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martes, abril 03, 2007

Golorito

El jilguero está siempre serio. Es serio. Es un pájaro amante del cardo y serio. Que siempre mira hacia abajo. Que siempre te mira hacia abajo.
El ornitólogo se entrega a ensoñaciones paseriformes, esto es, de vuelo bajo; y es capaz también de las humanas ensoñaciones de vuelo gallináceo. No podemos asegurar si en su vigilia está capacitado para el tiro tenso y también para el tiro por elevación.
Este ornitólogo es una rara avis entre los suyos y puede que fuera. De hecho, si el jilguero ocupa sus meditaciones es por alguna melancolía infantil no exenta de la psicopatología que ese nombre vendría a designar. Sueña con días de plumaje juvenil, de primer año de jilguero. No sueña, dice que hay un pasado más libre de compromisos y componendas que habita en algún lugar del pasado.
Esta primavera que ha comenzado tan fría es paradójica para un ornitólogo. Nuestro ornitólogo hoy nos ha confiado sus tentaciones antropomorfizantes y con cierto humor reconoce que, en justa correspondencia, él debe hacerse pájaro. Añade que lo tiene difícil pues se dice de él, y con razón, que es ingenuo, que no es un pájaro, ni de cuenta ni pinto:
- Ya ves. No consigo mirar a nadie, ni en broma, por encima del hombro.

1 comentario:

Loser dijo...

muy bueno, nada para decir y para pensar un poco lo que pusiste y leerlo de vuelta.