Vistas de página en total

jueves, febrero 15, 2007

Los obligados

El hombre no es tanto el animal que necesita lo que desea (en lugar de desear lo que necesita, luego la microeconomía es sobre animales no humanos), como el animal que se crea obligaciones a las que nada ni nadie le obliga. Así, si nos obligamos al que será un hábito que nos agrade, nada encontraremos más lógico. Nos obligamos también, sin embargo, a hábitos que nos resultan odiosos y desagradables. Nos obligamos nosotros; nadie nos obliga.
Postulamos ahora que tal cosa es imposible. Que sí hay algo que nos obliga o bien que el desagrado es agrado, gusto el disgusto, o el displacer, placer. Esto es la filosofía de la sospecha. Empezamos con Marx y seguimos con Freud. Corren malos tiempos para estos personajes otrora ilustres como ellos solos en el cielo y nos conducimos todos tan racionales como los triángulos isósceles.
Lo preocupante (y en esa preocupación andaría lo humano) es que si sólo deseamos lo que necesitamos y sólo nos obligan de fuera, seremos animales, demasiado animales.

miércoles, febrero 14, 2007

Satélite

Los artificiales y su casuística zoológica. Sus antiguas dinastías, de cuando el I, el II, el III eran fundamentales en su épica bip-bip. La Luna es otra cosa. Y además nos proporciona una curiosa demostración de cátedra campestre o suburbana cuando, sobre el horizonte, nos parece tan grande como una tierra de promisión hecha de algún queso dubitable.
La Luna, que nos concede la primera demostración de cómo caer puede darse sin caerse, es grave y. al decir de algunos, grávida. O ligera, como el que danza bajo la luna. O qué sé yo, como el que llora bajo la Luna, la cual siempre está ahí cuando de se trata de iluminar cementerios pálidos o trochas que no llegan a senderos.
Aunque nunca bailaremos en los marciales bailes de Marte, alunizaremos algún día en un sereno mar de la Luna. Cuando se pueda ir en hidroavión.

martes, febrero 13, 2007

Conspiración global

Ya se sabe que una conspiración universal es una ley de la naturaleza. Sabido es también que el delirio conspirativo está condenado a hincharse. No puede mantenerse en un dominio bien determinado porque se convertiría en otra cosa o se evaporaría. Es decir y por paradoja, toma la energía que precisa de la expansión.
Lo primero se compadece con lo segundo merced a un arreglo epistemológico. Los conspiradores son muchos y poderosos y, lógicamente, se mantienen ocultos. Son más porque, aunque nosotros seamos la mayoría, sólo unos pocos somos conscientes de la realidad tras los decorados. Los demás no cuentan salvo para ser salvados.
Pues resulta que la ley universal de marras versa sobre sujetos que conocen o desconocen y tales leyes es lo que tienen, que parecen afectadas de seísmos impredecibles. Pretender explicar la totalidad más asombrosa y metafísica mediante una historia es salirse de esa totalidad. Luego la ley trataría de sujetos y fuera de la totalidad de los sujetos habría otro sujeto análogo moviendo los hilos. Como la ley padece de esta inestabilidad, sólo quedará seguir huyendo hacia adelante, hinchándose, que es Fray Gerundio de Campazas.

lunes, febrero 12, 2007

Charade by Northwest

Incluso en notables películas, los trampantojos para los ojos del entendimiento del guión no pasan de perdonables. Son una arquitectura pintada que es imposible y además no se puede erigir. Son verosímiles sólo por la suspension of disbelief que es producto de la mera acumulación de inverosimilitudes.
Inverosimilitudes, las hay también globales. En Charada, de 1963, unos militares ful esperan pongamos que dieciocho años tras el suicido en el famoso búnker para ajustar cuentas por unos misérrimos 250000 dolares, los que no han necesitado para vivir mal que bien entre tanto. En Con la muerte en los talones, no sabemos si denunciar la estrategia de los unos o la de los otros. Es notable que las dos compartan un motivo con El golpe, a saber, la suplantación de personalidad, domicilio o despacho mediante. En los tres casos, parece que la circunstancia es el elemento fundamental para que el yo sea el que se busca.
En la realidad, la inverosimilitud es una suerte de error categorial. Si lo verdadero es inverosímil es que nos hemos equivocado, lo que vale para las anécdotas o los irrelevantes sucedidos. Si en la realidad se da también un trampantojo global, éste debe de incluir muchos espejos y a saber por dónde nos andamos.

domingo, febrero 11, 2007

Abulia

La abulia se recarga con las naftas más inesperadas y la peor abulia es la invernal, porque las primeras horas de las noches de invierno nos retrotraen a escenas muy anteriores y que anunciaban justamente estas acedías.
El verano, al menos, es el verano y eso salimos ganando. La abulia invernal más que ausencia de voluntad podría ser (debido sin duda a las más bajas temperaturas medias) una voluntad al ralentí e incapaz de revolucionarse convenientemente.
Invierno y verano comparten, no obstante su carácter programático y con su periodificación facilitan al abúlico futuras épicas de la voluntad. Épica por no decir triunfo, lo que nos resultaría problemático, y traslación que nos contenta, en cuanto abúlicos, porque nos pone delante de los peligros de la voluntad acelerada. Eso o permanecer en la higuera, dreaming little dreams o lo que sea menester.

sábado, febrero 10, 2007

Febrero de los leñadores

La leña es materia variable como cualquier otra. Más materia., más madera, que es lo mismo. La leña y los fornidos troncos que se resisten al hacha y al brazo inexperto que cree guiarla. La menuda leña que arde como un suspiro luminoso y fugaz. La materia de la que estamos hechos nosotros y el fuego fatuo.
La madera se consolida con el barro de las cunetas y los ribazos. Las herramientas se mellan y buscan un rayo de sol para brillar. La tarde cae veloz como la hoguera de los míseros palitos, mortecinos mientras esperan el tronco de manzano que venga a vengarlos.

viernes, febrero 09, 2007

The incredible shrinking man

Hay muchas maneras de empequeñecer. Y muchas de desaparecer. En un punto. De lo que se sigue que cada pequeña región -que es lo que podemos saber de un punto- es un universo. O todo el espacio, para decirlo distinto, pero igualmente aturullados.
Sirven de consuelo las paradojas de la infinita pequeñez. Pero yo me temo que son todas falsas y que la pequeñez es cuando a uno no le hacen caso. Con lo que la pequeñez pertenece a la familia de las invisibilidades timoratas. Ser o no ser. Aunque también está la peor forma de ser pequeño y es que uno no sea capaz de nada. Es lo de "bounded in a nutshell and..." and todo lo que sigue, pero al revés. Pues bien, lo peor es una cáscara de nuez con un cerebrito vacío.

NOTA: Triana no hablaba de Hamleto cuando le daba por cantar al "Señor de los espacios infinitos" etc. etc. O quizá sí.

jueves, febrero 08, 2007

El mundo en sus manos

La de mundo es noción sujeta a metonimia eterna. También a sinécdoque, lo cual es más fácilmente comprensible, pues no será raro que en las manos o bajo su control uno tenga una parte y no el difícil todo.
Tener en las manos algo relacionado con el todo por alguna contigüidad de las múltiples y contingentes contigüidades de las que estamos hechos es maniobra que desvela la ilusión del todo mundo, que en salmantino, se completaría diciendo "de todo el mundo".
El lector recordará sin duda, ante el título de arriba, la película de Raoul Walsh y de 1952, que tanto nos recuerda a un juego de palabras de Groucho Marx en Horse Feathers (lost in translation). El "his" se referiría al protagonista masculino de la misma. En cuanto a la sinécdoque desde "the world", mantendremos una imprudente discreción. El cine es como las palabras. Sirven para tener el mundo en las manos. Las que, a su vez, nos parecen palabras de doble dirección y sentido.

NOTA: El título original era, si Internet mal no recuerda, The World in His Arms.

miércoles, febrero 07, 2007

Quodlibet

El País se determina a ilustrarnos acerca de esa ilusión del libre albedrío. Los experimentos de Libet, tan citados, y donde correlación y causa concelebran con semifusas como en una misa mayor de las neuronas.
El libre albedrío, como cuestión que es de escala, se desplaza siempre y raramente desaparece. Así, ¿cómo explicar las determinaciones a escala de laboratorio para que al sujeto cada tanto le dé por apretar un botón y con mucha mayor frecuencia que en el resto del día o si no se le hubiera dicho que lo hiciere (1)? Una vez dadas aquéllas, que se traducirían en un modelo aparentemente aleatorio de la activación y que desembocarían supuestamente en el hecho de apretar el botón y darnos cuenta de ello, el libre albedrío reaparecería en los casos en que el sujeto (tal vez movido por otras determinaciones) se negase a colaborar.
Negarse es importante, como salirse del guión, porque la interpretación de la actividad neuronal vendrá siempre dictada por el guión previo. Supongamos que el sujeto elabora una teoría novedosa y compleja. El determinismo aquí no se dibuja igual que en el experimento del botoncito. Más bien, sucede que aquél no distingue entre los patrones de actividad y los potenciales correspondientes y que distinguirían imposiblemente una colección indefinida de botones. Por lo cual el argumento de la precedencia de la actividad neuronal inconsciente, no volitiva, sirve para otra cosa. No para la apología, en el fondo tan dulce, del determinismo, ni -y no es lo mismo- para disolver la voluntad libre, valga no sé si la contradicción o la redundancia.

(1) Probablemente el primer futuro imperfecto de subjuntivo de este blog. Estaba escrito.

martes, febrero 06, 2007

Jornada continua

Vista de lejos, continua por el carácter impasible de la ocupación. Sobre todo, por el lugar donde se está o por el lugar donde no se puede estar: el hogar, que se dice.
Así, lo continuo se acaba definiendo por una ausencia o una falta. Sin embargo, no es el caso que podamos vivir -por no decir trabajar en este valle de lágrimas- sin el paso, pautado, ritmado, una, dos y tres, una, dos y tres. Sin el batido discreto, ya sea irregular, de nuestras operaciones. Como decimos, se trata de ver las cosas a la suficiente distancia, para que la serpiente o el gusano se desplacen sin las pertinentes contracciones. Para que la vida siga igual, con sus ritmos disueltos y dulcemente insignificantes.

lunes, febrero 05, 2007

Hallada mente humana

Alguno pensará que hablamos de algún Averroes borgiano de dentro de algún tiempo. Esta entrega va a ser un manifiesto antimentalista y se acoge a un futuro donde la mente, la mente de Descartes y sus secuaces sea noción perfectamente opaca e incomprensible.
Ese Averroes se retuerce en sus esfuerzos por entender algo de lo que puede ser esa sustancia rígida y flexible, inextensa y sujeta a tiempos y lugares, esa maravilla de la que los antiguos libros hablan sin descanso. Algún lector espera que ese Averroes se traicione en este relato y que simplemente ignore el uso del vocablo. O tal vez piense que, por Averroes, se quiera disuelto en un entendimiento agente universal, que no agente comercial, pues no hay comercio de uno con uno.
Este Averroes puede tener de Mahoma y de Aristóteles lo que el Coloso de Rodas, quien con un pie en cada promontorio no era monumento de gálibo decente. Este mismo Averroes puede ser cualquiera de los filósofos que conocemos y sus hipóstasis. Sucede que han seguido sin desnudar al emperadorcito, lo que, por cierto, nos recuerda al famoso título de Penrose, que halló la mente en los microtúbulos. ¿Qué hubiera dicho el Coloso de Rodas?
Nuestro Averroes no se entusiasma con los engranajes y poleas que vemos y que sólo son engranajes y poleas. Anota en algún lugar, sin embargo, que, mientras el mecanismo no se mueva, no sabemos que ni qué es un mecanismo.

