Vistas de página en total

lunes, octubre 23, 2006

Credo ut des

Juan José Tamayo, teólogo, ilustra a sus lectores (" ¿El Dios del islam, contrario a la racionalidad? ") desde las páginas centrales de El Correo. Voy a molestar al lector con mi personal capricho; hablaré de mí; deje aquí el lector, si hasta aquí ha llegado la lectura de este envío.
Y es que me fijo simplemente en que nos recuerda Tamayo el dictum agustiniano: "Si comprendes, no es Dios", dictum que nos recuerda a Niels Bohr y lo que se le atribuye ("And anyone who thinks they can talk about quantum theory without feeling dizzy hasn't yet understood the first thing about it." o "If quantum mechanics hasn't profoundly shocked you, you haven't understood it yet.": para estas citas véase la wikipedia). Un irracionalista a quien la lectura de Kierkegaard no le sentó tan bien como a Faemino y Cansado, pero en fin, qué se le va a hacer. Note el lector que el argumento es homólogo, homotópico y homodrómico que el del africano. Y de hecho, lo que Bohr echaba en cara al Einstein de "Gott würfelt nicht" era nada menos que "Don't you think caution is needed when using ordinary language to ascribe attributes to God?", pero no lo decía a la Russell (1), aspirando a un lenguaje formal, sino que quería decir que el lenguaje tenía que ser el de un místico o el del Dreiser. En cualquier caso, irracionalismo redomado.
Dejo esta cuestión. Tamayo nos dice que:
Lo que no podemos los teólogos cristianos occidentales es someter al Dios del islam a nuestras categorías de racionalidad. La racionalidad ni es exclusiva del 'logos' griego, ni se agota en él, como tampoco se deja apresar en y por la razón moderna. Imponer el 'logos' greco-cristiano al islam de hoy, como pretenden amplios sectores intelectuales occidentales, es una muestra más de imperialismo ideológico y cultural, filosófico y teológico, amén de un reduccionismo intelectualista de la fe.
Un bocadillo, que empieza con los teólogos y acaba con la fe. En medio se nos dice que la razón no nos sirve y es más o menos como el Presidente Bush, pero la razón que tenemos nosotros es la razón que tenemos nosotros. No se puede hacer pasar la sinrazón por una razón más universal, sea esto lo que sea. Personalmente (ya avisé que personalmente), yo diría que si pienso que puedo tener una discrepancia mayor con Tamayo, es que entonces no he entendido a Tamayo.
(1) Es cierto también que hay teólogos analíticos, que gustan de inscripciones como "p-->q" y cosas así. Su existencia es un problema que ha de plantearse la teodicea.

Delirio del encajado

Webber plantea una situación que el lector quizá sitúe en la estirpe de un relato (y que es más que un relato) tan poderoso como es el de la caverna de Platón. Nótese que Webber no plantea un diálogo ni una situación dialéctica. No hay un hombre que sale y entra de la caja. Lo que hay, en todo caso, es que proyecta el esquema que él conoce relativo a las cajas, a las operaciones con las cajas y a las relaciones que los objetos mantienen con ellas o por su mediación (básicamente, estar del mismo lado o de lados contrarios: dentro o fuera).
Ahora bien, una vez hecho esto, Webber niega la proyección y dice que esta proyección máxima, de rango cosmológico (1), no puede ser imaginada. La situación no carece de un cierto tono paradójico: la imaginamos, pero imaginamos que no la podemos imaginar. O no podemos imaginarla, pero afirmarmos tal cosa.
Én esta formulación podemos ver, dicho sea de paso, un curioso fenómeno que liga el referente del verbo de la subordinada con el verbo de la principal. Tomemos, por ejemplo:

Sé que no sé X

Hay dos familias de interpretaciones de este enunciado. La primera, la escasamente problemática, al menos en apariencia, permisible cuando X es el nombre de algún contenido (Por ejemplo: "sé que no sé el teorema de Pitágoras", esto es, sé de la existencia de este teorema, pero no conozco su contenido); la segunda correspondería más bien a "Sé que no sé que en un triángulo rectángulo plano cualquiera la suma de los cuadrados de los catetos iguala al cuadrado de la hipotenusa". Sintaxis y semántica bailando como en una renovada paradoja del actor, que niega su saber para poder así formularlo.

Xavier McFerrin, The Little Boxes: An Essay on Doxa and Moria, Vancouver, 2001.
(1) No hará falta apuntar la analogía entre este planteamiento y el habitual desbordamiento de categorías que practican los cosmólogos cuando identifican el universo (como si lo hubiera) con un sistema termodinámico aislado (como si lo hubiera). [Nota de P.S.]

domingo, octubre 22, 2006

Caja

Una caja es un corte practicado a conciencia. Fuera y dentro. La caja perfecta es de paredes opacas a todo esfuerzo y refractarias a nuestra imaginación. Podemos imaginar que una caja delante de nosotros nos negará por siempre su secreto. O, alternativamente, que todo lo que conocemos o hemos imaginado, o que llegaremos a pensar, vive dentro de una caja y que fuera está el resto de esa caja, que no hay un exterior. Y sin imaginar siquiera, ni desde estas líneas, que hay un fuera inalcanzable, que esto es una caja y que todas las puertas conducen inevitablemente a estas mismas estancias ensimismadas. Luego queda el truco de inscribir la palabra "inimaginable".
Donald Webber, Por una teoría contructivista de la imaginación, New York, 1987.

sábado, octubre 21, 2006

El golfo de Gunea WIFI

El pollo se apropia de la zona Wifi con la debida inconsistencia. Sostiene que allí es donde funciona bien su tarjeta PCMCIA. Error. Pero añora el tiempo de la telegrafía sin hilos. Por eso, a su teclado le sobra todo, salvo el punto y la raya. A él le falta y le falla el pulso. Su ritmo es el del cero y el uno.Ternario, claro. Como el de un vals a mitad de la verbena.

viernes, octubre 20, 2006

Homenaje

Ya dijo el poeta que la amistad son los chopos y los chopos nos retratan la lluvia esta mañana junto al río. Levantamos paréntesis pero ya no contra el tiempo, sino a su favor, en una reconciliación con la tierra y con el agua. Con el sol. La celebramos con vino. El vino nos permite alguna broma de bebedores fronterizos. La emoción se remansa como si sus vierteaguas fueran los más sabios y, por seguir con las bromas, como si fueran shoe-friendly.
Los paréntesis se cierran también a favor del tiempo (es otro paréntesis que se abre: \((\) y seguramente el río sigue innumerable como la vida, que no es ajena a estas reuniones donde nos reunimos y seguimos reunidos, de algún modo, según sentencia dulce de la amistad.

jueves, octubre 19, 2006

Los y las sublimes ridículos y ridículas

Creo haber dado con el secreto de la política feminista y con el secreto de España, conocida matrona. No se lo adjudicaré a Fiodor Dostoyevski, sino al conocido héroe de aquel tiempo Ramiro Oliveros, al que no transcurre día sin que no recordemos en la adaptación televisiva (en "la novela") de Humillados y ofendidos. Porque el secreto es éste, y aun libraría a la matrona de la sospecha de desvelamiento, pero nunca a la política feminista.
Hoy hemos visto como el hombrecito sigue sin tener la gracia que no quiso darle el cielo. Y hemos visto también que, mediante el desgarro vestimentario de sus adversarias políticas, el cargo se anota al debe o cuenta del género, que modernamente hemos llegado a decir. Por lo que hace a la indiferente España, la cuenta es la de la humillada nacionalidad histérica.
Se nos insulta, se nos ofende, pero no sólo cuando se nos ofende y se nos insulta. Anything goes. Estamos siempre dispuestos. Las especialistas en feminismo de los partidos están rebajando su negociado al de las autonomías, históricas y de conversión -que todas lo son de lo segundo y ninguna de lo primero-: del tiempo de Planck acá, nada que no fuera expolio y humillación al prodigioso universal del eterno comunitario, especialidad de la madastra de Cenicienta. Así están creciendo las hermosas poblaciones de parásitos que son las clases políticas regionatas.
Una profesión para el suicidio: asesor del PSOE. Los suicidas van al infierno, donde asesoran al otro partido.

miércoles, octubre 18, 2006

Stupa Stülpung

Nos alegramos de poder publicar dos textos de José Antonio Campos Collado, los cuales fueron suprimidos en el último minuto de los volúmenes en que iban a aparecer. Son, pues, inéditos. Noshemos permitido indicar, sin embargo, los títulos de los libros de los que fueron tan definitivamente exiliados. Hay que decir que su inclusión no les hubiera garantizado mayor fortuna. En cualquier caso, agradecemos al tipógrafo David M. Laserna su ayuda en la recuperación de estos fragmentos.
José Antonio Campos Collado fue autor de exigua pero apasionante obra. No hace aun dos meses que desapareció en un naufragio. Suave, mari magno turbantibus aequora ventis / e terra magnum alterius spectare laborem:
Tintin en el Tibet. Haddock se obstina en pasar del lado incorrecto de una stupa. Estupefaciente. La stupa es ligeramente suicida porque el castigo le viene al marinero en tierra de la misma arquitectura en derrumbe: "Con el golpe amarillo, de un letargo". A Haddock los piolets le invitan tormentas y se le pone la carne de gallina sobre el perro blanco que la nieve defiende, que no deja la tinta anclada sobre el suelo, oh, tempestad, libro de fuego. Voir ton mur, voir tes tours et voir ton fleuve aussi. Impassible, naturalmente, tu loco ademán. Jamás banal.
Melanges y melazas, Cuadernos de la Torre de los Apotemas, Logroño, 1982.
El sulfato atómico. Llegar al corazón y arrebatarlo su furia. Un bien y viejo conocido esquema de este tipo de historias, aderezado como siempre de otros tópicos. Pero también es cierto que Ibáñez prefigura en passant un conocido discurso sobre la llamada Transición española, la cual, así mentada, suena a "gripe española" o a "mosca española". Pero habrá que pensar en desalemanizar España, lo cual puede ser alguna otra lectura de esta cumbre del tebeo, tan vendida en el Imperio del Centro, todo sea dicho.
Narraeontológicas, AMDG Editores, Logroño, 1991.

martes, octubre 17, 2006

Marinero entierra

El calambur que algunos quieren tirar por la borda y aquejado del plomo de las prosodias. El calambur con todos sus tresenunos de articulación embrionaria. El calambur, que no es el calembour, sino una curiosa especialización de ONG, de juego de palabras sin fronteras o, al menos, sin lexical boundaries. El calambur y sus banderas de mosqueo. El calambur tetragramático de un místico rastafari, por lo rasta y por lo fari y por lo superlativo. El calambur with a rhythm of rhythming guitars y el acordeón de las funciones harmónicas con h. El calambur en los textos constitucionales y todos los calambures del diccionario calculados con un programa que incluya calambures que hagan detenerse admirado al ordenador.

lunes, octubre 16, 2006

Ou topos

Piensa que llega a alguna conclusión categorial por el paradójico atajo de sobrepasar la categoría. Que tal epifanía intelectual se produzca, fata morgana, tiene que ver con un asunto de representabilidad. En general, los atajos son una cuestión de dos sistemas de representabilidad que se complementan al menos parcialmente: Un mapa y otro mapa añadido al mapa . Pero él piensa que llega a alguna verdad por el camino de negar que exista otro sistema de representación y así cualquier solución está vedada fuera de los existentes. El suyo es un superatajo o un meta-atajo.
Añadamos que el asunto que se traía entre manos tal vez no careciera de alguna relevancia, pero, según nos ha confesado, lo ha olvidado por completo. Lo olvidó no después, sino antes de llegar a su inspirado resultado. Pero si éste es correcto, lo será de problemas que nosotros, como él, podemos llegar a formular. Supongamos que lo fuera también de algún problema que ni imaginamos. Eso le daría su importancia absoluta. El resultado sería sólo una representación convencional y asistemática de ese problema desconocido. Nos inclinaríamos ante su monumento, pero habrá más problemas impensables que formulables. El monumento sería pálido símbolo de una vasta legión. Y también una representación con su propia área de conocimiento. Las paradojas, ya se sabe, no llevan a nada bueno.

domingo, octubre 15, 2006

Poema domingo

ÁRBOL DE LIBERTAD

Verano de la vida:
De la glorieta plácida
Pendemos como fruto ensimismado
Insecto, hierba, verde lejanía
Augurios favorables mostraron.

