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sábado, septiembre 10, 2022

Dietario laboral: Formación del personal

Tenemos aquí varios asuntos del más alto interés. No entraremos en la pragmática del estupendo vocablo 'personal' que durante algún tiempo supo adquirir alguna resonancia geórgica cuando, sustantivo, aparecía en el habla rústica ("Los domingos en verano baja mucho personal a estas pozas"), procedente tal vez de los años (hablamos de tiempo propio, pero que transcerre ajeno) más allá de los límites del Grupo Local de Galaxias, esto es, en el servicio militar.

Nos quedamos más bien con 'formación', voz que apunta de vez en cuando hacia el pasado en que el personal alcanzó la formación que ahora luce, al menos cuando ostenta los respectivos diplomas; voz que señala también al presente y al futuro que se le solapa, y entonces se refiere a la notabilísima institución de los "cursillos".



Ya me los has dejado así. Ahora voy yo.


Los cursillos corresponde a saberes hábilmente fraccionables y llamados a celebrar como emblema a la píldora y al comprimido, y al conceptismo asintótico,  disuelto en sí mismo: "lo breve, si nada, dos veces breve". Corresponden también los cursillos a la evaluación graciosa y benévola, al control laxo, a la asistencia schrödingeriana, incluso -ya que estamos- a la falta de comprobación de las listas y registros diarios, que, sin embargo, colapsan siempre en una presencia constante de todo el alumnado numerario, interino o del tercer estado. Corresponden, en fin, al regalo.

Son así un triunfo de la instanciación burocrática de la productividad. Impagablemente contribuyen a que resulten altamente satisfactorias las mediciones de aquello que se puede medir, porque lo que es importante, pues es el caso que no se puede medir.


PS: Añadamos acerca del 'del' que en el caso que nos ocupa es difícil entender la frase titular en el prometedor sentido del genitivo subjetivo.

viernes, septiembre 09, 2022

Dietario laboral: don de lenguas

El Marco Común de Referencia para las Lenguas viene a sustituir al Espíritu Santo con notable desventaja. Mas, como resulta que el espíritu sopla donde quiere, etc. tenemos que contentarnos con estas soluciones propias de las sociedades credencialistas.
El don de lenguas genuino, ya sea pneumático o ya sea esforzado, halla su correlato patológico-recreativo en la glosolalia, la cual posee algunas  características comunes con otros símbolos de reconocimiento intragrupales, aunque con la ventaja de un no sé qué de misterioso, carismático o como se diga.



Pass me the trowel  -  把抹子递给我


Yo, sin ir más lejos, he sido testigo de varios fenómenos notable en un terreno que guarda alguna relación con este. Me refiero al reconocimiento que hablantes informados otorgan al ignorante perfecto como hablante nativo de una lengua. Este fenómeno se puede producir de varias maneras. Naturalmente, hay que decir poco y mantenerse más bien dentro de un recinto interjeccional, sobriamente gutural y hacer uso inteligente de apoyaturas tácitas en el sobreentendido
Si, por otra parte, la maniobra propende a dar la razón al interlocutor o a la audiencia, la probabilidad de éxito se incrementa de modo significativo. Se consiguen así dos significatividades donde no había ningún significado. Cabe la posibilidad de que esto suceda siempre que alguien habla con otro y, no digamos, cuando lo hace consigo mismo.

jueves, septiembre 08, 2022

Dietario laboral: Órganos colegiados

Alguien con su carrera a la espalda aludió en alguna ocasión a las tribulaciones y servidumbres del joven investigador o del joven profesor. Ciertamente, habla de una época difícil y lo hace al comienzo de un razonamiento en el que aquí no entraremos, pero aun así nos permitiremos el subrayado que apreciará el lector.

In the depression of the early thirties a Harvard doctorate brought only even chances of appointment to a college faculty. One of my contemporaries won the degree in philosophy with flying colors and turned at once to train for the civil service, rather than court frustration in the field of his choice. If a man did get a teaching job, his struggles continued. He would prepare nine to fifteen hours of lectures a week, besides grading papers and serving on committees. He would do his professional writing in the evenings and on Sundays and during such weeks of vacation as were not taken up with summer teaching. He would type it himself and buy the eventual reprints out of a meager salary.*

Lo que importa en este asunto es que, en esta visión consoladora, las tareas administrativas y burocráticas ocupan ontológicamente una posición bastante lateral con respecto no ya a los intereses subjetivos de un académico, sino con respecto a la esencia de su dedicación. O incluso con respecto a los pilares o misiones esenciales de la universidad. Aquí nos apresuramos a declarar que excluimos de las mismas la función de mandar, sustentada en la capacidad conveniente desarrollada para tal cosa, desarrollo del que algunos, como es sabido, hacen responsable a la universidad.




