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jueves, septiembre 01, 2022

Dietario laboral: actividades

Con setiembre, y luego más con octubre, incluso  personas de edades presumiblemente climatéricas regresan a sus cursillos y aprendizajes imposibles. Es un canto prolongado, de cisne apenas ya discente y que induce a algún espejismo fáustico, faustino o faute de mieux.

Sin embargo la alternativa suele ser la diatriba absurda del jubilado ante el mundo y las iniciativas de las administraciones públicas y de las empresas discográficas o como se llamen ahora. Es posible, no obstante, que alguien conozca la curiosa evolución semántica del término desde el griego original (por ejemplo) y concluya que "diatriba" sea voz que en algún momento convenga a cualquiera de las dos opciones hábiles para esta edad que se quiere esforzada, pero solo en régimen amateur.

O que, aún mejor, concluya sus disputaciones con un resignado acuse de recibo: que no tiene escapatoria atque habilis membris non venit vigor.



miércoles, agosto 31, 2022

Dietario laboral: las reuniones

También son las reuniones heraldos de setiembre, decimos en verso al concluir una de las que abren, ahora lo diremos como si hablásemos de otra cosa, la temporada.

Salimos de la reunión y me cruzo con alguien al que recordamos hace unos días. Entonces, conjeturamos que hubiese muerto. Así, el encuentro o tropiezo es una verdadera reunión, pero no sabemos si de dos vivos o de si otras dos especies en su combinatoria fácilmente tabulable.

O no tan fácilmente. Paul Celan se reunió con Martin Heidegger un lunes y un martes de verano y quizá no sea tan fácil deducir cómo se distribuyeron los papeles, o siquiera si tal cosa era posible.

La cosa, una reunión, hay qué ver y hay que ver. Este verano, en una reunión alguien llevó la etimología del inglés “thing” hacia la versión de este Martin que parece hablar más del arrejuntamiento de trastos que del de individuos, y hablaba de “thing”, pero podría haberlo hecho de “Ding”. El argumento le funcionaba igual. A Martin es muy cierto que no se refería, que es otro alejandrino si acentuamos o no a la española.

En esa reunión tal vez nos reunimos cuatro cosas, The Fantastic Four monotónicos, acogidos a nuestra propia ley de Grimm y a nuestra cuaternidad, a nuestra cuadratura. Yo no me llamo Geviert. Y el poeta, que decía que no podía evitar reunirse donde se reúne la reunión. Qué más quisiéramos todos y que todos estos absurdos consten en acta.

