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martes, octubre 17, 2006

Marinero entierra

El calambur que algunos quieren tirar por la borda y aquejado del plomo de las prosodias. El calambur con todos sus tresenunos de articulación embrionaria. El calambur, que no es el calembour, sino una curiosa especialización de ONG, de juego de palabras sin fronteras o, al menos, sin lexical boundaries. El calambur y sus banderas de mosqueo. El calambur tetragramático de un místico rastafari, por lo rasta y por lo fari y por lo superlativo. El calambur with a rhythm of rhythming guitars y el acordeón de las funciones harmónicas con h. El calambur en los textos constitucionales y todos los calambures del diccionario calculados con un programa que incluya calambures que hagan detenerse admirado al ordenador.

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