieve

Sigo huellas de otros, que imagino verticales sobre la breve pisada, verticales más allá sobre la siguiente, aún más breve. Algunos de estos fantasmas simpáticos que me han precedido van y han vuelto. De otros, a esta hora de la tarde, cabe preguntarse dónde se habrán metido para cuando la noche haya helado los dibujos de las suelas. Conviven el corzo y la extraña fauna de la motocicleta: nada es perfecto. Cuando regresamos sobre nuestras huellas, cuesta abajo, aceleramos y asustamos a otro corzo. Está lustroso, pero nos parece lento: la rara euforia del frío y el ejercicio físico.

viernes, febrero 01, 2008

De lites

J.M., colaborador ocasional de un periódico de provincias, estuvo a punto de conocer cuán fastidiosa y barroca puede ser la realidad. Resulta que hace un par de años, en una columna que agonizaba por ser graciosa, escribía a propósito de un personaje famoso, que sus títulos académicos, de los que éste presumía y aún presume –y pese a estos esfuerzos de J.M.– con énfasis de opositor tronado, “eran más falsos que los libros de un XXX”, donde el "XXX" que escribimos nosotros hace referencia a una franquicia de establecimientos de hostelería caracterizados por una decoración recargada a base de cachivaches fabricados en cartón piedra y que pretenden evocar ante el torturado cliente un establecimiento británico abierto a todos los públicos, establecimiento que, a su vez, pretende remedar a los lugares más exclusivos que habitan las clase pudientes de ese país tan notable. Entre los cacharros –maletas, fonógrafos, cartelería decimonónica– destacan falsas estanterías con falsos lomos de falsos libros. El caso es que a ello se refería a todas luces el esforzado J.M., pero he aquí que un juez le llamó a declarar en una causa abierta en relación con una red de falsificación de facturas y contabilidades varias. Al parecer, un periodista había confundido el inocente artículo de J.M. o, más bien, al J.M. del inocente artículo con otro J.M. autor de un libro sobre delitos financieros y “contabilidades reflejadas en falsos libros”. La pequeña bola –que quizá había nacido con una búsqueda en Internet–engordó lo suficiente de dossier periodístico en dossier periodístico como para que una de las partes del asunto del que se trata hiciera notar al juez de lo pertinente de la colaboración del experto.
No tardó mucho el juez en comprender que el J.M. que tenía delante no era el que decía el abogado más bien embolicador que lo había reclamado y le mandó marchar sin mayores agradecimientos. Solucionado el equívoco, y desde su autoridad y su impaciencia, el juez pasó a negar al abogado el interés y la necesidad de la comparecencia de su verdadero J.M., pero esto es lo que los clásicos llamaban otra historia.
Como no podía ser menos, el J.M. falso –que es nuestro J.M. verdadero de esta verdadera historia– no pudo por menos que contar, y embellecida, esta aventura no sólo en una de sus colaboraciones sabatinas, sino en varias que crecían en fervor épico y heroísmo de semana en semana.
Y en eso estaba la cosa, hasta que nos hemos enterado de que J.M. ha vuelto a los juzgados: una comedia se repite siempre como farsa, lo cual es bien trágico. Nuestro hombre está peritando como J.M. verdadero y como verdadero experto en un caso de falsificaciones. Al parecer los libros falsos de XXX son copia no autorizada de los libros falsos de otra franquicia hostelera de más larga tradición. La propiedad intelectual –si podemos llamarla así– de los decorados es de esta última, que ha demandado por una buena cantidad a aquélla. Cabe la posibilidad de que, concluido el pleito, J.M. nos lo cuente con más pelos y señales de éstos que aquí adelanto, que se permita chistes acerca de si es posible abonar la cantidad que XXX puede verse condenada a pagar en billetes falsos o del Monopoly (le he leído lo suficiente como para saber que así lo dirá), y que se postule como perito delante de todos los tribunales de este mundo y sus teatros.
También es posible que alguno de los lomos con letras doradas oculte un volumen verdadero, con sus páginas impresas y numeradas y con una hoja seca tiñendo la página 231. En cuyo supuesto, el caso habría de pasar al ámbito penal, con todas las implicaciones y molestias subsiguientes.