Verano de la vida:
Sin vuelta atrás cruzamos
La frontera inadvertida
Adiós huellas y arena luminosa
Decir no lo sabemos.

Verano de la vida:
Sin vuelta atrás cruzamos
una frontera siempre inadvertida
Se pierden nuestras huellas
que aún imaginamos en la arena.

¿Y dónde estaremos?
Estaré en la llanura
Su caprichos repetirán los vientos
Grises del gris invierno general.

Marcharon ya los gansos
Diré en cuanto al paisaje se refiere
Ya no humean los perdidos almiares
Los muros y osamentas que decaen.

Un erudito dormita al calor
De un tóxico brasero
Y crepitan muy cerca,
Anguilas con las cabras, algún hueso,
Los nudos del cerezo.

sábado, octubre 14, 2006

Most likey success

Recuerdo mi segundo día en París, un domingo desierto no sé si por la calle, porque esa calle era todo Paris, o simplemente por la hora, temprana, en que había dejado mi habitación dispuesto a una galopada que me otorgase todos los bulevares concentrados en un puño.
Las ciudades son de su primer día. Una impronta animal que se adhiere con el primer intercambio o con la primera mirada. Indeleble y rígida, formadora de la futura memoria. Por eso, mi segundo día en París debió de ser una consecuencia de lo que me había sucedido justo la tarde anterior. Pero de esa tarde anterior no recuerdo nada y no puedo siquiera deducirlo con una mínima precisión, retrodecirlo -por así decir- de todo lo que llevo visto desde entonces.
También es posible que las ciudades que no hemos conocido aún sean de la primera noticia que tuvimos de ellas, en algún perdido día de la vaga infancia. Viajamos para volver a ese día que se ha borrado como el agua en el agua.

viernes, octubre 13, 2006

Sol de octubre

Las grúas, las grúas alineadas como una guerra de los mundos. Urbanismo de gusanos y arriba y abajo. Un día de muchos recorridos que van perdiendo su objeto según la fatiga, según sentencia irrecurrible del tiempo.
Decimos esto porque nuestro personaje estaba oscilando entre lo dramático y lo tragicómico. Se merecía un correlato objetivo de la altura de un vigésimo piso. No le perdonaríamos, sin embargo, todas sus idas y venidas o su cansancio, su perplejidad ante el día caluroso y manifiestamente insensato. Le tenemos todavía entregado a sus trabajos y a sus minuciosas obsesiones.
Nuestro personaje contempla el último sol del día, el horizontal, que nos mira desde Poniente, y lo ve reflejado en las partes altas de las las grúas (¿seguro que un piso veinte?). Prosigue al poco su camino. Arrastra las penúltima compras: Preferiría un autor que le aliviase de de la economía doméstica. Haber sido escrito para la épica, o para la pornografía.

jueves, octubre 12, 2006

Probables

Inferir relaciones de causa efecto o de proximidad espaciotemporal de relaciones de semejanza. La probabilidad del rasgo común para demostrar una cercanía. Pero que sea un rasgo más bien improbable o, mejor, muy significativo. El rasgo común no puede ser muy probable (los dos respiran, los dos son varones, etc.), pero es difícil encontrar un rasgo compartido e improbable, sobre todo si además se quiere que sea significativo, que sea un rasgo relativo al tipo de cercanía que se persigue. La polémica acaba resultando en un notable enriquecimiento de la ciencia ficción.
Como siempre, serán la calidad y la abundancia de rasgos en común, no entre dos individuos sino entre dos individuos cualesquiera de una u otra población -y de una cuantas otras que guardan relaciones de varios tipos con éstas-, lo que puede ayudar a establecer algo parecido a una prueba. Que exista un rasgo en común es inevitable, e insignificante por sí solo. Lo contrario sería realmente singular.

miércoles, octubre 11, 2006

Clima. Memoria

Octubre con sus confusiones inmemoriales. El calor que ha impregnado todos estos días de una sospecha lentamente apocalíptica. La memoria como un molino que craquea los ciclos con la eficacia de la hipérbole. Nadie sabe lo que pasa cuando nos enfrentamos a nuestra memoria, como a una intuición charlatana con la que hemos aprendido a guardar distancia. Climatéricos años.

martes, octubre 10, 2006

Intuición

La lista de disciplinas donde la intuición no es buena consejera. La estadística, la teoría de probabilidades, ... ese tipo de cosas. Pero al adiestrado le crece otra intuición. Luego la intuición no es lo que era. O la intuición es sectorial, porque haberla adquirido en un terreno no quiere decir más que eso. Luego no hay intuición. No es un entimema. Es una intuición.

lunes, octubre 09, 2006

Conducta racional

Cuando economistas o psicólogos experimentan en el campo de las conductas desde esquemas que suponen una valoración objetiva y cerrada de la relación costes-beneficios (y tambuién cuando no experimentan) clasifican como racionales las conductas que maximizan dentro de lo posible (es decir, dentro del esquema del experimento) el beneficio o la razón beneficio/coste. Lo demás son conductas emocionales o irracionales.
Véase, sin embargo, que la denunciada irracionalidad es muchas veces la de no percibir la caja cerrada y aislada en que el experimento tiene lugar. También es posible que el experimento no sea estanco y esto no lo perciba el experimentador. Y, con todo, hay que decir que el experimentador acostumbra ser, a estas alturas, lo suficientemente humilde como para comparar sus óptimos apriorísticos con los valores estadísticamente más usuales, que a veces se reputan sancionados por procesos evolutivos.
Pero lo irracional queda sin definir a menudo y convendría recordar que a esa casilla se apuntan elecciones, decisiones y conductas que, por la razón que sea, calculan costes y beneficios en un esquema más amplio (aunque posiblemente desajustado o inadecuado o realmente no conectado con el experimento) que el diseñado e implementado por el experimentador. En otras palabras, las irracionalidades han de especificarse y distinguirse de los errores de cálculo.
Viene esto a cuento de la última entrega de los siempre interesantes artículos de J.M.R. Parrondo en Investigación y ciencia. Menciona éste los experimentos en que se averigua e intenta delimitar la actividad cerebral del sujeto cuando es racional en los cauces del experimento de cuando no lo es. Menciona también los resultados de ciertos experimentos realizados en el contexto de lo que a los ignorantes nos parecerían culturas exóticas (como si quedasen y se diferenciasen tópicamente). Parece, sin embargo, que no se ha estudiado la actividad cerebral en estos casos, sino sólo en algunos con sujetos de adscripción no demasiado fantástica. Menciona también Parrondo un artículo de Ángel Sánchez sobre la evolución de la cooperación.
Pero lo que habría que precisar en todos estos experimentos es justamente dónde o cuándo, si lo hace, se rompe la continuidad entre sujeto experimentador y sujeto bajo estudio, porque es posible que las conductas racionales en un experimento sean sobre todo correlativas de la comprensión de lo que es la institución del experimento, lo que no ha de entenderse como una protesta de sociólogo de la ciencia, especie que encerraríamos con gusto en algún Parque Jurásico o borgoñón, sino como una precaución gnoseológica. De otro modo, el experimentador debe saber si los límites que él pone al experimento son los que, equivocadamente o no, le ponen lo sujetos del otro lado.
Y, por lo mismo, no habría que descartar que una conducta puramente irracional, emocional, podría ser más efectiva que una racional. El cerebro reptiliano sigue teniendo su aquél, aunque no sepa cuándo está dentro de una jaula amable.

domingo, octubre 08, 2006

Individuos

Remitimos al lector al artículo de la antropóloga o profesora de antropología Ángeles Ramírez. Ladillo digital e impreso:
Muchas occidentales no pueden admitir que hay musulmanas que llevan velo porque quieren.
O sea, que nosotros justificamos cualquier cosa sobre todo porque es una "decisión libre del individuo". Esperemos el día en que tal sintagma nos suene a lo que es, no a una contradicción sino sobre todo a un sinsentido.
Pero si un antropólogo cultural habla de las decisiones libres de los individuos se está segando la hierba bajo los pies académicos, por lo que no sería de extrañar que se cubriera, y más bien cerca, de algún modo, pues a la antropología, en lo que hace al debate político, los tiros le suelen por la culata cuando argumenta desde el cálculo de costes y beneficios de cada individuo. Señala Ángeles Ramírez:
Pero bueno sería considerar, por ejemplo, que muchas mujeres arabo-musulmanas eligen llevar el velo como forma de militancia, o para optimizar los escasos recursos que poseen y así poder optar a cierto prestigio, o a un mejor matrimonio, o como medio de movilidad social, o porque creen en Dios.
Sugiramos: para evitar graves males para ellas en cuanto individuos no sabemos si libres, pero obviamente sujetos a represalias. No parece que elijan o puedan elegir escaparse de su país, cultura, familia, barrio o lo que sea. De las coordenadas donde se plantean su cálculos de costes y beneficios y que parecen tomarse como inamovibles. De todas maneras, todo buen antropólogo, ya que estudia a los hombres como si fueran insectos o como si fueran tebeos, acaba apuntádose al misterio, quiero decir, a la utilidad de las utilidades que diría Blaise Pascal pasado por Francis Ysidro Edgeworth: "porque creen en Dios". No pasa nada, somos libres.

sábado, octubre 07, 2006

Estudio

Del estudio del pintor sale con ganas de pintar o de hacer las cosas que hacen los pintores: básicamente, tener contacto con la materia, solitaria y deleitable. No sale así de la consulta del médico. Pero en la consulta del médico es paciente. ¿Cómo se sale del estudio del pintor retratista? Tampoco es muy buena la analogía. Y es que se trata de oficios distintos. Por emplear un idioma antiguo, el pintor produce una representación. El médico finge que tiene una.

viernes, octubre 06, 2006

Amarcord

José Andrés Rojo, nada menos, cierra en El País su artículo sobre la exposición que se dedica en el Centro Conde Duque de Madrid a "La energía tranquila de Juan Negrín", y tras recordar el olvido a que PSOE y Ferraz (arma virumque) habían condenado al médico canario, con las siguientes palabras:

También en la casa de los actuales gobernantes es buena la recuperación de la memoria histórica.

