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sábado, abril 01, 2006

Bróñez

El horóscopo, que crece de lo que crece, pero cuyo metabolismo no tiene otro ciclo del cangrejo que la potencia del lenguaje para, de puro significar, no significar nada. Esta máquina de dar sentido que somos quiere unívoco al profeta, pero el profeta es un coreógrafo de la ambigüedad (¿qué va a ser si no?). El horoscopista llega con su astrolabio partido y su lengua tijera. Vive en un país de palabras que se hilvanan como si quisieran decir algo. Sortes blogales que puede cada cual afinar según el azar de google o la diferancia de los enlaces.
Pero incluso la semántica omnivalente del horóscopo puede agotar la coexistencia entre referencia, deícticos, cuantificadores, de un lado, y sustantivos y verbos de otro. Existen los contrarios y, en un relato, su alivio viene de los cuantificadores de medio pelo, de las conjunciones como pero o aunque. Nunca puede el horóscopo llegar al acontecimiento singular que, claro, es aquél que hace que tantas cosas ya no puedan ser. El colapso de la función de honda: que se lo digan a Goliath. Hay tantos pasados que ya no podrán escribirse que eso mismo podemos sospechar de todos nuestros futuros.
(O quizá vivimos en el pasado y los siguientes fascículos esperan en almacenes sillenciosos que un vigilante recorre en su vehículo nocturno). Stream of consciousness toujours en retard. Tout est dit.

viernes, marzo 31, 2006

Anuncios por palabras

A más palabras más dinero, pero la oferta y la demanda mejor definidas, extensionalmente e intensionalmente, se supone. Ese gasto nos pone en circulación y con él buscamos también minimizar los precios de transacción, fricciones, corretajes, energías que podíamos habernos ahorrado.
Pero el gasto en palabras es también un gasto que paga un peaje a los géneros y convenciones establecidos (vehículos a motor, coches y motocicletas), ya sea por la redundancia o por el desajuste que eventualmente pueda producirse entre los códigos de los antiguos y los nuevos compradores.
¿Y qué sucede en los casos en que no hay precio o el corretaje es inexistente? El balance hay que establecerlo muchas veces para el conjunto y no para un individuo, al menos cuando las conductas las vemos como perfectamente determinadas. Ahora bien, asistimos también a dispendios semióticos que parecerían inasumibles. El reto entonces es explicar por qué sucede lo que sucede desde, digamos, alguna especie de la razón analítica, ya pongamos velas a Marshall o a Elster.
En ocasiones, el código utilizado es para muy pocos. Dos posibilidades se abren. O bien, si alguien acude es quien debe acudir, con lo cual todo parece funcionar perfectamente, o bien ese código no excluye que muchos interpreten que se les ofrece lo que buscan. Miran las palabras y no el secreto o neurótico rabillo de la tercera vocal según se comienza a leer. ¿Negaremos la racionalidad al que se pasea de tal manera por la plaza? Más bien habremos de contemplar la posibilidad de que no sabe lo que quiere y que su mercancía secreta es un signo de interrogación o un hueco en una fórmula que desconoce. Una estrategia como otra cualquiera.
Ya dijo un conocido fabricante de quiasmos que el hombre es el bicho que, en lugar de desear lo que necesita, necesita lo que desea. Un objeto eclipsado. Criptograma alado. Nos estamos poniendo ñoños. Même the savants.

jueves, marzo 30, 2006

… Y una íntima tristeza bayesiana

Nos fijamos en la relación entre el prototipo detallado y nuestra ineficacia bayesiana. El lector encontrará aquí otra alusión a tan importante asunto. Básicamente, al postular prototipos detallados (una mujer universitaria, que viste traje chaqueta, feminista pero no radical, etc. versus una mujer), estamos haciendo menos probables los sucesos en que participe una mujer. Pero esto, que podemos tomar como una tendencia generalizada en sujetos no advertidos (y en experimentadores que no advierten), muestra una preferencia por el pensamiento en marcos intensionales. O a la inversa, que por lo que decimos es fácil que sea distinto, si no apreciamos que las probabilidades condicionadas “inversas” pueden ser muy diferentes, entonces nos convencerán más esos prototipos detallados de las que ya no quedan. Qué distinta la verosimilitud de la verosimilitud.