domingo, febrero 04, 2007

Cheek to cheek

En noche de helada y de tormenta, si no junto al Monte de las Ánimas, desmontado el animo, tropiezo con un etíope televisivo que dice, más o menos: "En nuestros país se hablan entre sesenta y cien lenguas; eso quiere decir, por tanto, que hay entre sesenta y cien culturas". Ethnologue con su acostumbrada exactitud mistificadora, to say the least, dice que 89.
Contar y biyectar. Nos quedamos con el experto de la televisión en cuanto a lo de contar. Lenguas que son un continuo y que se le hacen difícil de contar. Reconocemos que a veces hay que dar una cifra y se da. O un intervalo o un número. No nos vamos a meter demasiado con los apocalistos de Etnologue. En cuanto al experto etíope -que cuenta con todas nuestras simpatías ( entre 60 y 100 simpatías)-, refutamos sus biyecciones. Biyectar es contar una cosa habiendo contado otra. Biyecte usted "entre 60 y 100" y diga que ha contado realidades tan separadas y tangibles como las culturas. Y es que hablar cuesta, ya sea uno pentecostalero. "Heaven, I'm in heaven, and my heart beats so that I can hardly speak", re do, si, re do, la, sol, tarararí... que no sé si las notas deberían ir entre comillas.

sábado, febrero 03, 2007

Porvenir de la nieve

De la nevada quedan manchas cuanto más cercanas más raramente traslúcidas. Ahí, justo a nuestros pies. Debajo, la hierba es muy verde y brilla por los boquetes del azúcar, brilla con el agua que era la nieve. Esperemos una nevada sobre la nevada. Un refuerzo que vuelva a blanquear los montes. A reflejar la luz del Sol con la generosidad que es propia de las situaciones elementales.
El porvenir se rebasa conceptualmente cuando nos disolvemos en alguna de las divulgadas metafísicas cosmológicas. ¿Qué quedará? La nieve o el agua o los principios comunes que, después de los eones, resultará que eran otra cosa. Pero sobre esos principios se edifican también estos pequeños cristales de la nieve helada, mal trabados. Para que esos u otros principios hagan que los eruditos a la edelweiss o a la violeta hablen de nieve polvo o nieve primavera. De una sopa, cósmica a estas alturas. Para que algún cenutrio hable de las portentosas virtudes léxicas de alguna lengua ignota. Para que la mirada se nos pierda y no encuentre ni la última flor del prado. The fifth pine tree. En este mundo de desmontes.

viernes, febrero 02, 2007

El secreto de la vida

La realidad es el sistema de representación último en llegar y capaz de hacer a los anteriores no viejos, sino desaparecidos y, lo que es peor, a tal punto desaparecidos que cuando nos encontramos con ellos -tanto tiempo después- o son arte o son una cutrez. Los capítulos del manual de Historia del Arte nos facilitan ejemplos de lo primero. Imágenes cinematográficas o televisivas, y de no hace tanto, de lo segundo.
Triste sino el de nuestra especie, pues a la postre no otra cosa es el progreso y las ciencias, que hoy como ayer retroceden una civilización. Nuestro mundo ambiente es la última moda o casi, pues nada muy distinto es el modo en que encuadramos, montamos. O iluminamos. O ponemos las comas. O las tildes sobre las íes.

jueves, febrero 01, 2007

Simmónadas

Insistamos en las simetrías que funda el relato, la relación y el relato. La captatio benevolentiae se alimenta de una simetría halagüeña. No es infrecuente la asimetría menor, la de la humildad cariñosa: "Atiéndeme, quiero decirte algo", la macrocefalia retórica: "Oigo, patria, tu aflicción y escucho...," como si la patria fuéramos los impávidos lectores. O bien el realismo despectivo: "y dende que todos cantan yo también quiero cantar."
Pero la simetría de cantor y público puede bifurcarse hacia la simetría entre ellos dos y protagonista o hacia la correspondiente asimetría. Aristóteles de Estagira dijo la misma cosa.
Pero yo me digo que tal multiplicidad sólo puede ser apariencia y que todo se resuelve hacia la simetría. Somos el del escenario: burro o gran profesor, términos de parecidísimas extensiones, por lo visto. O por Cristo, que corregía algún personaje de Echegaray, a quien le debemos también un verso de notable actualidad: " ¿Qué es lo que repite el mundo?" Por cierto, o por incierto, queda excluido el teatro de Echegaray de las consideraciones aquí ofrecidas.

miércoles, enero 31, 2007

Experiencia tal vez de varón

Pepe recuerda una noche (para decirlo en japonés, I'm sorry for this: ara que fa vint anys que fa vint anys que tinc vint anys) en que otra vez una chica, desde cerca, acercándose, le hablaba de -now in Chamorro or perhaps in Zamboanganese- "su mozo". Pasamos a la conclusión, en papiamento como era de esperar: Autocar je suis un autre. O en japonés, otra vez: car je sushi un autre.
Romanceado, que no sabemos si somos o no somos. Si somos de quien nos está hablando o si ella se acerca al otro cuya existencia se adorna con un suave reproche (estuvieras tú aquí) o con reproche no tan suave (wish I were here, música en la que usted puede pensar y no alejada de aquella noche de mariachis).
Esta revivencia (Erlebnis en morónico) nos parece, nos reaparece, a los varones como una simetría rota entre los sexos. Pero podemos estar perfectamente equivocados. Lo cierto es que hay una asimetría entre el papel de un individuo y otro en la situación planteada. De esta asimetría puede aparecer la otra aparente asimetría, pero eso es lo de menos.
Lo que no es lo de menos son las simetrías por translación de individuo a individuo y temporal (ven, memoria, tan escondida que no te recuerde venir porque la amnesia del Leteo no me vuelva a la cabeza) de relatos que nos resuenan from within, como la Torre de Baalbek de la parte del Líbano o como las terrazas de Babel, con gentes de todas las partes.

martes, enero 30, 2007

The quiet man

Para algunos la vida es cerrar etapas, capítulos quizá necesarios pero engorrosos o incómodos, por decir lo menos. Se trataba de conseguir una vida tal que ninguna preocupación, salvo la elegida por un yo que se hubiera al fin elevado y depurado, rompiese el apolíneo discurrir de un día eterno.
Más tarde se podría descubrir que una vida sin lucha no es vida, pues de eso se trataba, de no luchar batallas engorrosas con enemigos pequeños como si uno estuviera por encima por la gracia especial de la primera persona del singular. Cuando, en realidad, lo que no se tenía era ni la altura ni la capacidad para las batallas grandes.

De Jorge Luis Pérez Montón, Memorias de un solitario frustrado, Vitoria-Gasteiz, Beri Beri Ediciones, 2003.

lunes, enero 29, 2007

Solitario

Cuando me visitan memorias agradables del pasado, siempre estoy solo. No creo que yo -yo ahora- haga lo más mínimo para que éstas sean las imágenes que me provocan el extraño sosiego que transfiero a algún momento tal vez indeterminado de mi vida, de cuando tená treinta años, o cinco, o diecisiete. De hecho, llegan a menudo recuerdos desagradables. Y si no trágicos o dolorosos, al menos sí indeseados, creo yo, o indeseables.
Así, concluyo que anhelo un estado de soledad o de anonimato. Pero ser desconocido no calma lo suficiente. Desconocido, serlo a uno mismo, que no es lo mismo quizá que desconocerse. Me temo que cualquier cosa que diga al respecto sonará estúpida o mística, si hay diferencia, pero la insatisfacción con mis palabras, que pese a todo escribo para que otros lean, me hace pensar en una memoria vacía, sin imágenes: la idea abstracta de una circunstancia en el pasado en que estoy solo y tranquilo. En que tampoco yo me molesto.

De Jorge Luis Pérez Montón, Memorias de un solitario frustrado, Vitoria-Gasteiz, Beri Beri Ediciones, 2003.

domingo, enero 28, 2007

Analemático

Los transeúntes buscan el sol y protegerse del viento. Unos y otros comentan las ventajas de unas y otras estrategias: la sabia elección de un paseo, una esquina peligrosa o una rinconera tibia. Los transeúntes se han instalado en el entretiempo perpetuo. Las estaciones y, sobre todo, la meteorología solsticial se hacen tan sutiles como el inasible presente que, al parecer de tantos, era un futuro que será y ahora ya es pasado. Viven pendientes de las promesas climáticas que entrega el paso acelerado del calendario con su ciclo, tal vez su espiral, atroz.
Unánimes, los transeúntes han aparecido a hora fija y desertarán con igual exactitud y unanimidad. Las calles quedarán para las almas muertas del invierno. Para un no saber qué hacer o qué acera goza del beneficio del mediocre sol de enero.
Hay un momento en que la ciudad es un desierto de raro silencio que nos alcanza como un heraldo de un desastre contundente aunque callado. Un coche pasa muy despacito por la avenida... En lenguaje técnico, la única música viene del pasado aunque salga de alguna ventana. En la calle nadie está para bailes. Las familias siguen sentadas a la mesa. De eso también hace años, numerosos y atroces.

sábado, enero 27, 2007

Vacas

Las vacas rumian sus cavilaciones. Son los animales del libro. Las vacas, imperiales por estoicas y estoicas porque no tienen otro remedio evolutivo, emprenden su ciega marcha hacia el matadero con la leve sombra de la sospecha. Si no les visita un heraldo frigorífico, sentirán lo que siente usted mismo, que tampoco sospecha.
Los humanos nos hurtamos de los pisos altos de la pirámide alimenticia en beneficio de los más pequeños carroñeros. No todos, claro. El buitre es un destino canónico para algunos. El destino, que está en los genes, en los genes que se han perdido y se postulan como se postula el planeta Vulcano. No sé si el inframercurial o el de Mr. Spock. Note el lector que podemos cifrar la trasmisión de una conducta que se nos antoja saliente en un gen y observar cómo ese gen se multiplica siguiendo el mandato divino. Aunque sospechamos que la conducta de algunos individuos simplemente viene a llenar un vacío en el espacio de las conductas. Así que no hay nada que se transmita. Negamos, por consiguiente, que el gen que hace que uno sea sociobiólogo de mayor se transmita por el notable éxito sexual de este gremio, ya se trate de gametos colegiados o sin colegiar. Que haya más sociobiólogos que hace quinientos años no se debe al éxito demográfico de un gen. O no al de ese gen.
Esto, las vacas lo han resuelto hace mucho tiempo. En particular, los toros enamorados de la Luna. Que los sigue habiendo aunque no se les conozca mujer, como hemofílicos de la manada.

viernes, enero 26, 2007

Lecturas piadosas

LOS GINTÓNICOS DE LA VOLUNTAD

El mundo ahí delante
Y la vastedad empequeñecida de mañana
O de esta misma tarde
Nuestros granos de arena que minutos son

Un atardecer polvoriento
O un lugar sin nadie
De nadie es esta tierra
Ni el río crecido por la presa abierta