martes, agosto 30, 2022

Dietario laboral: ni subir, ni bajar

Nuestra amiga Estrella se apresura a darnos explicaciones cuando advierte nuestro disgusto, sobrepasada ya la altura (así se dice en el movimiento horizontal por calles y calzadas) donde se encuentra parada, cuando ha visto los gestos de saludo tornados en los que anuncian desasosiego, enfado o anatema:
- ¡Que no soy yo!¡Que no soy yo!
Comprendemos, ella comprende que hemos comprendido, mientras Estrella, ajena a este caso particular de la confusión que la ha acompañado siempre (a ella y a la que no es ella) estará a lo suyo a quizá varios kilómetros.
Estas situaciones de dificultosa discernibilidad constituyen uno de los modos fundamentales de nuestro actuar y pensar. Deseamos pensar en dos cosas indiscernibles, pero no podemos. En cambio, podemos descubrir que lo que con toda familiaridad y seguridad venía siendo una cosa son dos, o viceversa.
Y es que a lo que vamos es que con los indiscernibles parece suceder que solo podemos decir que no son dos, no podemos poner dos cosas mutuamente indiscernibles una al lado de otra y pensar que son la misma. Y tampoco podemos en la operación conversa tomar dos cosas, añadir que son idénticas y luego intentar discernirlas. Si tomamos dos cosas, ¿cómo osamos añadir que son idénticas?
En fin, si nos da por libresquear un poco el asunto por las estanterías y anaqueles, veremos que esta entretenida agudeza es de las que nos lleva hacia el proceloso sargazo de la modalidad.
Vayamos, pues, a un supuesto ligeramente distinto que no sé dónde podrá encontrar el lector ni dónde lo he encontrado yo, ni si lo he encontrado.
Supongamos que voy a enunciar a continuación un argumento definitivo contra la discernibilidad de los idénticos. Sin embargo, antes de leerlo, el lector (este lector me lo estoy inventado, y no es idéntico a mí) sospecha que lo que voy a decir aparece palabra por palabra en el libro de otro a un tiempo cierto e incierto autor. Como quiera que, al tan solo descubrir las primeras palabras del argumento que presento, comprueba que coinciden con las del argumento del autor que yo (como buen plagiador) he ocultado, el lector se ve reforzado en su creencia de que es el mismo argumento, que solo hay un argumento impreso o inscrito repetidas veces (pero eso es otra historia).
Deja de leerme y, sin embargo, algún tiempo más tarde (digamos que se ha tomado dos cañas) piensa en mi argumento, esto es, en el del otro autor. Por un momento, en lugar de llamarme Pedro me llama Pierre, pero entonces percibe un aspecto algo oscuro de la cuestión, hasta entonces inadvertido: Y no se trata de que pueda haber individuos que adjudiquen una, otra o ambas autorías al argumento, ni de que sea ahora cuando descubre nuevas, si bien moderadamente dudosas potencialidades en el argumento.
La cuestión es que piensa que aquel autor llegó a su argumento a través de las etapas más o menos azarosas de sus lecturas y sus apuntes, de sus arduas discusiones y sus irreducibles casualidades, pero es razonable pensar que yo no he llegado por el mismo camino, incluso si es un mero plagio. Es más, es imposible que lo haya hecho. Por tanto, para salvar los muebles, y sin acabar de leer mi argumento, decide que la historia no es una propiedad de un objeto, y esta misma conclusión la afina un poco después sobre renovadas bases. No es entonces tampoco él su historia y acaba por temerse que él no es él, con lo que llega a lo que le parece el milagro de su autopresencia repetida. Un milagro, se dice y, algo buen conocedor de los pueblos navarros, piensa que en la localidad navarra de dicho nombre festejan a San Blas en febrero y en setiembre, y que en el vecino Funes, al brócoli.

lunes, agosto 29, 2022

Dietario laboral:el séptimo pecado

La pereza y sus arenas movedizas a la siguiente revuelta del camino, entre la sábana bajera y la encimera, entre poner la lavadora y tenderla. Entiéndase: la ropa lavada. La pereza es compañera inseparable del trabajo y diligentemente vamos recibiendo su visita de cobrador antiguo que ostiende y que os tiende el recibo, satisfecho su importe con una mansedumbre no sabemos si antigua o eterna, que ambos vocablos acaban refiriéndose a cosas parecidas.

Bien. La pereza viene a vernos con el despertador aún vibrante con su vibración de desayuno de los campeones y nunca podremos reconocer como propio el impulso que nos lleva a vencerla, siempre solo provisional victoria, contra todas las vagas expectativas. En fin, hacer lo que se debe es ahora ponerse en "modo automático", así que va a ser que la gracia de Dios a lo que ayuda verdaderamente es al cuerpo y no al alma ni al conjunto de ambas cosas reunidas de un modo, de otro modo, o como en los Juegos Reunidos Geyper, situación esta en que evidentemente se daba un exceso de forma para la muy poca materia disponible. Y a jugar. Como ajedrecistas turcos donde no habitan enanos.

lunes, agosto 31, 2020

Escrito a la altura de Barriomartín

 Y si somos flojos en los sueños de los otros.

Y si morimos en el sueño de nuestro padre,

o cometemos una vileza irredimible,

que le amarga el día al despertar.


Y si nuestra habitación arde

en el astuto sueño de algún otro

y éste ha dejado los fósforos en la mesilla

junto al despertador que le convoca. 