miércoles, marzo 29, 2006

Bank holiday

Marzo es el mes más cruel, después de los últimos estudios. Que haya desbancado a abril no puede habernos sorprendido. Ya lo dice un cancionero dudoso: Los vientos de marzo / las lluvias de abril / llegan a setiembre / por ver a San Gil. Un marzo muy largo y que nos llena de brisas vagamente atlánticas el verano, que a cierta edad es, sólo, todos sus incordios.
Por otro lado, de los días de la semana, el viernes lleva varias décadas ganando adeptos. Los meses son de Marte y los días son de Venus (quién lo diría, Dr. Fliess), pero días y meses van por el mismo camino, sinódicos, peregrinamente, como una caravana que nos deja atrás. Los abuelos inuit que esperan poblar alguna leyenda blanca.
En próximas entregas: Amalgama dos.

martes, marzo 28, 2006

Amalgama (capricho para lingüistas aficionados)

Un ejemplo clásico (John invited you’ll never guess how many people to his party) que adaptamos al español:
Juan invitó no te imaginas a cuánta gente a su fiesta.
La primera explicación es, claro, que podemos hacer un sintagma nominal de cualquier cosa. Si eso funciona, ya está todo explicado, dirán algunos. En español se notan muy poco las amalgamas con otro orden de palabras (y un ligero énfasis):
Ni te imaginas (a) cuánta gente invitó Juan a su fiesta.
Lo interesante es que no podemos saber cuál es la oración principal a partir de un criterio gramatical. Supongamos que nos decidimos según el elemento que aparezca primero. Si aceptamos esto incluso en una lengua como el español, nos encontraremos con que el procesamiento dicta la gramática. Sea ésta cuál sea, la supeditamos a lo que acabamos por hacer. La estructura viene determinada por lo que se hace. ¿Dónde está entonces su autonomía? Precisamente, habría de responderse, en los principios que regulan la actuación. Lo que podemos hacer con las piezas son las reglas del juego.
Amalgamemos: ¿por qué árboles? Demos más de una raíz al conjunto: tenemos dos verbos cuyos objetos respectivos incluyen al sujeto del otro verbo. Cada raíz es una hoja o un conjunto de ramas del otro. No pasa nada. Esquejes cruzados. Fascer el aleph. Ponerle cualquier nombre. Quién le dice a quien habla que comience por un único nudo raíz. A mí no me lo advirtieron nunca. It's my party.

lunes, marzo 27, 2006

Gramáticas

Las más difíciles son las de aquellos lenguajes que dicen todo lo que se puede decir de ellos. Lo que no es exactamente el arte de la cita, pero sí algo que se le parece. Digamos que todo lo que se puede citar son unidades del lenguaje y todo se cita dentro de una unidad del lenguaje y las dos partes forman una unidad del lenguaje. En determinadas circunstancias amalgamamos cualquier cosa con casi cualquier otra. ¿Cómo distinguir el texto de la cita? Cuestión de misunderlying.

domingo, marzo 26, 2006

Flânerie

El sutil observador que debe un punto relajar su discreción, para que le observe bien el observador tal vez ficticio que le observa siempre bien. El caballero maduro (perdón por la alusión criptozoológica) que en estos tiempos, y en otras épocas quizá, evita mirar a las mujeres o a la mujer que acaba de pasar con modos demasiado visibles o propios quizá de quien no es un maduro caballero, un maduro caballero que no ha entrado en el selecto –e inexistente– sindicato de los viejos a los que se les permite mirar a Susana. No le sirve mirar y ver sin que le vean mirar, pero así avanzan estas artes: debe halagar a su observador, que éste se juzgue a sí mismo sutil por haber percibido la sutileza observadora –del ojeo o de la espera, de la pasa y la contrapasa– del caballero maduro del que venimos hablando, y del que a estas alturas deberíamos ya poder prescindir.
Pero esta vanagloria de la vigilancia sutil no es sólo la de este caballero del que ya no hablamos o no debiéramos, que se cruza con chicas y mujeres, cotejando (1) bustos, traseros cuando se siente popular, los afeites y su supersumación en el conjunto. La consumación es el saberse observado por un observador más sutil aún, que aplaude al provecto meritorio su observancia hipócrita de la corrección política.
Por lo menos no lo anuncia: “Saldré a la calle a realizar discretamente mis observaciones, que sepáis que estoy inspeccionando atributos juveniles por parques y avenidas.” En este caso, podría pensarse que la sustancia era la sutileza y la discreción, y no el panorama (2). Que el superobservador sólo está en el ojo del observador, allí solito, porque en el ojo del observador no hay nada.
(1) coteja / centímetros picheros en alzada (Del "Soneto a la menopáusica progre", de Roberto Iglesias Hevia)