De nadie que viniera
como viene un batallón en la tarde
de julio polvorienta
ruidoso y sucio, torpe, inevitable

jueves, enero 25, 2007

Profecías autoincumplidas

Entre ellas –porque incurren tantas veces en la calificación y la valoración hiperbólicas- las amenazas meteorológicas. Es decir, la realidad no puede ponerse a su altura. La historia de Pedro y el lobo ha de entenderse a esta luz. No es que Pedro mienta hasta incluida la penúltima ocasión. Es que Pedro expresa una sobrevalorada probabilidad de la visita inminente del lobo.
O el lobo de la fábula, por descomunal, hará que el triste, famélico lobo, omega o más bien omicrón de los lobos, deje apesadumbrado al pastor de épica vocación que le aguarda. Puede también darse el caso de que la profecía quede tan corta que la realidad, cuando llegue, no se reconozca, dejando en falsa o, más bien, en el olvido la prudente profecía del azaroso prospector.

miércoles, enero 24, 2007

4 Sisters

Pues ninguna le complacía se permitía fantasear sobre una hipotética elección. Las cuatro hermanas compartían una vocación secreta –sobre todo para ellas- seobre su presente y su futuro. Serían longevas pero siempre mostrarían los signos –sutiles, no evidentes, no primarios- de un cierto retraso, seamos grandilocuentes, histórico. Parecerían pertenecer a alguna década anterior y sus esfuerzos sólo servirían para acentuar ese tiempo de nadie entre ellas y el mundo. Cuatro hermanas que reproducirían algún esquema añejo con el encanto cierto y también con el reparo propio de esa salvedad cronológica: todo en ellas hablaba para quien quisiera escuchar de otra época, de una ciudad borrada por gentes y por avenidas que se habían transformado. O, mejor, todo lo intangible en ellas hablaba a gritos inaudibles de un pasado que no se había ido. Inaudibles o inauditos porque quizá era sólo para él para quien los inasibles signos proclamaban esa distancia insalvable, esa tentación –sexual, pero incómoda- de un mundo anterior, o posiblemente de una prosa anterior, de unas antiguas lecturas, de alguna identificación que le quedaba por asegurar.

martes, enero 23, 2007

Gregarios, gruppetti, démarrages

Arcadi Espada incluye hoy en su blog(1) un enlace al video prospectivo, o lo que sea o como haya de llamarse una Flash movie, Epic 2015. Éste es una puesta al día de Epic 2014. Se habla de una utopía o distopía informativa -la plétora entrópica e informativa cuyos heraldos nos atosigan- que ya está en marcha y que acabará con la prensa conocida. Sus autores son Robin Sloan y Matt Thompson. Dice Espada:

Hay demasiada insistencia en la información, más que digital, dactilar. Quiero decir en la información personalizada como una huella dactilar. El éxito del periódico es también su componente gregario. Su capacidad de organizar rebaño o manada.

Tiene razón y más en una tierra de etiquetados lectores de El mundo frente a etiquetados lectores de El país, etc. Sin embargo, no parece del todo acertado pensar que el gregarismo lo produce el pastor o lo produce el perro. El gregarismo es cualidad intrínseca. Ahora de este gregrarismo por analogía del que hablamos ha de dar cuanta la propensión de las bestezuelas de que se trate. Y desde luego ha de desconectarse, en principio, de cualquier adscripción nacional. Y por análogo u oblicuo no deberá asignársele a la especie sino, también por discreción metodológica a los mecanismos implicados. Es la hipótesis nula recomendable (1 aussi), bien sabiendo que la preeminecia de la hipótesis nula es lo más razonablemente bayesiano que hay en la estadística ortodoxa, pero esto es otra distribución.
Y sobre aquéllos, sobre los mecanismos implicados, cabría observar que la información personalizada más ha de personar que encontrarse las personas ya formadas y con sus preferencias. Es posible que el mecanismo del que se habla en Epic sea más efectivo en cuanto al agrupamiento de los individuos. Que sea mayor “su capacidad de organizar rebaño o manada”.
Otro asunto interesante es el de las metamorfosis de la privacidad en Internet. Cuando uno se exhibe ante el mundo no está en público. Está en la intimidad sin parametrizar, en la seguridad absoluta de la compañía simétrica. Podría suceder entonces que las agrupaciones de la información tuvieran una cara pública y otra interna, privada, pero privada para el grupo de referencia. El grupo dispondría de sus signo para uso interno (reconocimiento, cohesión, etc.), sus signos privados, y sus signos de ostensión grupales frente a otros grupos. Lo que cambiaría sería la consecución del liderazgo. Si los líderes tradicionales surgían en regímenes de poco flujo de información, de transformación de la información, de escasos intercambios, en regímenes de bajas revoluciones, ahora liderarán (esa apariencia) los individuos que mejor capturen el más que turbulento flujo de estos tiempos. Y en los momentos de remanso aparecerán comunidades que habrán encontrado un equilibrio con apariencia de eternidad, francamente asquerosas claro.

(1) Espasa también comenta hoy que:
La relación con el cuerpo informativo de la frase que encabeza todas las ediciones de El Mundo tiene casi siempre interés. Hoy incluye una elegante frase de Carl Sagan: "La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia" que está claramente vinculada con las hipótesis conspirativas del 11 de marzo.
Ante lo que habría de recordarse que la hipótesis nula no es una nulidad de hipótesis; o que no es prueba de ausencia ni de A, ni de B, ni de C, así hasta el infinito numerable, and beyond.
Ejercicio: Búsquense alusiones a Kipling en esta entrada.

lunes, enero 22, 2007

Poema con polonio

REPOSTERO TRAMPANTOJO

strange horses came

Los dulces de Solana son pesados
Sarcófagos de gusanos que vacilan,
Decaída materia que vigilan
Cadáveres dormidos y cansados.

Sabores que enumeran el convite
De burgos podridos encielados
De un cielo de lémures y penados
Que anuncian de la muerte el gran envite.

Luces apagadas antes que el mundo
Hecho de un Dios olvidadizo fuera,
Del Dios que al poco nos dejó jocundo,

Mientras las máscaras de carne y cera
Esperan, que cuchillos ya afilan,
Espectros mudos que los lazos ya hilan.

domingo, enero 21, 2007

Episodios atómicos

Si damos significado a pequeños olvidos o a descolgadas paramnesias, imperceptibles como un terremoto dedicado a las bestias más sutiles, todos los días se nos llenan de potenciales relatos de fantasmas. Mínimos o atómicos.
Individuos hay que corroboran su teoría espectral a cada pequeña ilusión, a cada objeto desplazado entre su memoria y su posterior percepción o a cada coincidencia. Es de notar que esa corroboración no es ni carnapiana ni popperiana. Ni es una pequeña corroboración. Porque para ellos los pequeños detalles simbolizan el cosmos con todos sus desórdenes. No son pequeñas historias, ni insignificantes y dudosos lapsus. Son historias completas por las que asoman todos los bestiarios aéreos y algún que otro imposible sin dilucidar.
Lo cual -y quizá estemos haciendo lo mismo- nos indica que en materia de relatos no hay átomos ni moléculas, salvo por convención sintáctica. Cada mínima historia contiene el mundo entero y parte del otro. Si uno se empeña, claro.

sábado, enero 20, 2007

Verano en Orión

Mil cien metros de altitud el día de San Sebastián. Dieciséis grados centígrados a mediodía. Los gorriones urbanos se concentran en las oquedades que ofrecen escasa agua y refresco. En la sierra, los pájaros deben de andarse entreteniendo con otros afanes. Las moscas se conducen veraniegas. Comentan nuestra perplejidad en sus vuelos sabios por azarosos. Las arañas caen en las trampas habituales. Fregaderos, tulipas, la edad de la piedra pulimentada. Los jabalíes no se abstienen y visitan los barrancos que desembocan cerca, así todo el monte sea para ellos este invierno. Las vacas bordean la carretera para que los automovilistas crean que las vacas bordean la carretera. Por amor a las cunetas, la vaca preñada entretiene al pasajero ocioso. Arriba, caballos con cencerro. No es música noble. Las yeguas son carnívoras por el frío y por el calor. O por su concierto. El cortafuegos me recuerda mis experiencias en la peluquería amateur. Los prados y el pinar se adornan de su tan querida bisutería de bolsas de plástico y botellas. La luz del Sol es de polvo, como en agosto.

viernes, enero 19, 2007

Iluso

No el de la inteligencia frente o contra humanos, sino el iluso que cree haber solucionado un más o menos difícil (difícil para él) problema matemático y no lo ha hecho. Él nos permite el análisis de un contexto más sencillo o que no depende, en principio de las acciones de otros sujetos. Acuda el lector a una experiencia de instituto, recuerde esa ocasión en que creyó haber contestado bien en un examen o en el que un compañero ilusionado le contó como y cómo lo había hecho bien y él prefirió no sacarle de su engaño. Lo dijo un famoso historiador de las matemáticas; y hablaba de personas de notabílisimo talento ("même les savants se trompent"): "Pues siempre surgirá un Liouville/ y los errores brotarán del encerado".
Puede pensarse en que la inteligencia o su aplicación o la suerte han sido insuficientes, pero la calidad de iluso es casi ortogonal a la inteligencia. El iluso vive en un cuento de la lechera no orientado a lo crematístico. Sí quizá a un mundo o a una biografía futura suave como la crema de la leche y sonrosada. El iluso vive su modulación del egoísmo tranquilo, del egocentrismo preptolemaico y también prearistárquico. Al iluso le ha correspondido una providencia que cura las escrófulas sin la molesta sombra de la ambición. Esa es la principal ilusión. La bondad. El iluso es el que cree estar ahí cuando en realidad está ahí.

jueves, enero 18, 2007

Futuro olvido

Borges nos hizo recorrer una línea que de Gosse pasaba a Russell -neglijamos el desvío a Dunne- y sobre la que aquél establecía variaciones. Recuerdo la síntesis que asimilaba todo nuestro pasado y toda nuestra memoria a una falsa memoria y eso hasta hace cinco minutos en que habíamos, inadvertidamente comenzado a existir. Gosse no se situaba en nuestra conciencia. Era objetivista. Los fósiles eran un falso pasado creado. No recuerdo, en cambio, una variación según la cuál todavía no habríamos comenzado a existir (pongamos que faltan cinco minutos para ello; o que -lo que si se piensa no es especialmente interesante- faltarían eternamente cinco minutos para que empezasemos a existir), que estaríamos falsamente viviendo en un falso todavía de esa memoria que también falsamente todavía no es memoria de nadie.
Así, como mi memoria guarda la convención de la fecha de hoy, recuerdo que pronostico que Borges publicará Otras Inquisiciones en 1952, aunque no me acuerdo de seguro. Guardaré memoria de que leeré esa obra en 1975. Esa obra que Borges nunca habrá escrito, sino que será un fósil graciosamente cedido por el Creador. Una condición de la que yo, así pasen cinco minutos, nunca me recuperaré.

miércoles, enero 17, 2007

Genotipo

De mi madre, no sé qué; de mi padre heredé su falta de ambición, lo cual -si se piensa- es algo difícil de heredar en términos darwinianos. Por así decirlo, yo soy uno de los componentes del pequeño residuo de ambición que podía guardar. Y ello es también demasiado decir porque si a algo se opone la ambición, es a la inercia que lleva al varón a una cosa lo mismo que a la otra, según el cansino compás que le impone el vecindario, que es la parte del mundo que le importa.
Si pienso que la escasa ambición es un rasgo de carácter perfectamente aleatorio que a mí me tocó y con el que resultó también e independientemente agraciado mi padre, no puedo sino alegrarme, pues otras combinaciones pueden ser bastantes más tóxicas. Me cuesta ponerme en el pellejo de un ambicioso, pero sí imagino un padre ambicioso; tan ambicioso como para serlo para sí y para su hijo, aun en los escasos ratos que sus afanes le permitieran dedicar a un futuro tan luminoso para el progenitor como tenebroso para el primogénito.
He de aclarar, sin embargo de lo anterior, que la vida me ha empujado por sendas de cierto esfuerzo al que, generalmente, no me he podido negar. La consecuencia ha sido que paso por un hombre de éxito, capaz y no poco ambicioso. Me libré de los proyectos de un padre de los que lo quieren todo, pero no de los laberintos del entorno, al que he debido plegarme, secundado por esa mi falta de ambición y mi correlativa falta de carácter. Tal vez hubiera preferido un súbito y único golpe de fortuna que me convirtiera en lo que he llegado a ser. Tal vez debiera haber jugado alguna vez a la lotería. Quién sabe, pero nunca lo hice porque a mi falta de ambición y mi falta de carácter siempre se ha unido un doloroso escepticismo. Yo soy el primer sorprendido, pero explico mi éxito pensado justamente en la bolita de la lotería. Soy esa bolita y me ha tocado el poder y la gloria (A escala reducida, pero que no está mal. Qué caramba!)