Pero nos equivocamos gravemente si pensamos que el objetivo de la institución y el engranaje eficaz de los individuos en la misma son asuntos centrados en la ciencia, en la enseñanza o en la más bien volátil "extensión universitaria". Sí que veremos que se dan individuos que se toman con las dosis alopáticas y sobrediocesanas de conllevanza y café de la máquina su obligada intervención en las tareas de gestión y tráfico de papeles, pero tales individuos no pueden engañarnos. El verdadero propósito de la universidad y su función es la administración de asuntos que progresivamente se vean reducidos a la nada, al menos en la razón que guardan con esa misma administración, que ya dejó muy atrás las proporciones elefantiásicas y nos recuerda cada día más al Dios de Aristóteles, salvo en la no menor cuestión de que éste es el que mueve sin ser movido y las memorias, libros blancos, guías, informes, cronogramas, rúbricas, solicitudes, tronos, potencias, dominaciones… tienen que ser movidos y no mueven nada. 


* V. O. Quine, 1974.




miércoles, septiembre 07, 2022

Dietario laboral: per sacculos sacellorum

Se han sentado en los bancos del vestíbulo y la máquina de las bebidas está dispuesta para revelarles su futuro. Ahora son filósofos, más que humanos y transhumanos, hasta transhumeanos, ellos también dispuestos a rondar con sus coplas una verdad infinita con el auxilio de unas cuantas monedas o, en su defecto, con la tarjeta de que se les ha provisto para fotocopiadoras, guillotinas y otros artilugios.

- Dado que esa inmortalidad casi ya a nuestro alcance no se ve menoscabada por las muertes debidas a traumatismos, es posible que toda muerte violenta corrobore en algún grado la tesis de la inmortalidad del género humano.

- Y si es tras un umbral temporal que estamos a punto de alcanzar, más la corroborará.

- Pero sabes que no todo el mundo está de acuerdo con estos argumentos.

- Sí, pero la mayoría de esos pretendidos refutadores han muerto.

- A la hora de defender la tesis convendrá entonces acabar con la vida de un buen número de individuos.

-Y, lo que es más, si se quiere asegurar la inmortalidad propia, lo mejor es suicidarse.



Todas las beatas van de negro. Si una persona impía va de blanco, nos fortaleceremos en nuestra convicción cromática sobre las beatas.


A su espalda, al fondo del vestíbulo una mesa petitoria exhibe en un cartelito las instrucciones para el oportuno bizum. 

martes, septiembre 06, 2022

Dietario laboral: trabajo en equipo

Viene a enseñar algo doble e importante. Aporta a los jóvenes un conocimiento de primera mano de la emergencia de desigualdades en esfuerzo, en renta, en rendimiento y un muestrario práctico de tipos humanos, entre los que destaca el gorrón o parásito y su avatar más refinado, el escaqueador. Ignoramos si aporta también algún conocimiento propio y dizque autorreflexivo, esto es, de aquellos saberes que que se acogen al imprudente lema o divisa Γνῶθι σεαυτόν.


Para que vengan los hijos / con plumas de pavo real

En el caso de los equipos de adultos, consolidados, durables, su misma estabilidad nos habla de una conjunción feliz en el que cada cuál ha sabido convertir su vicio particular en virtud colectiva, como si de la pereza individual surgiese una poderosa diligencia grupal, movida por ignotos mecanismos de emulación o vergüenza. Al final, el resultado, ya que estamos, adquiere las trazas de un deus ex machina. Lo ves ahí delante, nacido de la cooperación humana, e coelo descendit, que recordaba el otro amigo*. De lo que se infiere, que conviene no quedarse en la mínima máxima tan citada, ya te vayas a casar (Γάμους κράτει) o a meterte en política (Κριτὴν γνῶθι)**.

* El amigo aquí aludido es Samuel Taylor Coleridge, que si comenzó con Juvenal, por algo sería:
 
Self Knowledge

—E coelo descendit Γνωθι σεαυτον.—Juvenal, xi. 27.

Γνωθι σεαυτον—and is this the prime
And heaven-sprung adage of the olden time !—
Say, canst thou make thyself?—Learn first that trade;—
Haply thou mayst know what thyself had made.
What hast thou, Man, that thou dar'st call thine own?—
What is there in thee, Man, that can be known?—
Dark fluxion, all unfixable by thought,
A phantom dim of past and future wrought,
Vain sister of the worm,—life, death, soul, clod—
Ignore thyself, and strive to know thy God!

** Consúltese al amigo Estobeo. 

lunes, septiembre 05, 2022

Dietario laboral: los de mantenimiento

En su conversación, teorizan sobre algunos trucos técnicos, sobre los registros eléctricos, sobre el problema de la condensación, y sobre algunos sucedidos, más o menos terribles, que esperan a quienes ignoren el manual de procedimientos. Uno dice que hay cosas que no sabe y otro, que hay cosas que no sabe nadie e, incluso, cosas que nunca se sabrán. De esto último, dice un tercero que, aunque hay cosas que se acabarán sabiendo, de momento parecen habitar un territorio ignoto que -señala- está poblado por cosas que son posibles, ellas o sus contrarias, pero de las que no podemos decir nada concreto. “Nada positivo” corrige otro.





