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lunes, diciembre 04, 2006

Two-tailed tales

Es modélica -¡cómo no!-, son modélicas las fábulas "Décima y décima bis" de las Trece fábulas y media y Fábula decimocuarta de Juan Benet.
Un metódico y cunctator estratega vence al enemigo que su rey le designa hasta reducirlo a su última fortaleza. Él había retrasado el comienzo de la campaña pues, meticuloso, todo requería preparación minuciosa, si bien las presiones de todos le habían llevado a iniciarla sin que su plan incluyera el asalto final a una fortaleza previsible, final y definitiva.
La noche anterior al consiguiente asalto (la campaña, por tanto, casi concluida y si no desarrollada según lo previsto, lo determinado, tal contravención al plan estratégico se debía sólo a su excesivo éxito, lo que significa alto ritmo y velocidad en la persecución), y sin haber confesado a superiores ni advertido a subordinados que no había planificado la operación, reúne a su estado mayor y les ofrece como regalo esa planificación y sucompetente ejecución. Que el cansancio que siente le aconseja, además, dormir durante la mañana de la verdad.
Se nos dice que hay dos versiones del final, igualmente sangrientas para nuestros gustos contemporáneos e ineducados, pero de signo contradictorio. En la primera, el general sale a mediodía y contempla la victoria de sus tropas, su bandera en la más alta torre, enemiga hasta quizá sólo minutos antes:
-No podía ser de otra manera.
Esa es la misma exclamación del general en la otra versión, donde se nos revela que contempla el campo sembrado de los cadáveres de los que hasta poco antes eran su ejército, aniquilado en el glacis frente a los muros:
- No podía ser de otra manera.
La fábula de Benet y la otra fábula de Benet tienen una tercera en que las palabras del estratega no son cínicas y de un borde paternalismo (que es un diagnóstico por el que no pocos lectores están tentados) sino laplacianas, calculadas, deterministas. Pero si cada hecho se sigue de los anteriores y conduce, con ellos, al siguiente, el hecho de las palabras del general es determinado por dos cursos que diferenciamos perfectamente. Pero el determinismo nos parece exigir la unicidad. Se concluye que victoria o derrota propias son sólo apariencia, un símbolo añadido y despreciable en el relato.
La tercera versión tiene una revisión en clave que hemos llamado entangled. Ambas cosas suceden. Por tanto la determinación lo es de la posibilidad de los dos (o infinitos más) resultados consignados. Común a ellos es que "no podía ser de otra manera", pero el hecho que es esta proferencia ya desdeñosa, ya estoica, sería un resultado determinado por la misma serie (o por la serie del campo de batalla más la serie de los razonamientos del general) que los anteriores.
Aunque quizá lo único no determinado fuera esa invariante de todas las versiones, "no podía ser de otra manera", y que eso, como los razonamientos de bronce y mármol, se quedara en pura apariencia, determinada por una causalidad insolente, por alguna ley de conservación y conversación de alguna cantidad que se parece a la mera ilusión.
Pongamos que las condiciones para el resultado de la batalla están perfectamente determinadas hasta el momento en que el resultado se vence misteriosamente para uno u otro lado, momento que se traduce en multitude de momentos a lo largo de toda la mañana de la batalla, pero que esto último no nos pudiera enseñar nada, que no nos dijera nada nuevo sobre lo sabido. Y que no aprendiéramos nada de las experiencias decisorias, de las evidencias nítidas y aplastantes. No podía ser de otra manera.

domingo, diciembre 03, 2006

Der Untergang

Vuelvo a ver El hundimiento. Historia revelada como teatro del absurdo y su preferencia por los espacios cerrados como escenarios vacíos y propensos a la poética del hormigón, de las sillas en alguna sala de espera y de los animales del zoológico. El Tercer Reich cerrado en los años de sus horizontes más abiertos y eurasianos y cerrado en su contracción final y paranoica.
Esta película (más que el libro de Fest y sus otras fuentes literarias) es una obra, como al final lo son todas sobre el régimen nazi, sobre la normalidad. Por ella fluye pesado y ostinato el tema de la inercia de las naciones y de las gentes y de los individuos. Nos comportamos, parece, como si nada, como si no apoyásemos a un régimen asesino o como si la vida continuase tal y como la veíamos conociendo. Después de Auschwitz se pueden organizar todas las fiestas de debutantes que se quieran. Y se pueden organizar primeras comuniones. Se puede hasta escribir buenísimos poemas. Esa es la realidad y es de suponer que es una realidad no demasiado alejada de ese lado un tanto oscuro de la resiliencia ciudadana. No somos unos asesinos -es un suponer-, no hemos podido acabar con el gran asesino, tampoco le hemos negado la colaboración, pero él no nos ha arrebatado la capacidad, no tanto de volver a empezar, sino de seguir.
Se trata, en fin, de una película sobre continuidades profundas, telúricas diríamos , o como lo dijeran Stefan George, Ratzel o Haushofer. Vaya uno a saber. Tierra y destino. O no.

sábado, diciembre 02, 2006

Inmortales por un día

Puede resultar un dato fantástico, pero es una constante registrada que a las agonías de los dictadores suele acompañarlas el paradójico contrapunto de sus fieles con sus eufóricas ceremonias, voluntariosos profetas de la posible e inobjetable inmortalidad de aquéllos, tan absurda como, se diría (pero sólo a primera vista), deseada. De manera conversa, que también se diría, las declaraciones en tal sentido, son síntoma claro de agonía. Todo tirano corre el albur de ser el primer tirano inmortal, pero no se recogen apuestas, salvo para levantar a otros jugadores de desventaja. Asunto éste, como puede verse, de gran interés científico, desde la teoría de las probabilidades hasta la práctica del palimpsesto.
Por lo que se refiere a las ciencias naturales, la etología de los llamados dirigentes del régimen es sorprendentemente pareja sea cual sea ese régimen. Son gallos frente al gran gallo; por otro nombre, vacío. Una ceremonia condenada al ridículo. Tal vez, el arte de la caricatura les absolverá.

viernes, diciembre 01, 2006

When I heard the biass'd cosmologist, I asked for demonstrations and proofs

Un wormhole (engrasado con algún Lorentzian oil) hacia las palabras de Stephen Hawking, quien "se postula como turista espacial", titula el redactor:

O colonizamos planetas en otro sistema solar, o correremos la misma suerte que los dinosaurios, ha afirmado el cosmólogo en una entrevista concedida a la radiotelevisión pública británica.

La aparición de un nosotros en las declaraciones marcianas o postmarcianas de este personaje. Todos (l'humanité o la selección resto del mundo) corriendo hacia la nave, con muy mala educación, atropellando niños, rodando sobre ancianas, mientras se acerca el aerolito tremebundo y un altavoz (puede que telepático) nos asegure repetidas veces que tranquilos, que nuestro genoma queda a salvo. Hacia donde volamos es hacia Moscú.

Poema

RECADO

En la tarde que se deja ir como de rutina
Quien sólo así se conoce y se encuentra
Como en un desmayo galán de vaya uno a saber quién coño
En el verdor y el amarillo de los tilos que brisa suave
Filtran que luz renace, pequeña entre hojas y ramas.
Con un sombrero de paja del bulevar vacío y destemplado
Convengo en un sendero con el primer temblor del crepúsculo.

Estoy en un día de ignota fiesta y me atrevo con el mundo
O con las sombras del Sol poniente
Y se avisa tal vez en la brisa y en los futuros tilos
El ridículo dolor de ese día y esa hora
Como cualquier otro. Como el latido
Incesante al oído martillo que crece que dobla
(Sin tino la marcha pesada de pueblos y ríos)
Como el que repite la consigna vieja
¿Es que de otra calle es la fiesta?
¿Miro a la Luna como a un sombrero?
¿Reclama sin duda sus derechos la Luna?
¿Bocadillos de clientes?
Todas las horas esa hora que el pasado busca
Que hora redimirse quiere.

Y si ahora os dijera que todo vuelve a no ser
A no ser este desfile impreciso de vagas nostalgias
Y si me levantara y os dijera erguido
¿Qué chorra os hais creído? O más bien en un amago
Si ahora yo digo hemos jugado y aunque recuerdo
Cuando yo era un campesino en las fiestas
Ahora soy fuerte que aquí estoy yo otra copa
Como el que gritase en un paisaje descarnado
(pues es figura, no tiene lugar y sí paisaje)
Allí donde la niebla ama la tierra gris, la turba, la planicie
Cuando un caminante apresurado sin rostro no fue testigo

De la voz que se hace aguda y de graja
Y anuncia corneja en poste parada
Nunca bastó haberlo querido y nunca haberlo intentado
Nunca de nada sirvió haberlo logrado
Para así encontrar consuelo en la vana paradoja
O en forzar y retorcer un lugar común que se preserva
Thou shalt be a man, our son
Pero hasta el desprecio desprecia.
Como el que luego calla o el que calló siempre
Como el que alzó su puño o alzó su copa
Y como aquél que no volvió de su copa o de su puño,
Que ahora tal vez yace en una tierra vacía y muda
Como el que ha regresado y sabe que en otro lugar sigue
Vacía su copa su puño y su voz sin fuerza.

Mañana has de volver. Eso es mañana.

jueves, noviembre 30, 2006

Microsaga

En aquel mundo monótono el esfuerzo de los narradores se dirigía fundamentalmente a fingir variedad y complejidad de los espacios (del espacio único) ocres y sin contrastes, infinitos e indistinguibles.
Ahora bien, se afanaban en tal empresa no solicitada sólo porque eran extranjeros. Los naturales no habían reparado nunca en una inexistente monotonía. Siempre habían celebrado, en cambio, la agotadora pluralidad de las planicies y las suaves ondulaciones (estos dos sustantivos sólo aparecían en la literatura, nunca en la conversación, nunca en la geografía, donde eran sustituidos por un léxico numerosísimo, aunque ecoico y demasiado consonante para algunos oídos), o la habían lamentado, por los numerosos problemas que la diferencia introduce siempre en las sociedades políticas y el problema que supone para su estabilidad a largo plazo.

miércoles, noviembre 29, 2006

Extraño

Si el olfato es el sentido de la memoria inesperada y el tacto, el de los jardines de la diplomacia, la vista sigue siendo el sentido de la decepción. Un sabor o un olor conocido nunca nos será extraño, pero podemos no reconocer a los más próximos cuando nos hacen señales desde el otro lado de la calle o cuando nos hablan desde el otro lado del teléfono. Y eso sin forzar demasiado las circunstancias, la luz, la escasa luz, la jaqueca o los atavíos.
Cuando no vemos sino un extraño en el amigo que no reconocemos, nos convertimos inmediatamente en unos extraños para nosotros. Me explico: Yo me convierto en un extraño para mí. Algo ha cambiado. Al menos durante unos segundos, el mundo y nuestra biografía ha cambiado como si otras hubieran sido las opciones ante las bifurcaciones (caudinas siempre) de la vida.
Sin embargo, la cosa no es grave porque solemos tener el entrenamiento matinal del espejo para recibir siempre la mirada y la visita de un extraño. El más extraño de todos.

martes, noviembre 28, 2006

Inteligencia artificiosa

La inteligencia artificiosa, como corresponde a este adjetivo, se ha de tomar siempre en el sentido débil. Sin embargo, podíamos decir que nada es fuerte si nos referimos a inteligencia, ese invento que el loco Frederico no dudaría en atribuir a Sócrates, a Cristo, o a otros reos. Frederico seguramente sería partidario de los algoritmos genéticos, porque le sonarían a muta, a horda germánica, a ante la duda, la más cojonuda, como si esto último no fuera sino el simulacro de un lábil jugador de tute, chinchón o julepe. Pero la inteligencia ciega de la voluntad es un invento del narrador, como lo es la armonía que sabe encontrar el conductor de pueblos y de autobuses:

Sucedió que Oraa dispuso que se diera el toque de alto, y el corneta de órdenes, sin saber lo que hacía, distraído o alucinado, ebrio quizás del frenesí batallador, tocó ataque, y lo mismo fue oír el estridor guerrero, lanzáronse unos y otros monte arriba con ordenado y rápido movimiento, rivalizando en ardor los que el General traía con los que allí encontró. Quiso Oraa contenerles y que se cumpliera su mandato, mal interpretado por el corneta; Espartero, con mejor instinto y rápido golpe de vista, se aprovechó de aquel felicísimo arranque de la tropa, y con llama de inspiración, vio que era llegado el momento de seguir el impulso de los inferiores, de la gran masa bélica. Esta tomaba la iniciativa; esta, en un fugaz espasmo colectivo, dirigía y mandaba. Procedía, pues, favorecer este arranque, dirigirlo, extremarlo, y no permitir que desmayara.

