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martes, diciembre 19, 2006

Cita diaria

Faltó a su cita diaria. Así dicho, no queda exento de ambigüedad. Pero lo que es innegable es que la misma expresión, “cita diaria”, denota una larga costumbre y una costumbre que involucra a dos partes, a dos sujetos, o –al menos– a un sujeto y a una situación objetiva que depende, seguramente, de otras partes que son otros sujetos comprometidos cotidianamente con el mantenimiento de las cosas.
Por eso, al decir que faltó a su cita diaria, hemos disuelto ya la mismidad del faltante. Él es –y por eso podemos hablar de la cita diaria– o era ya el otro, porque él es también su cita diaria. Y si falta no vuelve a ninguna esencia anterior, supuesta o, más bien, fantasmagórica, obligada a sus propias y fantasmagóricas citas. Sigue siempre moviéndose, no puede borrar ni borrarse.

El día que faltó a su cita, subrayó esa cita y su costumbre. El día que falte para siempre a su cita, aunque quién lo sabe si sólo sabe que ha faltado a su cita, habrá acabado con los otros, o habrá subrayado que son también un compromiso con alguna cita diaria.

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