- ¿Y cómo llegamos a saber algo nuevo? El manual es ahora más gordo que cuando yo empecé a trabajar aquí. Será porque de lo que no sabemos nada, algo tendrá que ver con lo que ya sabemos.

- Sí, pero no sabemos qué ni cómo, replica el más escéptico de todos, perfectamente congruente en su mono gris con el logo y el nombre de la empresa concesionaria.

El jefe seguía sin decir nada. Y no fue él quien dijo: “Y si desaparecemos nosotros no habría condensación en las tuberías del semisótano. Nadie miraría, ni habría nadie que supiera de que hablamos. Si palmásemos todos, vamos”.

El jefe tampoco fue quien añadió: “Si planteáis el fin de la humanidad y el de nuestro gremio, en particular, ya os habéis subido a la plataforma esa desde la que se puede saber todo. Que luego digáis que habrá condensación es perfectamente sensato si habéis empezado po decir que todos la habíamos cascado”.

El jefe sí que dijo: “Venga, que son y media. Al tajo”. Yo, por mi parte, volví a mis tareas y dejé de espiarlos.

domingo, septiembre 04, 2022

Dietario laboral: Qué lugares

En el bar, más de un estante acaba dedicado a todo. Quiero decir, a la omnitudo realitatis en versión rapsódica. Frente a las botellas rigurosamente ordenadas, quiizá iluminadas desde atrás, frente a las vitrinas que pugnan por mantener las ortogonalidad de sus contenidos, allí, no siempre en el último rincón, como restos de un desastre antiguo, las llaves, algún mando a distancia, un sobre, una cuerda con un lazo, un destornillador incongruente y dos bolígrafos componen una vanitas que haríamos mal en entender en pura clave termodinámica. De hecho, si los llaveros, los lazos, los sobres, las monedas descabaladas y los mandos a distancia se apilasen por su respectiva especie y las acumulaciones se remontasen progresivamente hacia los géneros (material electrónico, instrumentos de abrir y cerrar,..., ¿qué hacemos con el mando del garaje?), el número de microestados descendería, pero tal cosa nos haría pensar en ciertos cementerios que remedan a las ciudades de los vivos en su seguimiento de la ley de hierro aquella que nos recuerda que todo va por barrios.

Naturalezas muertas que se quieren nuestra auténtica naturaleza. Mementote mori, chavalotes. A quien lo ignora, igual le va a dar. 



En fin, vanitas que adquiere una incomparable sobriedad en las desnudas y más bien resecas aulas de nuestras escuelas. Tal vez el minimalismo ministerial que nos ha acompañado sea la causa de nuestra propensión a las repetidas visitas al bar, donde el género pictórico en que tanto destacó nuestro país alcanza su entelequia barroca y duerme un caballero.

Cuando ya no haya puertas, ni vanos, ni muros y el caballero despierte, las llaves y el reloj de arena, las sombras y algún lema que no desdiría de un gnomon*, seguirán allí.



* El lector puede elegir. Proponemos hoy: Una ex his erit tibi ultima.

sábado, septiembre 03, 2022

Dietario laboral: ciclos

Hay dedicaciones con una vocación cíclica que sobrepasa sin necesidad de photo finish y sin esfuerzo la marca viaria de lo ridículo, pues el tiempo es como los objetos susceptibles de ser enrollados. O mejor, como las ruedas, que están llamadas a recorrer caminos que empiezan en un lugar y acaban en otro. O eso creemos y la rueda nos hace entonces sospechar algún quiebro de cuidado nel mezzo del cammin, que dice la gente leída.

Los profesores dan vueltas en torno a las asignaturas, y así se producen espirales virtuosas o fatídicas que propenden a una caricatura, irreconocible ya como tal porque las asignaturas tienen como finalidad, entre otras, la de enseñar a distinguir caricaturas de retratos. Así que todo volver a empezar es empezar a volver. 

Ya lo dijo Fede: "... jeder Schmerz und jede Lust und jeder Gedanke und Seufzer und jeder Schmerz...", pero entonces nada hay detrás ni delante, y solo nos queda recorrer la rueda al revés, ese recurso literario comúnmente mal desarrollado.

viernes, septiembre 02, 2022

Dietario laboral: las bajas

Se va llenando la vida de estadísticas y lo hace de acuerdo con una distribución fatídica, como es sabido. El hombre es ser para la muerte y se va entrenando con las bajas por enfermedad.

Desde el punto de vista del trabajo, están las muertes de antes de la jubilación y de un poco después; y están las muertes de muchos años después, más brumosas para quienes son de la familia.