El azar de un corneta piripi hace acortar la batalla y batir a los carlistas sitiadores. Don Benito había adelantado la interpretación sintética: "O la casualidad o un imprevisto accidente produjeron hechos contrarios a lo que la rutinaria lógica de los caudillos disponía." Pero él sabía bien que la enálage servía para destacar al hombre del momento, ese conocido jugador en el casino a decir de alguno, al hecho que no era rutinario. Pero, ¿quién acierta?

lunes, noviembre 27, 2006

El demiurgo incesante

Yo dejé de leer con la fotocopiadora. Las carpetas de fotocopias miden la cerchas de mi casa. Lo dejé todavía más con internet. Mis descargas y el trabajo de mi impresora desafían a los cuberos de los bosques de Siberia. Pura fragmentación. Todo fue rapsodia. Elevé el zapping a mi única televisión con el mando a distancia y las numerables emisoras. Mis dedos se fortalecieron con digitación tan creativa. Dejé de escribir con los blogs. La multiplicidad me abraza. Incesante, como a un cesante borges.

domingo, noviembre 26, 2006

El planeta de los monos

Por último, el único miedo que nos tenga es el que nos provoca la inteligencia colectiva. La que, en algunas narraciones, aparece y no puede asignarse a un solo cuerpo. Conspiración de los fluidos, de las hormigas, del bosque o de Fú-Manchú en un laberinto de espejos.

sábado, noviembre 25, 2006

¿Quién escribió realmente las obras de William Shakespeare?

Consideraremos dos hipótesis, que pueden hacerse equivalentes o mantenerse separadas. Pensemos en un escritor cuya obra consiste en una sucesión de un millón, pongamos, de signos tomados de un alfabeto de 10 símbolos (veinticinco estaría mejor, pero por si echamos alguna cuenta, lo dejamos en diez). Podemos ahora pensar en un millón de monos escribiendo cada uno uno de esos símbolos en una cuartilla. Más higiénicamente, podemos pensar en un sólo mono que escribe sucesivamente el millón de símbolos en un rollo de papel.
En este segundo caso, no se nos oculta la dificultad de la empresa: un acierto entre un 1 seguido de un millón de ceros de posibles resultados. Esto sería equivalente al escenario de un millón de monos (si en el escenario hay un millón de monos, nos preguntamos cómo estará la platea), si las cuartillas o, alternativamente las bestezuelas, estuvieran numeradas de uno a un millón. Notemos, en cambio, que si podemos reordenar las cuartillas a nuestro gusto, la cosa pinta (o escribe) ya más favorablemente. Reconozcanmos que esto sería posible también con un solo mono con un millón de cuartillas a su disposción o con un rollo que se pudiera dividir en el adecuado millón de cachitos. En fin, tendríamos factorial de un millón de permutaciones dividido por el producto de los factoriales del número de ocurrencias de cada símbolo. Al menos, si no me equivoco, pero eso tampoco importa mucho (como se verá más abajo no es que no importe mucho de hecho, es que no importa nada filosóficamente, según veremos).
Sucede que la situación es incluso más favorable si los monos eligen los símbolos con la probabilidad que asignaríamos a cada uno de ellos a la vista de sus frecuencias en las antes citadas obras completas del millón de símbolos. Con un poco de suerte, tendríamos, por así decir, las letras justas para reordenándolas reescribir las obras cuasi completas de nuestros desvelos. Dado que autores como el citado Shakespeare son una mina de problemas filológicos, no es relevante que cambiemos algo. Si, además, hacemos que nuestros monos nos imprima unos cuantos simbolillos de más, seguro que tendremos de sobra.
Ahora bien, no se le escapará a nadie que es trampa, partiendo de unas obras ya escritas, decir que las reescriben unos menardianos monos que, en todo y el mejor caso, podríamos comparar a los fundidores de los tipos de imprenta. Y a nadie se le dejará de dejar de escapársele que la tarea del ordenador de las letras es más ardua que la del Bardo y la de Carlos Argentino Daneri juntos. Pero esta trampa tiene su propia trampa, porque antes de tener las obras, sean las de Shakespeare o las de cualquier otro, no las teníamos, como es evidente pese a los rastreadores de fuentes y manatiales. Por tanto, no podemos excluir que éstas se produjeran por un mecanismo como el citado. Ahora bien, caben aquí dos posibilidades: la primera es que nadie reordenase las letras escritas por el millón de monos, hipótesis a la que, personalmente, me apunto; la otra es que alguien o algo las reordenase.
Podemos asimilar (1) este alguien o algo a un programa de ordenador, del mismo modo que podemos hacerlo con nuestro libro del millón. Podemos preguntarnos si la sucesión de símbolos del programa puede haber sido escrita por un millón de monos y aquí creo yo que apetecería ser más capaces de prescindir de un reordenador de símbolos impresos. Acuden los biólogos evolucionistas en nuestro auxilio, pues vendrán éstos a sostener que los grandes programas crecen sobre el éxito que algunos de los pequeños (1) tienen sobre sus semejantes en longitud.
Tacita a tacita, y acabamos pareciendo Richard Dawkins. Si nos ponemos estupendos, podemos incluso parafrasear una chuminée famosa y decir que a uno de esos programas lo llamamos Shakespeare 1.616.
A los programas que llamamos nihilistas les parecerá, encore au dedans de la chuminée, que todo es lo mismo y que el éxito de algunos programas es el nombre de la respuesta que, ante ellos o con ellos, producen otros programas. Es decir, sospechamos que todo es caos, somos caos, y que no somos capaces (¿cómo?) de distinguirlo (2). Que este es mundo de muy poca calidad, habitado por piedras, palabras, hombres y nubes que se piensan cimas de alguna perfección. Por eso, los principios antrópicos se debilitan o se ven ridículos si se admite que sólo es una pequeña y oscura habitación barrida por confusas alarmas de asalto y retirada. Si aparece alguna grieta aleatoria en el caos, pensamos que todo es grieta. O que esta historia, sonido de feria, pensamos que no está contada por un idiota, o por unos monos particularmente imbéciles en un papel lleno de borrones.

(2) Si lo sospechamos es por el número de monos y de símbolos, no por especial virtud.
(1) La solución es muy clara. Esto es falso. No podemos extender la categoría de la información fuera de su campo de aplicación. Nada es un programa de ordenado, aunque un mundo de programas de ordenador pueda ser un modelo de algo. Los pequeños programas no se enfrentan a otros programas. Las causalidades se contradicen en planos distintos. El programa que sabemos de la pé a la pá es, a otro nivel, un oráculo. La contingencia se monta sobre procesos deterministas que no pueden escalarse hasta el nivel donde aparece aquélla. Como decía un poeta y un tipógrafo: Abajo los tres reinos de la naturaleza. Viva el perder.

viernes, noviembre 24, 2006

Le magasin des citations

El millón de monos llamados a escribir Shakespeare completo (por decirlo de esa estúpida manera: "escribir Shakespeare", etc.) o a escribir, al menos, Hamlet o algo así, todos esos monos están escribiendo un blog que se escapa del azar indisimulable a través de los mecanismos habituales. Al puro azar le sustituye la selección o la restricción que aparenta la razón, y la razón se corresponde con el determinismo que se reserva su imperio, que como imperio ha de ser creciente.
Azar indisimulable es una contradicción en los términos. Podemos simular el azar, pero no podemos pensar en un azar no acotado, que todo lo abarque. Al decir "azar indisimulable" nos referimos a una parcela que nos parece puro azar y donde podemos quedar encerrados.

Anselmo Hahn, La suerte de Azarías, Alfatara Editorial, 2007.

Poemastro

NARCISO EN AGUAS PODRIDAS

Esculpe indigno consejas viejas
Como un no sabrás decir cuándo o cómo
Nunca cercano oíste y necesario
El estruendo en el golpe del cincel
Que lector inatento ya revive
Y cierto es que mano a espíritu guía
No lo contrario, no lo previsible
Y otra mano la esencia barrerá
–pues que de tal cosa aprendiz se ocupa–
Muerta naturaleza que olvidada.
Añade que el instante después
El cielo miras, de mirarlo dejas
Cuando indica tu desgana, ese hilo
Con el pasado que se avecina
Como vuelven al sur las grullas,
Esto es, a saber, los días fríos.


De vez en cuando el paso refrena
Hacia atrás mira y calcular parece
Míralo como miras el grabado
Tan rápido, rápido y sorprendente
Como la vuelta aquélla del camino
Que no alcanzas ni alcanza tu jadeo
Mientras puede que la leyenda rece
En la orla como un fúnebre carnal ramo
No se pierde de golpe la inocencia
Es un acúmulo de pequeñas defecciones
Ahora sientes la pereza, de apartar
La vista necedad es tanta pero
Sigues y las despreciadas huellas
Que en fiel crüel retrato precipitan
No sabemos quién ve y quién busca
Y el agua corre y si encontramos
Más tarde nocturno ya sabes bajo la Luna
Cómo decir dónde llevó mi rostro
O ese detritus que fue que es tiempo
Arrojado con gesto inevitable
O que allí, allí donde levantar la vista puedas,
Creció rostro y máscara del tiempo ido
Ese teatro sombrío que yo me construí.
Ese jardín y sus cegados muros
Así un compromiso cansino y unos pies cansados
Son para el tacto hojas y misteriosas flores
Pero es la hora gris en que el Sol de Mayo
Sobre la loma parda indiferente contempla
Cómo cae yerta tu mano y cómo
En las aguas una vez más, sic semper,
Astuta y fría
la trampa se ha cerrado.

jueves, noviembre 23, 2006

Scifi

Se encontró con sus recuerdos un día como cualquier otro. Aún le quedaba la lejana memoria del eslogan que le llevó a vender: "enajene sus recuerdos sin convertirse en un enajenado". Nada especialmente grave, porque los recuerdos, algunos de ellos, nos pueden sobrar, pueden sernos menos útiles que el dinero o que algún dinero urgente. Incluso, algunos hubo que, por altruismo, cedieron sus incompartibles recuerdos a alguien que parecía andar más necesitado.
Lo que no habían previsto autoridades públicas, ni empresas, ni particulares era que los recuerdos adquirirían capacidad jurídica y recursos para emanciparse, para llevar su propia vida. Encontrarse con los antiguos recuerdos, ahora independientes, adultos, no era bueno porque, de hecho, somos parte de su propia memoria, y les podría interesar comprarnos.

miércoles, noviembre 22, 2006

Marxismo y marrismo analíticos

Dialéctica: desconfiar de las figuritas de nuestro belén. Descubrir en un axioma el futuro fruto de la contradicción colgante de la rama del quiasmo. Desconfíese de los dialécticos analíticos: son los que han sufrido, por el incremento de su grado y cantidad de dialecticidad, un cambio cualitativo hacia la analiticidad. Analítico es no remontar y no segar la hierba bajo nuestros postulados. Por donde pasa la dialéctica no vuelve a crecer el césped artificial.

martes, noviembre 21, 2006

By the way

Darth, James Darth.

