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jueves, noviembre 16, 2006

Dobles

En aquella época nos aficionamos al juego venialmente paranoico de los dobles. Hablo de más o menos 1980, 79 en Canarias habríamos añadido entonces. En nuestra ciudad habíamos identificado a un Bertrand Russell, a un Hans-Dietrich Genscher y a muchos otros personajes del mundo que entonces seemed / To lie before us like a land of dreams.
Por estas calles sigue con su pacífica vida un Ariel Sharon y suele pasear un Gorbachov inmaculado. Teníamos también un Roland Barthes (éste nos parecía particularmente exacto y cartesiano), que tenía o regía un bar. Así que, de vez en cuando, visitábamos el bar de Barthes.
Yo tenía también un Alberto Cardín. Cuando años después conocí a Alberto Cardín (fue un año antes de su muerte) comprobé que el mío y el suyo propio no se parecían nada ni en nada. A mi Alberto Cardín le he vuelto a ver, después de muchos, este año. Lo vi hace unas semanas y hoy me lo he vuelto a cruzar. Ante mi ridículo tribunal, él es él y es otro, como ante la divinidad indiferente eran uno los dos teólogos famosos.
El Cardín doblado está como siempre -el siempre es aquel 1979 canario-, pero con el pelo blanco, homogéneo y robusto. Inevitablemente me hace recordar a Cardín y me hace recordar aquellos tiempos cuando yo todavía no había sido sustituido por éste que les escribe. Un saludo.

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