Antes de todo eso, aquí estamos y nuestra experiencia de la enfermedad se adorna con la contumaz burocracia de los partes de baja y de alta. Nuestra sociedad sigue siendo un circuito de papeles ahora doblado por la red de cañerías de los avisos electrónicos y sus botones para “confirmar”.

Imaginemos un apocalipsis burocrático. No me refiero a un colapso de las oficinas, que todo se andará. Pensemos en un juicio final en que los arcángeles se afanen y discutan por el papel timbrado que le falta a un cuerpo glorioso para los correspondientes trienios de goces varios, o a algún contingente de almas pongamos que pelasgas, rechazadas desde el sector bizantino, que resulta que se ha puesto muy suyo. Atroces soñemos con unos rechazados del averno por falta de un albarán o a una comisión mixta de garantías que debe decidir si el baremo aplicado fue hecho público con la oportuna antelación.

En algún rincón del valle de Josafat, Arnaldo Amalric aullará aquello de “¡Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos!”.


P.S.: O “Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius” si considera la lengua latina más apta para gestiones de este tipo. El lector sabe que, de todas maneras, no parece probable que el amigo Arnaldo dijera esto.


jueves, septiembre 01, 2022

Dietario laboral: actividades

Con setiembre, y luego más con octubre, incluso  personas de edades presumiblemente climatéricas regresan a sus cursillos y aprendizajes imposibles. Es un canto prolongado, de cisne apenas ya discente y que induce a algún espejismo fáustico, faustino o faute de mieux.

Sin embargo la alternativa suele ser la diatriba absurda del jubilado ante el mundo y las iniciativas de las administraciones públicas y de las empresas discográficas o como se llamen ahora. Es posible, no obstante, que alguien conozca la curiosa evolución semántica del término desde el griego original (por ejemplo) y concluya que "diatriba" sea voz que en algún momento convenga a cualquiera de las dos opciones hábiles para esta edad que se quiere esforzada, pero solo en régimen amateur.

O que, aún mejor, concluya sus disputaciones con un resignado acuse de recibo: que no tiene escapatoria atque habilis membris non venit vigor.



miércoles, agosto 31, 2022

Dietario laboral: las reuniones

También son las reuniones heraldos de setiembre, decimos en verso al concluir una de las que abren, ahora lo diremos como si hablásemos de otra cosa, la temporada.

Salimos de la reunión y me cruzo con alguien al que recordamos hace unos días. Entonces, conjeturamos que hubiese muerto. Así, el encuentro o tropiezo es una verdadera reunión, pero no sabemos si de dos vivos o de si otras dos especies en su combinatoria fácilmente tabulable.

O no tan fácilmente. Paul Celan se reunió con Martin Heidegger un lunes y un martes de verano y quizá no sea tan fácil deducir cómo se distribuyeron los papeles, o siquiera si tal cosa era posible.

La cosa, una reunión, hay qué ver y hay que ver. Este verano, en una reunión alguien llevó la etimología del inglés “thing” hacia la versión de este Martin que parece hablar más del arrejuntamiento de trastos que del de individuos, y hablaba de “thing”, pero podría haberlo hecho de “Ding”. El argumento le funcionaba igual. A Martin es muy cierto que no se refería, que es otro alejandrino si acentuamos o no a la española.

En esa reunión tal vez nos reunimos cuatro cosas, The Fantastic Four monotónicos, acogidos a nuestra propia ley de Grimm y a nuestra cuaternidad, a nuestra cuadratura. Yo no me llamo Geviert. Y el poeta, que decía que no podía evitar reunirse donde se reúne la reunión. Qué más quisiéramos todos y que todos estos absurdos consten en acta.