Tenue mitología

En alguna superficie eventual contempla el ciclo indefinido de algunas historias inconexas. Como la ciudad, o sus luces, en el sucio charco, tras esa primera lluvia que despierta el polvo y la grasa (ajo, algún zafiro) de los días anteriores. Ninguna historia nos satisface sino por un espejismo de detención. Se trata de que esa historia sea todas las historias posibles, de que un mecanismo concreto ocupe su lugar en el más amplio dispositivo lógico a nuestra disposición. Para un panóptico de todas las posibilidades que se nos pasarían por la cabeza si nos pusiéramos a ello.

lunes, noviembre 20, 2006

Ilusionismo

Las historias, especialmente cuando nos recuerdan a una maquinaria de relojería precisa, quizá sean sólo la ilusión a la que contribuye la retórica de un narrador que se confiesa engañado durante algún tiempo o que se descubre aún engañado, pero que nos invita a asistir a una revelación ya pasada, ya por venir. En medio, dei ex machina, o ex machinis, que no necesariamente son todos de la misma máquina. Todas las historias como una ajustada cosmología con todos sus componentes campanudos. El hombre nos demuestra un principio cósmico, que es lo mismo, una vez armado el universo, que ver en éste un principio antrópico.
Así las historias, una fábrica que el demiurgo acompaña de un relato que nuestro ojos corroboran y que es absolutamente falso. Como un romanticismo de cristal de roca y metacrilato. Como Hölderlin frente a los Montes Metálicos.

Lluch

El aniversario del asesinato de Ernest Lluch da lugar a artículos de no poco interés, lo que quizá se explique por más razones que por el cariño y respeto que el personaje pudo despertar entre sus próximos y también entre muchísimas otras personas. Así el artículo de Antoni Segura en El País. Por desgracia, "interesante" es adjetivo que no implica un juicio positivo en todos los ejes: La mecánica de una estafa o el curso de una enfermedad pueden ser interesantes o muy interesantes, pero no se trata de procesos agradables, deseables o laudables. Así, un artículo puede ser interesante por ser un modelo de lo que a su lector le hubiera gustado decir y argumentar; o puede serlo por todo lo contrario.
También es interesante aquello que nos resulta incomprensible una vez que hemos retirado la plataforma desde la que se nos habla y la que nos sostiene, esto es, si damos en pensar contra toda evidencia que todo el mundo comparte una misma y bien intencionada plataforma. Es interesante porque nos muestra de qué conflictos está hecha la realidad. Y es interesante el hecho mismo de que, por la razón dicha, algo nos resulte incomprensible. Y lo es porque nos muestra lo absurdo de la empresa: por debajo de los discursos y su lógica se mueven demasiados supuestos que marcan una división irreconciliable, irreconciliable sobre todo si nos olvidamos de ellos, si los mantenemos ocultos en nombre de una bondad tan luminosa como inexistente.
Seguramente, por lo que hace al conflicto vasco, la vida y la muerte de Lluch son la historia de un fracaso, de un fracaso popperiano, cabría decir, y de un fracaso que continúa con algunos de quienes le toman como guía en la estela de la Gemma Nierga de "ustedes que pueden, dialoguen". Cualquiera diría que Lluch se equivocó con los asesinos -y así lo recuerda Segura: "Creía que no volverían a matar"-, pero para no pocos no hay refutación en este terreno, sino una sucesión reforzada de corroboraciones, y no en un terreno teórico, más o menos ajeno a lo que hemos de hacer, sino precisamente en lo que respecta a la política que se ha de enfrentar a un problema muy serio, porque el terrorismo de ETA cuestiona la integridad, y por tanto la esencia, de la sociedad política a la que se enfrenta.
Y es que Lluch era seguramente muy coherente: si el terrorismo era verdadera, realmente, causado por un conflicto originado no sólo por la inadecuación de la España y el Estado español reales a algo así como "su ser verdadero", sino por su ilegitimidad de fondo y su indeseabilidad frente a otras posibilidades, había que actuar neutralizando este factor, lo que sería positivo a muchos efectos y también para que el terrorismo etarra desapareciera.
Sin embargo, es posible que el diagnóstico histórico de Lluch fuera erróneo -tanto en lo que hace a la realidad histórica de la España moderna como a los nexos causales de esta realidad con el terrorismo- y que la política que propugnaba no fuera sino voluntarismo. Así, la sustancia de la posición de Lluch no consistía en sus reclamaciones de "generosidad" para con los presos en tiempos de la tregua anterior, sino la idea de la "verdadera lealtad constitucional" que no se aferra "a las palabras, sino [que se atreve] a escribir palabras nuevas", según nos recuerda también Segura. Pero es posible que la España de Lluch sea una ilusión, que sea una imposibilidad como unidad política.
En ese sentido, acaba por resultar ridícula -aunque adivinemos o reconozcamos la ironía de la autodenominación en la pluma de Lluch- la vindicación de la alternativa "austrohúngara". Segura se refiere a un artículo de Lluch que data en octubre de 2000 ("Por qué soy austrohúngaro") y cierra su escrito con palabras que ya no nos sorprenden: nos habla del "empeño del presidente del Gobierno por conseguir la paz y la libertad y por avanzar hacia la España "austro-hungara" con que soñó Ernest Lluch".
Seguramente, la variable vacía del diálogo es entendida de muchas maneras y de modo que coincida con lo que cada uno espera, con sus intereses. De modo que a cada uno le moleste tan poco como, después de 1918, nos ha molestado el imperio austro-húngaro.

domingo, noviembre 19, 2006

Vasili Semionovich

Beevor y Luba Vinogradova editan, comentan fragmentos de cuadernos inéditos (la Gran Guerra Patria) de Vasili Grossman. Fragmentos. Los fragmentos están hechos para la intensidad de la impresión, para la impresión intensa. Toda una teoría de vida y una filosofía -conocida- de la composición. Una teoría que se alimenta de frases más cortas cuanto más cortos son los fragmentos. Contingencia, en fin, de la represión tras la guerra. Todo es cuestión de darse cuenta de que todo lo que no es fragmento es ilusión. También en Iasnaia Poliana. Y, al parecer, durante bastante tiempo pensaron eso también en la Stavka y en el Kremlin.

sábado, noviembre 18, 2006

Relato breve

No diríamos tanto que la puerta no se había acabado de cerrar. Era que todavía no había sonado el portazo. Pero esa fracción de tiempo se refiere al retraso habitual de la conciencia, que con sus múltiples espejos a veces lo vive como un adelanto o revestido de los andrajos de la profecía, tal como hay muchos que revisten sus palabras con las guirnaldas del torpe verso.
Se imaginó a sí mismo lamentando la puerta cerrada, infranqueable, y él fuera. Así estaba, estuvo, estoico, unos segundos hasta que recordó haber ya recordado la obvia solución.
Y se recordaba también cuando recurrió al vecino, balcón con balcón, para forzar levemente la puerta que daba a éste, apenas protegida por dos macetas y mal cerrada, como siempre. Sobrevivía aún la memoria del vago alivio que sintió, tras cabalgar no sin cierta agilidad sobre la verja que separaba -a unos quince metros sobre el suelo- las dos propiedades, sobrevivía agridulce entre la desolación y el tenue eco de la mera constatación: la de comprobar que, pese a algún indicio menor, insiginificante casi, aquélla no era su casa, que de allí no había salido nunca, que no se le esperaba.

viernes, noviembre 17, 2006

Sin doblez

En aquella lejana land of dreams de 1980 y otras fata morganas habitaban también admirados personajes cuyo rostro no nos era conocido o nos era aún dudoso: algo que se daba, por ejemplo, si sólo conocíamos dos fotografías del sujeto no demasiado coherentes entre sí. En consecuencia, algunos de nuestros dobles conciudadanos procedían no de alguna adecuación de orden moral o ético o etológico, no digamos ya estético o meramente sensitivo (1), sino de una hipótesis azarosa que aprovechaba alguno de nuestros numerosos ocios para visitarnos, pues ya se habrá percatado el lector de que postulábamos a nuestro capricho no tanto la vida y los milagros de los habitantes de nuestro parnaso como el cupo de ficción que les correspondía a nuestros desconocidos, anónimos paisanos, paseantes correspondientes de la gloria en nuestro espejuelo ciudadano.
Hay que decir que no teníamos dobles de personajes abiertamente deleznables, repulsivos u odiosos. Complementariamente, a quienes podíamos odiar o despreciar nunca nos molestábamos en encontrarles pareja, quizá tan sólo -en ocasiones por lo general poco memorables- en el reino animal, o en sus regiones de más dudosa fortuna fabulística.