sábado, marzo 25, 2006

Espace publicitaire

Vos vacances à Memez-sur-mer.

Unha dama entrou aquí,
Un pícaro entrou con ela.
Xa xe foi, mais está aquí.
Qué diremos que foi dela?

Citado por Juan Uriagereka en su Rhyme and Reason (Pies y cabeza, a su decir mismo).
No debe identificarse a Manuel Rivas con ninguno de los intervinientes, ni por metonimia ni por sinécodque, ni por si acaso.

Sombras

Al volverse, o posiblemente al girar la cabeza. Su propio movimiento o algo que se movía. Todo depende de la forma que se haya dibujado, de la condición de la luz que se filtra en ese atardecer, repuesto de la incomodidad, insidioso desasosiego, que le hizo levantarse, traicionar a Mr. Hawks y a Mr. Hawkins que le llegaban en el canal de eitb2.
A la tierra de faraones llegaría la tregua, el alto el fuego de la Edad de Bronce, la arquitectura de J. R. Justice, el sigilo de Alex Minotis, los decorados que parecían piedras pintadas por Ambrós. El espectador, traidor como Nellifer, como Joan Collins, que comienza a temer que al guión de William Faulkner le hayan crecido treguas o altoelfuegos, alegrías de qué contentos estamos y qué de esperanzas tenemos.
Perseguido por el fantasma de un fantasma, la emisora en su más grado de arrobamiento histórico. Publicidad, la pirámide tendrá que esperar, pero Bobby Vinton (kitsch, camp, teletienda y subiendo) declama:

Ya se acerca pues, jaun, o es ya llegada
tregua gloriosa en que promete el cielo
un herri, un artzain plantao en el suelo
a esta legislatura reservada.

Pues lehendakarito en tal jornada
De la oenegé os muestra el fin del celo
Y anuncia a Gara, para más señuelo,
Un petardo, una mesa y una espata

Dantza el orbe del Gorbea y una parte
Espera la gabarra por la ría
Tan soberano el herri en justa juerga.

Que a quien ha dado Arana su estandarte
Dará el bigarren más casposo eguna
En que, vencido el bar, venza la lurra.

Se despierta remasterizado y de la pantalla de televisión sólo sale ruido blanco. Esto es de Herrera, allí donde Loroño no podía con el Águila, o el Águila no podía con Loroño. Se ha quedado dormido y apenas recuerda nada de la acuña (la dirección no se responsabiliza de esto último) publicitaria. El teléfono. Su amigo Unai, que viene a verle acompañado de su hija. Críos. Que no conoce la ciudad, que vaya, cancerbero, a la salida de la autopista, que en media hora llegan. La putada más bella.
¿Son molinos o gigantes? ¿O son molinos gigantes? Wild is the Wind. Entonces, al volverse quizá, sabor de boca de un mal sueño, escasas gotas de agua, insuficientes, por la cara, Robertson Justice le dice que espere. No mirará bajo el coche, pero mirará el maletero. Otro recodo de escalera (At the first turning of the second stair, Eguren) y al fin reunió fuerzas: "Mr Hawks, Howard, where can it be- This land of Eldorado?"
CODA: “Over the mendiak / near Irun, / Down the Valleys of Goiherri, ride, simply write,”/ the shade replied­ / “if you mock at Eldorado”