martes, agosto 30, 2022

Dietario laboral: ni subir, ni bajar

Nuestra amiga Estrella se apresura a darnos explicaciones cuando advierte nuestro disgusto, sobrepasada ya la altura (así se dice en el movimiento horizontal por calles y calzadas) donde se encuentra parada, cuando ha visto los gestos de saludo tornados en los que anuncian desasosiego, enfado o anatema:
- ¡Que no soy yo!¡Que no soy yo!
Comprendemos, ella comprende que hemos comprendido, mientras Estrella, ajena a este caso particular de la confusión que la ha acompañado siempre (a ella y a la que no es ella) estará a lo suyo a quizá varios kilómetros.
Estas situaciones de dificultosa discernibilidad constituyen uno de los modos fundamentales de nuestro actuar y pensar. Deseamos pensar en dos cosas indiscernibles, pero no podemos. En cambio, podemos descubrir que lo que con toda familiaridad y seguridad venía siendo una cosa son dos, o viceversa.
Y es que a lo que vamos es que con los indiscernibles parece suceder que solo podemos decir que no son dos, no podemos poner dos cosas mutuamente indiscernibles una al lado de otra y pensar que son la misma. Y tampoco podemos en la operación conversa tomar dos cosas, añadir que son idénticas y luego intentar discernirlas. Si tomamos dos cosas, ¿cómo osamos añadir que son idénticas?
En fin, si nos da por libresquear un poco el asunto por las estanterías y anaqueles, veremos que esta entretenida agudeza es de las que nos lleva hacia el proceloso sargazo de la modalidad.
Vayamos, pues, a un supuesto ligeramente distinto que no sé dónde podrá encontrar el lector ni dónde lo he encontrado yo, ni si lo he encontrado.
Supongamos que voy a enunciar a continuación un argumento definitivo contra la discernibilidad de los idénticos. Sin embargo, antes de leerlo, el lector (este lector me lo estoy inventado, y no es idéntico a mí) sospecha que lo que voy a decir aparece palabra por palabra en el libro de otro a un tiempo cierto e incierto autor. Como quiera que, al tan solo descubrir las primeras palabras del argumento que presento, comprueba que coinciden con las del argumento del autor que yo (como buen plagiador) he ocultado, el lector se ve reforzado en su creencia de que es el mismo argumento, que solo hay un argumento impreso o inscrito repetidas veces (pero eso es otra historia).
Deja de leerme y, sin embargo, algún tiempo más tarde (digamos que se ha tomado dos cañas) piensa en mi argumento, esto es, en el del otro autor. Por un momento, en lugar de llamarme Pedro me llama Pierre, pero entonces percibe un aspecto algo oscuro de la cuestión, hasta entonces inadvertido: Y no se trata de que pueda haber individuos que adjudiquen una, otra o ambas autorías al argumento, ni de que sea ahora cuando descubre nuevas, si bien moderadamente dudosas potencialidades en el argumento.
La cuestión es que piensa que aquel autor llegó a su argumento a través de las etapas más o menos azarosas de sus lecturas y sus apuntes, de sus arduas discusiones y sus irreducibles casualidades, pero es razonable pensar que yo no he llegado por el mismo camino, incluso si es un mero plagio. Es más, es imposible que lo haya hecho. Por tanto, para salvar los muebles, y sin acabar de leer mi argumento, decide que la historia no es una propiedad de un objeto, y esta misma conclusión la afina un poco después sobre renovadas bases. No es entonces tampoco él su historia y acaba por temerse que él no es él, con lo que llega a lo que le parece el milagro de su autopresencia repetida. Un milagro, se dice y, algo buen conocedor de los pueblos navarros, piensa que en la localidad navarra de dicho nombre festejan a San Blas en febrero y en setiembre, y que en el vecino Funes, al brócoli.

lunes, agosto 29, 2022

Dietario laboral:el séptimo pecado

La pereza y sus arenas movedizas a la siguiente revuelta del camino, entre la sábana bajera y la encimera, entre poner la lavadora y tenderla. Entiéndase: la ropa lavada. La pereza es compañera inseparable del trabajo y diligentemente vamos recibiendo su visita de cobrador antiguo que ostiende y que os tiende el recibo, satisfecho su importe con una mansedumbre no sabemos si antigua o eterna, que ambos vocablos acaban refiriéndose a cosas parecidas.

Bien. La pereza viene a vernos con el despertador aún vibrante con su vibración de desayuno de los campeones y nunca podremos reconocer como propio el impulso que nos lleva a vencerla, siempre solo provisional victoria, contra todas las vagas expectativas. En fin, hacer lo que se debe es ahora ponerse en "modo automático", así que va a ser que la gracia de Dios a lo que ayuda verdaderamente es al cuerpo y no al alma ni al conjunto de ambas cosas reunidas de un modo, de otro modo, o como en los Juegos Reunidos Geyper, situación esta en que evidentemente se daba un exceso de forma para la muy poca materia disponible. Y a jugar. Como ajedrecistas turcos donde no habitan enanos.

lunes, agosto 31, 2020

Escrito a la altura de Barriomartín

 Y si somos flojos en los sueños de los otros.

Y si morimos en el sueño de nuestro padre,

o cometemos una vileza irredimible,

que le amarga el día al despertar.


Y si nuestra habitación arde

en el astuto sueño de algún otro

y éste ha dejado los fósforos en la mesilla

junto al despertador que le convoca. 


Y si el pirómano altivo confiesa 

en el sueño objetivo de un tercero

que es ahora juez y extiende su dictamen, 

y nos lo muestra con símbolos inefables

en nuestro sueño alucinado y olvidable.

viernes, julio 31, 2020

Traducción estrafalaria. Verano 2020


El cementerio sin vacas que miren al mar

           Δεν πιστεύω στην Αναγέννηση. Θα πεθάνεις το ίδιο.