Y si el pirómano altivo confiesa 

en el sueño objetivo de un tercero

que es ahora juez y extiende su dictamen, 

y nos lo muestra con símbolos inefables

en nuestro sueño alucinado y olvidable.

viernes, julio 31, 2020

Traducción estrafalaria. Verano 2020


El cementerio sin vacas que miren al mar

           Δεν πιστεύω στην Αναγέννηση. Θα πεθάνεις το ίδιο.



Esta techumbre donde caminan las palomas
Palpita entre los pinos, entre las tumbas
mansa; meridiano prende exacto sus fuegos
¡La mar, la mar, que estará siempre renaciendo!
¡Para el pensamiento qué mejor recompensa
Que un rato contemplar la calma de los dioses!

Obra de artista los relámpagos finos
De tantos diamantes, su espuma imperceptible,
¡y qué espejo de paz parece concebirse!
Si sobre el abismo se acuesta un sol de muchos,
Acendradas labores de una causa eterna,
El reloj destella y saber iguala a sueño.

Tesoro estable, de Minerva simple templo,
Amogollanada calma, obvio retintín,
Agua tan tiquismiquis. Ojo que almacenas
Tanta soñera bajo un velo como llama,
¡Oh, silencio mío!... Finca urbana en el alma,
Buhardilla de oro de tanta teja, te jodes.

Templo del Tiempo, un único suspiro es áleph,
A esta mesa de Hilbert subo y me habitúo,
Rodeado, mi visión es toda marina;
Así, tal que a los dioses mi suprema ofrenda,
De este centelleo sereno la semilla
fulgura hacia lo alto de un desdén soberano.

Como el fruto tan en gozando que se funde
Y delicia nos queda de su eterna ausencia
En la boca donde, malum est, su forma muere,
aspiro aquí la humareda que yo seré,
Y canta el cielo al alma que serán cenizas
Que es tornarse de las riberas en rumor.

Cielo real, bello cielo, mira mi cambio
Después de tanto orgullo, de tanta pereza
Extraña, pero con un poder paradojo.
Me dejo ir en este espacio de resplandor,
Por las casas de los muertos anda mi sombra
y su frágil movimiento ahora es mi hábito.

¡Con el alma expuesta a las teas solsticiales,
Yo aguanto tu gravedad, brillante justicia
De la luz, tus armas a punto y sin piedad!
Yo te devuelvo pura a tu lugar primero:
Mírate volver, aunque al devolver la luz
Se crea la sombra, un haz irreal y lóbrego.

Solateras, solateras, yo mismamente.
Cerca del reloj, de donde mana el poema,
Entre el vacío y el acontecimiento neto
Aquí esperando el eco de mi imperial ego,
Amarga, sombría, sonora está la alberca,
Qué hueco suena en mi alma y qué siempre por venir.

Falsa prisionera del ramaje, entérate,
Bahía que devora estas cadenas vanas,
Destellos secretos atraviesan mis párpados,
¿Qué cuerpo me arrastra a su final ocioso?
¿Qué testa lo atrae a esta tierra y a estos huesos?
El relámpago que allí convoca a mis muertos.

Clausurado, sacro, fuego sutil lo habita,
Fragmento terrestre que a la luz fue cedido.
Cómo me place este lugar bajo las antorchas,
Obra que reúne oro y piedra y oscuros árboles,
Donde mármol y más mármol tiembla sobre umbra
y más umbra, y duerme el mar fiel sobre las tumbas.

Te elevas, aparta liberal al pagano
Si yo solitario pastoreo risueño
Mis borregos y mis misterios del solsticio,
El albo despliegue de mis tumbas tranquilas...
Perrilla, aleja las precavidas palomas
Los inanes sueños, los ángeles curiosos.

Hasta aquí hemos llegado, pereza el futuro,
Los bichos raca raca por el secarral:
Todo quemado, deshecho, el aire lo asume
En secreta, mas en severa esencia estricta…
Y la vida ha hecho vasta la ebriedad de lo ido
Y dulce es lo amargo y cartesiano el espíritu.