viernes, marzo 24, 2006

Encapsular vs. destaponar

El tratamiento eficaz –y honesto, dirían algunos, sin intenciones ocultas, tan evidentes siempre al parecer de unos y de otros– de ciertas situaciones supone su encapsulamiento: cancelar, cortar sus nexos con otros problemas o conflictos. Lo cual puede también ser un imposible: no se puede encapsular nada. Una forma surge de la contribución de fuerzas que nos cuesta más trabajo percibir, pero que son la realidad en que aquélla tiene sus raíces. Una forma no es más que la forma de estas tensiones y estos empujes. Su aislamiento es idealismo, por decir lo menos. Limitar el alcance de un tumor a una forma conexa y convexa no es factible en todas las geometrías.
Sin embargo, sea como sea, se observa muchas veces que esas mismas cuestiones cuya resolución cabal exigiría su encapsulamiento pretenden presentarse como si su presencia no hubiera sido sino un freno para la resolución de otros conflictos. Se goza así de una retórica con el prestigio de lo real, de lo real en el sentido del párrafo anterior. Se considera pues que lo que se trata más bien con la cancelación rápida de las primeras sea el destaponamiento de los segundos, que habrían permanecido bloqueados (1).
Por más que sospechemos que la encapsulación o encapsulamiento es una ilusión, puede ser –sin embargo– el nombre que le demos a la reducción de conflictos o contradicciones a otros terrenos. Parece claro también que se ha de dar una cosa u otra: no puede haber cápsula si se ha quitado el tapón, y si se ha quitado el tapón no hay cápsula.
Aplíquese el esquema a situaciones presentes o pasadas. Encapsular supone un partido poderoso o algo del estilo de eso que se llama consenso. Naturalmente, ni cápsula, ni tapón. Ni los problemas son los que se nombran. Al cava en particular puede dársele muy malos usos. Quizá es que algunos vayan al descorche.

(1) Véase también este otro aspecto de la retórica en cuestión.

jueves, marzo 23, 2006

M1, M2, M30

En la ontología de Gustavo Bueno, las emes de M1, M2, M3 significan materialidad. Mi es el i-ésimo género de materialidad. A veces, alguien concluye o imagina que M es abreviatura de mundo, lo cual nos desvía hacia ontologías triplemundistas como las de Popper. Sin embargo, parece difícil que una ontología plurimundana sea estable y no se desvíe hacia una metafísica con más mundos que las esculturas estacionales o estacionarias de Úrculo. La metafísica de las autoridades madrileñas. Emes para un flujo inacabable. Volviendo, los pluriversos de los teóricos de cuerdas y otros gnósticos tienen capacidad para unas cuantas variables. Aumentado su número, nos crece el contenedor conceptual del pluriverso, burbujas, M & M. Véase el último extra (Temas 43) de Investigación y ciencia.

Estrategia

No que a uno le roben el plan de batalla o que no encuentre el camino al campo de batalla, o el puente de plata. Lo peor es quedarse de un plumazo sin estrategia y descubrir así que no se tuvo nunca.
Ahora bien, se replicará, peor es no saber cuál es la batalla o de qué clase, o incluso, aun sabiéndolo, no poder decirlo. La retórica correspondiente a estas situaciones es la de la explotación de la contradicción, de la contradicción ligeramente desviada, clinaminosa. La que se da, por ejemplo, entre escepticismo y esperanza. De ese choque, cualquier cosa, manos libres. Se cierra el manual y sólo queda la tómbola del cheque en blanco, del préstamo de confianza a fondo perdido. Pero en esa retórica ayer estaban todos. Piense el lector en una representación gráfica de esperanza y entendimiento medibles, uno en abscisas y otra en ordenadas. Podemos pensar que las dosis respectivas ocupan una línea cóncava hacia arriba: a mayor esperanza, menor escepticismo y viceversa. Pero los puntos “intermedios” corresponderían a valores bajos de una y otro. Si la curva fuera cóncava hacia abajo, estaríamos diciendo que hay gente muy esperanzada y muy escéptica al mismo tiempo. De las dos curvas, la primera recordaría a las habituales curvas de invariancia de las utilidades de dos bienes según sus cantidades. Pero la segunda representa una suerte de sinrazón, mucha insistencia en la esperanza, mucha en el escepticismo.
Agenda: ¿Tiene la microeconomía algo que decir de la retórica? ¿Por qué no aceptamos, si la concedemos, la prudencia muda? Esperanza, sólo sabes bailar.