Esta techumbre donde caminan las palomas
Palpita entre los pinos, entre las tumbas
mansa; meridiano prende exacto sus fuegos
¡La mar, la mar, que estará siempre renaciendo!
¡Para el pensamiento qué mejor recompensa
Que un rato contemplar la calma de los dioses!

Obra de artista los relámpagos finos
De tantos diamantes, su espuma imperceptible,
¡y qué espejo de paz parece concebirse!
Si sobre el abismo se acuesta un sol de muchos,
Acendradas labores de una causa eterna,
El reloj destella y saber iguala a sueño.

Tesoro estable, de Minerva simple templo,
Amogollanada calma, obvio retintín,
Agua tan tiquismiquis. Ojo que almacenas
Tanta soñera bajo un velo como llama,
¡Oh, silencio mío!... Finca urbana en el alma,
Buhardilla de oro de tanta teja, te jodes.

Templo del Tiempo, un único suspiro es áleph,
A esta mesa de Hilbert subo y me habitúo,
Rodeado, mi visión es toda marina;
Así, tal que a los dioses mi suprema ofrenda,
De este centelleo sereno la semilla
fulgura hacia lo alto de un desdén soberano.

Como el fruto tan en gozando que se funde
Y delicia nos queda de su eterna ausencia
En la boca donde, malum est, su forma muere,
aspiro aquí la humareda que yo seré,
Y canta el cielo al alma que serán cenizas
Que es tornarse de las riberas en rumor.

Cielo real, bello cielo, mira mi cambio
Después de tanto orgullo, de tanta pereza
Extraña, pero con un poder paradojo.
Me dejo ir en este espacio de resplandor,
Por las casas de los muertos anda mi sombra
y su frágil movimiento ahora es mi hábito.

¡Con el alma expuesta a las teas solsticiales,
Yo aguanto tu gravedad, brillante justicia
De la luz, tus armas a punto y sin piedad!
Yo te devuelvo pura a tu lugar primero:
Mírate volver, aunque al devolver la luz
Se crea la sombra, un haz irreal y lóbrego.

Solateras, solateras, yo mismamente.
Cerca del reloj, de donde mana el poema,
Entre el vacío y el acontecimiento neto
Aquí esperando el eco de mi imperial ego,
Amarga, sombría, sonora está la alberca,
Qué hueco suena en mi alma y qué siempre por venir.

Falsa prisionera del ramaje, entérate,
Bahía que devora estas cadenas vanas,
Destellos secretos atraviesan mis párpados,
¿Qué cuerpo me arrastra a su final ocioso?
¿Qué testa lo atrae a esta tierra y a estos huesos?
El relámpago que allí convoca a mis muertos.

Clausurado, sacro, fuego sutil lo habita,
Fragmento terrestre que a la luz fue cedido.
Cómo me place este lugar bajo las antorchas,
Obra que reúne oro y piedra y oscuros árboles,
Donde mármol y más mármol tiembla sobre umbra
y más umbra, y duerme el mar fiel sobre las tumbas.

Te elevas, aparta liberal al pagano
Si yo solitario pastoreo risueño
Mis borregos y mis misterios del solsticio,
El albo despliegue de mis tumbas tranquilas...
Perrilla, aleja las precavidas palomas
Los inanes sueños, los ángeles curiosos.

Hasta aquí hemos llegado, pereza el futuro,
Los bichos raca raca por el secarral:
Todo quemado, deshecho, el aire lo asume
En secreta, mas en severa esencia estricta…
Y la vida ha hecho vasta la ebriedad de lo ido
Y dulce es lo amargo y cartesiano el espíritu.

Nada les falta a los muertos ocultos, tibios
En esta tierra que les deseca el misterio.
Arriba el mediodía, el Sol aristotélico,
Se piensa y repiensa y se solaza en sí mismo…
Cabeza circunscrita y diadema perfecta,
yo la mosca cojonera, el secreto cambio.

Sólo yo de tus miedos te defiendo; grande
De tu diamante son el único defecto
mis dudas, mis vueltas, cómicas ataduras…
Pero en su lenta noche de barrocos mármoles
Borrosas gentes equívocas tu partido
Han tomado muy poco a poco sigilosas.

En un espeso destierro allí se han fundido,
La arcilla roja sorbió nuestro mineral blanco,
¡El regalo de la vida ahora brilla en la flor!
¿Dónde voces y gestos, el toque del muerto,
De ellos, de cada uno y su única cadaunada?
Muere el gusano y nace en cuencas que lloraron.

Los grititos de las muchachas. ¡Ay! ¡Ahí no!,
Los ojos y los dientes, húmedos los párpados,
Los senos, los senos, eso es jugar con fuego.
La sangre que brilla en los labios entregados,
Dones que postreros, que dedos los defienden,
Todo a la tierra, abajo, faites vos jeux de nuevo.