Pero J.A. Rojo, buen conocedor del asunto y digno reseñador de la exposición que se acoge a la autoridad de Ricardo Miralles, había avisado previamente a los lectores de las diferencias dentro del PSOE durante la guerra, de cómo el partido fue sustrayendo su apoyo al gobierno Negrín y de la soledad política de éste en el exilio. Luego, si no podemos sino felicitarnos de la consideración del propio pasado por parte de un partido como el PSOE, o por parte de cualquiera, y por justificadísima sinécdoque, diríamos que se trata del pasado de todos nosotros, etc., cuesta en cambio trabajo pensar que tal cosa sea algo que deba anotarse en el haber de la llamada memoria histórica. Más bien, si Ferraz se vuelve hacia Negrín, estará también criticando parte de su propia actuación y. hasta de su propia y pluralísima memoria -una cantidad cercana a lo despreciable, salvo otra vez por denominación oblicua-, o parte y partido de la percepción de caballeristas, prietistas, etc.
No negamos que, para decirlo ligeramente a la violeta, se nos esté hablando de una reevaluación de la historia del PSOE, tarea que el PSOE afrontaría entre los aplausos de casi todos, de una reevaluación de sus principales figuras, de lo que éstas representaban, de lo que continúa, de lo que es distinto y de dónde ha venido estando cada uno. Mas entonces, ¿por qué hablar de memoria histórica? ¿La del bilbaíno, la del fisiólogo, la del estuquista? Escribir críticamente historia es lo contrario de recuperar la memoria histórica, que si es algo recuperable sólo puede ser el sesgo folklorizado con que algunos juzgaban lo que podían ver. Y si no es recuperable, será una invención digna de Elena o digna de Constantino. O de sus abrumadores y numerosísimos secuaces.

jueves, octubre 05, 2006

Crónica

¿Qué más podemos pedirle al día, si junto con todo lo demás, hemos visitado, Bernardo, Pedro, el estudio de Ángel Compairé y hemos salido ebrios comme il faut o comme il fauve, ebrios de color, de memoria, de un point of vantage que absorbe todo lo visible, de un alfabeto infinito, que resume y reúne tiempos como siempre entangled for ever?
¿Qué más podemos pedirle a la noche de otoño si hemos dicho adiós a la anterior carcasa del Café Bretón, mientras componíamos pompierrots un hermoso cuadro de carcamales de Calanda o de La Almolda, fungiendo no de buscadores de algún tiempo perdido, sino habiéndonos dado de morros con un temps retrouvé sin necesidad de un trou de ver?
Podemos pedir, pero nada como lo que hemos podido tener, como todo lo que hemos tenido, tan de regalo, tan sin haberlo podido imaginar.

miércoles, octubre 04, 2006

La fuente de la juventud estudiosa

Consulta o incluso pretende estudiar los libros que debió haber estudiado muchos años atrás. Entiéndase. No le interesa ya el estado de la cuestión ni la manera en que ahora se presentan las disicplinas que integran los planes de estudios. Busca los antiguos manuales como si fuera a encontrar en ellos los años de la juventud ociosa o como si allí le esperaran algunos compañeros que partieron prematuramente o de los que nunca supo, o quizá unos compañeros que nunca tuvo y a la altura de un mundo joven y a veces luminoso.
Ordena y clasifica esos libros y las tareas consiguientes, la acelerada representación de un aprendizaje más o menos inútil; y no la representación, el acto, el hecho verdadero que se hace sólido como un presente fortificado y determinante.
O abandona ése y otros planes que prometen redención y el cumplimiento de sueños antiguos, abandonados, algo que nadie sabe si es síntoma de cansancio o de sabiduría, incluidos aquéllos que sostienen que es indiferente referirse al uno o a la otra.
O siente nostalgia de otras renovaciones ya antiguas que le vuelven a la memoria, al proscenio de su imaginación, desde un trastero tan alejado como los días soleados que, a veces, piensa que fueron sus primeros, prometedores, engañosos años.

martes, octubre 03, 2006

Administración

La burocracia, suele admitirse mientras paseamos por la antesala de algún pequeño infierno, se concede con gran competencia razones para crecer más que exponencialmente. Se justifica a sí misma, esto es, parasita el pensamiento y, lo que es peor, nuestras capacidades y nuestros hechos. Digamos "nuestras actuaciones". Ya nos ha absorbido. La administración pública y su lógica transilvana. Behemoth disfrazado de garantías que nos achican como a los increíbles hombres menguantes que ya somos y que se enfrentan a procesos inextricables como nudos en Asia.
Y es que los nudos en Asia son de los peores símbolos que hay porque se nos hace ver un medio como un fin, porque basta con hacer de un medio un medio suficiente para que lo definamos como un fin: los objetivos se ven desplazados por nuevos objetivos absurdos e hipertrofiados, que se encadenan como una maldición pausada y terrible. El poder del papel. Apuntemos que la razón informacional y todos sus cachivaches contribuye con sus candilejas de racionalización, lamparillas que parecen iluminar todo el castillo de arena movediza, pero el paradigma informático es un fantasma que se acaba evaporando y nos deja el agobio. Scripta imperant, algorithmi volant.

lunes, octubre 02, 2006

Trust

El capitalismo. Los servicios telefónicos de atención al cliente acabarán con él. La adámica edad de piedra está ahí, a la vuelta de una centralita. Distrust. Un mundo de amenazas que llueven por el teléfono como un goteo de encuestas y fraudes. Sin cuerpos, voces que se escapan como un mundo que no está ahí afuera, que son ecos que se cruzan en la noche. Una conclusión etológica. Los intercambios necesitan un mínimo corporal tangible, visible, para que el sistema no colapse al poco.

domingo, octubre 01, 2006

No ser

¿Cuál es la segunda peor copia conservada de Ser o no ser después de la emitida anoche por TVE la 2? Suponemos que, desde su despacho de Prado del Rey, o de donde el ente se asiente ahora, el responsable seguirá vociferando: "Schultz!!!!!".

Riders in the Sky

Ghost Riders in the Sky. Aun sin conocer la letra, o aun conociendo la versión española que pudimos oír en los sesenta. Pero sobre todo oyendo la voz del Hombre de Negro, una música fantasmal. No siempre, a veces una tonalidad épica y animosa. Si no dicen lo de los ojos rojos de las bestias, lo de los diablos, silbamos: it is about a gallant knight singing a song, riding, boldly riding.
Es de suponer que Paul Naschy sienta cierta debilidad por la versión que grabó el cantante checo Waldemar Matuska. Nosotros votamos por la versión Ronaldinho de Milton Nascimento.

Además de Buridán

No hacer nada por Zenón; pero tal cosa supone pasar de la no representación a la representación de la meta. Pongamos entonces no hacer nada por Queneau. O, por decir no demasiado, no hacer nada por las imperfecciones consiguientes a toda obra humana (1). O ver las imperfecciones como desviaciones desde una perfección a otra: Una metafísica que se colapsa porque las mónadas no pueden tener pequeños incrementos. O no hacer nada porque todo (nuestras acciones incluidas, of course (2)) es necesario. Pero vemos que ncesitamos las representaciones de las diferentes pluralidades sobre todo cuando afirmamos la unicidad de todos y cada uno de los caminos efectivamente dados. No se conoce a Leibniz por las garras.
De Hans Bohm, The American who died of a definite article, New York, Frontier Press, 1967.
(1) Tal aserto es perfeto. La ley de Murphy es teoréticamente optimista, pues toda ley ha de fallar de acuerdo con la ley de Murphy. (N. de P.S., ferpectamente)
(2) "faltaría más", en el original.

sábado, septiembre 30, 2006

Vendimia

Árboles. Las hojas son unas pocas vides. Las ramas hacia el remolque. Ramas más recias, el remolque hacia la tolva. Etcétera. Cruzamos esas ramas como intrusos en una ceremonia vagamente secreta. Tenemos ramas de los Andes, del Atlas y del Hindu-Kush. Así son las cosas. El bosque es un sector empresarial que no sabe por donde sacarse el dinero. Quizá financien blogs, pero embriagarse de blogs no es lo mismo que hacerlo de poesía o de vino.
Miramos al suelo y los viñedos expulsan cantos rodados o piedras afiladas como armas de guerra. Celebración de los suelos pobres, que dice algún entendido que nos acecha en su renque de intelectual a la lavanda. De pronto llueve, pero estamos lejos, en un paraje de viñas vendimiadas y como recien paridas. Los tordos y su vocación de ectoplasma moldean el cielo como si ya no hubiera chopos.

viernes, septiembre 29, 2006

Poeta

Acto puro, motor inmóvil, el Dios que sólo se conoce a sí mismo. Un neoplatónico, evidentemente. Pero es difícil encontrar neoplatónicos interesados por la geometría, al menos fuera de Cambridge.
Por lo que hace a la cara de flato perpetuo de Harold Bloom comprobaremos si "sapiencial" es "fútbol es fútbol", o algún otro avestruismo eiusdem generis.

jueves, septiembre 28, 2006

Apólogo

Dejó la lectura del breve apólogo para algo más tarde. De tan breve, no podía considerarse culpable una dilación como ésa. Verdaderamente infinitesimal. Y no era por escasa diligencia, pues poquísima virtud era necesaria para materia tan escamoteable. Y así fue pasando el tiempo.
Se acumularon otros breves tareas, y deleznables. No se acumularon en un tiempo abstracto o en la falible memoria. Se acumularon encima de la mesa. Con todas las molestias e inconvenientes que un fenómeno de tal naturaleza puede siempre reportar.

miércoles, septiembre 27, 2006

Topolino

Aspirino y Colodión. El gran Alfons Figueras. Verdaderamente grande en sus paseos y praderas interrumpidos por ataques subitáneos y extradimensionales. En sus historietas colgaban los vampiros atacantes como los bocadillos escritos en alejandrinos amháricos. En sus andares se columpiaba la aventura, que es dejar al caballo remar para donde le salga o sentarse en la escalera a leer a Figueras (como si eso fuera salir a la ventura, o algo así creo recordar).
En el mundo glacial y no arbolado de Aspirino, de Colodión, de Topolino estallaban los dibujos como una catarata gaussiana, sea esto lo que sea. El contraataque, así como todas las catástrofes, están a nuestro very, very alcance. Nadar sabe mi alpaca la agua fría y no hay voz que no la acusen de quechúa. Lloran los sauces.

martes, septiembre 26, 2006

Las estadísticas suicidas

Los datos que se ahogan en una espiral que sólo apunta a una colección dudosa de contradicciones. Se oponen -algo- a las estadísticas homicidas, igualmente ciegas, ebrias en su aherrojar las realidades de aquí y allá. Medir y calcular y antes de medir, establecer categorías como una emboscada incompetente.
La desconfianza pregonada, que corresponde a una credulidad suma: verdades, verdades que nos sustentan y estadísticas absurdas, las que nos brindan la mejor ocasión para el escepticismo de reunión castiza.
Estadística de los casticitos que presumen de una sabiduría de carácter estadístico. Con la varianza de un cementerio. Con la dificultad de las inscripciones. Con su espectro tan informativo.

lunes, septiembre 25, 2006

Penrose

The Road to Reality: Nada menos. Se acoge el cosmólogo a una ontología trinitaria en que lo que hay son misterios: Los profundos misterios son las conexiones entre los tres consabidos mundos de sir Raimundo, conexiones de uno con otro. No, por ejemplo, de un par de ellos con el tercero. no se nos aclara el formato dígase lógico al que se acogen las conexiones: Algo que ha de buscarse en la realidad empírica del conocimiento, la ciencia, la técnica, la ideología, etc. y no en un sombrajo metafísico.
Y los misterios van precedidos en la exposición de los ordinales que nos recuerdan a un rosario a medias. Nada nuevo para los lectores de las obras exotéricas de Penrose, las cuales muchos leen como si fueran libros de Ian Stewart (didácticos, para aprender qué es un número complejo o una variedad; no para construir una tesis acerca de la conciencia y, a través de tal tesis, de todo lo demás: vése que Penrose intenta levantar lo que llama misterios a partir de las conexiones que salen del mundo dos), como si fueran libros de Ian Stewart, pero afectados de un curioso sesgo, como en un mundo de espejos ni hiperbólicos ni elípticos, y más bien evangélicamente parabólicos.

domingo, septiembre 24, 2006

Nubes

Las nubes quieren ser puntuales. Las nubes no se hacen esperar, esto corresponde a las lluvias porque hay nubes que no nos llueven como algunos creen que debieran. Sin embargo, son competentes jalones o pivotes que coadyuvan al propósito ordenancista de calendarios y almanaques.
Si no en el cielo, las más bien borrosas nubes son formas precisas y salientes en el ciclo de los estíos y los otoños. Un aviso que no deja lugar a prórrogas o crepúsculos demasiado amables.
Hay quen rompe sus hábitos y en una tarde de septiembre se toma el primer café con leche del otoño, como para templar el estómago con una ceremonia gris, que presagia el cielo en libra, que alumbra sagitario.
Al otoño corresponde también una tarde sueño que no se vence, de sueño del tamaño de un melocotón de Calanda, siempre nostálgico de las pelusas del verano. Entre lluvias que puntúan la vendimia como diapasón húmedo, que reverbera entre las calizas que se pudren allá arriba. Busquemos otras imágenes que nos haga tolerable el almanaque -no las hay- y reservémoslas.

viernes, septiembre 22, 2006

Anagnórisis chafardera

Debemos a Cifré la oficialización castellana de la palabra "chafardero". Y así, yo me planteo el caso de la anagnórisis chafardera: descubrimos el nexo entre dos individuos que conocemos: "y es que el de la ferretería es el marido de la hermana del socio de Manolo". Y este reconocimiento nos resitúa en una red que a cada nuevo dibujo nos impone más aproximadas coordenadas en un proceso que nos proyecta cada vez en un espacio más complejo.
Que estas agniciones sean contingentemente erróneas, que no sean anagnórisis puede tener efectos importantes, pero no suponen la introducción de coordenadas sesgadas, abusivas.
Ése es, en cambio, el caso de quien niega la realidad lingüística: A la escritora monolingüe estoniana Elvira Lindo nadie le entiende en Cataluña, por razones obvias. El estonio o estoniano no es lengua hablada por los catalanes. El cosmopolitismo barcelonés y las tecnologías de interpretación y traducción permiten, sin embargo, que intervenga en un acto público en la CC ("Ciudad Condal", que se decía).
Es también reseñable que aunque se truequen los sistemas coordenados, los invariantes se cacen al vuelo: las imágenes líricas de niños, preferentemente en contrapicado, y sus pechos para la nación, una retórica goebbelsiana con un añadido de hipocresía beatitudinal cuando haya de hablarse de ello. Y así también la anagnórisis chafardera: no era el cuñado, era él mismo.