Tomado de William Roth, Paths of Gore, 1994.

martes, enero 16, 2007

Google Story

Como es sabido, las cuentas de correo de Google incluían la posibilidad de invitar a hasta cien personas a que abrieran sus propias cuentas de Google. La conducta de los usuarios de primera generación ha sido, al parecer, notablemente variada. Muchos no han hecho uso de esta posibilidad. Otros apenas han invitado u ofrecido una cuenta de Google a unas pocas personas próximas. No pocos, según se ha observado, se han autoinvitado para disponer de dos o tres cuentas y, finalmente -y esto es lo más notable- hay un número nada despreciable de usuarios de todo el mundo que se han creado cien cuentas para su uso personal, o como se dirá en el dialecto de nuestra época, para crearse varias decenas de identidades.
La fuente que hemos consultado no indica si las cuentas invitadas pueden, a su vez, invitar a otros cien (esto es, sólo uno) usuarios. En cualquier caso, cien cuentas para un particular son ya un raro esfuerzo. Un raro esfuerzo para dividirse, tener a alguien que le escriba a uno, o a otro.

lunes, enero 15, 2007

Varios haikus anfibios y uno morónico

Complacemos hoy una petición que se nos ha hecho llegar y nos permite ofrecer algunas de las raras ocurrencias de un personaje no tan conocido como mereciera. Nos referimos a Arnaldo Salta Viñas, cuyos papeles literarios nos confió algo antes de su fallecimiento en julio de 2004. Cumplimos con esta breve muestra su voluntad explícita de publicar algún adelanto de sus inéditos antes de que a una edición de sus obras completas -en la que el lector imaginará que estamos trabajando al compás del tipográfico adagio: festina lente- no le espere sino el rigor de la imprenta. Lo que sigue son cinco haikus o algo parecido.

Ranas lloverán
lloviznan renacuajos
fall on my head

Tritón tritón
llamado gallipato
cheap are the names

Ser salamandra
suele ser su contrario
the salamandrake

North by Northwest
marcha de polo a polo
Mind the tadpole

Volverán sola
obscurae sub nocte
hirundines

domingo, enero 14, 2007

La mariconera

¿Qué fue de la mariconera? ¿Qué fue de los hombres que doblaban su muñeca para sostener mariconera entra mano y antebrazo, como un libro típicamente middlebrow y que combinase las guerras médicas, pongamos por caso, y la parapsicología. Pues es claro que la mariconera no podía llevarse colgando ni por hacer antediluviano honor a su nombre, sancionado como ahora lo está por la RAE. Ni podía esconderse. La mariconera fue un acto afirmativo de una subraza de varones que se ha escondido entre la población y entre los usos polimorfos de nuestros días.
La mariconera fue una apuesta fallida por descubrir o inventar varones con una capacidad diogénica -de síndrome de Diógenes ambulante-, a saber, la de llenar y necesitar el contenido de ese saquito que venía a sustituir al bolsillo sin ser un bolso ni una cartera de trabajo.
Ahora es mucho más fácil. Sólo tenemos que llenar de mierdas el disco duro. Y para eso, para hacerlo con el mínimo esfuerzo de la necesidad sobrevenida, se inventó Internet. Al día de hoy, una búsqueda en google sólo da 668 resultados para "mariconera". Extinción. Y, además, la mariconera ya no es lo que una vez fue y que se llevaba en la mano.

sábado, enero 13, 2007

Memoria espeleológica

Recordaba aquellas horas en la cueva. Aquel tiempo del que tenía memoria, esa memoria, reunía cueva y Sol porque fuera -aire, luz, cielo, pájaros- podía recordar y ver como esos pájaros en el cielo o la luz sobre los troncos del Sol de la tarde estaban hechos de lo mismo que las incertidumbres ahora de la cueva. O que los veía porque había estado en la cueva y sabía que la vista se alimenta de luz y de variadas sombras. O porque todo, cueva, las laderas soleadas, la pared blanca y algo rojiza, era necesario para que pudiera saber algo, o recordar algo. O recortar algo.

viernes, enero 12, 2007

Inversión I

No puedo decir que mi padre fuera un gran lector, un gran lector de literatura o sistemático de alguna disciplina bien asentada; pero sí era un gran lector diario de Wikipedia, la antigua wikipedia de la que proceden otras i-pedias que en nuestros días, y para decirlo de un modo que no quiere ser del todo paródico, fatigan los servidores.
De hecho, mi padre era un hombre de la generación de los conflictos con lel Islam; las que ahora nos sumían en la incertidumbre y el desasosiego -y en no pocas ocasiones en la pasión melancólica de estrategas de tertulia virtual- ya no eran batallas que a él le pudieran redimir de un desengaño antiguo o algo que él no creyera poder explicar con las analogías que siempre encontraba en su relato -cada vez más fosilizado y, volviendo al párrafo anterior, autoparódico sin quererlo- de aquellas lejanas guerras por el petróleo y por todo lo demás.

Josep Maria Casavelles, De pronto la paz, Barcelona, 2051.

jueves, enero 11, 2007

Microepopeya

La historia de un héroe y de su pueblo. Su pueblo es una abigarrada caravana, una columna obviamente no motorizada. El héroe no ha tanto de protagonizar singulares combates en batallas que de lejos parecen como apocalipsis como de participar en experiencias iniciáticas o simbólicas. Condenada esa raza que atraviesa los continentes sin ver nunca un mar que no sean brumas, condenada a perderse y condenada al olvido que apenas estas líneas sospechan, el héroe cambia de pueblo como de caballo de corta alzada en medio de la estepa, moteada en aquellas vastedades de montículos que son monumentos mortuorios de inmortales pasados, pero el héroe no desespera. Ese es el truco. Que el héroe cambie de pueblo o que el pueblo cambie de héroe. Mejor aún y más democrático, que el pueblo cambie de pueblo.

P.S.: Quedaría el héroe que cambia de héroe, pero como decía el poeta , el héroe lo es hasta que "the age discovers he is not the true one". Esto es, sólo hay un héroe.

miércoles, enero 10, 2007

De la Psychologie chez nous

Por la calle, estoy a punto de llegar a un cruce. Durante una fracción de segundo veo a una Gloria que se acerca de frente a mí y que inmediatamente desecho pues es más joven que Gloria y el pelo largo y suelto está teñido de un rojo menos armónico que pantónico. Me paro a quince metros de ella, separados por el semáforo no tan rojo como el pelo. Entonces, en una segunda fila de transeúntes detenidos veo a Gloria detenida, el pelo recogido, con dos de sus hijos de la mano y que me ha visto. Etcétera, etcétera.
La interpretación es que poco antes he visto a Gloria, pero no he llegado a reconocerla conscientemente. O mejor, he asignado el nombre y las propiedades de Gloria a un individuo no demasiado alejado en sus características y que ha aparecido en el lugar y momento propicio. La identificación no ha tardado en fallar, pero esa identificación no ha sido consecuencia de los parecidos por los que virtualmente se podría abogar. Ha sido disparada por la identificación previa de Gloria entre una masa de individuos, una masa que no permitía una individuación eficaz. De otro modo, algo en mí andaba buscando un cuerpo para Gloria porque ya había visto a Gloria.
En fin, a ver si inconscientemente me viene a la cabeza alguna teoría para explicar estas trivialidades. Entonces, podré tomar de la estantería un libro de filatelia, que me parecerá el de una disciplina prometedora y patentemente aggiornata.

martes, enero 09, 2007

Paradojas de la procrastinación

En sus diversas variedades y en sus diversas terapias caseras, la procrastinación nos surte puntual de paradojas. Así, las pequeñas tareas que han de iniciar una disciplina y que son una excusa bienvenida para dejar lo importante para mañana. O, cuando la procrastinación vive del déficit de la constancia, de la atención desordenada, y se busca obligaciones polimorfas. Así, un blog. Mañana no ha llegado, se dice el procrastinador. Quevedo le avisa de que ya no es ayer. La procrastinación ama el número cuatro, como es bien sabido, y el número cuatro se deja querer, pero reserva cualquier compromiso para un futuro vago y ordenado en la utópica isla de, por ejemplo, Microsoft Project, con violines que anuncian que el esqueleto de la moral y de la ética es un cronograma. El procrastinador levanta acta de sus futuras agendas, que la imperfección no ha de rozar.

lunes, enero 08, 2007

Lunes de avellanado y fresa

Compárese

YA NO SERÉ INFELIZ

I

Ya no es mágico González. Najado,
ya no compartirás la chirigota
ni el bienmesabe, el chipirón, la pota
(Vinagre de todo lo trasegado).

Ciscarte en soledad, a Domecq gusto.
El fiero amanecer casi se estrella
en la acera, en tu culo, en la botella
En la pija de busto par y adusto.

Suma cero (pedante dices mente)
salvo casos de escasa o nula suma
que no se borran nunca de repente

y no tienen piedad ni olvido tienen
unas llaves, el casco, la vespino
y te puede matar un quitamiedos.


II

Ya no seré infeliz. Qué coño importa.
Al mundo ya más cosas no le quepan,
una calada pego más profunda,
trago el resto del café. El arte es corto,

y aunque las películas son tan largas,
no nos acecha Menforsan ni NODO.
En el ambigú, ese otro bar, del trailer
Los bocatas nos libran y cervezas

Y pop corn. La picha te hiciste un lío
y pediste entradas de esa otra sala;
lo que era western fue mariconada.

