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martes, agosto 25, 2009

Balneario (para una antología de lecturas de verano)

Extraídos del catálogo los maniluvios -sólamente tachados de un ejemplar- , el gerente se muestra satisfecho. Sin embargo, no sabemos si el gerente sabe qué es un maniluvio o no lo sabe. Alguien le ha de recordar que la propuesta ha de pasar por el Consejo y que nada puede enviarse a la imprenta sin la aprobación de éste. La letra de los estatutos, si vamos a ello, no dice nada en cuanto a la página web. Por ahí, quizás...
Además, si se acaba el material impreso, hay que solicitar una nueva y buena remesa. Un pequeño error material, tipográfico, baladí, no convertiría en inútiles las decenas de miles de folletos, tinta fresca y hermosa. Las explicaciones hablarían de inevitables azares, nada de decisiones, apenas responsabilidades definidas. Está hallada una manera de lavarse las manos.

Tomado de Gustavo González Gili, Albornoz blanco en pabellón escarlata, Valladolid, Ediciones Simples,2001.

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