Sepia melancolía

En el As de ayer día 21, Alfredo Relaño parece ilustrar un modo peculiar de nostalgia. Narra un encuentro en Mundaka con Iriondo. Los largos años de entrenador de éste quizá le conviertan, el último de la gran delantera, en el más futbolero de los cinco. Pero el leve, suave tinte del encuentro con un anciano que evoca recuerdos se transfiere a las responsibilidades de los actuales directivos, técnicos, jugadores, del club que traspasó a nuestro héroe a la Real Sociedad.
Las responsabilidades aquí hablan de un futuro próximo, entrevisto en el presente o el pasado de otros equipos que han decaído. Pero ahí se voltea el razonamiento de Relaño y su lección nos revela algo que es más que fútbol, si es que hay algo que no sea fútbol.
Hemos comenzado diagnosticando un tipo de nostalgia peculiar hemos dicho, pero tal vez sea la del artículo de Relaño la condición de toda nostalgia. No sólo miedo al futuro, que no es otra cosa sino una configuración fenómenica del presente (lo que alguien dice que tiene delante), sino un hablar de otra cosa, porque no sólo yo es otro, sino que el otro es un impresentable.

jueves, septiembre 21, 2006

Analogías y aberraciones

En televisión se establece entre el aprendizaje de lenguas extranjeras y el supuesto aporte de calcio, que es lo que se vende. No es cuestión de negar las virtudes de la analogía. Más bien hay que recalcar, por si acaso, la distancia temática entre un asunto y otro. Es el cuerpo del individuo el que acerca los dos tópicos. Por eso, nuestro diagnóstico acerca de la distancia podría juzgarse apresurado. Aun recordamos, al respecto, las virtudes del fósforo y la inconveniencia de los golpes en la cabeza, en particular para aquél que está estudiando.
Quede para el teórico la elucidación y el esquema de estas analogías de atribución mediadas por el cuerpo y sus sistemas, o por todo el transcurso de la vida humana, de la promisoria niñez y adolescencia a la reposada vejez. Nadie sabe lo que puede un cuerpo, a excepción de las agencias de publicidad.

miércoles, septiembre 20, 2006

Hiperbreve / Oulipo / explosión

Una combinatoria aún más explosiva. Tres hechos secuenciables y variamente modelizados. Una vez hecho esto, mentar al lector. Y, por último o no por último, que cada hecho se deshaga en un abanico de perspectivas. Dejar de nombrar al resto del universo: Cuando desperté, vi, me extinguí y vencí.

martes, septiembre 19, 2006

In a straihgtforward way

- En cuanto a su anterior pregunta en que hacía referencia a mi libro de 1958, le diré que me había quedado completamente estancado. De hecho, había comenzado a escribir y, por así decir, razonaba, o repetía razonamientos de mi obra anterior, a medida que escribía, sin plan y sin saber qué venía luego. Esa es la razón de mi estilo tan -tengo que reconocerlo- serpenteante y, como dicen, enmarañado. Lo mejor es que me vi detenido, incapaz de seguir, no con la escritura (una trivialidad), sino con la ciencia, con mi teoría. Cuando ya no podía más, allá por la página 40, cuando ya no sabía que más decir, escribí y allá están todavía esas palabras: "To put it in a straightforward way". Ahí, justo ahí, me detuve durante dos meses porque no sabía cómo continuar. Recuerdo que al cabo de ese tiempo volví a la tarea y el libro se desarrolló, con total consecuencia, a partir de la apodícitica afirmación, tantas veces citada en la literatura especializada, con que reemprendí el libro in a straightforward way.

De John S. Wall, Fifty years of linguistics: An Interview with Ernest Glosslay.

lunes, septiembre 18, 2006

Buridano

Anteriores en el tiempo fueron sus lecturas de los clásicos del conductismo. Clásicos aquí quiere decir algo menos que clásicos, simplemente los libros de referencia en aquel tiempo. Más tarde, entre sus lecturas se contaron otros quasi-clásicos del antimentalismo. No sólo que las condiciones materiales de la vida determinan la conciencia, sino que no te fíes de la papiroflexia de simbolistas, funcionalistas, cognitivistas y demás. El caso es que pudo haber llegado a pensar que había completado el trayecto de Putnam o alcanzado la clarividencia de Quine en la más primera de sus juventudes.
Y así decidió que no debía pensar. Creyó que no pensamos y que no deber pensar era no creer que estábamos pensando. Para evitar cualquier problema, más que concluir, intuyó que debía abandonar tan funesto espejismo de un hábito. Pienso, luego me engaño si creo tal cosa. Dejó de pensar. Pero no sabemos si fue por lo dicho.

domingo, septiembre 17, 2006

Azar contiguo y sin ti

Dio en pensar que su vida, su más o menos satisfactora situación, era resultado de una serie de azares, no tanto, aunque también, esa su favorable situación, sino sobre todo su profesión, su lugar de residencia, su familia o su lugar de vacaciones.
Daba por buena similar conclusión para su mujer, pues -como casi siempre- ella y él bien podrían no haber coincidido nunca: Sus vidas por separado le sonaban como narraciones tan convicentes como su biografía registrada o como su memoria. Y llegó también a idéntica conclusión en lo que hacía a toda su familia, a todos sus miembros, con sólo repasar cómo se habían ido anudando los lazos que la habían ido constituyendo en el poco más de un siglo en que podía reconstruir la historia de ésta, no con archivos que no se molestaría nunca en investigar, sino con los recuerdos y relatos que había reunido en una vida no carente de reuniones familiares con sus inevitables tiempos muertos y anécdotas contadas siempre como si fuera la primera vez.
En cambio, la vida de todos los demás, amigos, colegas, conocidos (vidas de las que podía saber bastante), era una bien delineada sucesión de hechos que se habían ido haciendo necesarios unos a otros, siempre según la bien pautada sentencia del tiempo.
Concluyó que su visión sesgada, con sus dos estilos o géneros narrativos tan bien distribuidos, obedecía a una diferencia real entre un círculo más próximo -o, quizá, de una naturaleza más pregnante- y un mundo exterior -aunque incluyese amigos íntimos- de un orden más mecánico y predecible , diferencia que había determinado necesariamente ese sesgo del que no veía manera, ya lo intentase por juego, de escapar.
Que el reino de la libertad (de una libertad como tal absurda e impotente, su negación) se identificase con el ámbito familiar le pareció que era un síndrome merecedor de un nombre propio, que acabase por conducir en breve plazo a una bien articulada bibliografía técnica.
Ahora anda embarcado en las averiguaciones de rigor, por ver si alguien se le ha adelantado en su descubrimiento científico.

sábado, septiembre 16, 2006

La ciudad podrida

España. Un hojaldre cadavérico con oropeles pagados por un promotor inmobiliario con su bastón de mariscal de descampado. Una geología de hormigón como huesas que se levantan sobre un horizonte polvoriento. Pozos de dinero con toberas que servirán para deshacer lo que se haya salvado. A favor de una ambición idiota y microscópica.
El discurso idiota de quien niega dignidad a los usos para negarlos en las ciudades o a las ciudades para negarlas a los usos. El snobismo del idiota que salta como un idiota para ir de sí mismo a sí mismo y reencontrarse c0n su cara de idiota, lo que nos hace sentir nostalgia de aquella época en que los horteras no habían hecho el bachillerato. Una churrería con juncos de plástico, una tómbola de tumbas y esquelas, la lotería tramposa para que todo el mundo tenga sus cinco minutos de ser el más listo.
Una llama que arde antes del frío y que eleva al aire enfurecido prudencias incadescentes, sus fantasmas vanos ya, como su fuerza.

viernes, septiembre 15, 2006

La mujer bidimensional

Hechos un figurín. Vernos hechos un figurín. Y éstos, como suele ser habitual, estilizados y probando que la vista está hecha para la geometría proyectiva y sus proyectividades y el tacto para el volumen. Queremos decir: la vista desconectada del tacto se pierde en aberraciones bidimensionales, últimamente en aberraciones libidinales (si algo queda en según qué sujetos) y metabólicas.
Vemos también cómo artes o artesanías andan empeñadas en la pérdida de una dimensión característica: la arquitectura virada o proyectada hacia la fotografía y el vestido para un espejismo o una santa compaña haciendo el caballito.
O una perspectiva pictórica que disuelve los cuerpos, los decolora y que buscan los pintamonas con apellidos virando hacia el Milanesado.

jueves, septiembre 14, 2006

Las mediocres intenciones

Consideró, como solía, que aquél que comenzaba no era día de grandes ocasiones ni para grandes trabajos. O ni lo consideró, y puesto que solía inclinarse por lo señalado, habríamos de signar más bien el día en que considerase lo contrario, esto es, que considerase algo: voy a emprender un viaje sin dinero o voy a ponerme en serio con la obra de mi vida. O se van a enterar éstos.
Sus intenciones eran, por tanto, las de alguien carente de toda determinación, a quien la voluntad no acompañaba. De otra manera: en "La voluntad de poder" hay redundancia. Es voluntad. Notemos, sin embargo, que esta última conclusión bien podía ser suya, pues era la consolación de un abúlico que viniera a decir "me adornan todas las prendas; me falla, eso sí, la voluntad, que si no..."
Podía optar por apoyarse en la voluntad ajena y componer el conocido binomio del técnico y el político, pero ¿técnico en qué? O podía no hacer nada, huye, hombre feliz, de todo esfuerzo. Optaría por un dejar pasar el día como un slálom de agudezas o como ese líder político que tanto juego daría opinando contundente acodado en una barra relativamente anticuada, excitado, brillantes los ojos a la hora en que los más tardíos decidieran que no podían retrasar más el primer plato a sus santas esposas y a sus vidas tiradas por los suelos.
Pero ha optado por imaginar en la mañana una entrevista con un periodista que le propone elegantes carámbolas, triples como un silogismo o sintéticas como un entimema sobre el verde tapete. O tal vez se detenga y contemple sus perplejidades secretas en las que no puede detenerse el hombre público que entretiene sus fantaseos y su café con leche. Es posible que él sea verdaderamente ese hombre. Que apenas despierte de su pesadilla de fama y compromisos y que ya no se encuentre. (Entre otras variaciones psicológicas del género de la alienación, el autoextrañamiento, o el ciclismo de mesa camilla.)

miércoles, septiembre 13, 2006

La coleta de Fignon

Tarde entregada a la aerodinámica. Al flujo de aire nada seco. Como a todo flujo rápidamente le descubrimos un sesgo hacia lo que se denomina "mental": la ineficacia aerodinámica es consecuencia de que el cerebro habría necesitado algo más de glucosa.
El debido reposo que permitiría evitar los torbellinos, el debido reposo, que es la cabeza funcionando. La ruta de la seda y miles de onagros. Seda, que avisan los ciclistas, una seda que se lamina entre el aire y pierde viscosidad y sálvese quien pueda. No diré de qué se trata.