Sólo me queda el roce de tu manga,
que es un endecasílabo sensato.
Luego al Sur, rumbo al callejón del gato.



domingo, enero 07, 2007

Realidad

La realidad es un asunto de escribir o borrar paréntesis. Alguno dirá que, en nuestro Siglo de Oro, un asunto de escribir corchetes. En cualquier caso, el sentimiento de realidad -esa peculiar ilusión vertiginosa- se nos representa como la evaporación de un par de paréntesis, fenómeno que se nos antoja mejor definido por esos grabados de Escher donde fuera está dentro que sale (¿qué sale?) fuera. Una botella de las llamadas de Klein no necesariamente medio llena ni medio vacía. Una imposibilidad, en suma. Una botella tras una botella como paréntesis que se abren en la estantería del bar y esperan al borracho que sepa cerrarlos uno tras otro con método y desengañada locura. La realidad no es agregable. Ni esas partes de la realidad que son nuestros miedos son agregables. Yo es otro. Y siempre lo será. Aunque quién sabe, porque debería hacer mudanza en su costumbre.

sábado, enero 06, 2007

Restos

Un día de papeles. El papel de envolver regalos que ya no se conserva y que acompaña a los cartones y a los molestos plásticos. El día simple de la infancia que ha pasado del volumen cumplido del paquete a un pequeño adminículo que ya no contiene el futuro sublime (1), sino un enojo acompañado de otros plurales enojos.

(1) Y aún así visible, o capaz de representar al niño jugando. El placer de comprar no es inseparable de esa representación, que se derrumba, según decimos, como los más acreditados castillos de naipes.

viernes, enero 05, 2007

El derecho de vivir en paz

Víctor Jara cantaba canción de tal título. Entre nosotros, Luar na Lubre publicó una versión no ha mucho. También entre nosotros, el Presidente ha dicho -lo dijo ayer- que "nada ni nadie va a detener el derecho de todos los españoles para vivir sin bombas y sin violencia". También que su "energía y determinación para ver el fin de la violencia y alcanzar la paz es hoy, aún si cabe, mucho mayor". Según las fuentes o quizá según las repeticiones que él mismo pudo pronunciar hay variantes de estas palabras que pueden considerarse menores.
No dudamos de que el Presidente sea consciente del alcance real y no ilusorio de sus palabras, esto es, de cómo se logran los objetivos a los que apunta. Pero esa consciencia que le suponemos no parece implicar en su caso la necesidad de llamar a las cosas por su nombre: en realidad, estamos interpretando en beneficio del orador. Y al decir esto lo hacemos desde la mayor generosidad que se nos alcanza para con los terroristas: la de hacerles saber que la paz sólo puede ser su derrota absoluta. Porque la paz es una victoria del más fuerte.
Como también somos generosos con el lenguaje del presidente, sus palabras sólo nos pueden hacer pensar en la triste decadencia del raciocinio en nuestros días. Dado que el Presidente sólo puede referirse al aplastamiento del terrorismo -que no incluiría necesariamente el aplastamiento de todos los individuos terroristas-, no nos explicamos lo absurdo y melifluo -bien que raramente sincopado- de su verbo. ¿Ha sido su política razonable en los hechos y, en cambio, considera que la demanda política prefiere el léxico y el discurso incoherentes? Él y nosotros estamos seguramente presos de la palabrería absurda y del pensamiento que se adivina tras ellas. Pero dejemos tan ardua materia, pues nada es más desgradable a la postre que la generosidad desmedida. Sólo añadamos que si un derecho no tenemos es el de vivir en paz. Por lo menos hasta que no vivamos o lo que sea en ese patio donde la paz es perpetua.

jueves, enero 04, 2007

Los Magos

Supongo que exisitirá la leyenda con todas sus variantes de los Tres Magos condenados por el niño borde -como en alguno de los apócrifos- al que no le gustan los regalos que le traen, probablemente por su indiferenciabilidad extensional. Así, orientales errantes deben multiplicarse para la epifanía en su propia epifanía tan crecida y multiplicada. Su "milagro anual" (Gustavo Bueno) es una condena redoblada por las pasiones de las grandes superficies y otras aglomeraciones, sin contar con los caprichos de los camellos.
Pero no debemos ser impíos porque la tarea de los magos puede ser emprendida con gusto. De hecho, los santos no paran. Algunos en la gloria son más trabajadores que en su vida previa y mortal. En otras palabras, la gloria de algunos santos es hacendosa y sin un minuto de reposo. Aunque eso debe de ser el espíritu: un trabajar aéreo, valga el oxímoron.

miércoles, enero 03, 2007

Música campesina

El sintagma del título propende a los Balcanes desde hace ya bastante. No es un asunto demasiado misterioso, pero, desde luego, es así. Indudablemente.
Imágenes de un mundo sin discotecas donde los trinos y melismas de las voces que dejan la criba o el arado y compiten con el Bora por que las nubes se vayan con sus pentagramas a otra parte. Caminos de tierra y un automovil negro, brillantes cromados, apareciendo por una revuelta.
Por otro lado, las singulares polifonías concuerdan con una suerte de alegres litografías en color que pueblan nuestra memoria con el vigor de, más al Norte, esas viejas ciudades de Centroeuropa con aire pontevedrés.
Todos los súbditos rurales con el mismo traje. El decrecido ejercito alegrado por ciento cincuenta mil uniformes, como de edecanes de antaño, valga la redundancia.
En algún lugar de los Balcanes, sospechan los intelectuales, aún cantan los naturales inesperadamente refitoleras versiones del Aria de las Joyas, desazogado espejo.

martes, enero 02, 2007

Questa verità mi fa male

Extrañamente, la verdad conserva un prestigio inexplicable y cada vez más inexplicable. Veo por las calles individuos que lucen adhesivos con la leyenda "Queremos saber la verdad"; no "quiero saber la verdad". Alabamos ese plural. Pero no alabamos en la misma medida la enunciación o exhibición gráfica de semejante deseo o propósito, al que conviene mejor ese tipo de discreción que, por amor a cierta ironía y por amor cierto a la paradoja, gustaría de confundirse con el escepticismo.
Sin embargo, quien quiere saber la verdad debe estar dispuesto a reconocer o que no la sabe o que no la acepta. Si no la sabe (si, por ejemplo, no sabe que lo que sabe es verdad y es la verdad, esto último respecto a algo), debe asegurarse, bien sea progresivamente, de los requisitos que pediría a la verdad: su situación es la de aquel que busca novia. No puede despreciar (suponiendo que no le desprecien a él) eternamente. Su mejor estrategia ha de incluir el criterio de que en algún momento estará cerca de su ideal o lo suficientemente cerca de la verdad y punto, como una asíntota, que gasta cada vez más papel y más tinta algo así como para nada.
Si no acepta la verdad, es que conoce la verdad y quiere otra. Toca aquí volver a admirar la redacción del lema: la verdad es la verdad y no hay otra. No aceptar sería, pues, negar que la verdad sea verdad, cosa muy posible. El problema es que nos vemos aquí en una situación que no se emblematizaría tan bien con la asíntota como con el cuño y la medalla: hay quien quiere saber una verdad que ya sabe, esto es, quiere saber aquello que se representa y está dispuesto a aceptar, como se sabe la verdad y no se sabe lo que no es verdad. Tienen ya la verdad; quizá no tengan nunca el verbo saber, pero lo quieren utilizado justo delante de los contenidos, suficientemente explícitos por cierto, de la verdad de la que hablan.
Porque la verdad que quieren saber ya está escrita y la pobre verdad desnuda, o la pobre verdad independiente de sus adhesivos y legendarios, hará muy bien en parecerse, como la moneda o la medalla al cuño que la selló, a la verdad que quieren saber.

lunes, enero 01, 2007

No man's land

El día 1 de enero pertenece al año anterior. Puede dudarse de la ubicación del 31 de diciembre. Puede éste ser un día proyectado hacia adelante, hacia el siguiente período contable, queremos decir; pero es todavía su año. La resaca y otras variedades de la inexistencia, en cambio, convierten a la quirúrgica festividad de hoy en una bruma austrohúngara y nordalpina.
Corrijamos. El año anterior era un signo para un limbo cronológico inexplicable, uno de los días fuera de todo calendario. O el instante eterno antes del salto al vacío, por no hablar de las buenas intenciones, de los píos deseos, de la vida nueva o de todos los círculos del infierno.

domingo, diciembre 31, 2006

Películas

En las películas aprendemos como niños ávidos de ciencia sin aprietos. Aprendemos, por ejemplo, los rudimentos de la técnica de negociación con rehenes. La literatura no parece concordar, sin embargo, en la cuestión de hasta qué grado es permisible o aconsejable la ambigüedad.
Por otro lado, las películas que recordamos tienden a presentar situaciones no demasiado confusas y que pecan más por pueriles y manieristas que por laberínticas, lo que quizá sólo delate el carácter apolíneo, contrapuesto a dionisíaco -según se sabe-, del arte séptimo.
La literatura -la literatura- celebra también el debate en que los signos utilizados adquieren, según las partes, interpretaciones arti¡culadas -como en la alegoría-y divergentes. El lector recordará no pocas y divertidas explotaciones del recurso, así en Juan Ruiz.
Sucede a veces que se pretende sacar partido de la mala inteligencia -de la que creemos mala inteligencia- ajena acerca de lo que se está discutiendo. Por desgracia, la situación lleva a cogitaciones no demasiado estimables. Por ejemplo, a que no sepamos qué queremos nosotros en la negociación y a ignorar quiénes somos nosotros. Porque la mala inteligencia es la del que puede menos.

sábado, diciembre 30, 2006

Semántica formal

Al final, el vacío. El vacío son unos segundos desnudos antes del vacío. Flechas en el aire, flechas del aire, que se ríen del cálculo vectorial y cuyo vertedero es el nuestro. La pella de barro que tapa tal vez un agujero en un muro. Un muro más bien pobre y rústico.

viernes, diciembre 29, 2006

Por el río Iregua subía un submarino

Apocalypse Now. Tras ejecutar su tarea, Willard (que comprende Gavagai de los Degar) arranca con el joven la pibber y se va. Se vuelve. Se vuelve en su Bucentauro de redux. Sin problemas suyos porque suyo no es el problema de la interpretación de los planos y créditos finales. Se vuelve, geográficamente al menos. Viajes iniciátricos o de peregrinos, cuyo retorno en la mirada es irrelevante. Justo al contrario que el inaugural (nos parece) Ulises. El regreso se descuenta o es ya imposible y así la trayectoria seguida es irrelevante.
Por otro lado, Willard y Marlowe son narradores y ya no hay barcos borrachos (que suelen descender ríos impasibles y amarrados a los postes pintados nos jalan [a black toad with two wings] desnudos bailando bajo el signo de Marte).
Hay que decir que la experiencia de descender ríos en su tramo final aporta experiencias canceladoras: la capa de agua dulce sobre el agua salada, la barra de arena. En el Nung el helicóptero haciendo volar la lancha, porque el agua son tantos reinos distintos qui nous ont pris pour cibles.

jueves, diciembre 28, 2006

Gambito sobre el nacionalismo

Que en ciertos lugares del mundo los nacionalismos hayan abandonado los argumentos de la sangre, que permitan a los hijos de los metecos (por llamarlos con suavidad inusitada) convertirse en hijos de la nación, no es un rasgo de menor barbarie, no es un triunfo de la memética (a través de la escuela, los campamentos juveniles y otras catequesis no siempre televisivas) que es pura ideología frente a una genética anterior y absurda y que carga con el descrédito nazi; pese a los intentos de reedificarla sobre (pongámonos finos) el eje diastrático y no sobre el árbol raciológico, aunque eje y árbol acaben siendo uno y el mismo plumero.
Se trata de que el control social y la ocupación del poder por un grupo es sólo posible mediante la integración representada en la comunidad fantasmagórica de la nación. La única manera de ganar la batalla. Esclavos felices.
En esa línea, las tácticas del nacionalismo no olvidan nunca el objetivo de mantener una apariencia de mayor bondad, eficacia, competencia. Diferencial, claro.

