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sábado, agosto 01, 2009

Press de banca (para una antología de lecturas de verano)

Con el esfuerzo que se distribuye en una periodicidad que amaga con autodisolverse, mi amigo J paga la cuota del gimnasio. J duda acerca de su contrato con el gimnasio y acerca de qué fórmula es la más favorable para él y sus absentismos. Es consciente, además de que es una máquina que calienta el gimnasio con su trabajo ineficaz y por otro lado absurdo, lo que -al menos en invierno- añade cierta dosis homeopática de injusticia a las mensualidades.
Con otra periodicidad que también se va disolviendo, de vez en cuando –fórmula que nos dice que ya se ha difuminado el período- va a cenar con sus compañeros de gimnasio.
En el gimnasio, el tiempo y los años avanzan y a veces retroceden, pero en las cenas uno siempre retrocede. A sus años, recuperarse de una resaca es para J cuestión de una semana laboral con su viernes incluído.
J no sé si es del todo buena persona. Ahora se ha especializado en simular que bebe los gintonics que vierte con hábil descuido en las macetas; deja las resacas para los otros. Pagan todos a escote, pero tal vez, en su caso, debiera negociar alguna compensación con los taberneros.

Tomado de Ferrán Pérez Corazón, Manual de autoayuda a dos manos, Valencia, Ediciones Agropecuarias, 2007.

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