jueves, enero 31, 2008

Las operaciones imposibles

Muchas clases hay de operaciones imposibles y de pseudooperaciones: Desde las que sólo son una apariencia: 5 + * 8; hasta los experimentos mentales para los que hace falta más energía que para enfriar la mitad de siete universos. Y pasando por casos ya más cabales: la historia de aquél al que se le encomienda colocar un grano de arroz (o de trigo) sobre el primer escaque del tablero de ajedrez, dos sobre el segundo, cuatro sobre el tercero y así en la conocida progresión geométrica. El graneador no tiene otro remedio que escaquearse y es que la operación es imposible de varias imposibilidades, si bien no infinita. Lo interesante del caso es que la operación es perfectamente representable, como lo son las operaciones que llevan al cálculo inacabable de las infinitas cifras decimales de, por ejemplo, pi.
Estas operaciones imposibles (ya finitas y físicas, ya matemáticas: ¡oh, cielos, esta distinción es la de los sublimes kantianos, mutatis mutandis!) se construyen sobre una representación sencilla de la operación o serie de operaciones (su computabilidad a fin de cuentas) y con un límite que hace a nuestras capacidades como sujetos operantes y a nuestros medios y herramientas, o que hace a la naturaleza misma del resultado que se espera (y que se puede representar... de otro modo) de las operaciones, que a veces es como decir que se espera de nosotros.
Es también interesante comprobar cómo representación y operaciones dan lugar a verdades que no exigen la realización de éstas, sino sólo la representación de una parte de las mismas: las pruebas diagonales pueden interpretarse en ese sentido. En ocasiones también sucede que objetos con los que se opera de cierta manera nos hacen pensar en operaciones que son inaplicables, que son imposibles o ilegítimas y cuya sola consideración destruye aquel objeto: p.e., no podemos representar el punto mayor de un intervalo abierto en R: pensar que existe es destruir el concepto de partida.
Estas operaciones y apariencias de operaciones destructivas son habituales en todos los ámbitos. Incluso, pueden ser esenciales para una teoría. Por ejemplo, podemos pensar que nada en una gramática impide que la misma genere (verbo éste un sí es no es tramposo) oraciones de longitud infinita. Si A = "Juan cree ", 0 = "que vio al ratón", y 1 = "que vio al gato", el lector de carácter industrioso puede concluir lo debido sobre oraciones de tipo A1000110..., esto es, Ax^n, donde x =1,2 y n no está acotado. Naturalmente, esta gramática contiene (como todas las interesantes) oraciones inefables, física y matemáticamente, pero al llegar aquí la gramática ve cómo a su potencia empírica se une un elemento absolutamente fantástico y no del todo irrelevante: por ejemplo, el conjunto de las oraciones no es numerable. El lector recordará que por el estilo fueron algunas de las especulaciones de Langendoen y Postal.
El lingüista (que no es un matemático) trabaja, pues, con un objeto que contiene la semilla (arroz o trigo) de su propia destrucción.