miércoles, diciembre 27, 2006

Agrupaciones y saliencias

Al salir de la exposición de Escher (sí, la salida lleva casi afuera, que es distinto de dentro, a juzgar por el sentido que tiene precio), se atraviesa la tienda. Cacharros, los de siempre, y libros de arte (incluyendo alguno de Gombrich sobre la percepción y el arte y uno de Berger sobre, supuestamente, lo mismo), y libros para jóvenes o niños (otra cosa es que los mayores los lean con provecho si se esfuerzan) de, etiquetémoslos así, geometría recreativa. Entre ellos, en una pila elevada al cielo como un zigurat abstracto, varios ejemplars de la traducción al español de las Obras Completas de Kurt Gödel, prólogo de Jesús Mosterín, etc.
Etiquetemos tal inclusión como un salto cualitativo. Polya qudaría más propio tratándose de Escher, pero no aparece por aquí. Seguramente, Gödel se halla presente porque el universo gráfico de Escher incluye nociones que no puede derivar de sus contenidos: O sea, que salgo de la exposición y no puedo imaginarme sus obras allí, aunque no me resultan sorprendentes los demás títulos que jalonan el paso a la sección de gomas, lapiceros, tazas, puzzles y sin corbatas que yo recuerde.
Estos fenómenos me recuerdan a la presencia de libros fuera de lugar en las secciones temáticas y disciplinarias de las librerías, un asunto de gran interés porque no se trata, en general, de errores de facto sin mayor trascendencia. En su origen se encuentra una intención taxonómica y un raciocinio que nos ha conducido a una saliencia tal vez feliz. Recorremos el trayectodel librero y descubrimos un hilo rojo que no hay que despreciar, por lo menos los días de fiesta.
Con las gentes pasa lo mismo. Gremios y raros se agrupan. En ocasiones, un raro quiere remarcar su rareza salíendose de su lugar, la casilla de la ciudad con la etiqueta de "raros", famosa por celebrar doscientas quince paradojas. Es la economía espacial de los tipos humanos. El buen raro no se vende en el arca ni en el interior de mueble alguno con dentro y fuera. Nada asegura, no obstante, que su rareza se celebre fuera. Avisemos, finalmente, que no tratamos aquí de quienes quieren rebajar o borrar las etiquetas que otros les han adherido con propósito infamante o por simple miedo.

martes, diciembre 26, 2006

Recontracaos

El vecino y el visitante de esta Villa y Corte puede escuchar a Mauricio Escher en una película incluida en una invernal exposición en la Plaza de Castilla. Se extiende a propósito de una litografía conocida (y de toda una serie) en la que a un dodecaedro estrellado con aureola esférica le acompaña otra aureola de fragmentos varios y menos prestigiosos. El grabador cuenta que tomó sus modelos de la basura y cuenta que le llevó mucho trabajo seleccionarlos y disponerlos para representar el caos junto al orden que representaba, o que era, el poliedro. Decía también el ilustre planiseccionador o paraproyectista que el caos se representaba mejor con partes formales (i.e. que aún dejaban ver el objeto del que eran un resto) que con partes materiales (polvo, sombra). En cualquier caso, remarcaba la dificultad de esa representación.



Hoy no estamos para teorizar, pero el caos del que habla Escher es un caos con historia y tiempo y, aunque padece la marca de la irreversibilidad, podría relatarse el origen ordenado de todo aquello. Además, como siempre, el caos efectivo está a medio camino entre el máximo orden y el máximo desorden. Requiere, eso sí, de una conciencia que se lamente, esto es, que recomponga las totalidades perdidas en una suerte de representación que connote también música de violines. Como el Escher alpinista ocasional y el difícil escorzo de sus pies, el plano de la placa fotográfica y el espacio de sus articulaciones. El plano teselado se ve desde un point of vantage. El espacio proyectado desde la conciencia que se mueve entre lo global y lo local. Las transformaciones del espacio son como quitarse la camisa. Lo que no debe hacerse en público y menos en invierno.

lunes, diciembre 25, 2006

Scintillas edit

La ciudad alterna históricamente entre dos apariencias o dos fases, la de la mezcla y la de la pluralidad disjunta. Ayer vi a un afilador en la Cava de San Miguel. Hay dos clases de afiladores ambulantes, los que van con moto y los que sólo tienen una bicicleta. El que yo vi pedaleaba a favor del desarrollo debido mientras daba palique a la clienta sin que sus comentarios parecieran hacerle mella.
Se antoja un sentido a la escena en ese escenario y es el de la pluralidad disjunta: el afilador cerca de la Plaza Mayor y no, por ejemplo, en Sor Ángela de la Cruz. Consonaría para algunos, dentro de las imágenes de otras épocas o con el portero trabucaire o trabucolari de Las Cuevas de Luis Candelas. Eso sí, como una realidad de esta época que no lo parece. Se diría que la ciudad ofrece una realidad que deja en ciertas reservas a fósiles que, por su propia decisión, no saldrían de los contextos en que se les espera, salvo en ocasiones singulares.
Sin embargo, de esto no se sigue que sea cierto nuestro planteamiento del comienzo. El poder es la capacidad de estar en cualquier sitio. Ciertas cosas están por todos los lados; algunas se ven reducidas a contados y bien definidos lugares. Se diría entonces que lo mezclado (en el sentido peculiar que aquí damos a la mezcla) es lo que posee algún poder en una determinada época. La pluralidad disjunta es otro nombre de la estratificación, de la diferencia, de la explotación. La ciudad y los hijos de todas sus penas. A cada uno su parte y su bendición.

domingo, diciembre 24, 2006

Va, pensiero

Sumar, multiplicar. Una calculadora mecánica (y una electrónica, un programa de ordenador) guardan una estricta analogía y homología con las operaciones abstractas. En los engranajes y sus movimientos están la propiedad commutativa, la asociativa, la monotonía incluso de la lluvia tras los cristales.
Nosotros sabemos la tabla de multiplicar de memoria. Pero en esas operaciones nuestras no hay isomorfismo. Allí dentro del cráneo, somewhere over the rainbow, vaya uno a saber qué música o que icono nos mueve a concluir que siete por ocho son cincuenta y seis. Lo que sabemos de memoria es una libertad y es un caos. Semilla de maldad. Un algoritmo al sol de invierno, como la Plaza Mayor de Madrid tal día como hoy. Dudosas mercancías, monedas antiguas, musgo ofrecido a la vista de todo el mundo, indiferentes todos a Felipe III, a su caballo y a los héroes del siete de julio de 1822. Yo sumo y resto con la gente que pasa, argumentum adversus gentiles.

sábado, diciembre 23, 2006

Sierra de Madrid

"La Sierra de Madrid es una expresión singular para un subconjunto polimorfo de los granitos que como un brochazo parten La Meseta" escribió Aramayona. Aramayona señalaba el color naranja o rojo de los granitos en el mapa que siempre estaba a sus espaldas. Nos explicaremos. No sólo cuando, sentado detrás de la mesa de su despacho, nos miraba como quien mira a la multitud que espera comer peces con pan. Se diría que cuando caminaba por la calle o cuando se ahorraba la vereda para acortar pendiente arriba o pendiente abajo, el mapa geológico le acompañaba como una presencia aureolar y paradójicamente tranquilizadora.
Aunque no haya de creerse en fantasmas ni en cuentos de aparecidos, diría que pertenezco a una generación de creyentes fieles en la ubicuidad del mapa de del despacho de Aramayona.
Arnulfo Alirón, Memorias de un mozo extinto, Pico Escondido, Madrid, 1992.
Es posible que para Alirón, la Sierra de Madrid fuera una contradicción entre un singular y un plural. Para el viajero moderno la Sierra de Madrid es un peaje que suele dejar de lado y que vive al sur de una llanura también inconcreta. Al sureste de los montes, el viajero encontraría unos cuantos millones de personas bajo el sol o entre la niebla.
Juan Ramón Romanos, "La vuelta a Alirón y otras disensiones", El cálamo péndulo, 1991, núm, 5, pág. 32.

viernes, diciembre 22, 2006

Arenas movedizas. Inspiración de Tipler

Me señala Mari Cruz Gutiérrez la escandalosa desaparición de las arenas movedizas. Pobladas es de suponer por los huesos de los absortos caminantes y pobladoras un tiempo de toda película y toda aventura pues todo camino tenía un patinillo de tales arenas por estación, siempre en el mismo lugar pero siempre inesperado.
Ls arenas movedizas, las inencontrables arenas movedizas. No podemos ser Arquímedes que en pelota gritemos que las hemos encontrado. Ignoramos si la ficción hidróstatica ha parido episodios de arenas movedizas que expulsen cadáveres hinchados o con la cintura estrecha de un reloj de arena, ya sea para que un Tom y un Huck los encuentren o teman encontrarlos.
En el coche no nos hemos topado con arenas movedizas ni con sal derramada. Con aprensión he colocado el CD de Nino Bravo en el lugar adecuado. En la guantera estaba el CD de Nino Bravo y creo que también, junto a la documentación y una bombilla de repuesto, otras memorias movedizas.
Cuando se cantan canciones de Nino Bravo, la memoria de la Laguna Negra expulsa al fantasma de Emilio Romero. Qué le vamos a hacer. Con mi voz de bajo le quito a la mandarina de la afinación un gajo (encuentre el lector el origen de la rima bajo y gajo, camino de Pénjamo) y pienso en los duos de muerto y mortal con que los ingenieros de sonido entretienen sus ocios y los horteras de las discográficas dan su ultimátum a la Tierra. Algunos emilioromeros del presente han glosado afalta de mejor ocupación la inmortalidad que el registro o grabación procuran. Yo, no menos pueblo, sospecho que la cosmogonía de Frank J. Tipler, su postulación de la inmortalidad del alma como software de las estrellas, se le vino a las mientes cuando escuchaba, qué sé yo, a la difunta Bianca Castafiore (inmortal, nevertheless) cantando junto a Celine Dion algún horror compartido. No somos nada.

jueves, diciembre 21, 2006

Piedra de rayo

Piedra de rayo deja atrás su número 22. Veintidós mil novecientos es Joyce, el plasta de Ludovico Wittgenstein, las Elegías de Duino (Higueras, hace tiempo que comprendo tu significación, recitábase a un famoso profesor) , La piedra va al día (The Waste Land) y el mejor de todos, La rama dorada. No tanto (me acuerdo de muchas otras que me callo y que incluye -dejándose no pocas- Wikipedia Pérez), porque Richmal Crompton inició la publicación de su Tractatus Guillerminus. Dejo esta pesadez porque uno puede acabar pareciendo un híbrido moscatel de Fernando Savater y José María Valverde. Todo muy bonito, pero hay una aventura que ya ha cubierto el trayecto entre 2000 y 2006. Y no para.
El caso es que Piedra de rayo persevera en su ser mientras otros intentan aseverar ese mismo ser. O no ser.