Nada les falta a los muertos ocultos, tibios
En esta tierra que les deseca el misterio.
Arriba el mediodía, el Sol aristotélico,
Se piensa y repiensa y se solaza en sí mismo…
Cabeza circunscrita y diadema perfecta,
yo la mosca cojonera, el secreto cambio.

Sólo yo de tus miedos te defiendo; grande
De tu diamante son el único defecto
mis dudas, mis vueltas, cómicas ataduras…
Pero en su lenta noche de barrocos mármoles
Borrosas gentes equívocas tu partido
Han tomado muy poco a poco sigilosas.

En un espeso destierro allí se han fundido,
La arcilla roja sorbió nuestro mineral blanco,
¡El regalo de la vida ahora brilla en la flor!
¿Dónde voces y gestos, el toque del muerto,
De ellos, de cada uno y su única cadaunada?
Muere el gusano y nace en cuencas que lloraron.

Los grititos de las muchachas. ¡Ay! ¡Ahí no!,
Los ojos y los dientes, húmedos los párpados,
Los senos, los senos, eso es jugar con fuego.
La sangre que brilla en los labios entregados,
Dones que postreros, que dedos los defienden,
Todo a la tierra, abajo, faites vos jeux de nuevo.

¿Y usted, alma tan grande, acaso un sueño espera
liberado al fin de la mentira, ese arco iris
que a los ojos mortales levantan ola y oro?
¿Cantará usted cuando sólo sea suspiro?
¡Fuera! ¡Todo huye! ¡Mi presencia se evapora,
la canónica impaciencia también la palma!

Inmortalidad desnatada magnum negra
y oro funge terrible de consolación premio
que a la muerte torna en maternal seno.
Trola bella, pío del almendruco truco.
Quién ignora, ¿y tú lo ignoras? Quién no rechaza
esta calavera hueca y su risa imperecedera.

En el zulo hondos padres, testas despobladas
sois, bajo mil paladas, la tierra y hacéis
laberinto de mis provisionales pasos.
Indudable roedor, verme inexpugnable
No os atienden, oh subterráneos durmientes.
Viven de la vida, a este lado, a saber cómo.

Me pongo pop, ¿será el amor? ¿O el odio propio)?
Su diente lo tengo tan cerca, que secreto,
De Broca que a mí la legión, ese es su nombre.
¡Chorra más te da! Ve, quiere, cogita, toca.
Le gusta mi solomillo hasta en el jergón,
vivo de que este vivo tenga mi escritura.

Es cruel el atar el movimiento dar mil pasos.
Me perforó, Zenón, tu inmóvil flecha alada
que vibra, vuela y no vuela detenida.
El zumbido me hace, me mata el dardo.
El Sol y a la sombra del gran quelonio atlético
mi alma y raudo Aquiles patas largas detenido.

¡Que no! ¡Arriba! En la era antes y después
Rompe commutativo esta forma que pende.
Bebe, geostrófico, el nacimiento del viento.
Evaporación piel fría del mar soplada
Miarma me devuelve. Salada la aguadilla.
A la onda a Mach 2 vamos leches difractando.

Que sí, coño, mar, sí que flipas con motivo,
Bikini de leopardo y toalla al sol
Agujereada y colmada de sus clones,
invariante de tu carne que es chispa y azul,
uróboros que vas pedo de siete colas
en el ruidoso callar del follón eterno.

Ahora biruji, pasemos este rato.
Nos desarma la clara lectura matinal
Aerosol, roca de un Neptuno cachondo,
a tomar por culo se va y brilla el periódico.
Olas, venid contentas, que no vengáis solas.
Este sombrajo ensabanado pachorrazo.

viernes, agosto 09, 2019

Toute traduction est un hommage à trois


Sordo, no vaciles, aunque la vara des a algunos
terrible y aburrido, que tú bien que te enteras:
A los que no escuchas y piensas que desprecias
los entiendes, sorderas, y a mí también me sientes.