miércoles, enero 30, 2008

Avis aux navigants

Los comentaristas políticos de la derecha han aprovechado la iniciativa de Gordon Brown de convocar a sus homólogos alemán, francés e italiano en funciones (o dimitido o en volandas, que no sabemos) para afear la supuesta inepcia de Zapatero, al que no invitan a tan prestigiosos saraos. Como es sabido, tal es el trabajo de aquéllos, para el cual no se requiere mayores dotes intelectuales ni mayor habilidad que la de saber para donde apunta el fonógrafo.
Por desgracia, no es una cuestión de los alcances de Zapatero. España está condenada a estar emparedada en casi cualquier contexto internacional y las opciones planteadas –incluida la portentosa e imaginaria “nueva Europa”– parecen hijas de un arbitrio descabalado y del sueño.
Si no, véase el último artículo de Timothy o Timoteo Garton Ash en El país, publicado el pasado domingo y que llevaba por título inspirado el de “Convertir el G-8 en el G-14”
Los seis de la fama son potencias demográficas y algunas puede que democráticas (en el artículo, el tal vez futuro Sir Tim O'Theo no se muestra nada estrecho), a saber: China, India, Brasil, México, Sudáfrica, Indonesia. Nótese, de paso, la brecha en Iberoamérica. Triste destino de las impotencias intermedias.

martes, enero 29, 2008

La era del exhibicionismo

Como el asesino de masas que guarda sin destruirla la prueba de sus crímenes –y no entraremos ahora en las razones de este proceder que no es infrecuente en la ficción–, algunos delincuentes contemporáneos parecen menos interesados en la comisión del delito y la compensación directa que les procure que en la publicidad global del mismo.
Por más que ellos mismos proporcionen la prueba incriminatoria indudable, su objetivo no parece otro que el de protagonizar, pongamos por caso, una violación filmada y accesible libremente en Internet. Ahora bien, sucedería aquí que se actúa como si la máxima transparencia fuera la máxima opacidad. En este sentido, el exhibicionismo presente lo es sólo en apariencia, porque el sujeto ya no se exhibe: más bien se encuentra, fruto de su propia construcción en la representación videográfica, pero pretende hacerlo en un mundo alternativo que no deja ninguna responsabilidad personal para éste. Pretende que su acción ya no es de este mundo.
Tal cosa se correspondería con una igualación de realidad factual y ficción, porque la idea de mundo posible y la consiguiente metafísica lo que hace es desdibujar la idea de verdad. O mejor, se correspondería con una relativización de lo real, que no sería ya ni siquiera el primero entre pares: un avatar –si se nos permite la broma– de la idea de los mundos posibles puesta al alcance de las clases populares y también del lumpen.
Tal vez paradójicamente, nuestro tiempo es también el que mejor recompensa una inversión que siempre ha sido muy rentable: la calumnia. Parecería que con la calumnia opera la superstición según la cual, ella no puede por menos que ser efecto de alguna verdad. Se olvida que para un relato verdadero puede haber infinitos relatos falsos. Que a un hecho verdadero le podamos enfrentar diez mil hechos falsos construidos con retales de apariencia similar.
Si se disculpa la trivialidad, el video que presenta o representa de modo realista individuos, cuerpos, interacciones entre humanos, el que verosímilmente es una filmación –y no sólo éste–, se concibe siempre como contraparte de una realidad filmada: puede ser ésta la de un mundo alternativo, pero el video se refiere siempre a algo exterior, ya sea lo filmado o lo fabricado virtualmente.
Como se sabe, la edición y el montaje nos puede llevar al relleno de las elipsis y a la construcción de una contraparte, de una realidad falsa (por no mencionar una realidad virtual) perfectamente falsa. Sin embargo, esto suele olvidarse y el resultado es que el video y su reproducción masiva han multiplicado la supuesta carga de verdad de toda representación. Desdibujada verdad, ya lo dijimos, pero que lleva a la conclusión de que ya no hay mentiras.
Quizá, por tanto, los delincuentes exhibicionistas piensen que tampoco hay verdades y que todo está permitido.