miércoles, diciembre 20, 2006

El sueño de los traidores

No hay traidores. O hay muy pocos. El penoso traidor que no se ha convencido a sí mismo de la bondad de su traición y anda exhibiendo una retórica ineficaz por los mercados más bajos. El cadáver del inocente expuesto en una cuenta y muerto a manos de un traidor que se borrará.
No hay traidores porque los traidores son leales a su trayectoria. Todo fluye y también ha de perseverarse en el más adecuado fluir. Añadamos que no hay héroes. Sólo equivocaciones, perspectivas engañosas o necesidades inferiores. Si los hubiera, sintamos piedad por los pobres héroes que pudieron llegar a traidores y penan en la esfera inferior de la clase de tropa.
Y no habiendo héroes y no habiendo traidores, sólo nos queda pensar en la lluvia y en la goma de borrar. Se disuelve la piedra y se borra la inscripción. Las historias son borraduras que resumen torcidamente la realidad (que es la historia imposible). Surge un héroe o asoma un traidor entre las virutas. Las virutas de su memoria conservan el rescoldo del azar que les ha dejado allí, sobre el pedestal o bajo la escoria.

martes, diciembre 19, 2006

Cita diaria

Faltó a su cita diaria. Así dicho, no queda exento de ambigüedad. Pero lo que es innegable es que la misma expresión, “cita diaria”, denota una larga costumbre y una costumbre que involucra a dos partes, a dos sujetos, o –al menos– a un sujeto y a una situación objetiva que depende, seguramente, de otras partes que son otros sujetos comprometidos cotidianamente con el mantenimiento de las cosas.
Por eso, al decir que faltó a su cita diaria, hemos disuelto ya la mismidad del faltante. Él es –y por eso podemos hablar de la cita diaria– o era ya el otro, porque él es también su cita diaria. Y si falta no vuelve a ninguna esencia anterior, supuesta o, más bien, fantasmagórica, obligada a sus propias y fantasmagóricas citas. Sigue siempre moviéndose, no puede borrar ni borrarse.

El día que faltó a su cita, subrayó esa cita y su costumbre. El día que falte para siempre a su cita, aunque quién lo sabe si sólo sabe que ha faltado a su cita, habrá acabado con los otros, o habrá subrayado que son también un compromiso con alguna cita diaria.

lunes, diciembre 18, 2006

Infrecuencia del gabinete

Gabinete. Gabinete de curiosidades. Nos viene el motivo de otro lugar. No es posible que haya uno en cada casa (aunque lo hay y secreto e invisible para sus habitantes, esperando el bisturí de acero y plata del científico novelista o del pariente psiquiatra y psicópata). Así, la televisión, que sería el sucesor de la Wunderkammer, pues en aquélla seguiría residiendo el atractivo perdido por las ciencias naturales, pues la rapsodia caracteriza la presentación de los materiales en ese medio, que aún es capaz -a primera televista- de hacer que algo sea o adquiera la condición de curioso. Y si hubo en algún momento peligro de sistema, la televisión inventó el zapping para conjurarlo.
Su prestigio, el del gabinete, era el de la difícil visita. La televisión, en cambio, es pandoméstica, casi perfectamente distribuida en todos los hogares (así llamados, cuando debieran éstos decirse, por ejemplo, receptores). Pero entre la rareza y la universalidad se definen impracticables paradojas. Limitémonos a los quince minutos de fama, también y tan bien distribuidos como el predicado "mortal". La mayoría de los breves famosos de la televisión se catalogan como freakies (friquis eran también los free kicks que lanzaba Luis Aragonés, vida y discurso que se cierran en su comienzo), son los nuevos perros disecados con sus dos cabezas y media o el cocodrilo colgando del techo. Su misma abundancia les niega su condición: la democracia televisiva nos devuelve nuestro verdadero rostro, estadísticamente considerado. Corolario es la propia negación de la televisión como gabinete de curiosidades. Un receptor que sintonizase las emisiones originarias de Antena 3 con su abundancia de catedráticos y académicos sí nos proporcionaría un gabinete de curiosidades catódico. Raro y raro. Pero yo no lo recibo.

domingo, diciembre 17, 2006

Cómo está el servicio

En la televisión La costilla de Adán. El destino de la comedia es, en el mejor de los casos y siendo piadosos, la ambigüedad política. Propende la comedia al conservadurismo y, si parece hacerlo con alguna sutileza o disfraz, será por vía de paradoja y buenas intenciones o por el despiste del espectador.
Esta propensión es objetiva, viene determinada por las leyes milenarias del género. Así como cuesta trabajo imaginar una sátira centrista (que no es lo mismo que negar la posibilidad del oxímoron), el desequilibrio que plantea la comedia está condenado a reducirse, como se reduce una fractura o una luxación.
Spencer Tracy y Katharine Hepburn se ven obligados por la peripecia y sus cadenas a jugar con las maneras que hemos observado en gentes de más baja extracción. En lugar de nobles disfrazados de pastorcillas y zagales tañendo -que es verbo que aquí dejaremos en una desnuda intransitividad-, tenemos a burgueses de la Costa Este recorriendo las líneas del disenso sexual (lo que no es, precisamente, un oxímoron).
También es posible una interpretación revolucionaria de la comedia: la realidad es lo que aparece como un relámpago entre el planteamiento y el final feliz: durante unas horas hemos asistido a los conflictos desnudos y sin máscara. Cuando los actores dejan la escena ya han vuelto a colocárselas delante de su, de nuestro, verdadero rostro.

sábado, diciembre 16, 2006

Estupidotopía

El país de hoy, suplemento “El viajero", página 5 del mismo, firmado por Carlos Pascual. Resulta que las llamadas pirámides de Güímar son restos de la cultura guanche (Mesoamérica, planeta Marte, planeta Ummo, etc.), lo que corroboraría el peculiar arqueólogo Thor Heyerdal, que se encargó de pergeñar la teoría histórica al efecto.
Pese a su escala ciclópea, “[t]odo comenzó cuando la prensa local publicó un artículo, a principio de los noventa, sobre unas estructuras escalonadas en Güímar". No habían llamado demasiado la atención, lo cual sí que la llama si las cosas fueran como Pascual dice que son. Y las cosas son también que ahora existe, creado por iniciativa de Fred Olsen (el de los barcos y otras empresas) el parque Etnográfico Pirámides de Güímar. La gente paga, e rider vuole qua.
En el artículo no se cita el libro de César Esteban(1) y Antonio Aparicio , en el que se razona que se trata de obras del siglo XIX, motivada por la necesidad agrícola de liberar de piedras a los terrenos labrantíos, como es el caso de las acumulaciones de piedras de cualquier otro lugar, o de las mismas Canarias, en tiempos prehispánicos, y sin perjuicio de que alguien hiciera de esa necesidad virtud ornamental o ritual.
Ni se mencionan otras fuentes que resumen someramente de la realidad del asunto, la tesis de los citados Aparico y Esteban. Notemos que esta realidad es quizá una hipótesis, pero una hipótesis razonable frente a una teoría basada en la mala fe. El periodista ni la menciona y se permite aludir, como si lo conociera, a Juan Abreu Galindo, el autor de la Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, al que suponemos citado en algún lugar del parque.
Ya se ve. No inventamos la tradición; inventamos el turismo paranormal.

(1) Véase este interesante artículo para ver como los científicos también patinan, y no al estilo Boltzmann.

viernes, diciembre 15, 2006

I letterati

EL RETORNO MALÉFICO A REGIÓN

ovviamente

Águilas pequeñas como vencejos
Asimétricos fresnos despoblados
En perpleja agonía y trampantojo
Al peregrino agnóstico saludan,

Con su retumbar de pájaros roncos
Y su vislumbre de mochadas troncas
En su eterno marchar a tierra santa,
Obuses y motores ya en sordina.

Con una cuarta de agua ante la fosa
Se detiene grave y como quien sabe
Que ni le acecha muerte ni le roza:

(Más arriba del puente y de la torre
Fusiles que bostezan su desgana
Ahora espantan moscas a un cadáver.)

jueves, diciembre 14, 2006

Campos gravitatorios, magnéticos, de pan llevar

Los de pan llevar son campos que pueden acogerse a multitud de modalidades. Los campos magnéticos -al proporcionar con los pequeños imanes una rara aunque controlable experiencia-
se reservan su prestigio invisible de gabinete frente a las chispas, los papelitos o los pelos de punta de su contraparte eléctrica. Pero el campo gravitatorio no se lo salta uno. Lo "hay donde quiera que vas", como la gente de Viva la Gente, Up with People, que parece que ha perseverado en su ser, pese a que algunos identificamos a ese conjunto innumerable de músicos o lo que sean con una época y una edad que pensábamos que sólo eran de carácter alucinatorio o quizá virtual avant la lettre.
En mi caso, los correspondientes campos estaban apantallados, aunque quizá únicamente por un no tan raro azar. No estuve. Oí relatos de su concierto en un lugar del que nos separaba un campo de ir con bocadillo; apenas sentí el magnetismo que había inundado a los narradores histéricos del evento músico-angelical y la aceleración gravitatoria tampoco se dio por aludida aquel clinamérico año. La gente a cuerpo gentil; pero sayones arriba, como Los Inhumanos.

miércoles, diciembre 13, 2006

Marginalidad académica

A propósito del pandemónium teheraní de estos días se ha hablado, por eufemismo irónico y generoso, de marginalidad académica. Tal etiqueta encierra, desde luego, situaciones contradictorias y que merecen muy distinta valoración y aprecio.
Una de esas marginalidades sería la de los Faurisson y compañía, la cual tendría algo en común con la de los vendedores de misterios ufológicos o paranormales. Y esa nota común sería la eficacia, para la calidad del paño que venden, de su retórica, su capacidad para convencer más allá de cualquier infinitesimal potencia que pudiera quedar de racionalidad en sus tesis.
El convencimiento que logran opera a favor de factores sociológicos varios, pero hay uno que merecería destacarse: Y es que se atacan las dificultades de la tesis contraria. Se simula criticar una posición establecida, como si lo establecido por el hecho de serlo fuera malo y criticar fuera bueno, aunque sólo lo fuera formalmente. Esto es, se aprovecha el aura que el disfraz del espíritu crítico aportaría. Otra cosa es que no se engañe a quien no se deja.
Esto a su vez enseña algo sobre la pragmática de la ciencia, que es empresa colectiva, y enseña algo sobre la capacidad de los científicos revolucionarios (o no tanto), un día marginales. No se basan éstos en la negación simple de lo establecido, sino en la subsunción de lo aceptado en un esquema más amplio. Esto es es señal también de que cuando se indica que una "revolución científica" produce una simplificación, tal cosa sólo se da en apariencia, en una parte del todo, pero no en el todo.
La rebeldía de los negacionistas, de los ufólogos, etc. es una rebeldía de simplificación. La prueba de la racionalidad sería una ganancia de complejidad conjunta semántica y sintáctica de las teorías, que no es lo mismo que el barroquismo inútil. Una sintaxis compleja no es una sintaxis con muchas reglas ad hoc, sino una sintaxis con principios muy potentes, capaz de coordinarse con una semántica talmente rica. Si la navaja de Ockham fuera tanto sintáctica como semántica sería una navaja viciosa y no virtuosa.
Habrá que reconocer que queda por explicar qué es eso de la complejidad conjunta sintáctica y semántica. Anotemos, por sucedáneo y ejemplo, que el creacionismo es menos complejo que casi cualquier teoría evolucionista porque su sintaxis es ridícula: cualquier relación se explica por una sola causa, un sólo símbolo aparece al final de todos los teoremas. En el evolucionismo, las causas son las contingencias que se dan en cada caso concreto, de manera que no se contradigan los mecanismos que operan a cada nivel.
La comparación es también posible entre dos teorías racionales: el copernicanismo es más complejo que los sistemas anteriores porque su sintaxis recoge más económicamente los mismos fenómenos (la misma semántica) que el sistema ptolemaico: éste tendría más palabras, pero menos gramática. Finalmente, los hechos de los que habla la mecánica de Newton serían esos fenómenos más las esencias que se representan en la teoría, etc.
Por eso, el negacionismo, el creacionismo, la ufología... son más sencillos, más fáciles de aprender y complican menos las meninges que sus alternativas, aunque lo importante no sería sólo este aspecto subjetivo de la cuestión.
No hay iluminado que no simplifique, aunque esto –hemos de decir– no es, ni mucho menos, la teoría completa de los iluminados.