martes, septiembre 12, 2006

Chinatown

Los exiguos pantanos, la arrugada ya lámina de agua, los lechos secos (corazón vacío) comenzarán a encadenar sus chinatowns (o china-townes) de complicadas tramas en que las personas cargarán con sospechas que arrastrarán a otros, amores o descendencia oculta, funcionarias fatales, periodistas de aparato dental retorcido e invenciones amontonadas.
La escasez, motor para la conspiración, motor de agua a pleno día, con un sol que se cuela por la falla de San Andrés y por los ocultos pasadizos de toda imaginación. El agua, foco de la intriga que viene. El fuego que acentúa el agua y sus foces resecas. Un país que gasta su último papel en anillos de humo. Los anillos de humo que se alejan y se ensachan envolviéndonos a todos, camino de la fuente, por si acaso.

lunes, septiembre 11, 2006

Leaves of Grass

Grass confiesa. La materia de la confesión es, para muchos, el no haber confesado antes. Algo que puede afearse, pero a lo que no se le niega absolución. No hay que llevar más allá una analogía que ya es engañosa verbalmente, pero quedémonos con los paradójicos caminos por los que la materia de lo declarado se contrae o se dilata no sólo como acción individual por la que el sujeto incurriría en responsabilidad, sino también como hecho o situación objetiva que hemos de valorar.
Curiosamente, los hechos van adquiriendo un tono menor, difuminado, insignificante, no los hechos de Grass, los hechos como tales: alistarse en las SS o cualquier otra cosa, pero no porque lo individual se degrade, sino porque se parte de la disculpabilidad o la culpabilidad insalvables del individuo, a gusto del consumidor.
Aunque los hechos sean de carácter único o extraordinario. O quizá es que no haya hechos de un género extraordinario o único. Es posible que cualquier error o cualquier injusticia contengan de algún modo la mayor injusticia o el más irrecuperable error. Me callo porque como esto último suena algo borgiano debe de ser una tontería.

domingo, septiembre 10, 2006

Núcleo

Rubianes, el caso Rubianes en el teatro madrileño. Las derivas de la discusión, que suelen llevar hacia la gracia de la subvención y la selección de los beneficiarios, lo que complementariamente iguala el mercado a una peculiar justicia.
No en una cadena pública, pero sí en una privada, los españoles han podido ver El núcleo, de Jon Amiel, que insulta a España por el expediente de insultar a todos los espectadores.
Como yo no la he visto más que de trozo en trozo, no puedo atestiguar completamente la verdad del detalle, pero diría que el dinero público que paga a los héroes de la película (que les paga la posibilidad de que sean héroes, porque no se puede pagar a los héroes sin que éstos dejen de serlo) se libra sin que medie concurso. Parece que se compra un bien a un monopolio, lo que no desdice de la unicidad esférica del núcleo terrestre que visitamos en la película.
Igualmente, cada obra dramática debe de ser también única, sostienen algunos -el arte y yo somos así, señora-, y la concurrencia que se produce es falsa. Deducimos nosotros que a una gracia le responde otra. Con lo que, concluimos, lo que el señor nos da, bien nos lo puede quitar. Aunque aquí el señor sea un señor con miedo y aficionado, como en El núcleo, a horadar si no la Tierra, sí la tierra.

sábado, septiembre 09, 2006

Butaca. Patio. Interior. Meridiano

Visitando al Sr. Green o lo que pasa con los padres. Los padres por exceso o por defecto. Los adultos o el teatro como una búsqueda de padres que no compadreen (aún me permito el chiste). El padre que no nos deja ser padres sin pena. Pero el padre que guardamos para otro que sea nuestro padre.
O un vacío alrededor del que gira el tiovivo hinchado de la tradición o del dejar pasar los días. Un vacío tirano que nos deja caer de un día para otro, o que descubre nuestra caída de hace tanto tiempo.
O la redención como un soplo, con lo que puede otro, el otro de al lado. Nada vacío. Estaba todo justo a nuestro lado. Tan fácil, que podemos sospechar que el optimismo es un padre mal informado. O el juez azar.

viernes, septiembre 08, 2006

Historia, individuos, universales

Los experimentos relativos a la inducción de falsas memorias suelen encontrarse, al parecer, con el resultado de que los memoriosos sujetos pasan a recordar historias falsas -por lo menos, a juzgar por sus relatos- surtidas con todo lujo de detalle, coloristas, que sobrepasan la económica imaginación del experimentador por ciento cincuenta cuerpos de ventaja.
Sabemos también que los individuos no adiestrados en la materia presentan cierta tendencia a confundir probabilidad con, digamos, verosimilitud narrativa: consideramos más "probable" que el atracador fuera un varón de raza gitana de unos treinta años con cadenas de oro al cuello a que fuera un varón.
Dirá el cultivador de la ontología que el individuo se aproxima al universal y achica espacios a los juicios particulares. Plantearán en algún departamento aledaño (e igualmente aldeano) el asunto en términos de estética o filosofía del arte: la curiosa semántica del relato que engrandece al personaje, si detallado en su relato, hasta la bóveda de los universales. Los psicólogos dirán lo que les dé la gana y otros no dirán nada.
Tomamos nota de la necesidad de llenar la historia, de que la historia cumpla el trámite de la realidad con sus características tangibles, con la memoria de un paisaje o con la de un guijarro que nos entretiene en un aparte de la batalla. Y es que la realidad debe de ser eso, una cosa muy repleta de detalles.

jueves, septiembre 07, 2006

Cagarla

La retórica que, y todo para acabar pasando por el aro tras haberlo pregonado, le permita luego justificarse: "le he dicho lo que le tenía que decir". La acción política del desorientado, a quien -pese a sus contradicciones- no le negaremos alguna razón ni tampoco su vocación de barquero con su cargamento de verdades, quiere fundamentarse en el principio de realidad y así suele denunciar la insulsez florida que atribuye a sus adversarios políticos. No se comprende entonces que ante su interlocutor principal o para la galería se empeñe en declamar las grandes verdades con las que está comprometido. ¿Espera convencer sinceramente a aquél? ¿No se ha parado a pensar en los costes de su actitud si busca ganarse a la galería?
¿O es que la desorientación es ya de un grado superior? No sólo no sabe cómo llegar a donde quiere, sino que no sabe qué quiere.

miércoles, septiembre 06, 2006

Tractatuculus

El estudio de las cada vez más frecuentes epifanías del sintagma "vida cotidiana" ha facilitado la vida de los arduos especialistas en el fúlgido dominio de la teología política. Es la vida cotidiana el vacío que legitima cualquier cosa que vaya a su lado. Lo hemos visto en el no menos arduo agosto con ocasión del Congreso Mundial de Matemáticos cuando los adelgazados diarios del estío día sí y también al otro publicaban artículos con títulos como el de "Matemáticas y vida cotidiana", "Las matemáticas en la vida cotidiana" y otros por el estilo, aunque ciertamente nos quedamos sin ver algo así como "Las ecuaciones de Navier-Stokes en el futbolín sin piri", sin duda de mayor interés intrínseco.
El País de hoy miércoles ofrece un artículo, que firma J. A. Aunión no exento de interés y de título "Las matemáticas ocultas en la vida cotidiana", si bien la cotidianeidad de que se habla es de muy diversa naturaleza y grado de especialización, pues va de hacer una búsqueda en internet a la criminología. Pero note y anote el lector cómo lo que cuenta aquí no es ya la cercanía para los legos desconocida que media entre ellos y las matemáticas, sino que hay un baño especial en que las matemáticas se hallan sumergidas y que es la vida cotidiana. Si nosotros fluctuamos en ella, probablemente estaremos ya próximos al ahogamiento. Es lo que tienen las fuentes de legitimidad. Por si acaso, procuremos no tener contacto alguno con ese acto puro que se llama vida cotidiana.

martes, septiembre 05, 2006

Termodinámica del portero de discoteca

Prosiguiendo con nuestras investigaciones y como corolario a nuestra presentación de ayer, nos fijaremos hoy en una figura que tanto entretuvo los días de juventud de algunos, al tiempo que fungía como renovado coco o sacamantecas de no imposible burla para adolescentes: el portero de discoteca.
El portero de discoteca la llena con una subclase de individuos y deja fuera a otra no supondremos que totalmente al azar. El gasto que hace lo anota a beneficio de sus bíceps o de algún otro músculo no menos emblemático. En cualquier caso, Maxwell pudo inspirarse en lo que sucedía en determinadas instituciones del Reino Unido bien conocidas cuando asignó a un pobre diablo el diabólico oficio de portero segregador (¿los años de Peterhouse incluidos?).
No cabe duda de que cada uno de los profesionales del ramo no repara en kilocalorías cuando se trata de ejercer su función, por no hablar de los choques más o menos inelásticos de sus puños con algunas zonas de los cuerpos de algunos de los individuos que revolotean en torno a su portería con cerveza. Y hablamos en presente aunque nuestra más bien episódica experiencia se remonta o mejor desciende a bastante años atrás.
Ahora bien, cuando su conducta, la del portero de discoteca, era de carácter verbal o lingüístico era éste capaz de aportar criterios de exclusión tremendamente económicos y que venían a sustituir a expedientes sin duda más complicados: "no se puede entrar con deportivas (esto con alguna otra preposición no menos barojiana)", "sólo entran parejas" y algunas más del mismo género. Seguramente querían que los incluyésemos en el mismo sindicato que el de su patrón boiteux (esta vez de boîte), el diablillo de vista aguda.
(Sobre el hablar económicamente de muchos, aunque el gasto lo hace el lector, puede visitar este enlace.)

lunes, septiembre 04, 2006

El demonio de Maxwell para salidos

Si está tanto rato mirando a las moléculas de gas lentas y rápidas (calientes al fin, propiedad ésta que, aplicada a las personas, sabemos que se compadece con el singular), será porque le gusta, porque le ponen, que para eso es un daimón, por ponernos suaves. Se calentará el hombre. Se le irá la fuerza abanicándose, o se le vendrá el desorden.
(Podemos imaginarnos a Fernan Gómez en su prime of Mr Fernangómez prestándole rostro y ademanes al fáustico personaje, pues todo el experimento mental de marras tiene algo de comedia suave y fantástica de los años cincuenta o primeros sesenta. Antes de los calentones de López Vázquez, un punto manieristas, o antes de los landescos, menos sobrenaturales pero a los que no podemos dejar de reconocer cierta eficiencia, termodinámicamente hablando.)

domingo, septiembre 03, 2006

Mundial

Puede desearse que el personaje hable como si hubiera leído sus aventuras, su historia, lo que es distinto a que se conforme con haber leído, para proseguirlas, sus primeras aventuras. Cuando dice lo que se espera de él, lo que se espera como el personaje que es o está llegando a ser, la verosimilitud se compromete salvo para públicos lectores entregados a una causa de conspiración florida.
Y es que los personajes están todos ya doblados de su imagen y de las helicoides crecientes de la televisión, la prensa, internet y otros mentideros. Lo saben, y por ello mismo ha de temperarse su entusiasmo y su perseverancia en el relato en que han alcanzado la fama y una paradójica recepción.
Por otro lado, las hipótesis conspirativas precisan de un enemigo increíblemente poderoso y las hay de dos tipos: las abstractas, las que nos hablan de la huída del bunker o algo por el estilo y las que se refieren a nosotros y encuentran un sesgado multiplicador en los lectores. Pero destaquemos la necesidad del enemigo poderoso, inasequible, más omnisciente que el autor, el editor, o el niño que juega a las chapas, como en algún pasaje subrayó Juan Benet, o como tal vez lo hizo en toda su obra.