Con Buster Keaton y vol. a 0, que es como tú oyes,
nos divertimos, y flow tenemos a torrente,
y pronto los mejores te igualan en sus cócleas
pie en yunque y estribo, Fourier martillo incalculable.

Siervo de entropía, rompetechos y doblajes,
tus amos, frecuencia, intensidad y otras variables,
la bulla chumba chumba también nos ensordece
mucho más que a ti, ¿cómo te las das de acto puro?



            Un compás de John Cage y Juan Sebastián for ever,
            y sordo ya no estarás, oirás lo que no quieres.

Qué majo el peripato

Y otra estrafalaria muestra:


Con la infiel canícula te cotejo
y nunca me resultas tan reseca.
Los capullos de mayo de alhelí
no nos suelen durar para Santiago y Santa Ana.

Lorenzo a veces tres pueblos se pasa
y hay veces que no llega ni con mucho,
no hay rubias que paseen por la feria.
Azar o determinismo viene a ser lo mismo

Pero estas vacaciones en el bar
no parece que vayan a acabar,
pues como en Facebook fuiste publicada
No te llevará Pastrana allende la ribera.


        Mientras estemos en la UVI o intubados
        en el disco de Dropbox quedas, ya no tan duro.

Qué buena es la UNED

Otra versión estrafalaria:


¡Auténtico, digo Aristio Fusco!
Karate, a mano desnuda, ni arco
ni nada en el guiristino carcaj
o como sí se diga.

Vayas por las Bardenas en agosto,
jodido por la parte de Logrozny
o que baje desparramado el Ebro
y acabes empapado.

Con decirte que en el parque me sale
cacho perro y yo sin bastón con pincho
cantando canciones de los Rolling Stones
y al oírme se pira,

sorpresa que no vimos en Vallecas,
ni en El Pozo, Entrevías o Bilbao
con los de Herri Norte, nunca en un trail
de Nutrium, tan jodido.

Tampoco en otros campos de tercera
en verano, que se caen los pájaros,
ni en invierno con nieblas, Peter,
de cágate lorito.

Que me roben el carro y quede al sol
en un polígono desierto y chungo,
que yo cantaré a los Rolling, los Beatles,
la Massiel y el Al Bano.

jueves, agosto 08, 2019

Qué malas son las academias por correspondencia


Epifanio fosterito

Orto de estos rostros en la basca;
Lo petan en un palo mojado.

Qué mala es la escuela

Seguimos con nuestra colección de versiones estrafalarias.


Mitad de la paella

Ni peras conferencia
ni rosas de las maguillas,
pinos rodean el pantano.
Dos patos pescan
sin darse cómicos picos,
migas y algo de ensalada
en un agua opaca y seria.

Coño. ¿Dónde nadaré a braza
cuando la Confederación se afane?
¿Dónde tomaré un solisombra
y restallará la bandera verde?
Echarán mudos candados,
palabras oxidadas al cierzo,
y yo necesitaré el tres en uno.

Qué malo es el ocio

Como ninguna traducción de Anecdote of the Jar que recuerde me parece lo suficientemente infiel, me apresuro a publicar esta, absolutamente estrafalaria, anche se mai troppo:

Anécdota de la tina

En Tennessee planté una tina
redonda en la colina.
Al puto malpaís
lo hizo tondo del otero.

Y al rodearla cuesta arriba
resultó ser jardín francés.
La redonda tina sobre la cima
vertical y dándoselas de fina.

Controlaba de radianes dos pi
la gris y rotunda tina.
No es un tiesto para plantas,
ni en Byrdstown, TN se achanta.

viernes, marzo 08, 2019

Borrador







Fotografía de L. Velasco y/o A. Palacios (visibles sur/sous l'image) de fotografía de J. Casado

Prácticas escolares

Sobre el río de mi infancia
Comparten alguna perplejidad
Ante la foto de unas sanguijuelas,
Tres hermosos y ahítos ejemplares.