martes, diciembre 12, 2006

Santidad de Ginés

Parece que longevos dictadores que abrieron sus ejecutorias con la aplicación de una violencia extrema (Mola) se sumaron a última hora y reluctantemente a los procesos que abruptamente les facilitaron esa misma posibilidad de ser lo que fueron (vulgo golpe de estado quizá prolongado por una guerra civil).
Si destacaron entre los que un día fueron sus pares por crueldad, ¿cómo se compadece eso con su timidez, prudencia o cobardía o con su falta de entusiasmo? O, por hablar un lenguaje menos arrojado, ¿cómo se compadece la frialdad o incluso el profesionalismo de principio con esa violencia extrema que parece visceral o irracional? La respuesta primera es que la violencia extrema de Mola era método y no era cuestión de aficionados, al menos en su gestión global. Como se sabe, los paradójicamente llamados incontrolados son siempre bienvenidos.
Pero una segunda respuesta es que esa reluctancia era la mejor capacitación posible que un sujeto puede presentar para esa tarea. Su aterrizaje tardío en las conspiraciones no sería sólo prueba de cálculo frío y de saber tentarse la ropa, sino también presagio de que el sujeto adoptaría un rol, un papel, que ejecutaría con competencia y energía inigualadas. En otras palabras, personajes de este tipo (Franco, Pinochet, con algún punto más en común del genérico, como -al parecer- una academia no demasiado bien aprovechada) se moverían como los individuos más "metidos en su papel" en experimentos como el de la prisión de Stanford o el de Milgram. Incluso, serían individuos que comenzasen como actores, pero que en su actuación fueran mucho más allá de los sujetos "sinceros", sin doblez.
Esto llevaría a pensar, por extrapolación, que los líderes suelen ser de este pelaje, que asoma como pelo de dehesa cuando el registro no excluye el histrionismo, la oratoria abracadabrante y otros fuegos de artificio. Para santo, San Ginés.

lunes, diciembre 11, 2006

Pynchoniana

Ya se habrá dicho, pues suele haber de todo (y como se verá la obra de Pynchon puede ser sólo (¿sólo?) la tesis de que hay de todo1), que lo que puede suceder con Pynchon (A heavenside blast of light y Heaviside's ham-fist attempt to de-Quaternionize [e]the[r] Maxwell Field Equations, suponemos que con las consiguientes anomalías en las emisiones de radio, si las hubiera. Hemos transformado ligeramente dos citas de Against the Day.) es lo que la teoría de Ramsey viene a decir: If there are enough things, then you are bound to find a pretty salient structure2.
Si esto es así, la conclusión es que la narrativa de Pynchon es abstracta (mejor será decir sintáctica, endocéntrica), es una representación que un mal intencionado tacharía de bruta, tal el pintor que dijera representar con sus manchas de pintura, manchas de pintura y mostrar a la afición cómo son las manchas de pintura.
Pero a esto se ha de añadir la tesis de que el mundo son esas manchas de pintura que representan manchas de pintura. La endocentricidad es global. Hay semántica, pero cierta propensión a la metafísica. En las manchas de pintura se descubren muchas estructuras que están ahí fuera. Y con lo que está ahí fuera, es sabido que el mejor consejo es "Hey, let's be careful out there".

1. If (not only in Van's way) we wonder on what there is, Pynchon's answer would be that what there is, is, or what there may be, there is, the ground for this not being a matter of spirit deploying its wings, but a matter of matter, which is always too complex and too much. (Rudolf R. Deer, On what there is not any, Woking, Elmir Editions, 1987).
2. Salient viene a significar que posee la propiedad en la que estabas pensando. Es curioso el lenguaje epistemológico al que puede traducirse o traicionarse la teoría, como aquí se ha hecho. Como la propiedad se pide de principio, también se puede hacer como que se pide y ver qué propiedad sale con un número de elementos dados.

No news, bad logic

En el diario El pais, leemos un titular del que eliminamos alguna información para proteger a los inocentes:
Los especialistas piden incluir X en la formación de los Y,
donde se supone que los especialistas lo son en X. Como se decía antes: "¡Qué van a decir los pobres!". No es de extrañar que cada cual defienda los intereses colectivos de su gremio, "soprattutto se paga il governo"... y se busca un chollo eterno.
Por eso, a los especialistas (Gloria a Dammers y los suyos, para que luego digan que no hay message to you en este blog) no se les debería tomar demasiado en consideración cuando nos cuentan lo importante que es que nos gastemos más dinero en los bienes y servicios que ellos nos procuran. No es noticia que lo pidan. No es buena lógica pensar que su demanda se basa en buenas razones. Lo que no quita para que esto pueda ser el caso, etc., etc.

domingo, diciembre 10, 2006

Sudoku

Ve algunas estructuras sencillas como resultados fáciles de una cadena. Piensa que así rehace el proceso que llevo al planteamiento final del acertijo. En este caso, más bien, al rellenado de los 81 recuadros, no al borrado en diminuendo sin llegar a diecisiete de la mayoría de los símbolos.
Puede preguntarse acerca de lo certero de su hipótesis, que versa acerca de una diferencia cara a nuestra percepción: dos símbolos distribuidos de modo que nos suena irregular en, pongamos, una columna, frente a diagramas en que aparece la pareja contigua e invertida arriba y abajo. Supone que esto último es más resultado a que obliga haber comenzado el planteamiento de cierta manera que pareceira irregular que a haber comenzado de esa manera regular.
Se complace vagamente con la aparición de las ciencias históricas al solucionar un sudoku. Se complace también, al reparar en lo erróneo de su hipótesis y, luego, en lo infundado de su empresa gnoseológica. Se complace en ello porque proyecta semejante descrédito a toda la historia.

sábado, diciembre 09, 2006

Subproducto

La pérdida de las llamadas certezas conduce al triunfo del subproducto. Sin las teleologías que nos alimentaron, el panorama quedó despejado para los resultados inesperados y felices. Se produjo así el triunfo de dios de maneras un tanto indolentes pero, en el fondo, claramente responsable. La esperanza salió también muy reforzada de esos movimientos. De hecho, las filosofías de la sospecha rebotaron hacia una mayor satisfacción de la afición, agradabilísimamente sorprendida con las maravillas de la naturaleza y hasta de la historia.
Digamos, de paso, que no poco es el interés lógico del movimiento cuando se trata de justificar la propia inepcia y de atribuir los marros a nuestra grandeza: colateralidad, que se dice, y que se obtiene simplemente desconectando nuestras intenciones declaradas y sus resultados de la realidad, y ésta del coro y de las fanfarrias.

viernes, diciembre 08, 2006

Nos ponemos poéticos

PSICOLOGÍA DEL CADÁVER

Y en su laberinto, a actuar se le mueve
Y un ir y venir se entiende por conducta
De matiz exploratorio y sobre un fondo oscuro
Aquí un premio o un castigo simples

El observador actúa y es histrión a veces
Imaginad unas gafas y un peinado
Civilizado pero de plástico incipiente
Trazo sutil desvanecido casi

Al cadáver deja solo y también vacío
En un mundo de elementales engranajes
Dónde sólo es hábil tal vez la rata que le horada

Aunque de las notas que aquí quedan siempre escapa
Como escapa el aire si hace falta
Como acudimos al laberinto siempre ingenuos

jueves, diciembre 07, 2006

Pint of view

El local de amplios ventanales, de paradójico calor en diciembre, hermoso en mayo, cercano a Russell Square, se convirtió enseguida en uno de sus favoritos. Desde fuera, cuando miraba a los parroquianos ya le parecía estar dentro. Ya dentro, no padecía por abandonar el lugar, porque veía la calle y veía casi siempre a alguien mirando y como si pensara que ya está dentro o que si entra -y ha de entrar- no sentirá la necesidad de salir, imperiosa como una neurosis.
Durante un tiempo fantaseó con la idea de que el local junto al mercado era el local de amplios ventanales no tan lejano de Russell Square (o, más bien, bastante lejano según se considere). Que entraba a aquél y no le apetecía dejar éste. Que miraba incluso cómo algún viandante se detenía y , de vez en cuando, entraba a acompañarle.
Ésa fue su única manera de frecuentar el local de Russell Square (ya sabemos que el pub no estaba en Russell Square, pero para entendernos). Hasta que empleó dos de los tres días de una breve excursión a Londres para darse por vencido y no encontrar el local de amplios ventanales, tan diáfano recordaba y, por cierto, no lejano a otros lugares que sí supieron acudir a su cita con una memoria con un cincuenta por cierto de melaza y lo demás olvido .



A la vuelta, el local del mercado fue el lugar cercano al mercado y nada más. Ese lugar no es más aquel tiempo de despreocupación, promesas y amistades que iban a perdurar más allá de los servicios de correos y la pereza. Quizá también, cerca del mercado, sea para alguien el local en el que entra y está tan cómodo, en el que está como dentro y fuera, cuando casualmente tiene tiempo y está cerca de Russell Square.

miércoles, diciembre 06, 2006

Diciembre

El duodécimo mes y sus trampas atmosféricas. Del invierno a la paradójica sorpresa de alguna mañana templada o algún sol protegido. El duodécimo mes y los cierres de balance que ya dimos por imposibles en los ejercicios de juventud ociosa.
Diciembre es un mes que nos invita a mirar a enero y eso nos libra de algún disgusto de sabor retrospectivo y aspecto amargo. Miramos a un vacío ridículo en sus oropeles de triunfos renovados, de evitados errores.
Diciembre y su cielo con un cazador y algún animal fiel, o peligroso, o escondido. Las sombras de las noches de diciembre, la gris luz de sus mañanas en el valle. La niebla que lame despojos con la elegancia geométrica de un meteoro lento e inasible.

martes, diciembre 05, 2006

La semana inglesa

Recuerdo los tiempos en que oíamos asombrados e incrédulos las explicaciones que seguían al uso de la misteriosa expresión: "semana inglesa".
En una semana como ésta, la semana española de democracia coronada y dogma de la Inmaculada Concepción, vuelve la ridícula nostalgia de la pobreza, cuando no consumíamos y cualquier alivio era una promesa inabarcable.