(1) Los admirados eran siempre estrictos contemporáneos: ni, como hipótesis metafísica, se nos ocurría la existencia de un doble de Rubén Darío.

jueves, noviembre 16, 2006

Dobles

En aquella época nos aficionamos al juego venialmente paranoico de los dobles. Hablo de más o menos 1980, 79 en Canarias habríamos añadido entonces. En nuestra ciudad habíamos identificado a un Bertrand Russell, a un Hans-Dietrich Genscher y a muchos otros personajes del mundo que entonces seemed / To lie before us like a land of dreams.
Por estas calles sigue con su pacífica vida un Ariel Sharon y suele pasear un Gorbachov inmaculado. Teníamos también un Roland Barthes (éste nos parecía particularmente exacto y cartesiano), que tenía o regía un bar. Así que, de vez en cuando, visitábamos el bar de Barthes.
Yo tenía también un Alberto Cardín. Cuando años después conocí a Alberto Cardín (fue un año antes de su muerte) comprobé que el mío y el suyo propio no se parecían nada ni en nada. A mi Alberto Cardín le he vuelto a ver, después de muchos, este año. Lo vi hace unas semanas y hoy me lo he vuelto a cruzar. Ante mi ridículo tribunal, él es él y es otro, como ante la divinidad indiferente eran uno los dos teólogos famosos.
El Cardín doblado está como siempre -el siempre es aquel 1979 canario-, pero con el pelo blanco, homogéneo y robusto. Inevitablemente me hace recordar a Cardín y me hace recordar aquellos tiempos cuando yo todavía no había sido sustituido por éste que les escribe. Un saludo.

miércoles, noviembre 15, 2006

Tres motivos para un tratado

1. La arqueología no se las ve con la horterada. Simplemente la borra y sólo una categoría estética intersecta la labor del arqueólog: la categoría de lo bello. Hasta el mal gusto, la obscenidad o lo chocarrero adquiere un aura pompeyana, con la fuerza de un volcán, claro. La arqueología redime y la arqueología futura redimirá las urbanizaciones con estatuas de los padres del promotor. Luego dicen que el mundo avanza.
2. Si los rendimientos del trabajo se incrementan, es posible por el efecto sustitución que muchísimos individuos decidan trabajar más horas. Depende, pero es una contingencia que los economistas contemplan en sus manuales y puede que en más sitios. Los economistas suelen ilustrar el efecto con un empleo al que todos pueden acceder. Creo que Stiglitz (y tantos otros) recurren a la figura del taxista. Habría que repasar la literatura desde Marshall - si no antes- para acá y catalogar las profesiones comodín que se han sucedido, las vocaciones ocultas de cada autor, época o escuela, su violín o su azadón de Ingres. Volviendo a la invisible y gran manaza, piénsese en la utopía de un país que produce sobre todo un bien: carreras en taxi. Un mundo de taxistas, algo que no contravendría a los intereses de alguna emisora, según es fama.
3. La experiencia más importante de las que nos suceden y la que más nos maravilla es la de pasar de no entender algo a entenderlo. Además, nos gusta porque nos permite mirar a aquel extraño, a aquel otro con la ternura que se tiene para con el que ha ido dentro de nuestra misma ropa.

martes, noviembre 14, 2006

Intransitivo

Juan M.R. Parrondo, en su entrega de noviembre en Investigación y Ciencia habla de situaciones intransitivas. Al lector le transitarán por la memoria la paradoja de Condorcet, el teorema de Arrow, todas esas cosas. Puesto que aquello de lo que habla Parrondo nos recordará otra cosa, que, a su vez, convocará una tercera a las candilejas de la memorieta, para de aquí volver a los dados de los que habla nuestro autor, etc. etc, et eadem et alea.
Apuntamos aquí que la de intransitividad, al menos por metáfora en dominios donde ni una aparente relación de orden podría ser pergeñada, es idea ubicua. De la moda es esa intransitividad exacta y el tiempo y sus temporadas doblan el orden totalitario de las horas y de los años con la sustituición del sustituto del sustituto por el sustituido; ¿o debe decirse al revés?
Otro caso es el de las tácticas deportivas: el sistema que expulsa a las viejas tácticas es expulsado a su vez por otro que irá al exilio a manos del primero. La intrasitividad y sus ruedas, sus ciclos atroces, más ordenados que cualquier otra cosa. La caducidad de la palabra mejor, forsan miseros meliora sequentur, que se dice desde Al Bano, ¿o desde Romina?

lunes, noviembre 13, 2006

Report entanglement

En relación con el informe elaborado por XXX y que le llegó a vd. después que el remitido por este servicio y que coincide punto por punto con éste, y a propósito de su interés por saber si podía éste ser copia de aquél, o aquél de éste, o ambos de un tercero, debo aclararle lo que sigue, no sin antes manifestarle mi extrañeza como responsable del servicio ante el hecho de que, contra las normas de procedimiento vigentes, XXX investigue y emita un informe sobre las actividades llevadas a cabo por un sujeto que está bajo la vigilancia de este servicio:
1. Nuestro informe, tal como se indicaba en el mismo, no está cerrado y, de acuerdo con el protocolo establecido, puede completarse con las informaciones cifradas contenidas en el documento anexo B, que también le remitimos y que vd. deberá hacernos llegar de vuelta con las indicaciones precisas si así lo juzga oportuno.
2. El método de cifrado utilizado implica las características físicas de la impresión sobre el papel y el mensaje cifrado no es reproducible por los métodos ordinarios de reproducción del material gráfico, esto es, el mensaje cifrado no es reproducible.
3. Podemos optar por dos procedimientos de descifrado, alfa y beta. Si lo desciframos mediante el procedimiento alfa, no sabremos qué se pude obtener mediante beta, pues el descifrado supone la destrucción física del documento. Lo mismo cabe decir si se opta por beta. Aunque el testigo cifró información sobre dos acciones distintas del sujeto, lo hizo sólo esta vez, en este documento, y ha de elegirse sólo un método de descifrado, lo que elimina la información sobre la otra acción. Así permanecermos en la ignorancia con respecto a una de ellas. Nos ahorramos nuestro juicio sobre el espíritu de colaboración de este testigo.
4. En consecuencia, le requerimos a que nos facilite su decisión sobre qué procedimiento de descifrado debe este servicio poner en práctica o bien si deja tal decisión en nuestras manos.
5. Así las cosas, aunque pueda registrarse una estrechísima, una exacta coincidencia entre nuestro informe y el de XXX, lo que incluye a los respectivos anexos B, no será posible aplicar en un caso el método alfa y el método beta, porque el anexo de XXX no puede ser una reproducción de todo nuestro anexo beta, incluido el irreproducible mensaje cifrado.
6. Sostenemos que nuestro anexo B es el auténtico. Que si el anexo B de XXX contiene un mensaje cifrado no puede contener información facilitada por el testigo antes referido, pues reiteramos que éste sólo plasmó su testimonio en dicho anexo y que cualquier coincidencia, si se opta por el mismo descifrado, será poco más que casual y, si se opta por procedimientos distintos, nos estará igualmente hablando de sujetos distintos.
7. En resumen, el informe remitido por XXX , o al menos el anexo 3 no puede ser una verdadera copia y entonces se ha de referir a otra cosa que el nuestro. Es decir, aunque tanto el suyo como el nuestro se refieran a todos los sujetos, a todos los hombres, etc. siempre estarán referidos a un hombre distinto, el nuestro y el suyo.

domingo, noviembre 12, 2006

Entangled tale

El sujeto salió no muy temprano. No sabríamos decir exactamente cuándo, pero le vimos regresar a las 15:35. Como el operativo ya había sido organizado adecuadamente a esa hora, estamos seguros de esto último. Algunas consideraciones sobre acontecimientos correctamente datados nos permiten afirmar que estuvo fuera más de cinco horas y menos de seis y media.
En estos momentos (son las 19:28) seguimos intentando completar la información disponible sobre dónde estuvo y qué hizo durante el lapso de tiempo apuntado.

P.S.: Esperábamos que cada nuevo dato convenientemente contrastado eliminase todas las demás posibilidades que, en principio, podrían (y de modo ciertamente ocioso) contemplarse. Además no encontramos contradicciones y así fue bastante sencillo establecer algunos hechos indubitables sobre lo que nuestro sujeto hizo, dónde y cuándo, con quién estuvo y qué ropa llevaba.
Sin embargo, al cabo de algún tiempo, empezamos a recibir testimonios de una naturaleza totalmente inacostumbrada. No le habían visto en el Café del Puerto. Le habían visto en un café, y no en uno especificable aunque el testigo ignorase en ese momento su nombre, sino que se le había visto en un café genérico que era al tiempo todos ellos: No se podía decir de ningún café de la ciudad que no hubiese estado en él a cierta hora. Había hablado con una mujer que era todas las mujeres, al menos de cierta edad, de cierto aspecto. Otra vez, todas esas mujeres, cuyo número ignoramos, habían intercambiado algún secreto con él. Es cierto, es seguro, que a las 15:35 estaba de vuelta en su casa.
De momento señalaríamos que nuestro sujeto no es un individuo. Es uno que es todos ellos. O todos nosotros.

sábado, noviembre 11, 2006

Gargarisma

La antigua comarca que memoria visita
Es un sueño de nunca que pasado musita.
Es un fuego callado que tibio se quiere,
Nos señala un punto que eterno preside
El camino que andamos y que no es camino
Y nunca dibuja el mapa que somos
Y a veces soñamos.

La comarca dibuja ribazos tranquilos
Donde mudan culebras camisa y salta
Hacia adentro entre piedras y hierba
El lagarto esquinado que siempre vigila
Esfinge pequeña que preguntas no hace
Y así enigma más grande se hace.
¿Qué dices?

Me alejo, la imagen precisa acude sin falta
Y así atesora el paso risueño y el soto
Que diseña más neto el paisaje sereno.

Aperos que apenas lo son de labranza
Reúnen la bruma y el rayo

En una umbría de chopos callados.


viernes, noviembre 10, 2006

Las chicas son guerreras

Kevin Watkins:

Cuando necesitas beber, vas al grifo y te sirves un vaso. Cuando necesitas lavarte, abres la ducha, que está en tu propia casa. Pero en muchos países pobres, mujeres y niños, casi siempre niñas, caminan horas para llevar agua a sus hogares. En ese tiempo, no pueden trabajar ni ir a la escuela, y eso, por supuesto, será una traba para el desarrollo futuro de esas regiones.

Y, cuando hay letrinas separadas para niños y niñas en los colegios, está demostrado que ellas acuden más a la escuela; en caso contrario dejan de ir.

La explotación sabe lo que se hace. Pero, en su dialéctica el momento fundamental es, como saben y nos han mostrado los cuentistas, los fabulistas y los filósofos en bata y con bacín, es el de la aceptación de la propia debilidad por el explotado. Su debilidad es esa aceptación, que no es casi nunca individual sino una marca que define al colectivo. El grupo explotado es más grupo por la aceptación de su estatuto presente que, por así decir, por sus condiciones iniciales. Sin embargo, sorprenden siempre los resultados de una situación en origen sólo levemente asimétrica, la extensión y profundización, muy coherente, de las diferencias. Y lo que suele constatarse también es que los explotados tienen que explotar su propia e interiorizada definición para que pasemos a otra cosa, mariposa.
La otra cosa es que si no somos ni cuentistas, ni fabulistas, ni filósofos y nos falla también lo de la bata y el bacín, nos tocará más bien decir que la explotación se dice de muchas maneras y de más todavía que no se dicen nunca.

jueves, noviembre 09, 2006

Tras aplicarse a la lectura de algún blog, llega a casa y recoge la correspondencia

El fiscal universal. Y así levanta sobre los demás la causa de sus propias obsesiones. Obligado tal vez por la urgencia o la diaria comanda del blog.
Sus obsesiones interpretando siempre en beneficio de su prejuicio y en perjuicio del otro el material sobre el que acusa y dicta sentencia. La justicia de la causa iluminando su entendimiento como el de un profeta. Oligoparanoia: la sospecha edificada sobre un mínimo detalle, sobre un párrafo lateral o sobre su ausencia.

Me escriben los bancos. Casi ninguna otra cosa aparte de eso y de la llamada correspondencia comercial en el buzón. ¿Me encontraré aquí con posts de los bancos? ¿Adquieren los blogs la mágica estatura de cliente de una entidad bancaria? Un banco sí está edificado sobre mínimos detalles de realidad incontestable. Una contabilidad nunca paranoica, en todo caso creadora de obligaciones.

miércoles, noviembre 08, 2006

Blue Moon

Javier Sampedro en El país nos informa de que "El investigador Bruce Lahn, de la Universidad de Chicago, lleva unos años analizando microcephalin, ASPM y otros genes cuyas mutaciones producen microcefalia", lo cual no se queda ahí porque:

Una variante del gen microcephalin aparecida hace 37.000 años tuvo tanto éxito que ella y su vecindad cromosómica (el haplotipo D) aparece ahora en el 75% de la población mundial (y no en el 1%-2% que le correspondería por azar).
Lahn ha reparado en que el haplotipo D tiene una estructura muy extraña. Por un lado, todos los haplotipos D son casi idénticos en las personas que los llevan, como cabe esperar por su reciente propagación.