lunes, enero 28, 2008

A lo lejos

El anticiclón, desde esta altura, nos concede horizontes que abarcan a varias provincias. Y, por tanto, este invierno nos visita cada mañana como una amenaza sorda y soleada. A esta altura, el termómetro marca más de diez grados centígrados y nos hacen sudar jersey y anorak, lo que incluye la latitud latitudinal de ambas denominaciones.
Más arriba, a los mil ochocientos metros sí que notamos un poco de fresco, pero nada especial. Aquí mismo y más abajo hemos visto de todo: cámaras de video que no funcionan por el frío y amarillos carámbanos de narices, esto es, de las narices. Y ya no lo vemos.
A las cuatro, el Sol nos dice que se está ocultando detrás de una peña y que se acaba el recreo. Nos miran los piornos como les miramos a ellos nosotros, con la extrañeza del anticiclón. Con algo de sol sobre la lana, nos ignoran las ovejas, que desde su olimpo mordisquean los hierbajos de la cuneta.

domingo, enero 27, 2008

Lenguas de niebla

Al salir de la ciudad, soleado; pero nos damos cuenta en seguida de que hoy la niebla es caprichosa y se alternarán valles cubiertos y alturas despejadas con lugares donde el patrón será el inverso. En la gasolinera todavía vemos el sol, pero nos espera una etapa de opacidad. Desde algún punto, elevado y despejado, vemos cómo un dios de ignorancia y olvido ha distribuido sus lenguas de niebla para desconcierto de los mortales. Es mucho ver porque desde aquí hemos sabido a quién sí y a quién no, ambos grupos igualados en su ignorancia mutua y en el desconocimiento de la situación general.
Sin embargo, lo dicho es pretensión vacía porque es cierto que dominamos el terreno durante unos quinientos metros y sabemos que la niebla es un mosaico entre lo aleatorio y lo determinado por el relieve, pero mañana estaremos en otro lugar, habremos olvidado y habrá que conducir despacio.

sábado, enero 26, 2008

Contabilidad doméstica

La contabilidad es el arte de apuntar puntualmente, una disciplina que se acompasa a los períodos más breves, si bien es parcialmente recuperable: Los libros mal llevados se pueden poner al día. Con la música no pasa lo mismo: si te retrasas, ahí te has quedado. No sabemos si la vida y nuestras contriciones y nuestras atriciones encuentran mejor espejo en la contabilidad o en la música. Tendemos a pensar, pesimistas, que el tiempo perdido es perdido, aunque tal vez podemos pensar en una posible recuperación. Una tercera posibilidad es que la vida sea una ilusión. Y tan banal que no merezca el menor esfuerzo del contable, del tasador, que sea una música silbada por un necio, las manos en los bolsillos, rumbo al desastre.

viernes, enero 25, 2008

Día del cursi literario y día del cursi fatigado

I

Este día, viernes, he mirado el correo electrónico. Alguna basura. He asistido a un seminario. He hecho algún trabajo de oficina. Algo he trasteado con un par de ordenadores. He buscado un rotulador con el que escribir en un CD. He tomado una cerveza. Como. He ido a clase. Había caminado hasta el lugar donde recibo la clase. Camino después. Tomo un café. Camino más y me siento a escribir. Eso es todo, Viernes.

II

Me levanto o casi no. Con sueño. Por la calle, comento a alguien que llego al viernes cansado. Es que completar la semana laboral cuesta. Disimulo unos bostezos en el trabajo o no los disimulo. No cojo el coche ni el autobús y me paso la tarde caminando. El café no me reanima. Viernes, estar cansado tiene plumas, recuerdan en los documentales de la dos.

jueves, enero 24, 2008

La bolsa

La bolsa y la totalización virtual de la riqueza, virtual en el sentido antiguo y teatral. Lo que se ha perdido, nos dicen cuando se producen bajadas inusuales. A los ajenos a ese templo (o mercado, que de los dos modos puede y debe decirse), nos cuentan que es una máquina de amplificar pequeños impulsos, pero no al modo de un amplificador electrónico, sino de un modo más aleatorio y vagamente fatídico. Un templo que produce suicidas no puede responder mecánicamente a un catálogo de estímulos más o menos restringido, pero tampoco es la flor de los fenómenos inesperados. Sospechamos, no obstante, que en lo que a escenografía se refiere, la bolsa es el simulacro de un simulacro, que una gran calculadora dice a unos funcionarios cuáles deben ser los resultados del día. ¿O es que la economía no es una ciencia?