miércoles, marzo 22, 2006

Junto al fuego, las sombras contra el muro

–Lo malo son las ideas.
Estábamos esperando uno de los largos silenciosos que convertían sus intervenciones en un modelo inamovible de lo sentencioso. Dejábamos, como de costumbre, que sonase alguna crepitación del fuego antes de que alguien, en un turno tácito pero bien pautado, buscase con sus ojos los de los demás. Era la segunda parte de la ceremonia y que consistía en una interrogación también tácita, como de quien quiere asegurarse del carácter novedoso de lo recién escuchado, o quizá de que no se trataba sino del renacer sorpresivo, inesperado, de un tópico que había sido considerado con algún detenimiento días, semanas, meses o incluso años atrás.
Esa noche, sin embargo, el silencio no fue tal, uno, dos o tres segundos, que supimos aprovechar como si aguardásemos durante una pausa solemne:
–Las mismas ideas en cuyo nombre se hacen guerras, quieren hacerse servir para las paces. Todo es malo, pero eso que llamamos ideas es lo peor.
Ahora le dio por remover las brasas con el atizador, como quien dibuja en el suelo. Por un momento, pudimos pensar que lo alzaría para que su sombra dibujase trayectorias sobre el muro posterior, pero decididamente siempre había pertenecido a otra escuela de actores.
–Las ideas no son esos substantivos sublimes. Nuestra especie lo justifica todo por ellos. No borran, anulan el peor crimen. Cuando una palabra se gasta, viene otra. Las ideas no habitan el cielo, son las cosas. Las más bajas. Bastante más honradas. La guerra no se hace por lo que las palabras indican. Las peores paces son las que suelen acompañarse de las retóricas más sublimes.
Ese fue uno de sus discursos más largos. Por un instante, pareció que esa vez sí iba a levantar el atizador.

martes, marzo 21, 2006

Augustos clonos

El farmacéutico Hwang no clonó. Se le condena por publicar sin haber clonado. En el ámbito académico está muy extendida, sin embargo, la publicación clónica. Gloria a aquéllos cuyas páginas ya han sido escritas por otros: el noble arte del plagio, que tan puntualmente nos recuerda la contingencia de nuestra firma, in ictu calami. No tanta gloria a quienes como Alberto Hidalgo dijo a Borges (cuenta Borges) escribieron la primera página de su segunda página. La publicación académica, como el coito o los espejos, multiplica el número de los hombres, el de los funcionarios y el de otros semovientes eiusdem generis.
La multiplicidad de los textos se ordena en una taxonomía impredecible: las versiones de antes de la presionante clonación de Gutenberg o de después que el ecdota ordena, los textos que enlaza en su ovillo o rizoma el hipertexto ven sumarse a la lista la modalidad de las familias de artículos que son otro y son el mismo, como en cualquier currículum interminable. Los artículos tan parientes que tanto se recuerdan y que tanto se apoyan.
De paso, O bitter Dichtung, si no es cierto que los autores sean las herramientas que los artículos utilizan para reproducirse y multiplicarse, bien pudiera ser que el recurso por el que éstos pelean no sean las revistas sino las citas de otros (1). Pero la probabilidad de que un artículo cite a otro crece con el parecido entre los dos artículos. La constelación bien definida de citas mutuas de la estirpe de los artículos ultracuerpos. Lo peor es clonar sin haber publicado. Fue más feliz el que menos clonó. ¡Se copien, clono!
(1) Un artículo puede visitarse como se lee una casa.