Ahora bien, se acaba por casi concluir que el famoso haplotipo D "parece pertenecer a una especie distinta: un homínido que llevaba separado de nuestro linaje un millón de años. Pero que se cruzó con él al menos una vez hace 37.000. El único que cuadra con esos datos es el neandertal, y eso es lo que proponen Lahn y su equipo en su último trabajo (PNAS, edición electrónica)."
Llama la atención que el salto al paleolítico superior se apunte en el haber de los por entonces crepusculares neandertales. No se entiende muy bien que -y son palabras de Lahn las siguientes:

Teniendo en cuenta la función sumamente crítica que este gen tiene en el desarrollo del cerebro, es razonable proponer que esa nueva variante condujo a una función cerebral mejorada de alguna forma. La relación que pueda tener este acontecimiento con el gran salto del paleolítico superior es una cuestión especulativa, por supuesto. Pero no está fuera del abanico de posibilidades que aquel suceso genético y evolutivo contribuyera a la evolución cultural.

Cielos, la cultura, fenotipo sublime. Como yo soy del veintincinco por cierto de las variantes poco creativas, me temo que no puedo apuntarme demasiado en esa parte del curriculum vitae que se mapea con el árbol genealógico. Vaya uno a saber.
Sin embargo, en cuestiones de cultura yo tiendo al lamarckismo, en particular, los miércoles. En este sentido, no me parece irrelevante señalar que además de su filiación en la Universidad de Chicago, Bruce Lahn es investigador en el HHMI. De hecho, en la página web del HHMI, el curioso y ahora avisado lector encontrará bastante información sobre los hallazgos e invenciones de nuestro Doctor Lahn. En cuanto a la expresión fenotípica de HHMI, diremos que estamos hablando del Howard Hughes Medical Institute, una institución que nos sumerge en un ámbito de interés absoluto, Jane Russell y Leonardo di Caprio. El neandertal como The Outlaw (1). Howard Hughes, aviones como brontosaurios, homo aviator.

(1) Una población de machos neandertales, Buetel, Huston y Mitchell, que buscan una hembra desesperados y atentos, mozos viejos del musteriense y sus casinos. Anticuados, autoindulgentes.

martes, noviembre 07, 2006

Video deteriora proboque

El videoarte. Los millones lo ven a través de reportajes videográficos que muestran las disarmonías y contrapuntos de los escalonados receptores. Como la pintura de pinturas, se diría, pero no es así del todo. El fragmentarismo aparente como retórica perpetua del videoarte se dobla así en las prisas de la grabación y el montaje apresurados.
Cabe sospechar que el videoarte haya heredado falsamente un prestigio de la televisión, que es la capacidad de ver lo que está en otro lado y simultáneamente a cuando se da o produce (dentro de lo que cabe, que diría Einstein). Así, el espectador desavisado puede suponer contigüidad (la contigüidad que median la emisión y la recepción televisivas) a lo que ve en los parsiominiosos monitores del museo.
Lo cual nos hace pensar en la potencia, generalmente no reconocida, con que la mimesis sigue operando. Y eso sin contar con los innecesarios discursos legitimadores de un género artístico hace unas décadas novedoso: la realidad y su representación lo exigían.
Como nos llega el video dentro de un video, me limito a este conocimiento de antología apresurada, a mi felicidad filistea, a mi otro perro con ese hueso.

lunes, noviembre 06, 2006

Paseos y paralipómenos

La institución del paseo se ha disuelto como la memoria en la memoria. Seguramente, porque sólo paseamos en el pasado. O salimos a nuestras obligaciones, o a ejercitarnos, o a dar una vuelta. Pero el paseo corresponde a una figura humana que nos es tan próxima o tan ajena como nuestro propio pasado imaginado. No nos daremos un paseo. Nos habremos dado un paseo.
Si me voy a pasear, soy sospechoso de querer esfumar un conflicto doméstico. Me voy a tomar un café o a por tabaco. Si mañana nos damos un paseo, mi plan está expresado con una marca de obsolescencia que la buena voluntad redime.
Un paseo es ya siempre un paseo aleatorio, con la escenografía de la intención y de la ciencia -de la razón, que es determinismo-, todos flâneurs para vencer el pirronismo y el muro donde, al fin, es seguro que acaban ¿nuestros? pasos.

domingo, noviembre 05, 2006

Dos poemas para elegir, ¿o son uno?

DONDE YO NO ESTUVE

Donde yo no estuve
allí habita una verdad infinita
en un pequeño corazón

Donde nunca estuve
guardianes de la verdad
me miraron curiosos
como yo perplejo

Allí donde no acabé de entrar
donde mis pies dudaron
donde no sostuve la mirada

En todos los lugares
del pasado, al que sé
que regresar no puedo

En todos los rincones
de una memoria arruinada

En todos los relámpagos
en mitad de las sombras.



DONDE YO NO ESTUVE

Donde yo no estuve
nadas se enroscaban en ceremonias de nada
que lo eran todo

Pensé que yo no merecía

que los arduos secretos eran ajenos
que sólo a mí esa verdad negada
en el prado, la taberna, las conspiraciones

juventud loca o edad de sueños frescos
que a juventud ociosa dieron

Donde nunca estuve
reuniones fastuosas
en torno de la abundancia
que otros celebraran.

Pensé luego que acabé por trivializar
Señora, así son de estado los secretos

Minucias de pesantez extraordinaria
Seguí envidiando la vida con secretos de los otros.
Alta filosofía de otros.

Me despreciaré con método y locura.

sábado, noviembre 04, 2006

Diagonal

Ya lo hemos dicho. Five minutes ago. Es posible que toda la ñoñería nacionalista se disuelva en entropía. Se convierta en motivo de canciones de borrachos, algo a lo que hemos venido. Pero mientras tanto habremos creado toda esa morralla de políticos en busca esforzada de una identidad y otras memeces.

viernes, noviembre 03, 2006

Cosmocaixa

Ante un cartel (divinas palabras para los teístas de la ciencia) con las 35 ecuaciones pretendidamente más importantes o básicas del mundo mundial: algunas son inecuaciones, la mayoría nos vienen de la física, otras son matemáticas (gran teorema de Fermat, ecuación que ha de ser modalizada y completada con un no existen x, y, z distintos de cero tales que para n mayor que 2 etcétera, la ecuación que satisface phi, que la cardinalidad de los naturales es menor que la del continuo,...), una económica, jurídica o, en cierto modo, radiactiva; unas son definiciones, otras ... Ante ese cartel, decimos, señala que dos de las ecuaciones son la misma.
Existen dos tipos de personas: las que dirían que hay treinta y seis ecuaciones, que son las treinta y cinco de que se parte y la ecuación sobre ecuaciones que afirmase la equivalencia de dos de ellas; las que dirían que sólo hay treinta y cuatro ecuaciones porque dos son la misma.
Pero algunas personas oscilarían entre una y otra categoría, sin excluir ergódicos que no añadiesen una metaecuación al póster. Caracteres duales. Son tres tipos en total, ¿o sólo hay uno?

jueves, noviembre 02, 2006

Lo fractal

Dichoso el punto que apenas tiene dimensiones, y más el polvo cantoriano ... que un polvo es un polvo, pero la carne luego dice Rubén que no.
Autorizadas opiniones las hay de todos los gustos. Alejadas o cercanas las unas a las otras. La medida y la dimensión de las opiniones es materia deleitable y, por eso, su estimación es elástica. La defensa de cada tesis bordeará lo atrabiliario. Esencia sin medida, que decía Villamediana.

miércoles, noviembre 01, 2006

Indiscernibles

La pluralidad de lo mismo. Un menú de monotonía políticamente correcta en la tierra de todos los progresos. Y los sutiles distinguidores, con sus paréntesis siempre preparados para emparedar los procesos que les acaban de igualar.
Pero esa igualación es la fuerza de las cosas, pero no la fuerza de las cosas que parecería estar actuando desde los tipos de Wilfredo. No la verdad de la nación milenaria que puja ctónica o ginctónica. Más bien la verdad de los indiscernibles y su gâteau des indiscernables. Obran a favor de una prensa pentatónica o pentagintónica, con su iconografía de los cinco alegres abanderados. Un mundo para los cinco hermanos thunderbirds, tan queridos de su padre, quien, sin embargo, ha de marcar las distancias y revelar el nombre de su preferido si hace falta. Es la nunca bien ponderada bendición del gitano: Que no vengan más, que bastante estamos.

martes, octubre 31, 2006

Relatos

Los relatos buscan sus configuraciones de equilibrio: estable, inestable, indiferente. No sé si hay relatos que hayan llegado a un equilibrio indiferente. La escritura, la inscripción, conviene a la congelación de contundentes relatos en equilibrio inestable: sutiles tensiones que están a punto de vencerse para un lado o para otro. El equilibrio estable, tan recomendado, no suele bastar para dejar a los filólogos en paro, ni a los écdotas de improbable cladística; en cambio, da trabajo a semiotas de pajaritológico naipe.
Yo me canso de Troya y de Ulises, del héroe o Dios que muere e implausiblemente resucita; yo me canso de la búsqueda y del tesoro pajaritodrómico que nos lleva a apreciar la aventura, lo que no es sino celebrar la melancolía.
Yo me canso de los relatos que desde un pozo nos iluminan con la luz podrida de un insecto de letrina que se cree luciérnaga.

lunes, octubre 30, 2006

Fidelizar

Fidelizar es tal vez término exacto, aunque algunos señalarán que no hay fidelidad en aquél que sale ganando con sus "decisiones fieles". Sin embargo, la virtud es una planta que crece de alimentos quizá espirituales, pero también tasados.
Si podemos ser fidelizados por más de una parte, parecería que en el equilibrio -con estímulos similares- el gato al agua se lo llevaría quien hubiera comenzado primero. Lo que es lo mismo que decir que la clave de la situación en equilibrio, esto es, cuál es la situación real que, además, se llama de equilibrio, es algo que depende del camino que se ha seguido desde un punto de partida no necesariamente arbitrario. Quien da primero da dos veces. Conocemos alegres consumidores fidelizados por multitud de supermercados. Y los hay fidelizados por la infidelidad. Algunos se juramentan para que el mercado sea como Dios manda, sin compromisos y sin memoria.
Se recordará a un famoso monseñor partidario de los más conocidos métodos de fidelización conyugal, a la fidelización del marido se refería siempre. Por lo que hace a los entusiastas del mercado sin memoria, suelen éstos ser unos ilusos. Se reúnen en los bares de hace veinticinco años en días entre semana, con cañas de pescar pasadas de moda.