miércoles, enero 23, 2008

Perplejidades montunas

A la colina que tantas veces había ascendido decidió aquel día subir por otro camino, más escarpado. Y tanto que llegó a un lugar por donde no podía seguir y hubo de volver sobre sus pasos.
Años después, le toca una revisión o una corrección de su ruta, pero bajando. La diferencia es notable porque no se trata sólo de bajar y subir, sino también de ir y volver. Conque una dificultad en el descenso es una dificultad al final del día y no a su principio.
Cuando uno no puede seguir ni retroceder, ello se debe tanto a una situación objetiva como a que sólo resta lo que resta de sus capacidades a renovar circadianamente o mediante una fiesta entre semana (que decía el poeta).
La analogía, pues la excursión nos habla del día, nos acerca también al día de la vida del hombre y es exacta: las dificultades en el regreso no son las que hubo en el progreso, aunque también es cierto que uno puede estar de vuelta de todo e incluso sin haber ido (que también decía el poeta).

martes, enero 22, 2008

Política artística

La derecha española está mal diagnosticada. Y es que para entenderla cabalmente hay que apuntar que es resultado del romanticismo o, al menos, correlato o análogo suyo. Antes de Frankestein, como se sabe, artista era el que fabricaba objetos artísticos. Después, arte es ni más ni menos lo que hace (facit) o incluso lo que hace (agit) el artista, categoría en la que se ingresa con el descaro con el que se recuerda un axioma. Pues bien, la derecha es un artista moderno.
Porque observamos que el discurso de la derecha concentra la virtud política en lo propio de sus propias acciones, las cuales, si ejecutadas por otro, pierden toda su potencia y, antes bien, se convierte en viciosa, inconveniente o inane, torpeza.
No faltará quien señale que esta preeminencia del ejecutante –que calificaría de por sí la calidad de la acción ejecutada– no es sola de la derecha y que es incluso rasgo que mejor distingue o caracteriza a la izquierda. Aquí no discutiremos tal, pero habráse de concluir (porque no parece errada la acotación) que lo que predomina a uno y otro lado, antes que el juicio por los frutos, es el sujeto como núcleo de acreción de partidarios y que las razones para la existencia de uno y otro núcleo enfrentados son oscuras, impermeables y, sobre todo, confusas. Y más en este país de todos los artistas.

lunes, enero 21, 2008

La búsqueda de señales

La que luego será bifurcación era un punto anónimo del camino. Cuando volvimos sobre nuestros pasos -porque estaba claro que por allí no íbamos a ningún sitio, si no era a la paridera en el claro del hayal-, dimos por llamar a ese punto la bifurcación. Nosotros habíamos seguido por lo que parecía el camino más pisado(1) o, digamos, la línea continua más libre de vegetación.
Ese camino más pisado había sido una señal de naturaleza causal, que se había revelado como equívoca o falsa. Tomamos entonces por el otro lado y agudizamos nuestra vista para descubrir señales convencionales (pintura sobre árboles, un apilamiento de piedras,...), pero es de temer que imagináramos a un sujeto intencional y semiótico demasiado amante de la pareidolia y sus mentiras.
Al poco, el segundo camino cruzaba, supusimos, un prado y al otro lado se debían encontrar nuevamente las señales que habrían de corroborar que era el bueno. Sin embargo, no quedaba claro en qué dirección precisa habríamos de cubrir el trayecto indiferente del prado. Debíamos apuntar, por así decir, de acuerdo con nuestra previsión, con nuestro rumbo a gran escala, para lo que era indispensable la capacidad de disponer de señales más elaboradas y de la capacidad de interpretarlas.
Lo que, además de no ser el caso, nos hacía preguntarnos por la utilidad de las señales de los dos primeros tipos referidos, convertidos en código cartográfico (más o menos icónico) o en un hábito para el que ninguna metáfora, y menos la del mapa, es recomendable.