lunes, marzo 20, 2006

Burle

En un viaje reciente a Brasil, acompañado de unos conocidos y colegas del país, sin otra cosa que hacer y tantos años después, al final de una comida que va de Roberto Carlos a Roberto Carlos, y de ahí a de Campos pasando por Britto, se mete en un jardín marxista.
Como en un juego que alterna tablero visto y tablero imaginado, el damero ofrecía texturas diversas y una salida fácil pero también el deseo oscuro de permanecer en un lugar donde las rectas son alabeadas y las curvas un camino óptimamente breve. Jardín no precisamente vertical, aunque arriscado tal vez. Sólo había que seguir la conversación. El damero y sus configuraciones diagonales de damas. En otro juego imagina diversas zonas del tablero en finales, aperturas y medios juegos simultáneos. Curvas de nivel a nivel, sitio de sitios, metasitios del go, diversas zonas del tablero en finales y, aperturas y medios juegos simultáneos, ciencia de visión, paths that lead to an overwhelming question, and the feeling we were being pioneers for a short while. Así lo resumía meses después la carta que le remitió uno de los anfitriones, pero el laberinto no está ahí para comprenderlo. O el paseante no está para comprenderlo, sino para salir de él. Conocimiento declarativo: gato por liebre. Crítica de arte. Lo que es peor, libros de Oteiza. Un cierto marxismo tridimensional y a gran escala logarítmica. Texturas en suelos y paredes.

domingo, marzo 19, 2006

Même les memes

En El País de hoy, Javier Sampedro vuelve con Darwin y sus alternativas dígase sensatas. Concretamente, las que se centran en torno a la biología del desarrollo. Mire aquí el lector el artículo, que nosotros no lo resumiremos.
Lo que nos resulta más interesante de todo él un día domingo viene en un recuadro. El autor cita a Stephen Jay Gould: que para éste la evolución tenía que ver con la lógica interna del sistema de preservación de la información genética y de su lectura. Pero los promotores de la alternativa se desmarcan. Así Eric Davidson: "Steve Gould no trató ningún mecanismo real. Sus impresiones fenomenológicas no han influido en la generación de nuestras ideas".
Pero pasa con la lectura que el cambio surge de pronto. Después de darle vueltas al texto descubrimos una clave a todo el razonamiento y no sólo de los que salen de las trincheras de los biólogos del desarrollo, algo que parece el reflejo de no poco de la génesis y de la estructura del pensamiento biológico. Y esa clave está en las palabras de Doug Arnold:
Los datos no implican necesariamente que el origen de los grandes grupos de diseño animal fuera brusco o saltacional, pero mi sospecha es que, en efecto, fue un proceso rápido. Entre nuestras ideas y las de Gould no hay una conexión directa, aunque sí una conexión conceptual parcial.
Conexión directa. Todas las clasificaciones convertidas en genealogías, heráclidas hijos de heráclidas. Pero la conexión directa es una copia y la copia exige conexión metonímica (el sexo es obviamente una metonimia). Pero los libros que se leen y se copian ofrecen un modelo demasiado cercano a los bioecdóticos. Los memes, por su lado, son lo que su nombre viene a indicar. Son palabras que parecen traducir un obsesivo miedo a la contaminación, lo que es un miedo terrible en mundo en el que desde Goethe no hace falta leer a nadie para haberse enterado de lo que dice, promiscua es la topología de las ideas. No me marque usted.
¿Cómo serían pues las conexiones entre teorías o entre ideas? "Directas" sólo alude al contacto de los cuerpos, de las voces y los oídos, o de las páginas y los ojos. No es ése mi linaje.
La biología recorre un camino en que le precedió la filología. Leamos entre bases.

sábado, marzo 18, 2006

Weekendopedia

La particular coloración de los conocimientos del fin de semana con su miscelánea que una energía remanente intenta negar:
ansía eclipsada rapsodia
que sueña el cadete nervioso
la suave lectura del viejo
decía en sus eneasílabos postmodernistas Menard Valderrama, hace de eso ya demasiados años de domingos y de sábados. Pero la lectura de los poetas olvidados merece algo más que un desplazamiento reluctante hasta la estantería del fondo. Quitémosles de la Weekendopedia, ese repositorio del conocimiento donde yace nuestro pasado y las horas perdidas. Weakendopedia: so many articles –definite, indefinite– and still growing. Devolvámosles al Proyecto Gutenberg o al Cervantes Virtual, leámoslos de lunes a viernes o dejémosles a la deriva en su ancho río de barro y de olvido, till the future dares.