domingo, octubre 29, 2006

Hora 25

La consistencia dilatada de este día de octubre con aire del sur. Los paseantes, los ciclistas, algún lector sentado o recostado en la hierba. Actúan como actúa una especie en extinción, en su mundo cada individuo, cada pequeño grupo familiar que cruza el parque como quien cruza un estepa sin límites visibles, una especie que parece decidida a hacerse con la última bocanada de la tarde, o con el último rayo cálido del verano.
El cielo es muy azul, de un azul homógeneo y conspiratorio. El Sol, sospechosamente bajo como para que nos engañemos acerca de la estación durante más de quinientos metros, rehúye nuestra mirada. El día de las veinticinco horas es un regalo paradójico, amargo su veneno. Ya lo decía el poeta: ed è subito sera.

sábado, octubre 28, 2006

Microrrelato

Se produjo el Big Crunch. ¿Dónde? ¿O hacia dónde? Las respuestas eran de evidente carácter metafísico; pascalianas en el mejor de los casos. En todas partes: una fórmula, tres breves palabras que obtuvieron gran éxito. Nada cambió. Nada fue perceptible en términos generales. Eso sí, los expertos coincidieron en que fue una verdadera revolución en el mundo de los snacks.

viernes, octubre 27, 2006

Aquí estamos. Escribiendo chorradas

JUVENTUD ESTUDIOSA

Sobre la tosca mesa los libros pocos y uno abierto
En plano inclinado. Al lado
Con aire débil de bujía una bombilla
De verano invierno y siempre.
La fácil vida sin objetos que no habían aún llegado
(un filósofo falso los llamaría inauténticas herramientas
y yo me río condenado a revivirlas)
Y yo lo sé ahora que vuelvo a esta línea
Y recuerdo la taza y el cuaderno exiguo.
Entonces, creedme, eran tan fáciles los días
Y todo era un verano que bajaba hacía las calles del río
Paseos en noches sin relojes y nostalgias
Infantiles de tormentas
Y trochas como monedas derramadas.
En la habitación la tosca mesa con la ventana mira
Hacia el río abierta y los brillos
Que el marco desconchado contradicen.
Era verano y era noche. Lo es siempre
En esa memoria que vuelve
Como vuelven las memorias y las luces.
Qué fácil aprender los pocos libros que todo contenían
Y la vida afuera que se abría como
Una ventana derramada de todas las promesas.
Qué sensato era el mundo y sus otros callejones
También que la noche a veces descubría.
Explicación entonces simple, y ahora:
Cuánta mentira permanece, qué risa.

jueves, octubre 26, 2006

Dinámica de grupúsculos

Los grupúsculos propenden a la aberración por una simple razón estadística. De tal constatación se deducen las consecuencias vitales de cierto tipo de clandestinidad, política o justamente estadística (ni se les ve, salvo que se sea un experto) o ambas.
Sin embargo, el grupúsculo oscila entre la ensoñación de la mayoría, de las masas millonarias, y la ensoñación de los pocos elegidos. Cancelar la oscilación da lugar a la camarilla, alegres camaradas que se palmean los hombros o se acaban acuchillando.

miércoles, octubre 25, 2006

Tanto attaccato alla vita

Los vivos, los aún vivos, a una cierta edad –y no especialmente tardía– se entretienen con el noble arte de la estadística. Su propósito es corroborativo y melancólico. Piensan en sus compañeros de colegio y reúnen información sobre su varia suerte. El número de muertos, de los que se fueron al extranjero, de los desaparecidos –esa categoría que señala un destino o señala la incompetencia del contable–, de los arruinados o locos, y prosiguen, con el intermedio de los porcentajes y otras diversiones, hasta que la estadística se deshace en una constelación de historias, de caminos imprevistos o, por el contrario, tan previsibles.
Los aún vivos consultan entonces una de esas tablas (de mortalidad) que les pueden ayudar a predecir el ritmo de las bajas por venir, a contrastar el ritmo de las bajas habidas, su esperanza disuelta, una nube, una nada. Creen que prevén.

lunes, octubre 23, 2006

Credo ut des

Juan José Tamayo, teólogo, ilustra a sus lectores (" ¿El Dios del islam, contrario a la racionalidad? ") desde las páginas centrales de El Correo. Voy a molestar al lector con mi personal capricho; hablaré de mí; deje aquí el lector, si hasta aquí ha llegado la lectura de este envío.
Y es que me fijo simplemente en que nos recuerda Tamayo el dictum agustiniano: "Si comprendes, no es Dios", dictum que nos recuerda a Niels Bohr y lo que se le atribuye ("And anyone who thinks they can talk about quantum theory without feeling dizzy hasn't yet understood the first thing about it." o "If quantum mechanics hasn't profoundly shocked you, you haven't understood it yet.": para estas citas véase la wikipedia). Un irracionalista a quien la lectura de Kierkegaard no le sentó tan bien como a Faemino y Cansado, pero en fin, qué se le va a hacer. Note el lector que el argumento es homólogo, homotópico y homodrómico que el del africano. Y de hecho, lo que Bohr echaba en cara al Einstein de "Gott würfelt nicht" era nada menos que "Don't you think caution is needed when using ordinary language to ascribe attributes to God?", pero no lo decía a la Russell (1), aspirando a un lenguaje formal, sino que quería decir que el lenguaje tenía que ser el de un místico o el del Dreiser. En cualquier caso, irracionalismo redomado.
Dejo esta cuestión. Tamayo nos dice que:
Lo que no podemos los teólogos cristianos occidentales es someter al Dios del islam a nuestras categorías de racionalidad. La racionalidad ni es exclusiva del 'logos' griego, ni se agota en él, como tampoco se deja apresar en y por la razón moderna. Imponer el 'logos' greco-cristiano al islam de hoy, como pretenden amplios sectores intelectuales occidentales, es una muestra más de imperialismo ideológico y cultural, filosófico y teológico, amén de un reduccionismo intelectualista de la fe.
Un bocadillo, que empieza con los teólogos y acaba con la fe. En medio se nos dice que la razón no nos sirve y es más o menos como el Presidente Bush, pero la razón que tenemos nosotros es la razón que tenemos nosotros. No se puede hacer pasar la sinrazón por una razón más universal, sea esto lo que sea. Personalmente (ya avisé que personalmente), yo diría que si pienso que puedo tener una discrepancia mayor con Tamayo, es que entonces no he entendido a Tamayo.
(1) Es cierto también que hay teólogos analíticos, que gustan de inscripciones como "p-->q" y cosas así. Su existencia es un problema que ha de plantearse la teodicea.

Delirio del encajado

Webber plantea una situación que el lector quizá sitúe en la estirpe de un relato (y que es más que un relato) tan poderoso como es el de la caverna de Platón. Nótese que Webber no plantea un diálogo ni una situación dialéctica. No hay un hombre que sale y entra de la caja. Lo que hay, en todo caso, es que proyecta el esquema que él conoce relativo a las cajas, a las operaciones con las cajas y a las relaciones que los objetos mantienen con ellas o por su mediación (básicamente, estar del mismo lado o de lados contrarios: dentro o fuera).
Ahora bien, una vez hecho esto, Webber niega la proyección y dice que esta proyección máxima, de rango cosmológico (1), no puede ser imaginada. La situación no carece de un cierto tono paradójico: la imaginamos, pero imaginamos que no la podemos imaginar. O no podemos imaginarla, pero afirmarmos tal cosa.
Én esta formulación podemos ver, dicho sea de paso, un curioso fenómeno que liga el referente del verbo de la subordinada con el verbo de la principal. Tomemos, por ejemplo:

Sé que no sé X

Hay dos familias de interpretaciones de este enunciado. La primera, la escasamente problemática, al menos en apariencia, permisible cuando X es el nombre de algún contenido (Por ejemplo: "sé que no sé el teorema de Pitágoras", esto es, sé de la existencia de este teorema, pero no conozco su contenido); la segunda correspondería más bien a "Sé que no sé que en un triángulo rectángulo plano cualquiera la suma de los cuadrados de los catetos iguala al cuadrado de la hipotenusa". Sintaxis y semántica bailando como en una renovada paradoja del actor, que niega su saber para poder así formularlo.

Xavier McFerrin, The Little Boxes: An Essay on Doxa and Moria, Vancouver, 2001.
(1) No hará falta apuntar la analogía entre este planteamiento y el habitual desbordamiento de categorías que practican los cosmólogos cuando identifican el universo (como si lo hubiera) con un sistema termodinámico aislado (como si lo hubiera). [Nota de P.S.]

domingo, octubre 22, 2006

Caja

Una caja es un corte practicado a conciencia. Fuera y dentro. La caja perfecta es de paredes opacas a todo esfuerzo y refractarias a nuestra imaginación. Podemos imaginar que una caja delante de nosotros nos negará por siempre su secreto. O, alternativamente, que todo lo que conocemos o hemos imaginado, o que llegaremos a pensar, vive dentro de una caja y que fuera está el resto de esa caja, que no hay un exterior. Y sin imaginar siquiera, ni desde estas líneas, que hay un fuera inalcanzable, que esto es una caja y que todas las puertas conducen inevitablemente a estas mismas estancias ensimismadas. Luego queda el truco de inscribir la palabra "inimaginable".
Donald Webber, Por una teoría contructivista de la imaginación, New York, 1987.

sábado, octubre 21, 2006

El golfo de Gunea WIFI

El pollo se apropia de la zona Wifi con la debida inconsistencia. Sostiene que allí es donde funciona bien su tarjeta PCMCIA. Error. Pero añora el tiempo de la telegrafía sin hilos. Por eso, a su teclado le sobra todo, salvo el punto y la raya. A él le falta y le falla el pulso. Su ritmo es el del cero y el uno.Ternario, claro. Como el de un vals a mitad de la verbena.

viernes, octubre 20, 2006

Homenaje

Ya dijo el poeta que la amistad son los chopos y los chopos nos retratan la lluvia esta mañana junto al río. Levantamos paréntesis pero ya no contra el tiempo, sino a su favor, en una reconciliación con la tierra y con el agua. Con el sol. La celebramos con vino. El vino nos permite alguna broma de bebedores fronterizos. La emoción se remansa como si sus vierteaguas fueran los más sabios y, por seguir con las bromas, como si fueran shoe-friendly.
Los paréntesis se cierran también a favor del tiempo (es otro paréntesis que se abre: \((\) y seguramente el río sigue innumerable como la vida, que no es ajena a estas reuniones donde nos reunimos y seguimos reunidos, de algún modo, según sentencia dulce de la amistad.

jueves, octubre 19, 2006

Los y las sublimes ridículos y ridículas

Creo haber dado con el secreto de la política feminista y con el secreto de España, conocida matrona. No se lo adjudicaré a Fiodor Dostoyevski, sino al conocido héroe de aquel tiempo Ramiro Oliveros, al que no transcurre día sin que no recordemos en la adaptación televisiva (en "la novela") de Humillados y ofendidos. Porque el secreto es éste, y aun libraría a la matrona de la sospecha de desvelamiento, pero nunca a la política feminista.
Hoy hemos visto como el hombrecito sigue sin tener la gracia que no quiso darle el cielo. Y hemos visto también que, mediante el desgarro vestimentario de sus adversarias políticas, el cargo se anota al debe o cuenta del género, que modernamente hemos llegado a decir. Por lo que hace a la indiferente España, la cuenta es la de la humillada nacionalidad histérica.
Se nos insulta, se nos ofende, pero no sólo cuando se nos ofende y se nos insulta. Anything goes. Estamos siempre dispuestos. Las especialistas en feminismo de los partidos están rebajando su negociado al de las autonomías, históricas y de conversión -que todas lo son de lo segundo y ninguna de lo primero-: del tiempo de Planck acá, nada que no fuera expolio y humillación al prodigioso universal del eterno comunitario, especialidad de la madastra de Cenicienta. Así están creciendo las hermosas poblaciones de parásitos que son las clases políticas regionatas.
Una profesión para el suicidio: asesor del PSOE. Los suicidas van al infierno, donde asesoran al otro partido.