¿Y usted, alma tan grande, acaso un sueño espera
liberado al fin de la mentira, ese arco iris
que a los ojos mortales levantan ola y oro?
¿Cantará usted cuando sólo sea suspiro?
¡Fuera! ¡Todo huye! ¡Mi presencia se evapora,
la canónica impaciencia también la palma!

Inmortalidad desnatada magnum negra
y oro funge terrible de consolación premio
que a la muerte torna en maternal seno.
Trola bella, pío del almendruco truco.
Quién ignora, ¿y tú lo ignoras? Quién no rechaza
esta calavera hueca y su risa imperecedera.

En el zulo hondos padres, testas despobladas
sois, bajo mil paladas, la tierra y hacéis
laberinto de mis provisionales pasos.
Indudable roedor, verme inexpugnable
No os atienden, oh subterráneos durmientes.
Viven de la vida, a este lado, a saber cómo.

Me pongo pop, ¿será el amor? ¿O el odio propio)?
Su diente lo tengo tan cerca, que secreto,
De Broca que a mí la legión, ese es su nombre.
¡Chorra más te da! Ve, quiere, cogita, toca.
Le gusta mi solomillo hasta en el jergón,
vivo de que este vivo tenga mi escritura.

Es cruel el atar el movimiento dar mil pasos.
Me perforó, Zenón, tu inmóvil flecha alada
que vibra, vuela y no vuela detenida.
El zumbido me hace, me mata el dardo.
El Sol y a la sombra del gran quelonio atlético
mi alma y raudo Aquiles patas largas detenido.

¡Que no! ¡Arriba! En la era antes y después
Rompe commutativo esta forma que pende.
Bebe, geostrófico, el nacimiento del viento.
Evaporación piel fría del mar soplada
Miarma me devuelve. Salada la aguadilla.
A la onda a Mach 2 vamos leches difractando.

Que sí, coño, mar, sí que flipas con motivo,
Bikini de leopardo y toalla al sol
Agujereada y colmada de sus clones,
invariante de tu carne que es chispa y azul,
uróboros que vas pedo de siete colas
en el ruidoso callar del follón eterno.

Ahora biruji, pasemos este rato.
Nos desarma la clara lectura matinal
Aerosol, roca de un Neptuno cachondo,
a tomar por culo se va y brilla el periódico.
Olas, venid contentas, que no vengáis solas.
Este sombrajo ensabanado pachorrazo.

viernes, agosto 09, 2019

Toute traduction est un hommage à trois


Sordo, no vaciles, aunque la vara des a algunos
terrible y aburrido, que tú bien que te enteras:
A los que no escuchas y piensas que desprecias
los entiendes, sorderas, y a mí también me sientes.

Con Buster Keaton y vol. a 0, que es como tú oyes,
nos divertimos, y flow tenemos a torrente,
y pronto los mejores te igualan en sus cócleas
pie en yunque y estribo, Fourier martillo incalculable.

Siervo de entropía, rompetechos y doblajes,
tus amos, frecuencia, intensidad y otras variables,
la bulla chumba chumba también nos ensordece
mucho más que a ti, ¿cómo te las das de acto puro?



            Un compás de John Cage y Juan Sebastián for ever,
            y sordo ya no estarás, oirás lo que no quieres.

Qué majo el peripato

Y otra estrafalaria muestra:


Con la infiel canícula te cotejo
y nunca me resultas tan reseca.
Los capullos de mayo de alhelí
no nos suelen durar para Santiago y Santa Ana.

Lorenzo a veces tres pueblos se pasa
y hay veces que no llega ni con mucho,
no hay rubias que paseen por la feria.
Azar o determinismo viene a ser lo mismo

Pero estas vacaciones en el bar
no parece que vayan a acabar,
pues como en Facebook fuiste publicada
No te llevará Pastrana allende la ribera.


        Mientras estemos en la UVI o intubados
        en el disco de Dropbox quedas, ya no tan duro.

Qué buena es la UNED

Otra versión estrafalaria:


¡Auténtico, digo Aristio Fusco!
Karate, a mano desnuda, ni arco
ni nada en el guiristino carcaj
o como sí se diga.

Vayas por las Bardenas en agosto,
jodido por la parte de Logrozny
o que baje desparramado el Ebro
y acabes empapado.

Con decirte que en el parque me sale
cacho perro y yo sin bastón con pincho
cantando canciones de los Rolling Stones
y al oírme se pira,

sorpresa que no vimos en Vallecas,
ni en El Pozo, Entrevías o Bilbao
con los de Herri Norte, nunca en un trail
de Nutrium, tan jodido.

Tampoco en otros campos de tercera
en verano, que se caen los pájaros,
ni en invierno con nieblas, Peter,
de cágate lorito.

Que me roben el carro y quede al sol
en un polígono desierto y chungo,
que yo cantaré a los Rolling, los Beatles,
la Massiel y el Al Bano.

jueves, agosto 08, 2019

Qué malas son las academias por correspondencia


Epifanio fosterito

Orto de estos rostros en la basca;
Lo petan en un palo mojado.