(1) Y que simplemente había parecido el camino, sin solución de continuidad, cuando pasamos la primera vez.

jueves, enero 17, 2008

Sillita

Me siento en la sillita y me paso la hora larga moviéndome y removiéndome. A los demás les pasa lo mismo y la conclusión se sigue sin dificultad. Más tarde, en casa, hallo la formulación -si no feliz- precisa: Volvemos el lunes día 21.

miércoles, enero 16, 2008

El arquetipo móvil

El arquetipo muta según las copias se multiplican con sus notables y crecientes defectos y lejanías. Y es que como las copias van modelando el molde, en él se concentra toda la variabilidad y la clave de esa variabilidad. Una copia sola es perfecta en su monotonía, pero el arquetipo de la rosa reúne todas las imperfecciones habidas y alguna que, sin duda, está por venir pero que la rosa eterna toma del arquetipo del ladrillo.
Así, la realidad está hecha de arquetipos inacabados, mudables y movientes, que se acercan y se alejan entre sí.
Ahora bien, concedido esto, se distinguen varias escuelas de pensamiento. Hay quien, a la vista de las convergencias imborrables, sostiene que la realidad es un solo arquetipo que es todos sus bailes y retrancas. Hay quien, al contrario, sostiene que cada copia es un arquetipo y que con esta voz solemos referirnos a unas familias más bien fingidas de arquetipos cuya similitud se nos antoja sin mayor fundamento.
No podemos olvidar a quienes mantienen que no hay copias y que imaginamos a éstas asombrados ante la contemplación incesante de los arquetipos y todas sus inevitables facetas.

martes, enero 15, 2008

Ensayo

El ensayo está muchos pasos más allá de la lección, aunque léxicamente esté permitido elevar el tiro y decir que se ensaya para la lección.
El ensayo lo es también de quien ensaya. Así el sujeto es objeto del mismo, aunque la situación no sea necesariamente reflexiva. El ensayo nos ensaya para descubrir nuestra ley metálica.
Quizá el ensayo como género literario haga lo mismo, lo cual es especialmente meritorio porque -junto con el blog- es éste el género de la ocurrencia y lo es más que la lírica, que ya es decir, aunque sin alcanzar a otras variedades del género didáctico en sus diversas modalidades delictivas.
Si regresamos al ensayo del actor, del músico o del bailarín, reconocemos que no hay aquí lugar para bromas y que para poder ensayar hay que haber aprendido mucho, lo que se hace a través de otros formatos y otras ejercitaciones. Porque la espontaneidad es difícil. Y más a mis años.

lunes, enero 14, 2008

En el autobús

En el autobús le llega una voz suave amortiguada o barrida por el mucho ruido. El acento es exótico, que quiere decir inusual para él. Lengua de algunos inmigrantes. No puede reconocer el idioma o aventurar alguna hipótesis, pero poco a poco empieza a reconocer o a creer que reconoce alguna palabra suelta en español. ¿Es un español de rara prosodia y entonación sutil? ¿O es una ilusión el reconocer palabras? ¿Un modo de imaginar algún orden en lo que para él era poco menos que caos? ¿Se trata quizá de alguna variedad transoceánica, tal vez índica o indonesia, de portugués? Deja el autobús con una mirada que no puede ser furtiva y que no le permite llegar a conclusión alguna. Ha bajado por la puerta trasera y un instante de indecisión le impide alcanzar la delantera, la de entrada, antes de que el autobús parta.
Al menos no fueron los ignorados hablantes los que le abandonaron a él en el autobús, porque entonces su lengua tal vez fuera el lenguaje de los pájaros: El lenguaje de los pájaros cuando ven la carabina (que tal vez escribió Ángel María Fernández).