miércoles, octubre 18, 2006

Stupa Stülpung

Nos alegramos de poder publicar dos textos de José Antonio Campos Collado, los cuales fueron suprimidos en el último minuto de los volúmenes en que iban a aparecer. Son, pues, inéditos. Noshemos permitido indicar, sin embargo, los títulos de los libros de los que fueron tan definitivamente exiliados. Hay que decir que su inclusión no les hubiera garantizado mayor fortuna. En cualquier caso, agradecemos al tipógrafo David M. Laserna su ayuda en la recuperación de estos fragmentos.
José Antonio Campos Collado fue autor de exigua pero apasionante obra. No hace aun dos meses que desapareció en un naufragio. Suave, mari magno turbantibus aequora ventis / e terra magnum alterius spectare laborem:
Tintin en el Tibet. Haddock se obstina en pasar del lado incorrecto de una stupa. Estupefaciente. La stupa es ligeramente suicida porque el castigo le viene al marinero en tierra de la misma arquitectura en derrumbe: "Con el golpe amarillo, de un letargo". A Haddock los piolets le invitan tormentas y se le pone la carne de gallina sobre el perro blanco que la nieve defiende, que no deja la tinta anclada sobre el suelo, oh, tempestad, libro de fuego. Voir ton mur, voir tes tours et voir ton fleuve aussi. Impassible, naturalmente, tu loco ademán. Jamás banal.
Melanges y melazas, Cuadernos de la Torre de los Apotemas, Logroño, 1982.
El sulfato atómico. Llegar al corazón y arrebatarlo su furia. Un bien y viejo conocido esquema de este tipo de historias, aderezado como siempre de otros tópicos. Pero también es cierto que Ibáñez prefigura en passant un conocido discurso sobre la llamada Transición española, la cual, así mentada, suena a "gripe española" o a "mosca española". Pero habrá que pensar en desalemanizar España, lo cual puede ser alguna otra lectura de esta cumbre del tebeo, tan vendida en el Imperio del Centro, todo sea dicho.
Narraeontológicas, AMDG Editores, Logroño, 1991.

martes, octubre 17, 2006

Marinero entierra

El calambur que algunos quieren tirar por la borda y aquejado del plomo de las prosodias. El calambur con todos sus tresenunos de articulación embrionaria. El calambur, que no es el calembour, sino una curiosa especialización de ONG, de juego de palabras sin fronteras o, al menos, sin lexical boundaries. El calambur y sus banderas de mosqueo. El calambur tetragramático de un místico rastafari, por lo rasta y por lo fari y por lo superlativo. El calambur with a rhythm of rhythming guitars y el acordeón de las funciones harmónicas con h. El calambur en los textos constitucionales y todos los calambures del diccionario calculados con un programa que incluya calambures que hagan detenerse admirado al ordenador.

lunes, octubre 16, 2006

Ou topos

Piensa que llega a alguna conclusión categorial por el paradójico atajo de sobrepasar la categoría. Que tal epifanía intelectual se produzca, fata morgana, tiene que ver con un asunto de representabilidad. En general, los atajos son una cuestión de dos sistemas de representabilidad que se complementan al menos parcialmente: Un mapa y otro mapa añadido al mapa . Pero él piensa que llega a alguna verdad por el camino de negar que exista otro sistema de representación y así cualquier solución está vedada fuera de los existentes. El suyo es un superatajo o un meta-atajo.
Añadamos que el asunto que se traía entre manos tal vez no careciera de alguna relevancia, pero, según nos ha confesado, lo ha olvidado por completo. Lo olvidó no después, sino antes de llegar a su inspirado resultado. Pero si éste es correcto, lo será de problemas que nosotros, como él, podemos llegar a formular. Supongamos que lo fuera también de algún problema que ni imaginamos. Eso le daría su importancia absoluta. El resultado sería sólo una representación convencional y asistemática de ese problema desconocido. Nos inclinaríamos ante su monumento, pero habrá más problemas impensables que formulables. El monumento sería pálido símbolo de una vasta legión. Y también una representación con su propia área de conocimiento. Las paradojas, ya se sabe, no llevan a nada bueno.

domingo, octubre 15, 2006

Poema domingo

ÁRBOL DE LIBERTAD

Verano de la vida:
De la glorieta plácida
Pendemos como fruto ensimismado
Insecto, hierba, verde lejanía
Augurios favorables mostraron.

Verano de la vida:
Sin vuelta atrás cruzamos
La frontera inadvertida
Adiós huellas y arena luminosa
Decir no lo sabemos.

Verano de la vida:
Sin vuelta atrás cruzamos
una frontera siempre inadvertida
Se pierden nuestras huellas
que aún imaginamos en la arena.

¿Y dónde estaremos?
Estaré en la llanura
Su caprichos repetirán los vientos
Grises del gris invierno general.

Marcharon ya los gansos
Diré en cuanto al paisaje se refiere
Ya no humean los perdidos almiares
Los muros y osamentas que decaen.

Un erudito dormita al calor
De un tóxico brasero
Y crepitan muy cerca,
Anguilas con las cabras, algún hueso,
Los nudos del cerezo.

sábado, octubre 14, 2006

Most likey success

Recuerdo mi segundo día en París, un domingo desierto no sé si por la calle, porque esa calle era todo Paris, o simplemente por la hora, temprana, en que había dejado mi habitación dispuesto a una galopada que me otorgase todos los bulevares concentrados en un puño.
Las ciudades son de su primer día. Una impronta animal que se adhiere con el primer intercambio o con la primera mirada. Indeleble y rígida, formadora de la futura memoria. Por eso, mi segundo día en París debió de ser una consecuencia de lo que me había sucedido justo la tarde anterior. Pero de esa tarde anterior no recuerdo nada y no puedo siquiera deducirlo con una mínima precisión, retrodecirlo -por así decir- de todo lo que llevo visto desde entonces.
También es posible que las ciudades que no hemos conocido aún sean de la primera noticia que tuvimos de ellas, en algún perdido día de la vaga infancia. Viajamos para volver a ese día que se ha borrado como el agua en el agua.

viernes, octubre 13, 2006

Sol de octubre

Las grúas, las grúas alineadas como una guerra de los mundos. Urbanismo de gusanos y arriba y abajo. Un día de muchos recorridos que van perdiendo su objeto según la fatiga, según sentencia irrecurrible del tiempo.
Decimos esto porque nuestro personaje estaba oscilando entre lo dramático y lo tragicómico. Se merecía un correlato objetivo de la altura de un vigésimo piso. No le perdonaríamos, sin embargo, todas sus idas y venidas o su cansancio, su perplejidad ante el día caluroso y manifiestamente insensato. Le tenemos todavía entregado a sus trabajos y a sus minuciosas obsesiones.
Nuestro personaje contempla el último sol del día, el horizontal, que nos mira desde Poniente, y lo ve reflejado en las partes altas de las las grúas (¿seguro que un piso veinte?). Prosigue al poco su camino. Arrastra las penúltima compras: Preferiría un autor que le aliviase de de la economía doméstica. Haber sido escrito para la épica, o para la pornografía.

jueves, octubre 12, 2006

Probables

Inferir relaciones de causa efecto o de proximidad espaciotemporal de relaciones de semejanza. La probabilidad del rasgo común para demostrar una cercanía. Pero que sea un rasgo más bien improbable o, mejor, muy significativo. El rasgo común no puede ser muy probable (los dos respiran, los dos son varones, etc.), pero es difícil encontrar un rasgo compartido e improbable, sobre todo si además se quiere que sea significativo, que sea un rasgo relativo al tipo de cercanía que se persigue. La polémica acaba resultando en un notable enriquecimiento de la ciencia ficción.
Como siempre, serán la calidad y la abundancia de rasgos en común, no entre dos individuos sino entre dos individuos cualesquiera de una u otra población -y de una cuantas otras que guardan relaciones de varios tipos con éstas-, lo que puede ayudar a establecer algo parecido a una prueba. Que exista un rasgo en común es inevitable, e insignificante por sí solo. Lo contrario sería realmente singular.

miércoles, octubre 11, 2006

Clima. Memoria

Octubre con sus confusiones inmemoriales. El calor que ha impregnado todos estos días de una sospecha lentamente apocalíptica. La memoria como un molino que craquea los ciclos con la eficacia de la hipérbole. Nadie sabe lo que pasa cuando nos enfrentamos a nuestra memoria, como a una intuición charlatana con la que hemos aprendido a guardar distancia. Climatéricos años.

martes, octubre 10, 2006

Intuición

La lista de disciplinas donde la intuición no es buena consejera. La estadística, la teoría de probabilidades, ... ese tipo de cosas. Pero al adiestrado le crece otra intuición. Luego la intuición no es lo que era. O la intuición es sectorial, porque haberla adquirido en un terreno no quiere decir más que eso. Luego no hay intuición. No es un entimema. Es una intuición.

lunes, octubre 09, 2006

Conducta racional

Cuando economistas o psicólogos experimentan en el campo de las conductas desde esquemas que suponen una valoración objetiva y cerrada de la relación costes-beneficios (y tambuién cuando no experimentan) clasifican como racionales las conductas que maximizan dentro de lo posible (es decir, dentro del esquema del experimento) el beneficio o la razón beneficio/coste. Lo demás son conductas emocionales o irracionales.
Véase, sin embargo, que la denunciada irracionalidad es muchas veces la de no percibir la caja cerrada y aislada en que el experimento tiene lugar. También es posible que el experimento no sea estanco y esto no lo perciba el experimentador. Y, con todo, hay que decir que el experimentador acostumbra ser, a estas alturas, lo suficientemente humilde como para comparar sus óptimos apriorísticos con los valores estadísticamente más usuales, que a veces se reputan sancionados por procesos evolutivos.
Pero lo irracional queda sin definir a menudo y convendría recordar que a esa casilla se apuntan elecciones, decisiones y conductas que, por la razón que sea, calculan costes y beneficios en un esquema más amplio (aunque posiblemente desajustado o inadecuado o realmente no conectado con el experimento) que el diseñado e implementado por el experimentador. En otras palabras, las irracionalidades han de especificarse y distinguirse de los errores de cálculo.
Viene esto a cuento de la última entrega de los siempre interesantes artículos de J.M.R. Parrondo en Investigación y ciencia. Menciona éste los experimentos en que se averigua e intenta delimitar la actividad cerebral del sujeto cuando es racional en los cauces del experimento de cuando no lo es. Menciona también los resultados de ciertos experimentos realizados en el contexto de lo que a los ignorantes nos parecerían culturas exóticas (como si quedasen y se diferenciasen tópicamente). Parece, sin embargo, que no se ha estudiado la actividad cerebral en estos casos, sino sólo en algunos con sujetos de adscripción no demasiado fantástica. Menciona también Parrondo un artículo de Ángel Sánchez sobre la evolución de la cooperación.
Pero lo que habría que precisar en todos estos experimentos es justamente dónde o cuándo, si lo hace, se rompe la continuidad entre sujeto experimentador y sujeto bajo estudio, porque es posible que las conductas racionales en un experimento sean sobre todo correlativas de la comprensión de lo que es la institución del experimento, lo que no ha de entenderse como una protesta de sociólogo de la ciencia, especie que encerraríamos con gusto en algún Parque Jurásico o borgoñón, sino como una precaución gnoseológica. De otro modo, el experimentador debe saber si los límites que él pone al experimento son los que, equivocadamente o no, le ponen lo sujetos del otro lado.
Y, por lo mismo, no habría que descartar que una conducta puramente irracional, emocional, podría ser más efectiva que una racional. El cerebro reptiliano sigue teniendo su aquél, aunque no sepa cuándo está dentro de una jaula amable.