viernes, marzo 17, 2006

Memoria

El momento de la decisión. Después de años de fantasear con los futuros recuerdos, arrojar al jamás los objetos que no logramos (aunque quién sabe) que fueran cifra de tantas cosas y que sólo son ya signos del olvido.
Junto a la memoria, su compañero inseparable, el error. El error que los años construyen despaciosamente o tal vez a impulsos impredecibles. Y el error originario: nuestra mala inteligencia de una situación o de un gesto, redimida por la suave memoria.
Pero construir a quien recordará, a quien fija unas tachuelas en puntos de un mapa como si eso le devolviera un territorio inaccesible, esa tarea prepara quien va recogiendo los inanes guijarros de las noches y los días. La falsa iluminación del yo ahí estuve. Mejor, claro está, el habitable olvido (1).
(1) Pues, como habrá deducido el perspicaz lector, en pocos días tendré la casa en obras. Si el señor contratista no construye la casa, undichterisch wohnet der Mensch damunt d’aquesta terra encesa (un farol como Diógenes). Todo lo débil quiere ignorar la sucesión de gremios, carpinteros incluidos, que seguía diciendo Lluís Llach.

jueves, marzo 16, 2006

Baile de disfraces

El problema previo para nuestro juicio no es el de discriminar los que merece el sujeto de los que convienen a quien le aconseja. A fin de cuentas, alguna responsabilidad transitiva habrá siempre en este esquema, eligiera el asesor a su asesorado o éste acudiera a aquél, y luego siguiera acudiendo.
El problema es el de la multiplicidad de objetivos, unos patentes y otros ocultos de cada actuación o intervención. A lo que puede sumarse la combinatoria de objetivos que se eclipsan unos a otros en las exégesis habituales.
¿Para qué es el disfraz, para lo declarado o para lo oculto, en una latencia que el profeta presume que ha desvelado aun con palabras inciertas? ¿Y para qué unas palabras que apuntan a una interpretación siempre más baja (Oxenstiena)?
Sin embargo, el desarrollo de una doble o múltiple hermenéutica que atienda a todas las partes y a todos los detalles en cada uno de los contextos en que puedan aquéllas darse lo que nos descubre es un invariante que, desde luego, siempre estuvo ahí: el estilo, que es el hombre.

miércoles, marzo 15, 2006

Del perro de Crisipo / no nos moverán

Josep Call cuenta de un perro que un día:
Cuando lo conocimos sabía unas 200 palabras y ahora debe estar por las 300. Pero, lo más interesante es cómo aprende. El perro tiene unos 200 juguetes diferentes, le pones 10 en una habitación sin que los vea y le dices: "Tráeme la pelota". El animal va a la habitación, mira los objetos que hay y vuelve con la pelota. Ahora, le pones siete objetos que conoce y uno que no ha visto nunca. Le pides el nuevo: "La taza". Se va a la habitación, los mira todos y, por eliminación, vuelve con la taza. Lo más increíble es que cuando se colocan en la habitación sólo objetos nuevos que ha aprendido de esta forma y le pedimos otra vez: "La taza". La vuelve a traer, y ya no por eliminación.
Volvemos a nuestro motivo de hace unas entregas. Cuando no nos queda otra, es ésa. Ahora bien, cuando el inventario no está cerrado y hay que ser constructivista es otro cantar. Yo tuve un perro constructivista. Su inventario de palabras conocidas era de aproximadamente cero. Cuando le pedía algo, construía en su entendimiento significado y referencia del significante que yo profería y siempre me traía algo. Cierto es que mi casa la poblaban objetos y cachivaches en inextricable formación (Cole Thornton a Mississipi, cuando éste probaba su puntería en El Dorado). No he logrado averiguar cómo lo hacía ni que reglas seguía, las cuales imagino terriblemente complicadas. Mi perro pasaría el test de Turing. Y lo que hiciera falta.