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sábado, diciembre 09, 2006

Subproducto

La pérdida de las llamadas certezas conduce al triunfo del subproducto. Sin las teleologías que nos alimentaron, el panorama quedó despejado para los resultados inesperados y felices. Se produjo así el triunfo de dios de maneras un tanto indolentes pero, en el fondo, claramente responsable. La esperanza salió también muy reforzada de esos movimientos. De hecho, las filosofías de la sospecha rebotaron hacia una mayor satisfacción de la afición, agradabilísimamente sorprendida con las maravillas de la naturaleza y hasta de la historia.
Digamos, de paso, que no poco es el interés lógico del movimiento cuando se trata de justificar la propia inepcia y de atribuir los marros a nuestra grandeza: colateralidad, que se dice, y que se obtiene simplemente desconectando nuestras intenciones declaradas y sus resultados de la realidad, y ésta del coro y de las fanfarrias.

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