sábado, septiembre 02, 2006

Pistas

La policía austríaca sigue una pista inestimable, pero cargada de una redundancia tonta. Debe de ser culpa de las ruedas de prensa.
En un blog se coleccionan días, que al final no son de nadie y están siempre condenados a perder su juventud. Esto no es redundancia, sino prosopopeya, zeugma, metonimia y papiroflexia, todo a la vez.

viernes, septiembre 01, 2006

Va en verso

Que nada iba en serio pese a todo
Que las sombras contra el muro
eran broma
como broma
El sol radiante afuera
Una verdad que cogiéramos con la mano
O contundente falsedad como un antojo

Ahora cerrar
ahora irnos del todo
Mito del actor que muere al fingir de otro la muerte
Y sin embargo apurar los últimos
La copa en la mano parlamentos

Como si el tiempo que aspiramos detenido
No fuera ya lo sabe el príncipe o lo ignora
De otra materia y de otro artífice
Lenta tersa helada

Y sin embargo ensoñar el pasado que fuïmos
Deshacer la malla
A pedradas el muro del teatro y llegar
Al cenador a la rotonda al último desagüe
Helados postres: ver que todo fuera pura broma

jueves, agosto 31, 2006

Historia inesperada

Salir a la calle un día más, a una hora que no tenemos muy clara salvo por el sol que se anuncia. Volver más tarde a casa tras algunas compras. Salir un día y recordar no se sabe muy bien por qué lo sucedido otro día, pero que no se recuerda muy bien y aun así deja una nube molesta frente a los ojos. Aplicar entonces esa desazón ominosa al día que comienza y pensar vagamente en la futilidad de los presagios, las supersticiones. O edificar un también fútil optimismo y alejar con la razón todas las maldiciones. Sortear algunos contratiempos menores y verlos alejarse como se aleja rápida la materia de la que están hechos los días. Anotar en el haber con un subrayado que la buena contabilidad no aconseja, algún golpe de lo que puede llamarse suerte. Volver a pensar en lo volátil de nuestro pensamiento, en la mecánica zoológicamente menor de nuestroas emociones. Regresar, en fin, a casa. No darse cuenta de la amenaza que se ha ignorado y se ha cumplido: la de la repetición. Insalvable.
(O la de no volver. Mayor pecado. La de la repetición que añoramos en un continuo de añoranza, una nostalgia leve, constitutiva. Un fenómeno psicológico cuya consideración nos lleva al nihilismo vespertino, en especial cuando las olas de calor ya no son lo que eran.)

miércoles, agosto 30, 2006

Vita Nuova

No puntuales, sino en su acelerada precesión -en agosto y no en octubre- nos llegan los fascículos con sus promesas como de universidad a distancia y su imaginación pasmosamente incontinente.
Invariantes de la conducta humana, las pautas repetidas que los primeros números esperan disparar como gatillos skinnerianos alcanzan cotas de barroquismo sulfúreo (la casa mediterránea con estructura de madera, el reloj de cuco casi tan grande como la casa,...) o de morbidez estólida (sirvan los mismos ejemplos).
Pero esperamos renovarnos y la renovación es, como se decía, una serie infinita de repeticiones de una amena pedagogía, el coleccionista que inspecciona con su lupa la enésima falsificación, el maquetista cuidadoso o el técnico en electrónica con su exactitud faustina. Por no hablar del pentecostal aprendiz de lenguas que se sorprende feliz y entusiasta en la celeridad de las primeras lecciones, espejismos que desembocan en el estancamiento consiguiente y nacional.
Pero los fascículos son una gradación insolente de la ciencia y una explosión de los precios de mercado disuelta en la común amnesia. Insolencia a la que han respondido -y era un efecto minuciosamente previsto- los cada vez más numerosos coleccionistas de números uno y de cartones de números uno, ese despliegue etológico en esa charca en la sabana, esa biocenosis que llamamos quiosco.

martes, agosto 29, 2006

We were a few

Enfrascado (sí, enfrascado) en la elaboración de su obra definitiva, para la que ya tiene título: Sobre el número crítico de componentes de las agrupaciones de músicos callejeros, se detiene ante los avisos de la tarde: Joan Clos sustituirá a José Montilla en el ministerio de Industria. Los violines zumbones de agostos le envuelven una vez más en su salmodia de los catalanes y ese ministerio.
El conocido profesor Enrique Ballestero en los años setenta cerraba de esta manera (aunque se le escapaban algunos párrafos más) el prólogo que abría un libro suyo:

“Termino este prólogo al salir de Barcelona (la ciudad que ha creído en la cultura, en la ciencia y en el espíritu empresarial) y al llegar a Madrid, la ciudad que creído en la política como fuente principal de riqueza.”

Et caetera. Queda claro que los pérfidos españoles tratan de hacer que los catalanes sean aún mucho más madrileños de lo que son (estilo Ballestero, se entiende), como siempre lo quisieron, and were ashamed to et caetera. Zapatero y sus estrategias españolistas y maquiavélicas.
A estas alturas, la tesis de la obra viene a sostener que todo es un proceso dinámico en que el grupo responde rápidamente y, en general, de manera reversible, a lo que el medio le pide. No hay sujeto sobre el que edificar una disciplina tan recreativa como la microeconomía musical.

lunes, agosto 28, 2006

Disfrazado de sí mismo

Ciertos blogs, como éste, se alimentan en parte del adelgazamiento que suponen en el proceso que va de la escritura a la publicación, una publicación virtual en el sentido de que la accesibilidad universal no garantiza, como es obvio, que los escritos encuentren lectores.
Pero si el autor del blog se considera como escritor que publica -aun consciente de la limitación señalada- y si persevera en su tarea, nos encontramos entonces ante un posible caso de autodisfraz. Por echar mano de un lenguaje antiguo, virtualmente se reviste de las prendas de algún ideal del yo que le ha ido rondando. Y por simplificar, diremos o podremos decir que se disfraza de sí mismo, al menos en cuanto que aceptemos que la constancia y la regularidad (que no condicen con un desajuste muy grave entre sus esfuerzos y su propia valoración de los resultados) son signos de que también se ha adelgazado la distancia entre lo que hay y lo que se quería ser.
Naturalmente, todo ello a precio de borrar u olvidar la virtualidad de la publicación, la mínima escala de la hetairía que se congrega, o la prueba en contrario de que el blog está abierto para todos y la publicación tradicional, incluso pese al Estado de las autonomías con sus consejeros de cultura, y más la de prestigio lo está para muy pocos.
Pero la virtud, la fuerza, de esta virtualidad es precisamente que vigoriza, que refuerza notablemente la nueva identidad personal o gremial, la fantástica, esto es, la más fantástica de todas. A su vez, esta nueva identidad crea unas obligaciones que realimentan toda la construcción, tanto en su aspecto subjetual como, y pese otra vez a la exigüidad de la comunidad lectora (o a la del cardinal de lectores, si no forman comunidad alguna), en su más real dimensión social, y que aún más realmente darían lugar a la aparición de nuevas figuras que para algunos serían patológicas.
Sin llegar a extremos dramáticos, el diagnóstico que adelantaríamos sería que el bajo coste de la nueva identidad la convierte en un atractor poderoso para no pocos individuos, los cuales pueden permitirse el lujo de alegar no sin fundamento empírico que tal identidad les corresponde con justicia: son escritores, editores, etc. Ahora, una vez situados en el área de dicho atractor, disfrazados de lo que (en el mundo tras la aparición de la World Wide Web) verdaderamente son, no pueden sino reafirmarse en su nuevo papel.
El disfraz de sí mismo puede verse como un subrayado de lo individual o como un subrayado de características tipológicas, pero significa también una condición novedosa: se es el centro de la reunión, como lo quería ser aquél al que se le ofrecían cursos de guitarra o de culturismo por correspondencia. No cuenta que la reunión sea una metáfora para el limbo. Se es lo que uno quería ser y no se atrevía a confesárselo. Se es de una peculiar manera, pero los disfraces anteriores pueden revelarse también como disfraces, menos atractivos y un punto orwellianos u oficinescos.
Por eso, la filiación de cada cuál es algo que no duele comunicar cuando corresponde ya a un escritor renacido, a quien lleva el disfraz que ha pasado a considerar como el que le corresponde desde el nacimiento. Nombre y apellidos son ya nuestro mejor escondite. Penúltimo refugio.

domingo, agosto 27, 2006

Un recuerdo personal y una proyección

En los últimos años de bachillerato (y creo que rara vez antes salvo para algún teorema de geometría muy elemental, del tipo de que la suma de los ángulos internos de un triángulo plano suman pi), los profesores de matemáticas (y yo creo haberlos tenido competentes) disfrutaban especialmente en los minutos, más que minutos, dedicados a la demostración de los teoremas de cada vez mayor enjundia, se supone, que condensaban el programa de matemáticas.
Mantengo que sucedían dos cosas: una que era resultado de una serie de factores de muy distinto calado y de naturaleza más bien filosófica; y otra que no venía sino a confirmar un desequilibrio importante en los objetivos de la enseñanza o de los enseñantes, correlato además de un eclipse que éstos sufrían o ignoraban.
En primer lugar, creo que al señalarlo no minusvaloro a mis compañeros ni a mí mismo: no nos minusvaloro, tan distinto de los casos, no necesariamente producidos en contextos de reciprocidad, que estudió García Calvo: *nos amo" (1). Y es que no sabíamos a qué venía todo aquello de la demostración, de dónde su necesidad, cuál era la relación entre la verdad revelada en las aulas y aquel ejercicio trabajoso y tan teatralmente representado. Y nótese que nuestra percepción era muy distinta cuando los razonamientos se nos transmitían detenidamente con la excusa de encontrar una fórmula para hacer algo, como -pongo por caso-, mediante la manipulación de las fórmulas ya conocidas, obtener la que nos da la suma de unos cuantos de los primeros términos de una progresión aritmética. Aquí, el objetivo había sido anunciado, se nos había dicho que habríamos de llegar a un lugar deseable, no precisamente a uno en el que ya habíamos aterrizado y además en globo.
En segundo lugar, las demostraciones venían a demostrar afirmaciones, teoremas, que no se habían entendido: ni en un sentido material en cuanto a lo que se podía hacer con ellos; ni en el más formal de entender lo que cada uno de ellos decía o significaba, esto es, el profesor se afanaba en reproducir la demostración de un teorema que no habíamos entendido.
Con lo que nos encontrábamos era con un recorrido lógico y argumental ("ahora echamos mano de tal otra verdad matemática que tenía guardada por aquí y ¡ta, ta, chaán!") que casi nunca sabíamos muy bien a qué venía, por más que aquello fuera un componente esencial de oficio de quien teníamos enfrente.
Y deberé añadir, por si algún formalista a la violeta quiere hacer un chiste, que no habíamos entendido el teorema de ese día (y eso todos los días que tocaba teorema o cualquier enunciado que mereciese el tratamiento protocolario de la demostración) ni sintáctica, ni semánticamente, sea cual fuera la semántica de todo aquello, que, por cierto y pese a todo, se nos podía antojar como si el significado de las matemáticas de ese día no fuera sino algo que nos había correspondido no comprender otro día, otra semana u otro curso.
Me queda, obviamente, por identificar tantos años después (2) a aquellos compañeros que sí sabían a qué venía todo. Aunque la proporción fuera más elevada de lo que pienso, no creo que tal investigación les motive a una reunión de las que se hacen posibles y se convocan por medio de internet.
(1) El asunto es profundo. Se trata de ver qué totalidad forma el objeto "nosotros" o "nos" por la acción del verbo. Se diría que uno se ama a sí mismo de distinta manera que a los demás. En cambio, es mas normal minusvalorarse uno del mismo modo que minusvalora a todos los demás miembros del colectivo. Cuando el sujeto es plural, se diría que hay más de una acción. Así, en mi opinión:
*Nos amo Nos minusvaloro
*Me amamos *Me minusvaloramos
donde el asterisco indica que lo que va detrás no es de recibo para gentes de bien.
(2) Veinte años después: Eran todos muy jóvenes, hemos de suponer, y el gascón era el más joven de todos. La reina sería joven y el rey, Constance. Yo leí u oí hablar del título de la novela de Dumas cuando era muy pequeño, antes de los teoremas y sus demostraciones, y de eso hace ya treinta. En aquellos años podía parecerme que los veinte años transcurridos no podían sino desembocar en una vejez irreversible, digna del siglo XVII y excluida en el XX. Pero, por ser mis años los que eran, los cuatro camaradas antes aludidos quedaban muy lejos, en una mayoría de edad estratosférica. He de suponer entonces que a los espadachines de referencia, como a los futbolistas, no sólo no da igual cuándo les conoce uno, si niño, joven o adulto; sino que, habiéndolos conocido -a mosqueteros y futbolistas- como niño, serán por siempre unos adultos con una clara tendencia a la senectud. Dentro del campo en calzones o en las Tullerías con algo parecido, claro.