domingo, octubre 08, 2006

Individuos

Remitimos al lector al artículo de la antropóloga o profesora de antropología Ángeles Ramírez. Ladillo digital e impreso:
Muchas occidentales no pueden admitir que hay musulmanas que llevan velo porque quieren.
O sea, que nosotros justificamos cualquier cosa sobre todo porque es una "decisión libre del individuo". Esperemos el día en que tal sintagma nos suene a lo que es, no a una contradicción sino sobre todo a un sinsentido.
Pero si un antropólogo cultural habla de las decisiones libres de los individuos se está segando la hierba bajo los pies académicos, por lo que no sería de extrañar que se cubriera, y más bien cerca, de algún modo, pues a la antropología, en lo que hace al debate político, los tiros le suelen por la culata cuando argumenta desde el cálculo de costes y beneficios de cada individuo. Señala Ángeles Ramírez:
Pero bueno sería considerar, por ejemplo, que muchas mujeres arabo-musulmanas eligen llevar el velo como forma de militancia, o para optimizar los escasos recursos que poseen y así poder optar a cierto prestigio, o a un mejor matrimonio, o como medio de movilidad social, o porque creen en Dios.
Sugiramos: para evitar graves males para ellas en cuanto individuos no sabemos si libres, pero obviamente sujetos a represalias. No parece que elijan o puedan elegir escaparse de su país, cultura, familia, barrio o lo que sea. De las coordenadas donde se plantean su cálculos de costes y beneficios y que parecen tomarse como inamovibles. De todas maneras, todo buen antropólogo, ya que estudia a los hombres como si fueran insectos o como si fueran tebeos, acaba apuntádose al misterio, quiero decir, a la utilidad de las utilidades que diría Blaise Pascal pasado por Francis Ysidro Edgeworth: "porque creen en Dios". No pasa nada, somos libres.

sábado, octubre 07, 2006

Estudio

Del estudio del pintor sale con ganas de pintar o de hacer las cosas que hacen los pintores: básicamente, tener contacto con la materia, solitaria y deleitable. No sale así de la consulta del médico. Pero en la consulta del médico es paciente. ¿Cómo se sale del estudio del pintor retratista? Tampoco es muy buena la analogía. Y es que se trata de oficios distintos. Por emplear un idioma antiguo, el pintor produce una representación. El médico finge que tiene una.

viernes, octubre 06, 2006

Amarcord

José Andrés Rojo, nada menos, cierra en El País su artículo sobre la exposición que se dedica en el Centro Conde Duque de Madrid a "La energía tranquila de Juan Negrín", y tras recordar el olvido a que PSOE y Ferraz (arma virumque) habían condenado al médico canario, con las siguientes palabras:

También en la casa de los actuales gobernantes es buena la recuperación de la memoria histórica.

Pero J.A. Rojo, buen conocedor del asunto y digno reseñador de la exposición que se acoge a la autoridad de Ricardo Miralles, había avisado previamente a los lectores de las diferencias dentro del PSOE durante la guerra, de cómo el partido fue sustrayendo su apoyo al gobierno Negrín y de la soledad política de éste en el exilio. Luego, si no podemos sino felicitarnos de la consideración del propio pasado por parte de un partido como el PSOE, o por parte de cualquiera, y por justificadísima sinécdoque, diríamos que se trata del pasado de todos nosotros, etc., cuesta en cambio trabajo pensar que tal cosa sea algo que deba anotarse en el haber de la llamada memoria histórica. Más bien, si Ferraz se vuelve hacia Negrín, estará también criticando parte de su propia actuación y. hasta de su propia y pluralísima memoria -una cantidad cercana a lo despreciable, salvo otra vez por denominación oblicua-, o parte y partido de la percepción de caballeristas, prietistas, etc.
No negamos que, para decirlo ligeramente a la violeta, se nos esté hablando de una reevaluación de la historia del PSOE, tarea que el PSOE afrontaría entre los aplausos de casi todos, de una reevaluación de sus principales figuras, de lo que éstas representaban, de lo que continúa, de lo que es distinto y de dónde ha venido estando cada uno. Mas entonces, ¿por qué hablar de memoria histórica? ¿La del bilbaíno, la del fisiólogo, la del estuquista? Escribir críticamente historia es lo contrario de recuperar la memoria histórica, que si es algo recuperable sólo puede ser el sesgo folklorizado con que algunos juzgaban lo que podían ver. Y si no es recuperable, será una invención digna de Elena o digna de Constantino. O de sus abrumadores y numerosísimos secuaces.

jueves, octubre 05, 2006

Crónica

¿Qué más podemos pedirle al día, si junto con todo lo demás, hemos visitado, Bernardo, Pedro, el estudio de Ángel Compairé y hemos salido ebrios comme il faut o comme il fauve, ebrios de color, de memoria, de un point of vantage que absorbe todo lo visible, de un alfabeto infinito, que resume y reúne tiempos como siempre entangled for ever?
¿Qué más podemos pedirle a la noche de otoño si hemos dicho adiós a la anterior carcasa del Café Bretón, mientras componíamos pompierrots un hermoso cuadro de carcamales de Calanda o de La Almolda, fungiendo no de buscadores de algún tiempo perdido, sino habiéndonos dado de morros con un temps retrouvé sin necesidad de un trou de ver?
Podemos pedir, pero nada como lo que hemos podido tener, como todo lo que hemos tenido, tan de regalo, tan sin haberlo podido imaginar.

miércoles, octubre 04, 2006

La fuente de la juventud estudiosa

Consulta o incluso pretende estudiar los libros que debió haber estudiado muchos años atrás. Entiéndase. No le interesa ya el estado de la cuestión ni la manera en que ahora se presentan las disicplinas que integran los planes de estudios. Busca los antiguos manuales como si fuera a encontrar en ellos los años de la juventud ociosa o como si allí le esperaran algunos compañeros que partieron prematuramente o de los que nunca supo, o quizá unos compañeros que nunca tuvo y a la altura de un mundo joven y a veces luminoso.
Ordena y clasifica esos libros y las tareas consiguientes, la acelerada representación de un aprendizaje más o menos inútil; y no la representación, el acto, el hecho verdadero que se hace sólido como un presente fortificado y determinante.
O abandona ése y otros planes que prometen redención y el cumplimiento de sueños antiguos, abandonados, algo que nadie sabe si es síntoma de cansancio o de sabiduría, incluidos aquéllos que sostienen que es indiferente referirse al uno o a la otra.
O siente nostalgia de otras renovaciones ya antiguas que le vuelven a la memoria, al proscenio de su imaginación, desde un trastero tan alejado como los días soleados que, a veces, piensa que fueron sus primeros, prometedores, engañosos años.

martes, octubre 03, 2006

Administración

La burocracia, suele admitirse mientras paseamos por la antesala de algún pequeño infierno, se concede con gran competencia razones para crecer más que exponencialmente. Se justifica a sí misma, esto es, parasita el pensamiento y, lo que es peor, nuestras capacidades y nuestros hechos. Digamos "nuestras actuaciones". Ya nos ha absorbido. La administración pública y su lógica transilvana. Behemoth disfrazado de garantías que nos achican como a los increíbles hombres menguantes que ya somos y que se enfrentan a procesos inextricables como nudos en Asia.
Y es que los nudos en Asia son de los peores símbolos que hay porque se nos hace ver un medio como un fin, porque basta con hacer de un medio un medio suficiente para que lo definamos como un fin: los objetivos se ven desplazados por nuevos objetivos absurdos e hipertrofiados, que se encadenan como una maldición pausada y terrible. El poder del papel. Apuntemos que la razón informacional y todos sus cachivaches contribuye con sus candilejas de racionalización, lamparillas que parecen iluminar todo el castillo de arena movediza, pero el paradigma informático es un fantasma que se acaba evaporando y nos deja el agobio. Scripta imperant, algorithmi volant.

lunes, octubre 02, 2006

Trust

El capitalismo. Los servicios telefónicos de atención al cliente acabarán con él. La adámica edad de piedra está ahí, a la vuelta de una centralita. Distrust. Un mundo de amenazas que llueven por el teléfono como un goteo de encuestas y fraudes. Sin cuerpos, voces que se escapan como un mundo que no está ahí afuera, que son ecos que se cruzan en la noche. Una conclusión etológica. Los intercambios necesitan un mínimo corporal tangible, visible, para que el sistema no colapse al poco.

domingo, octubre 01, 2006

No ser

¿Cuál es la segunda peor copia conservada de Ser o no ser después de la emitida anoche por TVE la 2? Suponemos que, desde su despacho de Prado del Rey, o de donde el ente se asiente ahora, el responsable seguirá vociferando: "Schultz!!!!!".

Riders in the Sky

Ghost Riders in the Sky. Aun sin conocer la letra, o aun conociendo la versión española que pudimos oír en los sesenta. Pero sobre todo oyendo la voz del Hombre de Negro, una música fantasmal. No siempre, a veces una tonalidad épica y animosa. Si no dicen lo de los ojos rojos de las bestias, lo de los diablos, silbamos: it is about a gallant knight singing a song, riding, boldly riding.
Es de suponer que Paul Naschy sienta cierta debilidad por la versión que grabó el cantante checo Waldemar Matuska. Nosotros votamos por la versión Ronaldinho de Milton Nascimento.

Además de Buridán

No hacer nada por Zenón; pero tal cosa supone pasar de la no representación a la representación de la meta. Pongamos entonces no hacer nada por Queneau. O, por decir no demasiado, no hacer nada por las imperfecciones consiguientes a toda obra humana (1). O ver las imperfecciones como desviaciones desde una perfección a otra: Una metafísica que se colapsa porque las mónadas no pueden tener pequeños incrementos. O no hacer nada porque todo (nuestras acciones incluidas, of course (2)) es necesario. Pero vemos que ncesitamos las representaciones de las diferentes pluralidades sobre todo cuando afirmamos la unicidad de todos y cada uno de los caminos efectivamente dados. No se conoce a Leibniz por las garras.
De Hans Bohm, The American who died of a definite article, New York, Frontier Press, 1967.
(1) Tal aserto es perfeto. La ley de Murphy es teoréticamente optimista, pues toda ley ha de fallar de acuerdo con la ley de Murphy. (N. de P.S., ferpectamente)
(2) "faltaría más", en el original.