Sobre el río de mi infancia,
El de las sanguijuelas y otros peligros,
Entiéndase por río una selva
Invertebrada y de fauces secretas.

Sobre el río de mi infancia,
Y entiéndase por sobre, dos plantas de escuela,
Súmense cemento, lluvias y adioses.

Sobre el río de mi infancia,
Por infancia entiéndanse
Desvencijadas ruinas, reconstrucciones flamígeras
De alfalfa y muros y hogueras.

Sobre el río de mi infancia,
Entiéndase que no hay nada,
Sino esta perplejidad que se acomoda
Al olvido, al recuerdo y a la tarde.



viernes, febrero 15, 2019

The dirty dozen

Per il miglior fabbro

Un síesquenoesmente evaporados
Quedamos con las costuras al agüero
Queda floja la molleja y de febrero
No nos salvan mil noviembres desnortados.

Disimula tantos pelos la gatera
Como vanos ciudadanos las fachadas
Que acotan a milímetro las plomadas
Y alza aquella menopáusica soltera.

Porque este mes se me antoja el de la joda,
El de tanto funeral y ni una boda
Sin pentagrama y con los mil y un tachones

De este doceto, garrapato a la moda
De Francia, Inglaterra y Suiza por cojones,
Que no quedan otros huevos, ni otros sones.

La mañana en que había muerto Roberto Iglesias me acordé de su Soneto primaveral a la menopáusica progre y de sus quincetos.

jueves, agosto 30, 2018

A Roberto Iglesias, el mejor Hevia.


Verano de drones y verbenas

Aquel verano de drones y verbenas.
Pide voz ronca, tal vez de Rafael, el adjetivo.
Aquellos rincones semanales
donde los plátanos, el olmo y los álamos,
el batería, el del sonido y la comanda
de medio cuba (fraccionados los años y nosotros
como las bebidas gaseosas de los sábados).
Aquel verano de moscardas y desgarros
que contrapuntean los mosquitos y los tábanos,
que sacuden los machos, que llenan de raspas
de las eras los trabajos. Aquel verano.
Aquel verano de nuestro otoño y de lo nuevo,
tejido con el abril sencillo del recuerdo,
nos encontró aquí sentados, no presto el cálamo.
Como era de esperar: desprevenidos.

miércoles, noviembre 11, 2015

Confesiones de un violento


El independentismo catalán ha sido, de largo, el movimiento social más masivo y de mayor calado de todos los que se han vivido en la historia reciente de España. También uno de los más pacíficos y democráticos.

En fin, gracias al uso del aplausómetro, de la sonda y del ojo de buen cubero, entre los divertidos y autocomplacientes lugares comunes del artículo, nos encontramos con este resumen de los escalafones sociales y semovientes de, al parecer, las últimas décadas. Se sigue del mismo, entre otras cosas, que es altamente probable que los que hemos participado en vaya uno a saber qué movimientos o iniciativas políticas, hayamos sido más violentos, o sea, menos pacíficos que el eulógico independentismo catalán y sus variantes. En cuanto a campeonatos de democracia, diré en lo que a mí respecta, que hace ya mucho que dejé de tomar parte, ya fuera bien modesta, en competiciones sin control antidopaje.

viernes, noviembre 02, 2012


Al pasar un puente en coche cama

Si una muerte es de cada noche el sueño,
Bela nos hizo ver que será una caja el lecho.
Aprensión horizontal y caliente
como de suicida acostado sin que pijama falte.
¿Lo recuerdan ustedes de On the Beach?

¿Si es la muerte un sueño de extraño despertar
qué tierra nos sostiene bajo el lecho
y cuál del paseante nos aparta y su mirada?
¿O de quien entra en la cámara donde moran,
se supone, Alfonso, nuestros útiles cotidianos?
Triviales son, como la palabra cotidiano.