Qué mala es la escuela

Seguimos con nuestra colección de versiones estrafalarias.


Mitad de la paella

Ni peras conferencia
ni rosas de las maguillas,
pinos rodean el pantano.
Dos patos pescan
sin darse cómicos picos,
migas y algo de ensalada
en un agua opaca y seria.

Coño. ¿Dónde nadaré a braza
cuando la Confederación se afane?
¿Dónde tomaré un solisombra
y restallará la bandera verde?
Echarán mudos candados,
palabras oxidadas al cierzo,
y yo necesitaré el tres en uno.

Qué malo es el ocio

Como ninguna traducción de Anecdote of the Jar que recuerde me parece lo suficientemente infiel, me apresuro a publicar esta, absolutamente estrafalaria, anche se mai troppo:

Anécdota de la tina

En Tennessee planté una tina
redonda en la colina.
Al puto malpaís
lo hizo tondo del otero.

Y al rodearla cuesta arriba
resultó ser jardín francés.
La redonda tina sobre la cima
vertical y dándoselas de fina.

Controlaba de radianes dos pi
la gris y rotunda tina.
No es un tiesto para plantas,
ni en Byrdstown, TN se achanta.

viernes, marzo 08, 2019

Borrador







Fotografía de L. Velasco y/o A. Palacios (visibles sur/sous l'image) de fotografía de J. Casado

Prácticas escolares

Sobre el río de mi infancia
Comparten alguna perplejidad
Ante la foto de unas sanguijuelas,
Tres hermosos y ahítos ejemplares.

Sobre el río de mi infancia,
El de las sanguijuelas y otros peligros,
Entiéndase por río una selva
Invertebrada y de fauces secretas.

Sobre el río de mi infancia,
Y entiéndase por sobre, dos plantas de escuela,
Súmense cemento, lluvias y adioses.

Sobre el río de mi infancia,
Por infancia entiéndanse
Desvencijadas ruinas, reconstrucciones flamígeras
De alfalfa y muros y hogueras.

Sobre el río de mi infancia,
Entiéndase que no hay nada,
Sino esta perplejidad que se acomoda
Al olvido, al recuerdo y a la tarde.



viernes, febrero 15, 2019

The dirty dozen

Per il miglior fabbro

Un síesquenoesmente evaporados
Quedamos con las costuras al agüero
Queda floja la molleja y de febrero
No nos salvan mil noviembres desnortados.

Disimula tantos pelos la gatera
Como vanos ciudadanos las fachadas
Que acotan a milímetro las plomadas
Y alza aquella menopáusica soltera.

Porque este mes se me antoja el de la joda,
El de tanto funeral y ni una boda
Sin pentagrama y con los mil y un tachones

De este doceto, garrapato a la moda
De Francia, Inglaterra y Suiza por cojones,
Que no quedan otros huevos, ni otros sones.

La mañana en que había muerto Roberto Iglesias me acordé de su Soneto primaveral a la menopáusica progre y de sus quincetos.

jueves, agosto 30, 2018

A Roberto Iglesias, el mejor Hevia.


Verano de drones y verbenas

Aquel verano de drones y verbenas.
Pide voz ronca, tal vez de Rafael, el adjetivo.
Aquellos rincones semanales
donde los plátanos, el olmo y los álamos,
el batería, el del sonido y la comanda
de medio cuba (fraccionados los años y nosotros
como las bebidas gaseosas de los sábados).
Aquel verano de moscardas y desgarros
que contrapuntean los mosquitos y los tábanos,
que sacuden los machos, que llenan de raspas
de las eras los trabajos. Aquel verano.
Aquel verano de nuestro otoño y de lo nuevo,
tejido con el abril sencillo del recuerdo,
nos encontró aquí sentados, no presto el cálamo.
Como era de esperar: desprevenidos.

miércoles, noviembre 11, 2015

Confesiones de un violento


El independentismo catalán ha sido, de largo, el movimiento social más masivo y de mayor calado de todos los que se han vivido en la historia reciente de España. También uno de los más pacíficos y democráticos.

En fin, gracias al uso del aplausómetro, de la sonda y del ojo de buen cubero, entre los divertidos y autocomplacientes lugares comunes del artículo, nos encontramos con este resumen de los escalafones sociales y semovientes de, al parecer, las últimas décadas. Se sigue del mismo, entre otras cosas, que es altamente probable que los que hemos participado en vaya uno a saber qué movimientos o iniciativas políticas, hayamos sido más violentos, o sea, menos pacíficos que el eulógico independentismo catalán y sus variantes. En cuanto a campeonatos de democracia, diré en lo que a mí respecta, que hace ya mucho que dejé de tomar parte, ya fuera bien modesta, en competiciones sin control antidopaje.