sábado, agosto 26, 2006

Abducciones. Primer intento

Esperaban ser extraídos desde lo alto, desde lo sublime. Aunque quizá incluso no con las imágenes propias de una sociedad todavía no postindustrial y que hablaban (las imágenes hablan mejor que mil palabras) de praderas y animales pacíficos, sino con los panoramas convergentes de las grandes superficies, sin pastos pero con comercios. Véase que la abducción es también una introducción.
Ahora podemos ser agentes abductores, en pareja preferiblemente. Al abducido se le facilita, a favor de las asimetrías estatales y sociales, una nueva constelación de grupos donde inscribirse. Se trata, efectivamente, de no sentirse nunca abducido, aunque no se le oculte ni se le niegue su condición. El agente abductor sí que debe representarse su situación y sus operaciones como una paradójica descarga de las asimetrías antes aludidas. Pensará que lo que hace es posible por esa misma asimetría, pero que incluso la alivia en lugar de reforzarla, como otros tal vez sostengan.
Consignemos finalmente el interés que se muestra en que el abducido no haya sido moldeado en demasía, ni por lecturas sobre extraterrestres ni por más de unos meses de estancia en nuestro planeta.

viernes, agosto 25, 2006

Solapas. Fajas. Parapsicología

Las citas que recogen las fajas que los editores suelen añadir a los libros que publican, para molestia de sus clientes e insulto de la amabilidad en general, se escogen por un método acreditadísimo sobre todo en el ámbito de la investigación parapsicológica.
De todas las críticas de un libro, escójase la frase más laudatoria del artículo más favorable. Así, registrar las fluctuaciones positivas de una serie de (y ya que antes hemos utilizado el vocablo 'investigación') experimentos.
Se notará que funciona aquí nuestra tendencia a tomar el caso subrayado o el caso presentado con la retórica adecuada por representativo de una totalidad que se toma como distributiva: en el sentido de la colección de reseñas críticas del título A; o de colección de los registros realizados en un experimento (reincidimos), por ejemplo, de percepción extrasensorial. Y sobre esto no se dejará de notar tampoco que, al proceder, así se oculta el carácter de totalidad atributiva de todos los resultados: una totalidad que puede representarse por su media aritmética o por su varianza, aquí; por una clasificación exhaustiva y ordenada de los juicios críticos, allá.
Esta propensión de nuestra psicología, que facilita tan extraordinariamente el ejercicio del noble arte de la prestidigitación y no menos el del escasamente noble timo de la estampita, nos es tan propia que difícilmente podríamos hablar del hombre sin referirnos a esta característica, sin duda reprimible y educable.
Y es que tal propensión no es sino el reverso de la facultad que nos permite la construcción de conceptos universales, esa suerte -por decirlo del todo erróneamente- de inducción intensional que tan grata resulta en todo género de tertulias televisivas y radiofónicas. La canonización de la anécdota falsa.

jueves, agosto 24, 2006

Dente superbo

- Quizá deba usted, mi querido amigo, aprovechar la ocasión para reformular, quiero decir, suavizar sus opiniones, las que viene expresando. Le pido que aproveche la ocasión, en fin, para retractarse. No lo haría, no se lo pediría, si no le apreciase a usted y si no las estimase a ellas y al pensamiento que traducen. No importa lo que diga un loco o un necio. Nadie les censurara más allá del provinciano escándalo de su griterío por las calles, pero no sea usted un necio o un loco de segundo grado, aquel cuya necedad o cuya locura no es la del contenido de sus palabras, sino que procede del hecho mismo de que las pronuncia o las repite sin el debido reposo o sin la suficientemente descansada reflexión, y así merece o recibe, al menos, una compasión de naturaleza muy diferente a la que se otorga al primero. No necesito recordarle las consecuencias que pueden derivarse de una perseverancia -lo digo así por respeto, no digo tozudez ni testarudez, ni terquedad tampoco- que nadie podría verdaderamente comprender.
(...)
-En último término piense también que si al final sus ideas acaban siendo universalmente reconocidas y usted aclamado y si yo he sido un obstáculo para su publicidad y su triunfo, recaerá sobre mí o sobre mi memoria un desprestigio que usted nunca, desde su probada obsecuencia, me habría deseado. Líbreme y líbrese usted de esta posibilidad. Acalle sus ideas, que no haya ni siquiera olvido. No le mueva más para dejarlo. ¿Puede su generosidad admitir un argumento mejor?

miércoles, agosto 23, 2006

Materia oscura. Oscura lente

La materia oscura brilla en la tipografía estival. Con todo, en un degradado informativo que la oscurece más allá de límites razonables, por no decir bariónicos. Puede sostenerse que toda materia científica sufre un serio proceso de oscurecimiento o degradación en la prensa o incluso en no poca de la llamada divulgación científica. Ello, pese a los esfuerzos de profesionales competentes que se afanan y entregan buenos e ilustrativos trabajos. Pero el éxito de la empresa lleva a la inclusión del mismo material informativo en otros lugares y a manos de otras personas cuya vocación es la entropía. La tarea, además, es singularmente complicada y los científicos suelen ser malos escritores o, lo que es peor, medianamente hábiles escritores convencidos de que fuera de su ciencia no hay, por no haber, ni materia oscura.
Conviene aclarar, no obstante y pues ibamus obscuri, que en el caso de la cosmología solemos habérnoslas con unos profesionales de la peor metafísica y del más llamativo artificio matemático. La cosmología, y basta recorrer Internet para percatarse, es un poderoso predador de todas las herramientas matemáticas que otros hayan podido imaginar y nosotros ignorar, un poderoso método para alejarse de cualquier sombra empírica y de cualquier candela racional.
Es posible también que la materia oscura viva entre nosotros, que seamos materia oscura y manos sucias: de tensores, espinores, categorías, queseyoes... Como diría el poeta, una materia de la que hay oscura noticia. Aunque así, con Dámaso Alonso, corremos el riesgo de ponernos metafísicos otra vez y ya es la hora de cenar.

lunes, agosto 21, 2006

Urquhart Castle revisited

Comprenderá el lector que hubiera de hablar del cuervo. Sin embargo se trata de la que en inglés se llama Hooded Crow, Corvus cornix en sueco, Cornella emmatellada en catalán, según parece; corneja cecinicienta en español según también parece.
El lector encontrará fotos y dibujos en la Wikipedia y en la página que le dedica el sitio web de la Royal Society for the Protection of Birds, imágenes exentas de unos pájaros bicolores o contra el cielo nublado, entre el ramaje en un contrapicado con mayor o menor ángulo.
Ahora bien, los cuervos han sido pájaros de conocidos intereses filósoficos, ya por su inteligencia general, ya por su propensión al diálogo, esto es, a abrir y cerrar el pico. Recordará el lector la Paradoja del Cuervo, que reformulamos en versión Corvus cornix:
Cuando veo una nueva corneja cenicienta del plumaje preciso, algo se me confirma la afirmación de que tal es el plumaje de las cornejas cenicientas; pero cuando veo un jilguero con otro plumaje, el suyo que no el de la corneja, ¿se me confirma también en un minuto grado el teorema?
Pero la filosofía nos obliga a volver a nuestra disculpa o excusa del principio: el cuervo (y evíteme el lector incurrir en la sinfonía ornitológica que la taxonomía puede componer) es arquetipo beyond the species: es arquetipo para el cuervo, para la graja, para la chova y la corneja, la grajilla o el mero arrendajo, para las especies asiáticas, americanas y australianas. Es un pájaro que ante el ocio se torna filósofo. Siempre tiene algo que rascar el cuervo o alguno de sus avatares. Never bored.

Happy happy happy

Hay momentos en que la confesión de las propias andanzas no hace daño: He hecho durante este mes unos dos mil kilómetros en un coche alquilado. Buena parte de ellos escuchando un CD de Andy Williams. Y una parte de éstos, bajo los efectos del corte, como se decía antes en esa convergencia terminológica de la sastrería, la carnicería, el vinilo y la heladería, de I know Bilbao, la versión que firmó Johnny Mercer (creo, creo que fue él) del exito de Brecht y Weill, y que formaba parte de Happy End, su musical, o de ellos y de Hauptmann. Mercer y Williams se concentran en una parte del texto brechtiano. Transcribo más o menos los versos:

That old Bilbao moon
I won't forget it soon
That old Bilbao moon
Just like a big balloon
That old Bilbao moon
Would rise above the dune
While Tony's Beach Saloon
Rocked with an old time tune
We would sing a song the whole night long and I can still recall
Those were the greatest
Those were the greatest
Those were the greatest nights of them all.
No paint was on the door
The grass grew through the floor
Of Tony's Two By Four
On the Bilbao shore
But there were friends galore
And there was beer to pour
And moonlight on the shore
That old Bilbao shore.
We would sing a song the whole night long and I can still recall
Those were the greatest
Those were the greatest
Those were the greatest nights of them all.

Desde luego, aunque Williams a partir de aquí repite el principio, el texto original de los alemanes es bastante más copioso, pero a mí me gusta también imaginar a los amigos en Tony's txoko comiendo chuletones o alacranes en su tinta (según la novela de Juan Bas).
Al parecer, a algunos vascos les encanta esta atención diríase que un tanto aleatoria de Brecht y Weill, lo que es perfectamente natural o cultural, no lo sé muy bien. Así, Josemari y Zuriñe Vélez de Mendizábal recogen el texto de Brecht, una versión que grabó Marianne Faithfull -también copiosa y más fiel al original al menos cuantitativamente-, y otras en francés y español. También se puede encontrar el texto alemán en un lugar web ciertamente centrípeto. Sin embargo, las líneas iniciales de Brecht son injustas, quizá tan sólo desajustadas:

Bills Ballhaus in Bilbao
War das Schönste auf dem ganzen Kontinent.

¿Qué es eso de limitarse a un continente, si existe el mundo entero y más que mundial? De ello bien se percata el genial dramaturgo y en su poema pasa a hablar (con ello se quedó Mercer, y con el club) de la Bilbaomond. Tras incluir la comparación pertinente a modo de eficaz motivo, con ella hace concluir su canción en un rasgo de justicia no sabemos si poética o a secas:

Es war das Schönste
Es war das Schönste
Auf der Welt.