Si no despertamos, y entonces sólo hay sueño,
la vida es una muerte que, de no estar ya muertos,
no impediría esta pueril contabilidad paciente,
metódica, científica, un punto añadiré narcótica,
de datos, espectros, sombras, algún relámpago.


                                       (Al caer en Mangolele)

lunes, mayo 07, 2012

Un samedi à la campagne

A espaldas de tal vez la noche en un Cantábrico bajo la luna, de un cruce de tiempos que no de calles, de una bajera con todo el misterio de lo sublime y de la grasa de los frenos, el profesional se afana en laminar el jamón y en atraer a la concurrencia, que alterna el espectáculo cisorio, cuchillo y pinzas, con la terraza sobre el río (el cual disimula su meandro con la seriedad reposada de los muchos años de oficio hidráulico y vinatero).
Más tarde, a espaldas otra vez y quizá de un graderío o de los tejados de París, levantados cojitrancos por obra de un reflejo, a espaldas del 12 de abril de 1869, vemos al profesional que se lleva los trebejos de sus días, metálicos, atornillados, brillantes desde luego. Sin el pudor que incluiría una cartera de cuero, una con el vago prestigio de otros tiempos, pero que no disimulase la pesada música del acero al caer, un acorde como de cabeza cortada, o de cuello despenado.

miércoles, abril 25, 2012

Dos contribuciones económicas.


El dopaje. Si en una profesión sólo vale ser el mejor o estar entre los pocos mejores, no será raro aceptar riesgos notables para lograrlo, esto es, elegir entre no ser nada y ser uno al que han pillado y descalificado. Nótese, sin embargo, que en todo hay clases y que el futuro de un tenista mediocre puede ser más prometedor que el de un atleta o ciclista mediocre.
Un corolario sería que la mayoría de los mortales buscará –en la medida de sus posibilidades, como Azcona decía que era de derechas- profesiones, que son la mayoría, en que uno se puede ganar dignamente la vida sin tales exigencias. Por ejemplo, siendo el diez millonésimo mejor transportista. Pero de ello se sigue que quien elija el ciclismo o la natación será más bien porque se considera a sí mismo como cercano o integrado en el grupo de los pocos mejores.
No es despreciable el uso masivo, a favor opera la correspondiente psicopatología, de sustancias dopantes por aficionados (y es posible que sea aquí donde está ya el negocio), pero esto merece un análisis que nos aleja del sujeto racional que tiene fines y gafas de bucear dignas de tal nombre.

El dinero es la verdad (1) Por si cabía alguna duda, que siga habiendo científicos que fallen en el control antidoping por publicar en revistas de pago, nos hace ver cuál es el criterio de verdad efectivo en este mundo del color del vidrio de Peter Ustinov. La verdad es Elsevier, Wiley, Springer, cuyo modelo de negocio viene a ser el de las farmacéuticas, aunque las editoriales, en su mayor perfección, siguen aquel hermoso lema de “¡que investiguen ellos!”.
No cabe excluir que alguna de las citadas acabe por contratar a Teddy o a Tauschwert o al mismo Gebrauchswert. No cabe tampoco excluir que amplíen sus actividades -con el beneplácito de los poderes públicos y de nos, la cátedra-  a la selección de personal, la valoración de curricula, la concesión de sexenios y a, beati hispani quibus mutare manere est,  vestir el hoyportí y el doutdés como lo que son, méritos innegables y cienciométricamente establecidos.

(1) Aunque la verdad sí que huela, la diga Agamenón o su porquero.

jueves, marzo 22, 2012

Thoth

Ayer en algunos diarios del grupo Vocento se escribía sobre la legislación israeli acerca del retoque photoshopero de modelos y demás realia y nominalia. Se ilustraba la noticia con la siguiente imagen:


Creo que es la primera vez, pancartas y trapezes aparte, que veo el alfabeto griego en tan difundidas y voceadas páginas. Me pregunto si se ha pretendido que el alfabeto griego funcione como un sucedáneo pour les masses del hebreo, permítanse aquí redundancias, vulgaridades y otras licencias.