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sábado, mayo 12, 2007

Lución

¿Y qué decir del lución, al que no le esperan metamorfosis ni más paradoja que su condición ápoda y terrestre? Hemos visto uno aplastado en la carretera, de pasada, y hemos vuelto sobre nuestros pasos, cuesta arriba y al final del resuello.
¿Era un lución? No sabría decirlo, bidimensional y geométrico en el asfalto. Por la mañana, no lejos, vi lo que quedaba de un sapo que ya me había llamado la atención unos días antes. El sapo es el sapo, pero el lución es uno de esos animales de condición disfrazada, de quiebro en la taxonomía. El lución bidimensional incorpora o nos recuerda la dimensión del tiempo y los divertículos (aunque quién sabe) del arbusto de la vida. El arbusto de la vida, que es una madreselva que agota un jardín pentagonal y hermético, que expulsa a los pacientes vecinos, que se consume a sí misma, que no es nada en el arbusto de la vida.

1 comentario:

Javier de la Iglesia dijo...

Gran abrazo.
¿Por qué?
No sé. Porque es domingo.

Javi