Diré que a mí la ilustre villa siempre me ha parecido mejor reflejada o satelizada en Blue Moon, la canción que Rodgers y Hart obviamente compusieron con una tecla puesta en las cada vez más frecuentes apariciones marianas all over the world. Por otro lado, el gran Johnny Mercer ("our Huckleberry friend"), que creo que fue él, nos hace pensar en Savannah y, así se las ponían al séptimo Fernando, en Midnight in the Garden of Good and Evil, la novela de Berendt, la película de Clint Eastwood (Old Southern Passion). O sea que a varios miles de millas, si no el Mississippi, al menos crucé el Savannah River como el que cruza la ría y me hice un ancho. Mientras no suba la marea.

domingo, agosto 20, 2006

Exterior dentro

Hay ciudades que son todo interiores, o todo interior, en singular único. No se sale a la calle. Se sigue dentro. En algunos lugares tal fenómeno no incluye a la ciudad entera; tan sólo a una calle o un barrio. Hay que descubrir las ciudades donde lo primero sucede de manera comprehensiva, y sin que medie un recinto amurallado o ciudadela. Las guías no suelen aportar este dato esencial, el más esencial de todos. Ahora bien, en primera aproximación el interior es una calidad de los muros y del cielo. No una cantidad, no depende de la altura y la anchura de las calles, de su proporción milesia y neoyorquina.
No obstante, la semejanza en monumentos naturales sí que nos sitúa ante esa raza de lo sublime que es lo escarpado. Hemos de suponer que el Gran Cañón del Corolado provoca un fenómeno aun más complicado y singular que el de las ciudades cóncavas. El pozo vertical y temporal, la delgada línea, si visible, del río, la escasa franja del cielo; el Sol evasivo del invierno.
El sueño arquitectónico de Mies van der Rohe de borrar la frontera entre interior y exterior -fallido- se vendría a cumplir en ciertos túneles y en ciertas arboledas: una transición difuminada pero apolínea con todos los matices que hagan al caso. Pero de lo que hablamos es de la destrucción de uno de los términos de la oposición y el consiguiente triunfo de ésta. Una manera de fortalecer las oposiciones que se incorpora ya en nostalgia del término perdido, ya en celebración de la, valga la redundancia, atroz unanimidad.

sábado, agosto 19, 2006

Manzano, pu ine jorismós

Madrid. Centro Conde Duque. Tres exposiciones (¿o dos? ¿o una?) sobre las matemáticas. Por un lado, las matemáticas andan justificándose. ¿Es necesario? Por otro, se apunta a la creatividad donde no está. No está y no parece que se la deba esperar en los grabados o diseños se dice que fractales que se exponen y el catálogo comenta: cada artista con su paleta rica en ocres o en algoritmos de tal tipo o en gastones o en benoîts. Más bien estará, nos decimos, en la actividad misma de los matemáticos y del que resuelve por cienmilmillonésima vez desde el Achelense un problema o problemilla cuando no sabía cómo hacerlo diez minutos antes. Y ahí también está la estética, la belleza y todas esas cosas.
La deriva visual de lo estético es un grave problema: Su correlato es del los cientos que no llenan las aulas de física y matemáticas.
Además, cuando se da una sobreabundancia de justificaciones (las matemáticas están allí y allá; sirven para esto y para lo otro) la retórica y el edificio todo del discurso se resienten. Si en la sala de al lado la belleza resulta ser, y con raras excepciones, de género posthippy y lleva adheridas ciertas sinestesias que viran hacia los perfumes orientales, nos comenzaremos a despegar, a sentirnos despegados, de esta yuxtaposición dudosa de lo bello y lo útil, de lo dudosamente bello, de lo indudablemente útil mas qué importa: conteste el visitante y diga a qué sala han acudido creatividad y belleza. (No es el patio de armas)

viernes, agosto 18, 2006

Miami Advice

Como suele decirse gracias no sé si a Ben Jonson, a Don Johnson o al conocido sociólogo Michael Mann. ¿O éste era otro? El caso es el carácter vitando de la imprudencia en su variedad eufórica. Algo que además es de mal tono, pero muy extendido entre las llamadas clases altas, que suelen frecuentar la variedad de la ociosa impotencia: tiempos de relajación republicana.
En otras palabras, los muertos han de estar bien matados o bien muertos, algo para lo que ya es demasiado tarde. Una cama es muy mal signo en lo que al tiranicidio se refiere.
Por otro lado, las manifestaciones habidas entran dentro de la categoría de lo inevitable. Esto es, así como sí que hay cosas que son malas y necesarias, las hay también vitandas e inevitables, con el problema que para los lógicos de la moral y la ética y el derecho tal contradicción suscita. Y de paso se ve también que hay poca fuerza, o que la mayoría de la que hay se va por las bocas. No muy buenas noticias. Por no hacer mudanza.

18

Hoy día 18, y no el 17 como dije, espero retomar con la regularidad debida el blog.

viernes, agosto 11, 2006

Urquhart Castle

El cuervo convoca o prevé eufórico la sanguinolenta matanza. Quizá alguno de los visitantes, tantos y tantos, sospeche que el pajarraco podrá sacar más provecho de la carretera o de las cunetas, pero él insiste desde un árbol.
El cuervo se quedará sin sus delicadezas (un ojo, algo que cuelgue de su pico orgulloso), ese cuervo se quedará sin comer, pero está contratado como emblema, como el cuervo, como arquetipo. Quizá en sus ratos de descanso ingrese en el reino mortal y hambriento de los individuos. No habrá mucho que añadir, salvo que el cuervo es probablemente más listo que el uniforme visitante y sabe que la sangre nunca se retrasa en sus paseos seculares.

domingo, agosto 06, 2006

Perdidos en el espacio

Hasta el diecisiete de agosto, la publicación de este blog queda en el aire. Dependerá del lugar donde nos encontremos. A partir del diecisiete, lo mismo. Claro.

Frank's Garage

De los habitantes del garage, la araña (pachygnatha zappa) guarda parecido y desasosiego. Las grandes mandíbulas no nos recuerdan al músico, pero decir mandíbulas es también aproximativo.
La fauna, y la espacial, es en cualquier caso tan polimorfa como nuestro antojo, y el fisonómico. Dejando Africa, en los garajes la fauna es sorprendente, y los insectos y los arácnidos acompañan el escalofrío de la baja temperatura, pues pasamos del sol al frescor de la piedra y la sombra, junto o tras herramientas, cachivaches, el pasado en una rapsodia que ilumina todas las historias naturales.

sábado, agosto 05, 2006

Suelo

Los políticos. Los promotores. La ambición del votante que sueña con plusvalías inauditas a cuenta de la mínima huerta de su abuelo. Las fórmulas pensadas para pequeños cambios y que se utilizan para asombrosas metamorfosis de los planes. Las explicaciones ridículas. El promotor que regala alacantarillas como un Epulón redimible. El coste de la propiedad inmobiliaria en régimen de cooperativa, que dicen los viejos rockeros. Los precios de mercado.
El mercado es en este caso un asunto de lo más curioso, oscuro y tan claro. La negación del mercado, como suele siempre serlo. En un país donde la población se concentra territorialmente y extensiones ingentes se abandonan, donde -por tanto- hay zonas de concentración más que abundante a las que llegan compradores de muchos lugares, asistimos a una hermosa realimentación múltiple. El alza continua y aparente de los precios incrementa el prestigio de una inversión que, como toda inversión arquitéctonica, tiene lugar bajo el emblema de la pirámide y el ahí te has quedado; por otro lado, el sistema de la política se nutre de los flujos (bolsas de basura, ya se sabe, con su circulación y su rotacional) que salen del otro sistema.
En cualquier caso, el espectáculo es el de todos los timos, sólo que éste afecta a toda una economía nacional. La ambición de la víctima es un motor poderosísimo y que resulta esencial. Naturalmente, no ha de seguirse de tal aseveración que podamos inventar una política nueva que se parezca poco al espectáculo con que las administraciones municipales y autonómicas, los ejecutivos y sus oposiciones nos regalan cada día, con su luz y sus taquígrafos.

viernes, agosto 04, 2006

Lágrimas de San Lorenzo

Noches al raso y una conversación que se reanuda cuando de tan mortecina sólo parecía pregonar su próxima extinción. Noches en las tumbonas hasta que ya no se guarda ni compostura ni memoria de las polillas que rondaban, hasta hacía un rato, las luces polvorientas del porche. Noches de constelaciones de verano que son como un campo que recorremos sin rumbo.
Y las noches en que las conversaciones que se reanudan eran las que el cansancio o el amanecer interrumpió muchos años atrás, bajo las mismas estrellas, con la chaqueta sobre el pecho, cada uno de nosotros en su tumbona. Y las noches en que Andrómeda, que hace ya tiempo que ha salido, mira prisionera hacia nuestro campo (un valle que se ha abierto sólo unos pocos kilómetros más arriba, tras un curso a medias bravío, a medias tímido), un campo que la oscuridad y los murmullos recorren sin rumbo cierto. O las tardes de esas noches, o la tarde de hace pon que veinte años y corres el riesgo de quedarte muy corto, cuando alguien decía ahora ha refrescado.
Sabrá el lector que entonces ya alguno de los presentes comenzaba a preparar la parrilla, ministro de una ceremonia tan seria como la inauguración de una biblioteca. Cuando la noche había desenvuelto ya casi todos sus prestigios y sus misterios de prestado, habría también alguien que añadiría que aquello le recordaba a una reunión, quizá allí mismo, de hacía vaya uno a saber cuántos veranos.
Y sabrá el lector que las noches finalizan siempre inesperadamente. Ya lo dijimos. Con la defección, uno por uno mas pronto explosivamente, de los exhaustos asistentes o con la renuncia extraordinaria del amanecer: alguno de aquéllos podrá asearse, coger el coche, pasar por casa, asearse aún más y salir temprano a cumplir con los cuatros asuntos ligeros que le pueden ocupar un día de verano, tan infinito como el cielo estrellado y sus recopilaciones de grandes éxitos.

jueves, agosto 03, 2006

Esta mañana

El ocio oculta sus aristas con un celo digno de estudio. Se dice o llega a escribir, o lo llegará a escribir, pues ha salido a la calle y se dice que con el día por delante, que es (La analogía en seis lecciones, 3ª edición) como la niñez del día que ve más lejana la edad adulta que, por ejemplo, la conversión del Sol en una gigante roja.
El Sol, además, se encuentra todavía en esas horas discretas que alguna niebla decora como recuerdo de otras estaciones o como recuerdo de que algo más tarde desaparecerá inmisericorde, ella y el Sol.
Pero ha salido a la calle con el día por delante y puede optar por cumplir con las escasas comandas del día o dejarlas para más tarde. Dulce es el aire y hacer cuatro recados, no bien dejado el lecho.
Pero tiene el día por delante, y al tenerlo sabe que el tiempo es mala cosa para analogías, para analogías que convenga al individuo. Ha aceptado ya sus límites y la sucesión. Como arena entre las manos -las manos son de los individuos-, el día se le irá escurriendo hacia otro día con sus flechas y sus carros agonales. Temerá coronar con más silencio; sol repetido, cometa de sus días.

miércoles, agosto 02, 2006

Grandes bocados. Atrición

Hacer morder un bocado demasiado grande no implica que quien lo muerde cargue con mayores pérdidas. O sí. Pero en ello se prueba que el de la guerra es arte por decir algo. No hay ciencia de la guerra. La guerra rebasa a todas y cada una de las ciencias, como las rebasa el cómputo exacto de los costes, de lo que se pone o quedó en el tablero.
Nótese que una argucia grande es la de hacer que las víctimas ajenas sean tantos propios y que lo sean igualmente las propias. No hay entonces mucho que decir, salvo adivinar imperceptibles gestos de decadencia, de vida muelle permeando los intersticios y los barbechos. Aunque nada es inminente y los augures están especializados en el error.

martes, agosto 01, 2006

...you got women, you got women on your mind

al valle del Jubera

Agosto como un ruido entre espumas
La siega concluida toda
Adiós, Santa Marta,
Llegan vascos de sonéticas tisis
La canícula se va de los perros
San Lorenzo metal entre rastrojos

Agosto como espuma de un año
Como supérstite y vate
Profeta de un invierno
Tras los muros

Agosto y su cadencia de atroces
Recuerdos de los julios devastados
Desmedradas promesas de los años
De muchachas disueltas en la brisa
De melodías entre torrenteras
Bailando en el secarral cuaternario

Si mi vida que se escurre como el agua
De este agosto impalpable
Fuera como esas viñas tan cargadas
Con sus pámpanos verdes promisorios
Vería mis días como el racimo
Que anuncia la vendimia de otros labios,
No aseguraría en cambio si y cómo
–Subraya ahora el vocalista o crooner
En la verbena con muerto y coroner
Me seguirían sin mirar aquellos ojos.